lunes, 8 de noviembre de 2010

Cementerio La Primavera de Maracay. Arte Lapidaria, parte I.


En esta entrada se hace entrega de la sub-sección “Arte Lapidaria”, perteneciente a la sección “Colecciones de Arte Funerario de La Primavera” del Trabajo de Grado sobre dicho cementerio (ver entrada del 14 de octubre de 2010). Esta entrega y las subsiguientes –salvo que se haga la advertencia de lo contrario- constituyen una versión ampliada del texto del Trabajo de Grado, con fotos o datos adicionales que debieron ser suprimidos en la edición definitiva por razones de espacio. A veces se incluye observaciones que buscan aclarar o enriquecer la información luego de las relecturas del contenido del trabajo o de hallazgos de interés posteriores a su publicación. Dichas observaciones serán indicadas mediante las siglas N.P.A. (Nota Posterior del Autor).


Arte Lapidaria


1. Lápidas. El término lápida será usado en el presente estudio para designar un objeto relativamente delgado -cualquiera sea su forma, material o tamaño- colocado sobre una sepultura o sobre cualquiera de los elementos compositivos de la misma, y que lleva inscripciones referidas al o a los difuntos o difuntas que presuntamente yacen en el sitio. Su carácter de cuerpo superpuesto a otro permite establecer alguna diferencia – en cuanto objeto- con la estela y el cipo, que también suelen llevar inscripciones de identificación y que también son lápidas en el sentido tanto etimológico como lato del término. En los casos de las láminas metálicas con inscripciones que a menudo ostentan las cruces de hierro en los cementerios, se ha estimado más adecuado el uso del término “placa”, en la acepción de “lámina, plancha o película que se forma o está superpuesta en un objeto” (Real Academia Española, 2001).

Por la preponderancia de su papel documental, la lápida sobrepasa la simple condición de elemento mobiliario de carácter funerario y constituye más bien un componente de importancia en toda sepultura. Ello no obsta el que su estudio se aborde como objeto de expresión artística, es decir, desde la estética de su forma y su materia. El análisis de contenido, esto es, su abordaje como documento, será en tanto tratado en la próxima entrega dentro del aparte Epigrafía, el cual también forma parte de esta sub-sección.

En “La Primavera” puede encontrarse lápidas en piedra natural (mármol, granito o caliza, entre otras), en piedra artificial[1] y en hormigón (mezcla de arena y cemento). Aquellas realizadas con piedra natural corresponden de ordinario a los monumentos más costosos, aun cuando es posible encontrar sobre sepulturas modestas lápidas en materiales de este tipo, por lo común de factura sencilla y reducido tamaño. Por otra parte, el uso de materiales costosos no necesariamente garantiza una memoria perdurable acerca del difunto o difunta, que es en todo caso la función básica de las lápidas, pues éstas devienen objetos de alto riesgo por hurto, muchas veces para ser recicladas. Asimismo, la permanencia de las inscripciones depende de la resistencia al desgaste, la cual será tanto menor cuanto mayor es la porosidad del material utilizado (Hugues, Steiger y Weber, 2008).

Las lápidas presentes en el cementerio maracayero tienen en general forma rectangular, con variaciones sobre todo en sus dimensiones y en el trabajo de su superficie, aunque se observa a menudo lápidas que figuran un libro abierto, a veces coincidiendo en la misma sepultura con las de tipo rectangular, que, en tales casos, duplican o complementan las referencias básicas sobre el difunto o difunta. Aquellas realizadas en piedras naturales presentan en su mayoría una superficie amolada,[2] sobre la que se encuentran las inscripciones referidas al difunto o difunta. Es asimismo frecuente observar las inscripciones en altorrelieve obtenidas mediante la aplicación de tratamientos superficiales alrededor de las mismas, por lo común de picado, dentellado o abujardado,[3] y con el resultado de un fondo que da una impresión de encaje. Las inscripciones pueden estar enriquecidas estéticamente con la inclusión de imágenes de carácter simbólico, grabadas, labradas o aplicadas, según el grado de elaboración de la lápida.

Entre las numerosas lápidas de tipo rectangular presentes en “La Primavera” vale destacar las dedicadas a Ramón Mandry Monteverde (fallecido en 1922) y a Alicia ? (fallecida en 1937), ambas en mármol y provistas por la firma de J. Roversi. La primera cubre toda la superficie de la tumba (1.17 m. x 0.60 m.) y presenta en la mitad superior la imagen de una cruz de Santiago en altorrelieve, cuyos contornos se repiten en un fondo abujardado. La mitad inferior se encuentra por su parte prácticamente ocupada por las inscripciones en altorrelieve encerradas en un recuadro con fondo también abujardado. La segunda lápida, embutida y encuadrada con molduras de cerámica esmaltada en blanco, se localiza al centro de la tumba, la cual está revestida en el mismo material de las molduras. Las inscripciones en altorrelieve ocupan la mitad inferior de la lápida y destacan sobre la superficie lisa de la misma, mientras que la otra mitad ostenta un crucifijo aplicado realizado en mármol.







Son de interés tres lápidas, también en mármol pero únicas en su tipo encontradas con escritura corrida, correspondientes a Teresa de Jesús de Jaimes, fallecida en 1922, a Miguel Ángel Rodríguez (sin fecha de fallecimiento) y a Mercedes Lacruz de Iglesias, fallecida en 1928. La primera, de pequeñas dimensiones y con borde superior convexo, muestra además las imágenes de una cruz y una hoja de palma. Tanto las imágenes como las inscripciones son incisas y de poca profundidad, y su visibilidad parece haberse garantizado mediante el entintado. La lápida dedicada a Miguel Ángel Rodríguez ha sido provista por la firma de Emilio Gariboldi, y presenta las inscripciones en altorrelieves y encerradas en un recuadro con fondo abujardado. La última es la más elaborada de las tres: la caligrafía, rebuscada en sus mayúsculas, se encuentra acompañada por la imagen de un ramo de pensamientos atados con una cinta, todo en altorrelieve y contrastando con la simplicidad de un fondo liso y un encuadre de sencillos bordes.










Todavía otras tres lápidas de este tipo deben ser consideradas en el presente estudio, por la clara intencionalidad estética en su factura. La primera, dedicada al alférez de navío Domingo Carpio Cordero (fallecido en 1953) muestra, además de las inscripciones en altorrelieve sobre fondo abujardado, aplicaciones de crucifijo y ancla con ramo de flores, ambos en mármol. La segunda está dedicada a Bárbara M. de Lacruz, fallecida en 1932, y forma parte del revestimiento en mármol labrado de un cubo de hormigón que adorna la cabecera de la tumba. Tanto el motivo floral que acompaña las inscripciones como el recuadro fitomorfo que los encierra, de tendencias modernistas, han sido trabajados con detalle y realzados con un fondo abujardado que abarca toda la superficie de la lápida y la mayor parte de la de sus piezas complementarias, las cuales, por lo demás, presentan motivos de “no me olvides”, de azucenas y de botones de amapola, todas con sentido simbólico. La tercera lápida está dedicada al sargento José Manuel Torres (fallecido en 1944) y es representativa de otras similares realizadas a la memoria de jóvenes pioneros de la aviación en Venezuela. Ostenta la figura de un avión en circunstancias fatales labrada en la parte superior de las inscripciones, a manera de complemento gráfico que, como en los diarios de noticias, refuerza el impacto de la información que la lápida está aportando.









Como ya se ha mencionado, la figura observada con más frecuencia dentro del conjunto de lápidas que muestran alguna elaboración formal es la de libro abierto. Por lo general, la imagen del libro se asocia tanto a ministros religiosos como a personas muy devotas o ilustradas. También puede representar el registro en el “Libro de la Vida” de las buenas acciones y de los valores personales del difunto o difunta (Gravestones Symbolism, s.f.), significado sin duda más democrático y acorde con la recurrencia de dicha imagen en el cementerio maracayero. Las lápidas con esta figura se presentan por lo general sobre la superficie del monumento funerario, bien sea en contacto directo o bien apoyadas sobre pie de amigos o sobre marcos simples o adornados, usualmente elaborados en el mismo material.

