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lunes, 2 de noviembre de 2015

Perdió la muerte sus buenos días...



Este es el título de un poema de la venezolana María Calcaño (Maracaibo, 1906-Caracas, 1955), el cual forma parte del libro de su autoría Entre la luna y los hombres, publicado en 1961, un lustro después de su fallecimiento a escasos cuarenta y nueve años de edad (Calcaño, 1983). Vale la pena compartirlo en esta ocasión -día de los Fieles Difuntos- no solo por lo bien escrito, sino también y sobre todo por lo que tiene de visión contemporánea de la muerte y de testimonio personal sobre una agonía terminal y sin regreso.


Tener que morirme
en esta época
con una muerte
tan desacreditada.
Antes llegaba ella
con su paso natural
y nos desvanecía...
¡Cómo no fui yo de aquellos tiempos!

Morir era simple:
apagarse tranquilos,
y reposar
sin más ni más.
Sin haberla ahuyentado
con el corte de un seno,
de una garganta...
O con el tropel de alambre
del electrocardiograma
sobre el corazón vencido.
Oyéndola
roer su media presa,
¡qué deseo loco
de ir por fin con ella!

Y tocarme a mí ahora
esta muerte sabihonda,
muerte de clínica y de laboratorio,
metida en cámara
de oxígeno,
entre penicilina
y radioterapia...

Irme con esta muerte
tan antipática
y con tanto siglos encima,
me da pena...



Hace un par de meses se volvió viral la selfie [1] que una joven estudiante de medicina se tomara junto a una paciente presuntamente agonizante. La noticia de donde extraigo la información indica que la joven la mostró a través de un mensaje en whatsapp -a su entorno relacional más cercano, supongo- y que una de las personas destinatarias la habría filtrado. Añade la nota que la selfie "causó indignación y críticas en las redes sociales" (Indignante, 2015).

La imagen muestra a una atractiva chica, vestida de blanco y con estetoscopio, sonriendo y figurando una V con dos dedos de su mano izquierda. Detrás, yace en cama clínica una mujer, aparentemente de edad avanzada y con suplencia artificial de oxígeno. Solo por lo que vemos, la interpretación "lógica" podría haber sido que la joven mostraba su contento porque la probable paciente a su cargo se encontraba en vías de recuperación. De hecho, la V es señal convenida de ¡victoria!. Pero esta interpretación queda totalmente descartada por el texto que acompaña la imagen: "Fui hacer una guardia y una señora estaba agonizando y pues selfieeee".

Foto extraída de la Página Web LaIguanaTV (2015, Agosto 08).


Pocos días después, otra nota hacía referencia al anuncio de la policía rusa sobre una investigación contra decenas de usuarios de la popular red social Vkontakte, quienes habrían promovido y participado en un concurso de selfies con personas fallecidas (Macabra tendencia, 2015). Uno de estos usuarios justificó el fomento del concurso con el argumento de "cambiar las mentalidades en lo que respecta a la muerte [en tanto cuanto] la muerte es el inicio de una nueva vida". Las autoridades policiales, añade la nota, han preferido darse un tiempo de espera para emitir cualquier dictamen respecto de esta actividad, aunque se declararon en alerta dado que hay casos de niños participando en la misma.

La imagen que acompaña la información muestra en primer plano a una joven, con vestido y anteojos oscuros, esbozando una sonrisa mas bien recatada y contrita, semejante a la que solemos recibir de los deudos en decorosa señal de agradecimiento a nuestras condolencias. Detrás, impone su presencia un féretro cerrado, sobre el cual reposa un ramo de rosas. Como observador de la foto -tal vez prejuiciado por la nota informativa y por el específico modo de producir dicha foto- no termina uno de convencerse sobre la autenticidad de ese hondo sentimiento que pareciera reflejar la enigmática expresión de la joven.

Foto extraída del blog de la Red Iberoamericana de Cementerios Patrimoniales (2015, Agosto 19).



Tomar y conservar fotografías de personas difuntas, de los rituales funerarios correspondientes a su velatorio y su enterramiento, así como de las posteriores visitas a su tumba, no es una costumbre de reciente data, y posiblemente ni siquiera ajena a nuestro entorno familiar. No debería por tanto sorprendernos el eventual hallazgo, en alguna vieja caja de la abuela [2], de imágenes relacionadas con el fallecimiento de un pariente que quizás no hallamos alcanzado a conocer.


Entre las numerosas fotografías sobre papel que conservan las mujeres de mi familia (abuelas, madres, tías, hermanas y primas) -en su conjunto, un invaluable documento en riesgo de perderse- subsisten algunas directamente relacionadas con la muerte (ninguna de ellas incluida en los álbumes familiares). Estas fotos corresponden a dos diferentes momentos fotográficos de índoles social y tecnológica. Del primero se conserva una imagen que siempre me ha parecido hermosa y fascinante. Estimo que datará de 1913 aproximadamente, y que, dada su composición y calidad, habría sido contratada a un fotógrafo profesional.


A pesar de su deterioro, la fotografía nos revela toda una "puesta en escena" alrededor de una difunta apenas adolescente. Su cuerpo, con hábito blanco, yace en primer plano sobre un lecho blanco; las flores que ciñen su cabeza y que adornan en guirnaldas las barandas del lecho son también blancas. Los personajes que velan su descanso definitivo -su círculo familiar más íntimo- visten igualmente de blanco, siempre en alusión al estado de inocencia de la pequeña fallecida. Detrás (en términos fotográficos, fuera de campo), el círculo ajeno "curiosea" o bien observa discretamente la representación a propósito del triste acontecimiento, próximo a ser convertido en imagen para el recuerdo. Los participantes en la escena (salvo la hermana mayor) miran directamente a la cámara, y todos sin excepción adoptan poses y expresiones de dolor, reflexión o respeto. La disposición circular del grupo de dolientes conformado por la abuela y los hermanos favorece la atención del espectador hacia las figuras de la madre y de su hija muerta, que se mantienen fuera del grupo.

El "montaje" es evidente, y sin embargo la situación no resulta chocante: la imagen denota los rasgos románticos de la época en que fue producida, y como tal se recibe y se aprecia. De hecho, la primera impresión es conmovedora, y por lo general continúa siéndolo luego de percatarnos de la simulación evidente. Y es que, a pesar de todo, no deja de percibirse un genuino ambiente de dolor y recogimiento por la partida del ser querido.

La obtención de una foto de este tipo implicaba sin duda un significativo dispendio, y en consecuencia constituía un lujo que por lo general solo podría permitirse una familia económicamente holgada. Pero en tiempos en que la fotografía era aún cosa poco frecuente y a cargo de conocedores del oficio, se justificaba el alto costo de procurar lo que tal vez sería la única imagen con la que se conservaría el recuerdo del ausente. Esa imagen sería exclusiva e irrepetible, por lo que todo debía ser pertinente y adecuado. En ella no tenían cabida ni el azar ni la espontaneidad.


Del segundo momento son más numerosas y variadas las imágenes funerarias que se conservan en el acervo fotográfico familiar. Corresponden a un lapso comprendido entre las décadas de 1940 y 1970, cuando la posesión y el manejo de una cámara fotográfica se había popularizado, y era frecuente la producción de imágenes de calidad diversa por parte de aficionados y de fotógrafos ambulantes, como opciones más económicas y accesibles a las meticulosas y distinguidas fotografías de estudio. La persistencia en esos años del carácter analógico de la tecnología fotográfica y el reducido número de imágenes que podían obtenerse con cada rollo utilizado (un máximo de 36 imágenes en los rollos comerciales) limitaban todavía el azar y la espontaneidad, ya tan comunes en esta era de la fotografía digital. La "puesta en escena" en la imagen de principios de siglo apenas se percibe en estas más recientes acaso en la pose, en el color y la formalidad de la vestimenta, y en la expresión de los sujetos fotografiados, acordes con la circunstancia.

En este contexto, las fotos de la visita al cementerio parecían ser cosa corriente, y en ellas no había empacho en hacer partícipes directos también a los niños. Aunque las mismas se enfocaban mayormente en los dolientes, la persona difunta se encontraba representada simbólicamente en la figura del monumento funerario, a veces destacado en primer plano, a veces formando parte significativa dentro del campo fotográfico. Por más que en tiempos actuales estas imágenes puedan resultar extrañas, las mismas reflejan las formas y comportamientos, todavía rigurosos, en las costumbres funerarias vigentes a mediados del siglo XX. Tal vez gracias a esa rigurosidad en el cumplimiento del ritual luctuoso, también dichas imágenes transmiten un sentimiento real ante la pérdida del ser querido.      