Aun cuando esta figura no presenta mayor variedad salvo en lo que respecta a sus dimensiones y al material de factura, puede observarse diferencias en el tratamiento de la superficie que enriquecen y diversifican el producto final. Destacan en este sentido cuatro lápidas con forma de libro abierto elaboradas en mármol, con motivos de lacerías y ramos de flores esculpidos en su borde superior, y dedicados, entre otros, a Andrés A. Barrera y Deogracias León de Barrera (fallecidos en 1950 y 1952, respectivamente), Sargento Técnico de Aviación Julio César Salas (fallecido en 1952), Manuela y Catalina Durán (fallecidas en 1951 y 1954, respectivamente) y Genoveva Díaz (fallecida en 1959). Las dos últimas lápidas mencionadas son además las únicas encontradas que presentan motivos zoomorfos, la segunda de ellas lamentablemente mutilada. Llaman asimismo la atención los marcos esculpidos con motivo de rosas que pueden apreciarse en las plataformas de la familia Solórzano Pérez (posiblemente de 1956) y de Víctor Manuel Bautista y Teófila Merchán de Bautista (posiblemente de 1959).















Merece mención otra lápida con esta figura, de factura sencilla pero que en cambio ostenta un retrato sobre porcelana como elemento añadido que realza su valor artístico y refuerza su carácter documental; es la dedicada a Petra Key (fallecida en 1972). Lamentablemente, dicho retrato ha sido extraído.





Son más raras las lápidas con forma de pergamino, y es posible que la percepción de su contenido simbólico sea en este caso similar a la del libro abierto, aun cuando convencionalmente simbolice las Sagradas Escrituras, o bien represente la sabiduría o instrucción de quien lo porta. Entre las contadas lápidas con esta figura encontradas en “La Primavera” es de destacar la dedicada, entre otros, a Joaquín Tejero Regales (fallecido en 1955), elaborada en mármol y posiblemente provista por F. Roversi M., firma que levantó el monumento funerario donde se encuentra. Resulta sobre todo curiosa como especie de muestrario acerca de las variaciones entre 1955 y 2000 -en términos generales desfavorables- en la calidad de los tratamientos de acabado superficial, tal vez como reflejo de la pérdida de vigencia del arte funerario, del consecuente abandono del oficio y de los elevados costos actuales del trabajo artesanal. A estos factores parece unirse el elevado precio que hoy día tiene la piedra natural, y en especial el mármol, lo que se traduce con frecuencia en la reducción de las dimensiones de la lápida, en la sencillez de su tratamiento superficial o en el uso de sucedáneos para la elaboración de la misma, de lo cual es ejemplo la dedicada a la memoria de Cléver Borro y Maximina de Borgo (posiblemente de 2006), para cuya realización se ha recurrido a un material que figura mármol, sobre el que han sido grabadas las inscripciones, así como dos imágenes religiosas (San Miguel y la Virgen del Carmen), posiblemente obtenidas mediante el uso de plantillas.







El genio popular tiene también representación de interés entre las lápidas observadas en el cementerio objeto de este estudio. Al respecto, son de destacar las lápidas dedicadas a Justo Cedeño (fallecido en 1931), Filomena de Vordones (fallecida en 1931), Adán Mayorca (fallecido en 1938), Leonor de Mijares (fallecida en 1956), Cirila Rosa Nieves (fallecida en 1973) y Caracciola de Piña (fallecida en 1962). Las tres primeras son más propiamente placas metálicas (zinc o latón) aplicadas a cruces en herrería artística de forjado, sobre las cuales se han trazado las inscripciones referidas al difunto o difunta mediante técnicas de recorte, grabado y aplicado, respectivamente. La correspondiente a Adán Mayora ha sido, lamentablemente, objeto de hurto.









Las lápidas de Leonor de Mijares y Cirila Nieves están hechas en hormigón, material con el que se ha dado forma de Sagrado Corazón por modelado, la una, y de libro abierto por moldeado, la otra. La pequeña superficie de la figura acorazonada, pintada de blanco, ha sido aprovechada de manera eficaz para dar cabida al texto recordatorio y a imágenes incisas de flores, lacerías y puntos, para obtener un producto general no exento de encanto. Menos elaborada artísticamente, la convencional figura del libro abierto ha adquirido significación artística con la armónica intervención cromática de que ha sido objeto, y que es manifestación de una interesante tendencia al colorismo que ha venido observándose en el mantenimiento de modestas sepulturas.







Cierra esta relación de lápidas con la dedicada a Caracciola de Piña, consistente en una placa en hierro figurando una cruz de Calvario con proclama, sobre las que se ha grabado y pintado en esmalte blanco la información básica referida a la difunta. Con ser una pieza de escaso valor artístico, la misma posee al menos el mérito de cierta originalidad en su propuesta.







NOTAS:


[1] Mezcla granítica compuesta básicamente de arena lavada, grava y cemento blanco, la cual puede ser usada para revestimientos planos, perfiles continuos y relieves artísticos. Los procedimientos más actualizados usan resinas como aglomerantes y técnicas novedosas para productos con mejor acabado y mayor durabilidad. Incluye por definición lo que se conoce como “granito artificial”, usado mayormente para revestimientos planos, y cuyo pulido proporciona una superficie de baja porosidad y por tanto más resistente al desgaste y la desagregación (Ibadi, 2005; Llorente,1968).

[2] Tratamiento en húmedo o en seco con granos abrasivos de carburo de silicio muy duro o diamantado, cuyo diámetro determina la textura de la superficie, la cual conserva su porosidad. Es un proceso previo al pulido, que a su vez constituye la etapa final que dará lugar a una superficie completamente lisa y compacta, e incluso a un acabado brillante o reflectante según el tipo de piedra (Hugues, Steiger y Webel, 2008)

[3] Texturas superficiales obtenidas con el uso de un martillo y de un instrumento punzante (puntero, cincel o bujarda). El texturado depende de la forma de la punta del instrumento punzante y de la intensidad, inclinación y dirección de los golpes de martillo (op. cit.).




FUENTES CITADAS:

Gravestones Symbolism. (s.f.). Disponible: http://www.graveaddiction.com/%20%20%20%20%20%20%20%20symbol.html
symbol.html

Hugues, T., Steiger, L. y Weber, J. (2008). Piedra natural: Tipos de piedra:
Detalles: Ejemplos. Barcelona, España: Gustavo Gilli.

Ibadi. (2005). Composición piedra artificial. [Consulta en línea]. Disponible: http://74.125.113.132/search?q=cache:zVVnOzJtK8cJ:www.todoexpertos.com/

Llorente Brieva, P. (1968). "Procedimiento para obtención de piedra artificial". Documento de patente de invención fechado y registrado el 13 de diciembre de 1968. 9 p. [Documento en línea]. Disponible: http://www.espatentes.com/pdf/0361400_A1.pdf

Real Academia Española. (2001). Diccionario de la Lengua Española (22a. ed.).
[Libro en línea]. Autor. Disponible: http://buscon.rae.es/draeI/ [Consulta:
2010, Enero 18]

jueves, 28 de octubre de 2010

Cementerio La Primavera de Maracay. Resumen, parte III



Acceso norte al cementerio La Primavera de Maracay, con su puerta monumental en herrería artística de forjado, la cual data probablemente de 1918.

Colección de Monumentos Funerarios con Autoría

Han sido registradas en este recinto dieciséis firmas marmolistas nacionales y locales gracias a la identificación que subsiste en monumentos y objetos de mobiliario provistos por ellas. No obstante, sólo han sido consideradas las empresas más conocidas a nivel nacional, es decir, J. Roversi, F. Roversi M., E. Gariboldi y Fco. Pigna Sucrs.

J. Roversi. En La Primavera puede apreciarse ocho monumentos funerarios de la firma J. Roversi o J. Roversi Sucs. El más antiguo identificado data de 1916 y consiste en un elemento horizontal en mampostería y revoque de hormigón, en combinación con un cipo pilastra rematado por una cruz en herrería artística con aplicaciones de latón. Su mayor significación reside en que sus formas reproducen las del tipo sarcófago acostumbrado en el siglo XIX. El monumento más reciente de esta firma, posiblemente de 1937, retoma un esquema de cuerpo horizontal con superficie inclinada. En su extrema sencillez, destaca la lápida en mármol embutida que ostenta un crucifijo en el mismo material.