Menos frecuentes aparecen (o se conservan) imágenes del traslado de las personas difuntas al cementerio o de su enterramiento, de natural más crudas e impactantes. En ellas la pose cede lugar al gesto espontáneo del instante, y la foto adquiere visos de periodismo gráfico. Esta ya no era tomada por un miembro de la familia -sumido entonces en su pesar- sino por un fotógrafo ambulante casual, que posiblemente captaba el conmovedor momento, revelaba in situ el negativo (a la manera de los fotógrafos de plaza), enmarcaba en cartón la foto todavía húmeda y la ofrecía en venta a alguno de los presentes. Considerando las circunstancias, aquí difícilmente queda espacio para la duda sobre la autenticidad del sentimiento de los dolientes.







De esos años para acá, la manera de percibir la muerte ha experimentado grandes cambios, y con ellos las prácticas de las costumbres funerarias. La formalidad del duelo se ha relajado, el período de luto ha sido recortado al mínimo, la frecuencia de visitas al cementerio - que también viene transformándose de abigarrado "camposanto" a verde "jardín del recuerdo"- es cada vez más reducida, la incineración del cuerpo y la disposición de las cenizas bajo libre albedrío se imponen sin prisa y sin pausa, y los momentos dedicados al recuerdo del ausente se diluyen bajo el ritmo de la vida contemporánea. 

Cartay (2002, p. 452) hace referencia a dos figuras marcadas de la muerte en Venezuela: (a) la de la "buena muerte", a mediados del siglo XIX, cuando el moribundo recibía el consuelo de la extremaunción en su lecho y fallecía en la paz de su hogar rodeado de sus deudos y amigos, "que actuaban como un soporte cálido y seguro en esa hora postrera"; y (b) la figura de "la muerte desplazada de lugar al ritmo de la ciudad que crece", a mediados del siglo XX. "Se muere ahora solo y en una cama de hospital, para convertir el acto de la muerte en un proceso técnico, donde los que están a cargo del enfermo son los médicos y el personal paramédico.... La muerte se convierte entonces en anónima, solitaria e impersonal en la habitación de un centro hospitalario. El moribundo se ve rodeado de normas, horarios, prescripciones, formas sociales de comportarse y actuar. A la familia se la aparta: ya no puede exteriorizar sus sentimientos ni sus emociones para no angustiar al entorno". 

Esta última figura (que no debe de ser muy diferente en el resto del mundo), aunada a una mayor permisividad respecto de las convenciones sociales y a una fuerte banalización de la muerte (y de la vida) a través de los medios de comunicación  e información, puede que explique en cierto modo la producción de imágenes como las mostradas en las selfies aludidas a principios de estas líneas, inquietantes en cuanto a la manifestación de un marcado individualismo y superficialidad, y de una escasa sensibilidad ante el trance fatal del otro.


(A la memoria de Guillermo López Armas, maestro y amigo)


NOTAS:

[1] Con el término selfie o selfy se denomina la actual práctica de auto retratarse mediante una cámara digital incorporada a los celulares o móviles inteligentes, y de compartir la imagen -prácticamente en tiempo real- a través de las redes sociales (Autofoto, s.f.). Este popular fenómeno cultural -todavía reciente como tema de estudio- ha sido asociado por diversos investigadores al narcicismo e incluso a la resistencia frente a las normas dominantes sobre el género y la sexualidad (San Cornelio, 2014).

[2] Las fotos relacionadas con tragedias familiares -se trataran estas de casos de enfermedades extremas, de fallecimientos, de rupturas matrimoniales o de transgresión de convenciones sociales- eran por lo común desterradas del álbum familiar y confinadas en cajas que guardaba con celo la abuela (o quien hiciera las veces de ella) como figura emblemática protectora de la imagen de la familia ante la sociedad, imagen que se basaba en valores de educación, decencia, armonía y prosperidad: el álbum de fotos de la familia tenía entonces como fin primordial mostrar la cara amable de la misma. Sin embargo, el investigador Armando Silva encontró en su área de estudio (Colombia y México) que el tema funerario estuvo presente en el álbum familiar particularmente a principios y a mediados del siglo XX, siempre ligado a un símbolo de estatus. Respecto de Venezuela, una amiga mía confirma la inclusión de imágenes funerarias en algunos álbumes de su familia. En el caso de mi núcleo familiar, las imágenes de este tipo se han conservado aparte y a buen resguardo de miradas ajenas.


FUENTES

Autofoto. (s.f.). Wikipedia. Disponible: https://www.google.co.ve/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=selfie

Calcaño, M. (1983). Antología poética. Maracaibo: Editorial de la Universidad del Zulia. (Col. La musa libre).

Cartay, R. (2002). La muerte. Fermentum. Revista Venezolana de Sociología y Antropología. 12(34):447-470. Mayo-Agosto de 2002. Mérida (Venezuela): Universidad de Los Andes.

Indignante: estudiante de medicina sonríe y se toma una selfie junto a paciente agonizando. (2015, Agosto 08). Disponible: http://www.laiguana.tv/articulos/12760-mundo-mexico-selfie-estudiante-gonzalez-universidad

Macabra tendencia de tomarse selfies con muertos. (2015, Agosto 19). Disponible: http://redcementeriospatrimoniales.blogspot.com/2015/08/la-macabra-tendencia-de-tomarse-selfies.html)

San Cornelio, G. (2014). Sobre selfies e investigación: algunas consideraciones metodológicas. COMEIN Revista de los Estudios de Ciencias de la Investigación y de la Comunicación (Universitat Oberta de Catalunya). Nº 38 (Noviembre de 2014). Disponible: http://comein.uoc.edu/divulgacio/comein/es/numero38/articles/Article-Gemma-San-Cornelio.html


ACTUALIZACIÓN INFORMATIVA

Corvo L., J. (2016, Octubre 30). Ventas caen en Halloween. El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://elaragueno.com.ve/region/ventas-caen-en-halloween/

EFE Agencia. (2016, Octubre 25). La Iglesia católica prohíbe esparcir las cenizas de los difuntos o tenerlas en casa. Noticias yahoo.com. Disponible: https://es.noticias.yahoo.com/iglesia-cat%C3%B3lica-proh%C3%ADbe-esparcir-cenizas-difuntos-tenerlas-casa-104838245.html

La Llora Sinfónica se presentó en la ciudad socialista La Mora. (2016, Noviembre 04). CiudadMcy [Versión digital]. Disponible: http://ciudadmcy.info.ve/index.php/cultura/17880-la-llora-sinfonica-se-presento-en-la-ciudad-socialista-la-mora


Foto extraída de CiudadMcay, 04 de noviembre de 2016.

Reynolds, J. (2016, Noviembre 01). El reconocido exorcista de Roma que no encuentra sucesores. BBC. Disponible: http://www.bbc.com/mundo/noticias-37841120?utm_source=taboola&utm_medium=referral

lunes, 10 de octubre de 2011

Apartamientos judíos en el cementerio “La Primavera” de Maracay (y III)

APARTAMIENTO JUDÍO N° 2 (1969? hasta la fecha)




Foto 1. Ubicación del apartamiento judío N° 2.


El segundo apartamiento, ocupado ya en sus dos terceras partes con 26 monumentos, es de orientación norte-sur y tiene dimensiones aproximadas de 39 m. de largo x 7 m. de ancho; posee por tanto una superficie de alrededor de 273 m2, prácticamente el doble de la correspondiente al apartamiento N° 1.




Foto 2. Vista de la entrada al apartamiento judío N° 2 a través de un vestíbulo techado y delimitado por columnas y rejas (foto P.H. 2011).


Un enrejado sostenido por pilares (¿en concreto?), y que repite en su conjunto las formas del que existe en el recinto más antiguo (N° 1), bordea este apartamiento, salvo por el lado oeste del mismo, el cual está delimitado por una alta pared de bloques de hormigón frisado y pintado en blanco. Sin embargo, el enrejado ha sido elaborado en herrería de soldadura y las puntas que rematan las barras no son entorchadas.




Foto 3. Detalle de reja perimetral (foto P.H. 2011).


Este apartamiento posee un acceso único por su lindero norte, a través de un vestíbulo techado con cubierta de madera y tejas de arcilla cocida, y rematado con estrella de David; el piso es en cemento pulido. Al centro del vestíbulo hay un mesón con tope en granito artificial pigmentado gris oscuro, y con estrella de David grabada. La entrada se encuentra guardada por una puerta de hoja doble en herrería de soldadura.




Foto 4. Detalle de la cubierta de madera del vestíbulo (foto P.H. 2011).