F. Roversi M. En La Primavera se ha registrado veintidós monumentos con la identificación de F. Roversi M., siendo posiblemente el más antiguo una tumba revestida en granito, construida hacia 1940, y cuyo diseño responde al esquema general que será de uso frecuente en dicho cementerio, por parte de ésta y otras empresas marmolistas, durante los próximos veinte años: un elemento horizontal delimitado por pilares con cerramiento de cadenas, rejas o tubos, y uno vertical a la cabecera, que generalmente sirve de base a un crucifijo o a una imagen de bulto religiosa La obra registrada de fecha precisa más tardía (1960) constituye un monumento particularmente interesante debido a su propuesta estética de avanzada sobre la recreación de formas decimonónicas, lo cual representa un desvío notorio en la habitual producción de la firma.

E. Gariboldi. En La Primavera han sido registrados apenas tres monumentos funerarios con identificación de la firma E. Gariboldi (o E. Gariboldi S.), de los cuales sólo en uno se ha encontrado una datación de referencia: 1926. Dos de ellos han sido concebidos en el mismo esquema estilístico: un elemento horizontal de mínimo espesor y uno vertical de cabecera que predomina. El tercer monumento consiste en un elemento horizontal de tres cuerpos escalonados y revestimiento en caliza texturizada que contrasta con la sensación de sosiego propuesta en los otros dos monumentos de dicha firma.

Fco. Pigna Sucrs. En La Primavera se ha registrado nueve monumentos identificados por esta firma, la mayor parte en malas condiciones de conservación. A juzgar por lo que todavía puede apreciarse del monumento del general José D. Moreno (fallecido en 1925), éste habría sido el producto artísticamente mejor logrado entre todos los construidos en el cementerio La Primavera por esta firma, caracterizados todos por su impecable factura. El elemento fundamental lo constituye sin duda la magnífica figura angélica que se alza sobre un pedestal revestido en mármol a la cabecera del lote central, y cuya presencia domina visualmente la composición.


Arte Popular Efímero: Exorno y Colorido

En La Primavera toma cada vez mayor presencia un colorismo que, tal vez iniciado en la intervención del mobiliario, ha venido conquistando el cuerpo entero del monumento funerario. Prácticamente todos los monumentos observados con este tipo de intervenciones son característicos de los sectores menos pudientes; no obstante, la evidencia del fenómeno en una tumba de factura más elaborada parece indicar que se trata de una manifestación en proceso de avance. Estos posibles cambios perceptivos de lo luctuoso de la comunidad local se evidencian también en la ornamentación de los monumentos con objetos de la cotidianidad, reflejando una estrecha relación deudo-difunto que en ocasiones llega a desdibujar la frontera entre la vida y la muerte.


Secciones Especiales en el Cementerio La Primavera

Vistas desde la perspectiva de un museo, algunas áreas singulares en La Primavera hacen las veces de secciones o salas temáticas:

Sector Sur. En este sector han sido registrados cerca de sesenta monumentos de interés, un significativo número de los cuales presenta una tipología que responde a formas y técnicas constructivas comúnmente observadas en cementerios de Venezuela que datan del siglo XIX, y que desaparecieron del patrimonio funerario maracayero a raíz de la destrucción total del viejo cementerio de la calle Páez. Posee asimismo muestras de la producción de J. Roversi, E. Gariboldi y Fco. Pigna Sucrs. Vale mencionar que varias lápidas ostentan el apellido Michelena, posiblemente vinculado al prócer Santos Michelena.

Apartamientos judíos. Ambos recintos son reflejo de las costumbres funerarias del pueblo hebreo y de la comunidad judía local, y como tal poseen significación especial dentro del conjunto de bienes que conforman las colecciones del cementerio La Primavera. Se localizan muy próximos uno del otro en el sector Centro del cementerio, y presentan rasgos similares: una planta rectangular confinada, con un solo vano de entrada guardado por una puerta metálica a dos hojas. Dicho vano comunica desde el exterior a un espacio con un mesón, transpuesto el cual se llega al área de sepulturas propiamente dicho. El primer apartamiento contiene veintiocho monumentos, levantados entre las décadas de 1930 y 1960. A pesar de mostrar signos de deterioro por acción humana, este espacio conserva los rasgos morfológicos y culturales esenciales que le otorgan particular valor. El interés del segundo apartamiento, puesto en uso entre 1968 y 1971, reside mayormente en la información que aportan los epitafios y en su carácter de escenario aún activo de manifestaciones funerarias propias de una cultura de alta densidad histórica.


Factores de Riesgo y Deterioro de las Colecciones

Sin obviar el significativo efecto nocivo que a lo largo del tiempo pueden causar los agentes ambientales y biológicos, la acción consciente o inconsciente de los seres humanos sobre su hábitat es factor determinante tanto en la conservación como en el deterioro de los bienes materiales de interés cultural que conforman las colecciones de La Primavera. El comportamiento cívico inadecuado se evidencia en la cantidad de desperdicios sólidos que degradan este espacio y afectan sus perspectivas de musealización. La actual situación de desamparo del cementerio coloca los monumentos a merced de los diversos agentes de deterioro hasta su total ruina. Entre estos agentes se encuentran los actos de destrucción de mobiliario y de obras de arte y lapidarias sin motivo aparente (actos vandálicos), y la apropiación no violenta de bienes constitutivos de los monumentos (hurto). Durante el trabajo de campo se ha constatado la frecuente ocurrencia de profanación de sepulturas, una de las modalidades de deterioro antrópico más activas e impactantes en este cementerio.

Aun cuando no parece vislumbrarse a corto y mediano plazo la posibilidad de un desmantelamiento total del cementerio, la Alcaldía ha contemplado la ampliación de la calle Mariño. La aplicación de esta medida colocará cincuenta y cinco monumentos de interés en riesgo de destrucción total, o cuando menos de daños irreversibles.


El Cementerio La Primavera y Su Posible Musealización

La musealización implementada mediante el diseño y trazado de rutas temáticas representa un importante recurso ante una eventual puesta en valor del cementerio La Primavera, y un instrumento de utilidad para motivar la apropiación de este recinto por parte de la comunidad como parte de su patrimonio. Los dos recorridos seleccionados para los efectos de esta investigación tienen como objetivo general “Fortalecer la identidad y sentido de pertenencia de la comunidad circundante y motivar la apropiación social del cementerio La Primavera como espacio para la educación y el esparcimiento”. Las rutas en cuestión son las siguientes:

Primera Ruta. El título sugerido para este recorrido es “Viejas tumbas nuevas”, y tiene como objetivo específico “introducir al espectador en el conocimiento y apreciación de monumentos funerarios singulares como valiosos bienes del patrimonio cultural de la ciudad”. Para ello se ha seleccionado y comentado, para ser exhibidas, doce obras del siglo XX que reproducen y recrean las formas características del siglo XIX, todas concentradas en el sector Sur del cementerio La Primavera.

Segunda Ruta. El nombre sugerido para este recorrido es “¡La muerte también es bella!”, y tiene como objetivo específico “incentivar el conocimiento del cementerio La Primavera y de sus bienes materiales de interés cultural a través de la apreciación de sus obras de arte”. Para el efecto han sido escogidas y comentadas veinte obras que se encuentran en el sector Norte de dicho cementerio.


Conclusiones y Recomendaciones

Conclusiones

1. El cementerio La Primavera de Maracay posee numerosos y variados bienes de interés cultural de valor histórico, arquitectónico, artístico o social.

2. El estudio realizado aporta fundamentos consistentes para ratificar el carácter patrimonial del cementerio La Primavera, actualmente incluido en el Registro General del Patrimonio Cultural de Venezuela.

3. La presente investigación representa un aporte a los estudios previos a cualquier intervención significativa prescritos por la Providencia Administrativa N° 012/05 que ampara este cementerio, en vista de que: (a) da cuenta de las características y la ubicación de los sitios y monumentos de mayor significación en el cementerio; (b) identifica, explica y ejemplifica los factores de deterioro más comunes, y sugiere orientaciones generales para contrarrestar el efecto de aquéllos con mayor factibilidad de control; (c) determina los monumentos notables que se verán afectados con la eventual ampliación de la calle Mariño, y sugiere medidas generales de resguardo sobre los mismos; y (d) aborda el cementerio desde una perspectiva museológica, y analiza como colecciones sus bienes materiales de interés cultural, susceptibles de ser musealizados.

4. Los factores adversos detectados en La Primavera no impiden el uso de la musealización como importante instrumento para su puesta en valor. En tal sentido, se proponen ideas para los guiones museológicos y museográficos de dos rutas temáticas que procuran fortalecer la identidad y sentido de pertenencia de la comunidad circundante, y motivar la apropiación social del cementerio.

5. El sector sur y los dos asentamientos judíos del cementerio han sido considerados espacios de especial significación en el cementerio, a los cuales debe prestarse especial atención en procura de su defensa y resguardo.

6. El Mausoleo de Juan Vicente Gómez y el Panteón del Aviador Caído de la Fuerza Aérea Venezolana poseen la mayor probabilidad de supervivencia en caso de una eventual decisión municipal de desmantelar el cementerio.

7. Las inadecuadas condiciones de almacenamiento y la inapropiada manipulación de los libros de inhumaciones hacen prever la pronta desaparición de la información que contienen, la cual constituye un valioso testimonio sobre la historia de la ciudad y sus habitantes.

Recomendaciones
1. Iniciar de inmediato acciones orientadas a la recuperación del cementerio La Primavera en concordancia con la idea de convertirlo en un gran parque, expresada en el plan de gobierno de la municipalidad. La concreción de esta idea debe ser consecuente con el carácter patrimonial del cementerio y con su uso originario, y teniendo como meta temporal la conmemoración del primer centenario de este recinto, el 24 de octubre de 2015.

2. Ordenar y consolidar el cementerio como área de uso especial. Ésta es una condición previa a su consideración como escenario de recreación y aprendizaje, y cuyo logro implica la atención perentoria y eficaz a los problemas de vandalismo e inseguridad, así como de mantenimiento general del cementerio.

3. Motivar la apropiación social de La Primavera para el fortalecimiento de la identidad y sentido de pertenencia de las comunidades aledañas, elemento básico en su salvaguarda como patrimonio cultural. Un aspecto organizado, limpio y agradable del cementerio, así como la disposición de servicios básicos, el desarrollo de actividades de recreación y educación, y la musealización de algunos sectores y bienes culturales, son requisitos básicos para la motivación.

4. Determinar los monumentos más significativos y adelantar las acciones pertinentes para su conocimiento, recuperación y mantenimiento a los fines de la puesta en valor del cementerio.

5. Aplicar medidas inmediatas de conservación sobre los libros de registro de inhumaciones y de otras actividades administrativas.


viernes, 22 de octubre de 2010

Cementerio La Primavera de Maracay. Resumen, parte II.


Panteón del aviador caído (detalle), inaugurado en 1967.

CAPÍTULO III
MARCO METODOLÓGICO

Diseño de la Investigación

Este estudio se enmarca fundamentalmente en la aplicación de la estrategia metodológica denominada Investigación de Campo. De hecho se requirió la recolección in situ de la información necesaria para su desarrollo. La referida estategia tiene carácter de Investigación Activa, dado que los bienes materiales objeto de su interés han sido abordados de manera progresiva y revisados en forma continua desde ópticas diversas. Tiene también carácter de Investigación Aplicada, desde que persigue fines directos e inmediatos, al estar encaminada a observar bienes de interés cultural como recursos aprovechables para uso social: educación, esparcimiento, expresión de cultos y tradiciones, y turismo, entre otros.


Variables

Se ha adoptado las variables e indicadores propuestos por el Instituto del Patrimonio Cultural (1997, Proyecto inventario nacional del patrimonio cultural: Plataforma conceptual: Perfil y contenido. Caracas: Autor), a saber: (a) Identificación (localización, denominación y código de identificación del bien); (b) Descripción (datos tipológicos, cronológicos y técnicos); (c) Estado de conservación o mantenimiento; (d) Uso o abuso a los que está sometido el bien; (e) Valoración (valor del bien desde los puntos de vista histórico, estético, arquitectónico y testimonial, así como su reconocimiento por parte de la comunidad); (f) Instrumentos de protección existentes o propuestos; (g) Datos legales o administrativos (propiedad del bien); y (h) Factores de Riesgo (ejecución de obras públicas o privadas, condiciones ambientales y de seguridad, calificación profesional del personal a cargo de los bienes, entre otros).

Dos indicadores adicionales se han añadido a la valoración sugerida por el Instituto del Patrimonio Cultural: (a) la representatividad del bien entre numerosos otros que poseen rasgos similares (Morales Manzur, 2005. Disponible: http://www.acervohistoricozulia.com/%20descargas/01-expedientecementerio.pdf.), y (b) su singularidad o escasez en el contexto local (Catálogo de Edificios y Elementos Protegidos, 2007. Disponible: http://pgmo.sanjavier.es/).


Población y Muestra

La población objeto de esta investigación se encuentra referida a los bienes materiales de interés cultural existentes en el cementerio La Primavera de Maracay, entendiéndose como tales los monumentos funerarios y su equipamiento y mobiliario (esculturas, cruces, lápidas, retratos, jarrones, rejas, bancos y luminarias), bien sean éstos de carácter erudito o bien de carácter popular. Un registro preliminar de 580 bienes considerados de interés cultural, y existentes en diez de las quince hectáreas de superficie del cementerio, sirvió de base para la selección, bajo criterios predeterminados, de 150 bienes, los cuales han sido objeto de análisis a los fines del presente trabajo.


Técnicas e Instrumentos de Recolección de Datos

El registro de los bienes materiales de interés cultural susceptibles de conformar el corpus de estudio se desarrolló con base a una sectorización del cementerio, determinada fundamentalmente por las facilidades de acceso y las condiciones mínimas de seguridad que cada sector ofrecía. Durante el trabajo de campo fueron seleccionados por cada sector los bienes que ofrecían algún interés en cuanto a la variable valoración. A cada bien le fue asignado un número de registro, y de cada uno fueron anotados el sector de ubicación en el cementerio, la identificación del difunto o difunta de más antigua fecha de deceso, el o los tipos de valor predominantes, y el o los rasgos más destacados que motivaron su selección. Se efectuó asimismo un registro fotográfico del bien en cuestión.

El trabajo de oficina consistió en una revisión más detenida de cada bien con el apoyo de las imágenes fotográficas obtenidas en campo, las cuales permitieron la observación de características adicionales. Sobre la base de esta información fueron seleccionados los bienes que serían sujeto de un inventario básico y de un posterior análisis en el desarrollo de este estudio. Dicho inventario se efectuó usando como referencia la ficha de inventario diseñada para el estudio de los bienes del cementerio El Cuadrado de Maracaibo, estado Zulia (Morales Manzur, 2005, op. cit.).

Nuevas visitas al campo permitieron la recolección de información complementaria, la verificación de datos y la ubicación gráfica de los bienes inventariados. Dada la escasa o nula disponibilidad de material cartográfico adecuado, se recurrió al uso de una imagen satelital aportada por el programa Google Earth y llevada a una escala aproximada 1:1600. La ubicación de los bienes fue asignada sobre la imagen satelital a partir de referencias in situ y con el apoyo de cinta métrica y escalímetro.

La insuficiente información previa sobre el cementerio La Primavera hizo necesario recurrir, en los casos en que se estimó pertinente, a la recolección de información mediante entrevistas no estructuradas. Su principal valor ha sido obtener impresiones inmediatas sobre aspectos relacionados con la situación actual del cementerio, o bien datos particulares sobre un bien determinado.


CAPÍTULO IV
ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE RESULTADOS


Tipología de los Monumentos Funerarios en La Primavera

La definición de los tipos de monumentos funerarios presentes en el cementerio La Primavera de Maracay se fundamenta en Herrera Moreno (2005. Disponible: http://revistas.javeriana.%20edu.co/sitio/apuntes/sccs/tabla_contenido.php?id_revista=30), quien realiza su análisis para los monumentos del Panteón Francés de La Piedad (Ciudad de México) y los ordena según estén compuestos por elementos horizontales y verticales, o por la combinación de éstos.