Transpuesto el vestíbulo, se accede al área de enterramientos propiamente dicha, la cual se encuentra dividida por mitad mediante una vereda central en concreto que se extiende desde el vestíbulo hasta el fondo del terreno. Los monumentos se encuentran dispuestos con orientación oeste-este (esto es, hacia Jerusalén), alineados transversalmente y muy próximos unos a otros. De acuerdo con las fechas de las escasas lápidas que se conservan, la ocupación del espacio se ha efectuado en forma ordenada y sucesiva partiendo desde el fondo del recinto, aun cuando no parece existir una definida prioridad de uso en una u otra de las mitades. Esta disposición y ocupación organizadas pareciera procurar el aprovechamiento de la reducida superficie del apartamiento en la forma más eficiente posible.




Foto 5. Vista de los monumentos dispuestos en hilera y muy próximos entre sí (foto P.H. 2011).


En la actualidad muestra acusado descuido y deterioro, y está siendo objeto de sustracción de materiales de revestimiento y de vandalismo, tal como ocurre en el resto del cementerio.



RELACIÓN DE LOS MONUMENTOS FUNERARIOS



Este croquis fue levantado el 19 de enero de 2010, sin apoyo de instrumentos de medición. Por tanto no responde a escala alguna y su función es meramente ilustrativa. No obstante la ubicación relativa de los monumentos es bastante aproximada, y su disposición ordenada ha facilitado la numeración continua de los mismos. El recuadro con línea interrumpida (N° 03) representa un espacio carente de monumento, pero no puede descartarse la presencia de restos humanos en el mismo [ver Nota 6, añadida a esta entrada en 2015] . El trazado de rayas y puntos representa el enrejado que delimita el terreno por tres de sus lados. El trazado de puntos define el espacio del vestíbulo.


N° 01: Jaime Kizer Yorniske (*1945/+1997). Tumba de dos cuerpos escalonados [1]. Ambos cuerpos son en concreto intervenido con una capa de esmalte gris oscuro y salpicaduras en esmalte plateado. Sobre el segundo cuerpo, lápida horizontal en granito artificial pigmentado gris claro, con inscripción resaltada en dorado: “Jaime Kizer Yorniske/ Nació 27-07-1945/ Murió 27-04-1997/ Recuerdo de su esposa e hijos”. Sobre el extremo inferior (este) del primer cuerpo hay un banco en granito artificial pigmentado gris claro. Orientación OE.



Foto 6. Tumba de J. Kizer J., compuesta de dos cuerpos escalonados (foto P.H. 2010).

N° 02: Ernst Rottenberg (*1931/+1991). Tumba de dos cuerpos escalonados. El primer cuerpo es en concreto; el segundo es en granito artificial pigmentado blanco, y su superficie, inclinada hacia el este, tiene inscrito la estrella de David y el siguiente epitafio: “Ernst Rottenberg/ 5-5-1931 30-5-1991”. En el extremo inferior (este) del segundo cuerpo hay dos orificios, cuya función no ha podido determinarse. Orientación OE.


N° 03: Espacio con superficie de tierra, sin cobertura de hormigón visible ni identificación. Sin embargo, no puede descartarse ni afirmarse la presencia de restos humanos en el sitio [ver Nota 6, añadida a esta entrada en 2015].


N° 04: Etea? Juana Bronfermajer de Siher (*1899/+1988). Tumba de dos cuerpos escalonados y losa. El primer cuerpo es en hormigón y presenta signos de disgregación, dejando partes suspendidas del cuerpo superior, el cual está revestido en granito natural. La losa, también en granito, tiene inscrito la estrella de David y el siguiente epitafio, apenas visible: “Etea [?] Juana Bronfermajer/ de Siher/ 1899 1988/ Recuerdo de sus seres queridos” [2]. Orientación OE.


N° 05: Marcel H. Abrams L. (*1897/+1988). Tumba de dos cuerpos escalonados y losa. El primer cuerpo es en bloque y hormigón; el segundo está revestido con placas de granito, el mismo material de la losa. A la cabecera de este segundo cuerpo, un cipo pedestal en granito blanqueado sostiene una estela (lápida vertical) en el mismo material, la cual tiene inscrito la estrella de David y el siguiente epitafio: “Marcel H. Abrams L./ 16-05-1897 26-02-1987/ Gracias por habernos amado tanto/ te recordamos tu esposa e hijos”. Orientación OE.