Del trabajo de Herrera Moreno sólo se han tomado en cuenta los tipos de monumentos que también se manifiestan en el cementerio maracayero. En este cementerio, se ha optado por considerar la mayor parte de los elementos verticales más bien como factores de variación que como tipos de monumento propiamente dichos. Se ha incluido por otra parte sepulturas sin delimitación evidente, las cuales abundan en La Primavera, y cuya existencia se percibe por la sola presencia de un objeto sin base aparente, o a lo sumo de un montón de tierra. Este tipo de monumento ha sido denominado sepultura libre. Se propone asimismo la adición del término edículo capilla para hacer referencia a aquellos edículos con apariencia de casa o templo y con cerramiento en al menos tres de sus lados, utilizados mayormente para proteger del viento velas encendidas y, en menor medida, para alojar imágenes religiosas. Se ha extendido en tanto el término edículo nicho usado por Herrera Moreno para incluir en el mismo aquellos edículos que sólo presentan cerramiento lateral y alojan en su mayoría imágenes religiosas. Se sugiere finalmente el añadido del determinante sarcófago para categorizar monumentos cuyas paredes han sido levantadas para aumentar su capacidad, y en consecuencia la fosa adicional sobresale parcialmente de la superficie del suelo.


Colecciones de Arte Funeraria de La Primavera

Colección de Obras Iconográficas

Cruz y crucifijo. La cruz y el crucifijo son los motivos más frecuentes y variados en La Primavera. Salvo muy escasas excepciones, los ejemplos más notables de cruz son en herrería artística de forjado, en su mayoría de pequeño formato. Por su parte, las representaciones notables de crucifijo que subsisten apenas sobrepasan la veintena, y al menos la mitad de ellas se encuentran incompletas.

Ángeles. Existen en La Primavera cinco obras de gran formato donde la figura angélica está presente. Entre ellas destacan la que se alza sobre la sepultura del general José D. Moreno (fallecido en 1925), provista por la firma Fco. Pigna Sucrs., y aquella que corona el vano principal de acceso del Mausoleo de Juan Vicente Gómez (construido en 1919), atribuida a Lorenzo González. Llama la atención una imagen de ángel niño, de factura popular, por el extraño resultado obtenido con una intervención que le otorga una apariencia “chamánica”.

Jesús, María y José. En contraste con la imagen de Jesús crucificado, la del Sagrado Corazón es diversa en formas de representación. Entre las obras de carácter erudito es ejemplar una provista por la firma E. Gariboldi. Merece mención un corazón coronado con la cruz, en hormigón y de producción popular.
La advocación mariana de mayor presencia en La Primavera es la de Nuestra Señora del Carmen. Entre las diversas imágenes de esta advocación es representativa una aportada por la firma F. Roversi M., que denota el dominio técnico de su productor, así como gran riqueza en el detalle. De la Virgen de Coromoto cobra especial interés una imagen de taller realizada en hormigón, intervenida más tarde con los colores de la bandera nacional. La advocación de la Inmaculada Concepción tiene notoria presencia en una escultura en mármol que atrae por la gran delicadeza de su factura. Sólo se ha encontrado una pieza de la Virgen de la Piedad, reproducción en mármol provista por la firma F. Roversi M. y probablemente elaborada en un taller boloñés. Debe señalarse, entre otras obras, una realizada en piedra artificial, posiblemente en 1936, y firmada por Mario Giurlani. El autor representa dormido al Niño Jesús, una de las características de la iconografía de las Vírgenes del Rosario manieristas.
En el cementerio maracayero se ha registrado apenas una representación notable de la Sagrada Familia, cuyo mayor interés reside en el hecho de que se manifiesta en Jesús Niño la advocación del Sagrado Corazón. Destaca asimismo en este cementerio una imagen de San José con el Niño en brazos, cuya gestualidad logra transmitir una especial carga de afecto mutuo.

Otras Representaciones Alegóricas, Sígnicas y Simbólicas. En La Primavera han sido detectados seis monumentos con imágenes de plañideras, representadas como figuras dolientes o pensantes. Tres de ellas son obras de bulto; las otras tres, altorrelieves en estelas. Las obras de bulto están hechas en mármol, son de producción seriada y representan mujeres jóvenes, taciturnas y de resonancias clásicas, muy del gusto del art nouveau. Entre las estelas con imágenes en relieve sobresale una elaborada en piedra artificial y con características que remiten al art decó. El carácter y los rasgos estilísticos de esta estela recuerdan el quehacer artístico de Francisco Narváez en esos años. La autoría ha sido sin embargo descartada.
Dos columnas truncadas resumen el conjunto de las que subsisten en el cementerio en diversos estados de conservación. La primera presenta una figura de tronco liso, talle corto y aspecto robusto, y ostenta una guirnalda de rosas con lazo. Se trata de una obra en mármol de cuidada factura, y es sin duda la columna de mayor mérito artístico de cuantas han sido registradas en este recinto funerario. La segunda es de sección rectangular y presenta un corte achaflanado en su extremo superior, en una posible propuesta contemporánea del motivo.

En el sector norte del cementerio maracayero puede apreciarse una escultura de autoría moldeada en hormigón y pintada en amarillo. La obra representa una esfera entre llamas, imagen de complejo significado, que hace difícil considerarla una creación popular.
Además del catolicismo, otras manifestaciones de fe y corrientes de pensamiento tienen cabida en La Primavera, y es posible presumir la pertenencia de una persona difunta a una religión o sociedad determinadas mediante signos, símbolos y alegorías característicos de éstas. La presencia de la cruz de ocho brazos en algunas sepulturas, denota por ejemplo la pertenencia de las personas fallecidas a la iglesia ortodoxa. En La Primavera esta imagen se ha encontrado en cemento, en granito artificial e incluso en herrería artística de soldadura.

La Estrella de David se observa con frecuencia sobre las tumbas y otros sitios visibles en los dos apartamientos judíos que se localizan en este cementerio.
Con frecuencia es posible encontrar monumentos funerarios que ostentan claramente signos, símbolos o alegorías propios de la masonería como los tres puntos en ángulo recto característicos en la grafía de dicha sociedad y el templo de Salomón. Conviene en cambio considerar indicios adicionales, patentes o no, que permitan señalar con cierto fundamento la posibilidad de que la presencia de un pavimento ajedrezado en un monumento determinado esté relacionada con la masonería.
Son también frecuentes en este cementerio los monumentos que ostentan la figura del avión, lo cual resulta lógico por ser la capital aragüeña la cuna de la aviación militar en Venezuela y la sede de la Escuela de Aviación Militar, fundada en 1920.


Retratos. Dentro de los retratos escultóricos de tipo fisonómico destaca la cabeza del capitán Jesús Zafrané, la cual forma parte de una estela dedicada a su memoria, realizada en piedra artificial hacia 1936, y de autor desconocido. Dos bustos en mármol pueden ser apreciados en el interior de la nave central del Mausoleo de Juan Vicente Gómez. Estos bustos podrían ser obra de José o de Francisco Pigna, y parecen corresponder a Pedro Gómez y al general José Vicente Gómez Bello, familiares de Juan Vicente Gómez. El cuarto y último retrato escultórico fisonómico corresponde al Dr. Amadeo Camperos, fallecido en 1948. Es también el único realizado a figura entera y fue mandado hacer en Italia mediante la firma F. Roversi M.
Dos paneles en bronce con altorrelieves, ubicados también en el Mausoleo de Juan Vicente Gómez, parecen constituir apologías al coronel Alí Gómez, fallecido en 1918. Uno de ellos muestra claramente la firma de Lorenzo González.
Apenas un ejemplar de retrato pictórico ha sido registrado en La Primavera. Se trata en realidad de un busto dibujado a grafito sobre papel, probablemente correspondiente a Juanita Navas, fallecida en 1997. La obra en cuestión, de carácter popular y de autor aficionado, posee valor como manifestación afectiva.
A diferencia de los retratos escultóricos y pictóricos, los retratos fotográficos abundan en el cementerio La Primavera. La mayor parte de ellos son impresiones sobre porcelana.


Arte Lapidaria

En La Primavera puede encontrarse lápidas en piedra natural (mármol, granito o caliza), en piedra artificial y en hormigón. Tienen en general forma rectangular, aunque se observa con frecuencia lápidas que figuran un libro abierto. Las lápidas en piedra natural presentan en su mayoría una superficie lisa, sobre la cual es frecuente observar inscripciones en altorrelieve sobre fondo texturizado con apariencia de encaje. Las inscripciones pueden estar enriquecidas estéticamente con la inclusión de imágenes de carácter simbólico, grabadas, labradas o aplicadas, según el grado de elaboración de la lápida.
El genio popular tiene también representación de interés entre las lápidas observadas en el cementerio maracayero. Al respecto, vale mencionar dos placas metálicas (zinc o latón) aplicadas a cruces en herrería artística de forjado, y sobre las cuales se han trazado las inscripciones referidas al difunto o difunta mediante técnicas de recorte y aplicado.
La lápida como documento debe en buena medida su carácter a la información que aporta a través de las inscripciones a las que sirve de soporte, conocidas como epitafio. Entre estas inscripciones destacan algunos ejemplos que responden al lenguaje de la lírica, de la crónica y de la epístola, e incluso del periodismo de denuncia. No es raro encontrar en La Primavera epitafios donde se incluye en forma evidente el nombre de la o las personas que han dedicado la lápida, costumbre que ya era común en la antigua civilización romana.


Mobiliario de Carácter Funerario

En La Primavera, el mobiliario de carácter funerario (cercas, puertas, floreros, jardineras y vitrales) está signado en su mayor parte por la producción en serie industrial, de manera que es posible observar el mismo diseño e incluso el mismo producto en monumentos identificados por firmas marmolistas diferentes, cuestión que no impide la apreciación de su valor estético. La originalidad, o por lo menos la frescura en la imperfección del detalle, tal vez residan en las producciones de talleres artesanales y populares.


jueves, 14 de octubre de 2010

Cementerio La Primavera de Maracay. Resumen, parte I


Tras casi un año de esfuerzo ininterrumpido, defendí en julio mi trabajo para optar al grado de Maestría en Museología por la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM), con sede en Santa Ana de Coro (estado Falcón, Venezuela).

El abordaje de los cementerios tradicionales como tema de investigación es todavía poco frecuente en Venezuela; más aún en el área de la museología. Una visión abarcadora e interdisciplinaria de estos espacios en todo el territorio nacional, tal como viene ocurriendo en países como Brasil y Argentina, sin duda arrojará datos de gran interés para entendernos como venezolanos.

En principio publico aquí, en tres entregas, el resumen de mi trabajo. Posteriormente, presentaré las diversas secciones –fotos incluidas- que dan cuenta de los resultados del estudio.




HACIA LA PUESTA EN VALOR DEL CEMENTERIO
LA PRIMAVERA DE MARACAY (ESTADO ARAGUA).
APORTES DESDE UNA PERSPECTIVA MUSEOLÓGICA

(Trabajo presentado como requisito parcial para optar al Grado de Magíster en Museología)


Autor: Pedro G. Hernández S.
Tutor: Gabino Matos



CAPÍTULO I
EL PROBLEMA



En la Carta Internacional de Morelia (2005) se reconoce de manera expresa el valor patrimonial de los sitios, monumentos, conjuntos y elementos funerarios contenidos particularmente en los cementerios tradicionales. El cementerio La Primavera de Maracay responde a dicha tipología, y su uso como lugar preferente de inhumaciones en Maracay hasta 1976 lo convierte en una suerte de documento patrimonial sobre la ciudad, expresado en monumentos, epitafios, obras de arte y manifestaciones culturales asociadas a lo fúnebre. No obstante ello, este cementerio se encuentra sometido a factores de deterioro ambiental, biológico y antrópico que comprometen sus bienes de interés cultural, y con ello la identidad y el sentido de pertenencia de quienes hacen vida en Maracay. El inminente colapso del Jardín Metropolitano de Maracay, inaugurado en 1976, ha obligado a la municipalidad de Girardot a emprender acciones destinadas a aumentar la capacidad de carga de ese recinto funerario. Estas acciones también implican el reacondicionamiento del cementerio La Primavera, según consta en el plan de gobierno presentado en campaña electoral por el actual alcalde del municipio Girardot (http://www.alcaldiagirardot.gov.ve/). Toda intervención que conlleve la concreción de esta idea debe por fuerza basarse en estudios abordados desde disciplinas diversas, incluida la museología, que den cuenta de la totalidad de los elementos que conforman este cementerio y de los rasgos que lo caracterizan.


Objetivos de la Investigación


Objetivo General


Determinar el valor patrimonial y las posibilidades museológicas de los bienes de interés cultural del cementerio La Primavera de Maracay, de cara a su eventual puesta en valor, sistematizando información útil para orientar acciones de salvaguardia del espacio y los bienes de este recinto funerario.


Objetivos Específicos


1. Determinar la diversidad y tipología de los monumentos y otras expresiones materiales existentes en La Primavera, aplicando criterios establecidos para el registro y evaluación de los bienes materiales de interés cultural.
2. Estimar la significación patrimonial y referencial, tangible o intangible, de los bienes materiales de interés cultural ubicados en La Primavera.
3. Proponer ideas para la conformación de rutas temáticas como estrategia museológica para una eventual puesta en valor del cementerio.
4. Sugerir orientaciones generales para la preservación del espacio y de los bienes del cementerio La Primavera, tomando como base principios teóricos y normas técnicas pertinentes.



CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO



Los Cementerios como Museos de Sitio


Sobre la base de la concepción institucional de museo contenida en los Estatutos de 1974 del Consejo Internacional de Museos (ICOM), surgió el término museo de sitio (Site Museum), vinculado en sus orígenes a la idea de preservar en su contexto la cultura de una comunidad determinada. Más tarde dicho término fue ampliado por ICOM para definir un museo destinado a proteger la propiedad natural o cultural, mueble o inmueble, en su lugar original. El reconocimiento en 1998 del Cementerio de San Pedro de Medellín (Colombia) como museo de sitio por parte de la Red de Museos del Departamento de Antioquia significó la propuesta de nuevos modelos de recuperación de espacios de valor patrimonial y el desarrollo de un trabajo de conceptuación, en el que el arte asociado al tema de la muerte pudiera ser entendido y aceptado por la comunidad como recurso educativo y de sensibilización. Esta experiencia representa un respaldo a la idea de abordar desde la óptica museológica el estudio de los cementerios tradicionales, y en particular a la factibilidad de sugerir ideas de carácter museal para el cementerio La Primavera de Maracay, acordes con las potencialidades que al respecto logren determinarse con el presente trabajo investigativo.


Los Cementerios y Sus Colecciones


Para Abonce, Contreras Soto y Franco Bonilla (2007. Disponible: http://www.eumed.net/ %20cursecon/ecolat/mx/2007/rcs-muerte.htm), el cementerio tradicional es un espacio cultural como sistema de objetos, lleno de símbolos y significados, y rico en obras de arte, cuyo conjunto constituye un todo complejo que señala la demarcación entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Los cementerios de este tipo representan uno de los principales testimonios de la historia de un país, toda vez que estos sitios son fuente de información histórica, antropológica, arqueológica, estilística, sociológica y económica, entre otras áreas de interés, así como testimonio de la evolución cultural y artística a través del tiempo (Buscan Declaratoria, 2005, Abril 13. Disponible: http://paginaah.inah.gob.mx:8080/sPrensa/Servlets/%20sSalaPrensa04?sFecha=13%20de%20abril%20de%202005). Bajo la perspectiva del cementerio como museo, los bienes culturales que posee son susceptibles de ser considerados como colecciones de carácter diverso, y en tal sentido ser registrados, descritos, categorizados, organizados, conservados y divulgados en el marco de los fines de toda institución museística y mediante actividades propias de la misma.


Las Posibilidades Museológicas en los Cementerios


El Cementerio de San Pedro en la ciudad de Medellín (Colombia) y el Cementerio General de Lima (Perú), hoy llamado Presbítero Maestro, son pioneros en Latinoamérica en su carácter de museo, con el reconocimiento del Consejo Internacional de Museos (ICOM). El Cementerio de San Pedro (inaugurado en 1842) ha sido el primero de América Latina en ser aceptado, en 1998, dentro de la tipología de museo de sitio por el Consejo Internacional de Museos. Obtuvo además su declaratoria como Bien de Interés Cultural de carácter Nacional en 1999, circunstancia que aseguró la conservación de este recinto funerario, el cual presentaba un alto grado de deterioro. El desarrollo de las estrategias del proyecto de recuperación de este cementerio ha reintegrado este cementerio a la vida de la ciudad y lo han convertido en un singular espacio para el aprendizaje y la reflexión mediante la investigación, la participación y la acción. El Cementerio General de Lima, inaugurado en 1808 y declarado Monumento Artístico Nacional en 1972, fue también designado museo en 1999 a fin de llevar a cabo un programa de investigación, valoración, restauración y conservación del arte funerario erudito y popular contenido en más de ochocientas tumbas y mausoleos, y doscientos cincuenta mil nichos. Las experiencias obtenidas con estos dos singulares museos poseen fuerza motivadora para concretar propuestas semejantes en otros cementerios de Latinoamérica.


Las Posibilidades de Musealización del Cementerio La Primavera

El cementerio La Primavera no escapa a la realidad que afecta en mayor o menor grado los cementerios tradicionales, particularmente los de Venezuela. Su inauguración en 1915 tuvo lugar durante una época en la que Maracay venía siendo objeto de una promoción urbanística y económica que favoreció la inmigración y conformación de un grupo social de cierta relevancia, el cual, por otra parte, no parece haber llegado a consolidarse pese al amparo de treinta años de privilegios en favor de la ciudad. Razones como éstas pudieron haber contribuido a que La Primavera no muestre en principio gran riqueza de bienes de interés cultural en comparación con otros cementerios tradicionales de Venezuela. Visitas de recorrido preliminares permitieron sin embargo detectar rasgos que parecen haber aportado méritos suficientes para que en 2006 este cementerio fuese incluido en el Registro General del Patrimonio Cultural de Venezuela, y que abren la posibilidad de lecturas diversas, entre las cuales aquélla desde una perspectiva museológica, capaz de traducirse en sugerencias para la conformación de rutas temáticas.



NOTA

La foto que ilustra la presente entrada corresponde a la capilla de este cementerio, inaugurada el 17 de diciembre de 1930 (Botello, O. Maracay: Noticias del viejo valle. Maracay: Concejo Municipal del Distrito Girardot. 1980, p.276).

domingo, 22 de agosto de 2010

El Art Deco en Maracay (Parte VII y última)

Pedro G. Hernández S.

Maracay tuvo el privilegio de servir de espacio abierto para la actividad creativa de numerosos arquitectos e ingenieros, en particular durante la década de 1930, periodo de efusión del art deco en América. Curiosamente, las propuestas de estos profesionales -muchos de ellos jóvenes y formados en Europa- no expresaron sus creaciones dentro de ese estilo; al menos no en forma clara y evidente. Los arquitectos que más se acercaron a las propuestas formales deco fueron Carlos Guinand Sandoz y Luís Malaussena. El primero con la actual sede del Liceo Libertador, ya comentada; el segundo con el Teatro de la Ópera de Maracay, del cual Guinand Sandoz es coautor. La construcción del Teatro de la Ópera de Maracay se encontraba muy avanzada cuando ocurrió el fallecimiento de Juan Vicente Gómez, en diciembre 1935. El diseño original sonaba claro en la propia voz de sus autores: “La fachada principal está formada por tres masas verticales contrastando con la horizontalidad de las tres entradas principales y la gran marquesina de vuelo 3.50 m. Motivos de aluminio combinarán su efecto con proyecciones luminosas en los centros de los cuerpos laterales, completando así sus detalles el carácter netamente moderno del nuevo teatro de Maracay”.[1] En enero de 1936 se paralizó la obra y la misma fue despojada de los materiales y objetos ya dispuestos para sus acabados finales y su equipamiento. Tras cuarenta años de olvido, en 1971 se encargó la rehabilitación del edificio al arquitecto Luís Manuel Trompiz, cuya intervención se tradujo en la desvirtuación de su diseño primigenio y en su desleimiento estilístico.


El resto de las edificaciones que circundan la plaza Bolívar -el complejo arquitectónico y urbanístico de mayor trascendencia en la ciudad, inaugurado en 1930- constituyen en términos generales una recreación del academicismo decimonónico a través de una propuesta ecléctica que apenas se permitió admitir uno que otro elemento vinculado al art deco. Tales elementos se perciben en las fuentes, en el motivo geométrico del piso, en las columnas sin plinto ni capitel y en las rejas exteriores del Hotel Jardín, de Carlos Raúl Villanueva. Casi como un guiño, la fuente del patio que separa los espacios del bar y del salón de baile recuerda en pequeño la del estanque del Palais Stoclet (1905-1911) en Bruselas (Bélgica), obra del arq. Josef Hoffmann, ejemplo por excelencia de art deco y “consumación del ideal del modernismo [y de] la obra de arte total ”.[2]

Arriba: Carlos Raúl Villanueva en el recién inaugurado Hotel Jardín de Maracay (1930). Abajo: estanque del Palais Stoclet, de Josef Hoffmann. 

También se perciben rasgos deco en el frontón en zigzag, en la oposición a la horizontalidad de los vanos de puertas y ventanas, y en las columnas de sección lobulada del templete de la Policlínica Maracay, de Carlos Guinand Sandoz, así como en la pureza lineal del Cuartel Páez -diseñado por el ing° Carlos Pérez Barrios-, apenas interrumpida por el volumen cúbico del cuerpo de entrada principal con sus llenos de remate escalonado y sus vanos de ventana verticales. El caso se repite en la Maestranza de Maracay, otra obra de Villanueva inaugurada en 1933, donde los motivos orientales y las líneas suavemente onduladas de los cerramientos en hierro forjado de la galería exterior, así como el rico revestimiento de la fachada principal de la mezquita oeste y el caprichoso juego de llenos y vacíos en pirámides escalonadas de las almenas del patio son elementos y recursos ornamentales que remiten al repertorio deco.

  Fachadas de la Policlínica Maracay y del Cuartel Páez, edificaciones inauguradas en 1930, y detalles de la Maestranza de Maracay, inaugurada en 1933. 

Finalmente, en el diseño del campus de la Universidad Central de Venezuela en Maracay, construido en 1945, Luís Malaussena toma elementos formales de Art Deco dentro de su propuesta racionalista: la fuente en la redoma de distribución hacia las facultades de Agronomía y Veterinaria, las formas redondeadas de los pabellones de cirugía, el adoquinado en las paredes y el predominio de líneas verticales y horizontales en el edificio central, así como sus amplios ventanales en panel acristalados y su hall de entrada, parecen constituir un homenaje postrero a un estilo que dejó su impronta en la arquitectura mundial del primer tercio del siglo XX.

 

FUENTES CONSULTADAS:

A.M. [En línea], puesto en línea febrero 2009. URL: http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=836740. (Foto: Liceo Militar Libertador en B y N) AMENGUAL SOSA, Vicente. “Testimonios de la Maracay vieja: al lado del zoológico”. [En línea]. URL: http://brevedad.blogspot.com/search?updated-max=2008-03-10T15%3A25%3A00-07%3A00&max-results=7. [Foto: Baños públicos del zoológico/ Vicente Amengual] ANÓNIMO. “El eclecticismo historicista”. [En línea]. URL: http://www.arquitectuba.com.ar/monografias-de-arquitectura/el-eclecticismo-historicista/. AQUILEANA. “Arte Vanguardista de posguerra: Art Déco”. [En línea]. URL: http://aquileana.wordpress.com/2009/07/13/arte-vanguardista-de-posguerra-art-deco/. [Fotos: BOTELLO, Oldman (2007). Toponimia antigua de Maracay: Calles, plazas, esquinas, casas, sitios. Maracay: Concejo Municipal de Girardot. (Fotos: Cárcel Pública de Alayón/ Ángel Párraga; Casa de la familia Potenza/ Luís Párraga; Estación de gasolina El Callao) BOTELLO, Oldman. “Patrimonio de Girardot disparatado”. [En línea], puesto en línea el 22 y 25 de noviembre de 2007. URL: http://www.elperiodiquito.com/. CONSEJO NACIONAL DE LA CULTURA-CONAC (1992). Inventario del Patrimonio Cultural. Bienes Inmuebles. Aragua. Caracas: Autor.


CRESPO, Luís Alberto (1997). Henri Pittier. Caminante y morador de nuestro trópico. Caracas: Cementos Caribe. (Foto: Vista aérea antiguo Hotel Rancho Grande/ José Voglar). DRESSLER, Heidy. “Art Deco in Architecture. Introductory Essay”. [En línea]. URL: http://kalamazoomi.com/deco/decointr.htm. [Fotos: County Building; Spring Tools Plant; Dewey House; Paris Cleaners; Alexander Medical Office; Pump Station; Upjohn Company] FLEITAS N., Germán (2003). Cristina Gómez, maracayera. Maracay: Gobernación de Aragua. (Fotos: Villa Cristina-ByN; Hotel Jardín: Villanueva y fuente de patio central). HERNÁNDEZ DE LASALA, Silvia (1990). Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela moderna. Caracas: Fundación Pampero. (Ilustraciones: Teatro de la Ópera de Maracay; Campus UCV-Maracay. Fotos: Campus UCV-Maracay: pabellón de cirugía y fachada adoquinada/ Nelson Garrido) HUYGHE, Rene y RUDEL, Jean (1976). El arte y el mundo moderno. Volumen 2: de 1920 a nuestros días. Barcelona (España): Editorial Planeta, S.A. [Fotos B y N sobre propuestas funcionalista y “doméstica” moderna: Edificio del Bauhaus, Alemania (1926) /Marburg; Iglesia N.S. del Raincy, Francia (1922-1923)/ Chevojon; Instituto de Arte y Arqueología ,Francia (1920)/L’Illustration] ILOVACA LEIRO, Débora. “South Beach en dos palabras”. En: El Nacional. Sección Viales, pp. 6 y 7. Caracas, domingo 7 de junio de 2009. (Fotos: Hotel Congreso y Hotel Leslie). INSTITUTO DEL PATRIMONIO CULTURAL-IPC (2006). Municipios Girardot y Francisco Linares Alcántara, estado Aragua. Caracas: Instituto del Patrimonio Cultural. Catálogo de Patrimonio Cultural Venezolano. Región Centro Oriente: AR 03-17. (Fotos: Fuente de Plaza Tacarigua; Villa Cristina- color; Liceo Libertador-color; Hangares de la antigua Escuela de Aviación Militar). INSTITUTO DEL PATRIMONIO CULTURAL-IPC (2006). Municipios Mario Briceño Iragorry y Ocumare de la Costa de Oro, estado Aragua. Caracas: Instituto del Patrimonio Cultural. Catálogo de Patrimonio Cultural Venezolano. Región Centro Oriente: AR 03-18. (Foto: antiguo hotel Rancho Grande- color) LEDESMA GÓMEZ, Rodríguez (s.f.). ¿Qué es el Art Decó? (Segunda parte). Laberintos. Universidad de Monterrey. México. [En línea]. URL: http://74.125.47.132/search?q=cache:GL08721BWCoJ:www.laberintos.com.mx/artdeco2.html+Arquitectura+y+Art+D%C3%A9co+y+caracter%C3%ADsticas&cd=2&hl=es&ct=clnk&gl=ve. MENDOZA, Soledad (1994). Así es Maracay. Bogotá: Ed. Diagrama C.A. (Fotos: Casa de Doña Dolores Amelia- interior-color/ Rafael Salvatore; Mausoleo de la Familia Gómez- interior/ Guillermo de Yaworsky; Policlínica Maracay/ Guillermo de Yaworsky; Teatro de la Ópera de Maracay/ Rafael Salvatore). MORENO, Juan (1998). Monumentos Históricos Nacionales 1. Caracas: Instituto del Patrimonio Cultural-IPC. (Foto Cuartel Páez/ Walter Montero) MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE MARACAY MARIO ABREU-MACMA (1996). Maracay. Espacio y Memoria. Maracay: CONAC y Gobierno de Aragua. (Fotos: Fábrica de Papel de Maracay/Luís Felipe Toro; Telares de Maracay/ Luís Felipe Toro; Mausoleo de la familia Gómez/ Luís Felipe Toro). PETIT DE IGUARÁN, Nereida (2005). “El Arte Decó en la Maracaibo premoderna”. Revista Venezolana de Ciencias Sociales. Vol. 9, N° 002. Diciembre, 2005. Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt-UNERMB. Cabimas, Venezuela, pp. 371-387. [En línea]. URL: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/309/30990208.pdf. RUIZ, Pedro (1990). La Memoria de Aragua. Volumen I. Maracay: El Periodiquito. (Foto: Casa de Doña Dolores Amelia-interior-ByN) STERNE, Gabriela (1982). Modernismos. Barcelona: Editorial Labor, S.A. (Foto: Palais Stoclet) VV.AA. (2002). Plaza de Toros César Girón Maestranza de Maracay. 70 años (1933-2003). Maracay: Alcaldía del Municipio Girardot. (Fotos: Maestranza de Maracay- detalle de cerramiento de galería exterior/ Aníbal Camejo; Maestranza de Maracay- fachada de mezquita oeste/ Aníbal Camejo). FOTOGRAFÍA: Pedro Hernández S. (excepto las señaladas en las fuentes consultadas).


[1] HERNÁNDEZ de LASALA, Silvia (1990). Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela Moderna. Caracas: Fundación Pampero, pp. 108-111.


[2] STERNE, Gabriela (1982). Modernismos. Barcelona: Editorial Labor, S.A., p. 103.



lunes, 2 de agosto de 2010

El Art Deco en Maracay (Parte VI)

Son todavía frecuentes en diferentes puntos de la ciudad elementos decorativos que por su diseño y motivos podrían ubicarse dentro del estilo deco o al menos denotan su influencia: verjas y cerramientos de puertas y ventanas, fuentes y mobiliario urbano, monumentos funerarios y ornamentos diversos elaborados entre las décadas de 1920 y 1960.

Monumentos funerarios y cerramientos de entrada al cementerio La Primavera. La alusión a la máquina, el retrato del personaje con indumentaria de época, las imágenes de perfil y con escaso relieve, la simetría y los motivos geométricos son característicos del estilo deco.



Detalles de cerramiento en la Maestranza de Maracay (Foto: Aníbal Camejo, 2002) y en el antiguo parque 23 de Septiembre (hoy desaparecido), y mobiliario urbano (bancos y luminarias) en el hotel La Barraca. Suaves curvas, simetría, simplicidad y motivos orientales y aborígenes forman también parte del repertorio del art deco.



Fuente en las áreas verdes internas del antiguo Hotel Jardín (1930); fuente del campus de la UCV –Maracay (1945); fuente de la plaza San Cristóbal (ca.1950); fuente del mítico Cacique Maracay (inicios dec. 1950) y pedestal de fuente de la antigua urbanización Pancho Díaz , hoy urbanización Calicanto (dec. 1940). La imagen de la fuente y su presencia física como elemento formal del diseño arquitectónico son comunes en el art deco. Las formas octogonales, las elegantes líneas curvas que hacen referencia a la concha de mar o que recrean ondulantes colas de peces, los círculos concéntricos, los volúmenes geométricos y las singulares referencias a la flora y la fauna revelan una influencia de este estilo hasta la década de 1960.


Edificaciones de tipo diverso también descubren en sus elementos formales y decorativos influencia deco en tiempos en que éste ya cedía su lugar frente al empuje del estilo internacional. Galpones industriales, edificios, viviendas aisladas o iglesias manifiestan en sus rasgos la herencia -casi diluida- del languidecente estilo deco, bien sea en sus cornisas, en el énfasis que se da al cuerpo de acceso principal o en las características formas verticales de los vanos de ventana.





Como caso anecdótico, se hace particular mención del hotel El Callao (Calle Miranda este), construido después de 1945 a juzgar por una foto de octubre de ese año que muestra, en su lugar, una estación de gasolina con el mismo nombre. Al lado de esta estación, la fachada de un edificio de dos niveles luce un indiscutible estilo deco (foto tomada de Toponimia antigua de Maracay: Calles, plazas, esquinas, casas, sitios, 2007, p. 137, de Oldman Botello). Sesenta años más tarde, otra foto con similar encuadre, muestra el referido hotel, cuyo pórtico redondeado, que sirve además de balcón-terraza, despierta involuntarias reminiscencias del estilo en cuestión. Puede observarse asimismo el edificio aledaño, en el que los rasgos originales de su fachada han sido sustituidos por una recreación en metal, lo que produjo, o al menos no impidió, una fastidiosa impresión de falso histórico.