N° 06: Alfredo Bognar (*1945/+1980). Tumba de dos cuerpos escalonados y losa. El primer cuerpo es en concreto; el segundo está revestido con placas de mármol, las cuales están siendo objeto de sustracción. La losa es en granito natural y tiene inscrito la estrella de David y la fecha “13-11-1993”. A la cabecera de la tumba hay una estela en granito blanqueado y sin pedestal aparente, que tiene inscrito la estrella de David y el siguiente epitafio: “Alfredo Bognar/ Nació 30-3-1945/ Murió 19-11-80”. Orientación OE.


N° 07: (sin identificación de la persona fallecida-s.i., sin fecha de fallecimiento-s.f.). Tumba sarcófago [3] de tres cuerpos escalonados, el primero de ellos (inferior) en concreto. Las paredes verticales del segundo cuerpo están frisadas e intervenidas con una capa de pintura de aceite gris oscuro, mientras su cara superior se encuentra revestida con placas de mármol. El tercer cuerpo está totalmente revestido con placas del mismo material, las cuales están siendo objeto de sustracción. Se observan indicios de posible losa, hoy ausente. Orientación OE?.


N° 08: David Webel (+1980); Yechil (+1914); Cirla (+1931); Sala (+1920); Bernard (+1929); Genia (+1942); Cyla (+1943); Jaime (+1942). Tumba sarcófago de tres cuerpos escalonados y losa. El primer cuerpo es en concreto, en tanto que los dos restantes y la losa son en granito artificial pigmentado blanco. La losa, desaparecida en sus dos terceras partes, está blanqueada y presenta inscripciones: “David Webel/ 19 Teveth 5740 [4]/ Yechil Cirla/ 1914 1931/ Sala 1920/ Bernard 1929/ Genia 1942/ Cyla 1943/ Jaime 1942”. En su extremo superior (oeste) la losa presenta un corte rectangular, cuyo propósito no se ha podido determinar. Orientación OE.



Foto 7. Tumba de D. Webel (primera). Detalle de losa con epitafio (foto P.H. 2010).


N° 09: (s.i., s.f.). Tumba de un solo cuerpo con revoque basto en hormigón. No se distingue indicios de un posible revestimiento que lleve a presumir sobre una eventual sustracción del mismo. Orientación OE?.


N° 10. (s.i., s.f.). Tumba de dos cuerpos escalonados. El primer cuerpo es en concreto y su cara superior presenta revestimiento en caliza, mientras que el segundo está totalmente revestido con este material. Se observan indicios de posible losa, hoy ausente. A la cabecera de la tumba hay un cipo pedestal con vestigios de revestimiento en mármol, que tal vez habría sostenido una estela. Orientación OE.


N° 11. Sose de Rosentul (*1885/+1971). Tumba de dos cuerpos escalonados revestidos en mármol, y losa en el mismo material, de la cual sólo se observa vestigios (perdida en sus tres cuartas partes). En el extremo superior (oeste) de la losa, un cipo bajo que tal vez estuvo revestido en mármol, sirve de apoyo a una lápida horizontal con inscripciones en hebreo y español: “Sose de Rosentul/ Nació en Edinti Besarabia Año 1885/ Murió el 8 de septiembre de 1971/ Recuerdo de sus hijos hermana y nietos”. A la cabecera de la tumba hay otro cipo pedestal de baja altura, revestido en mármol, que tal vez habría sostenido una estela. Orientación OE.


N° 12. (s.i., s.f.). Tumba de dos cuerpos escalonados con revestimiento en mármol. A la cabecera del segundo cuerpo hay un cipo pedestal bajo igualmente revestido en mármol, el cual posiblemente habría servido de apoyo a una estela. Orientación OE.


N° 13. (s.i., s.f.). Tumba de dos cuerpos escalonados, ambos revestidos con placas de granito artificial pigmentado gris claro, y losa en el mismo material. Sobre el extremo superior (oeste) del segundo cuerpo hay indicios de posible cipo. Orientación OE.


N° 14. (s.i., s.f.). Tumba de dos cuerpos escalonados y losa. El primer cuerpo es en concreto; el segundo es en granito y muestra indicios de haber estado delimitado con pilares esquineros. La losa también es en granito. A la cabecera del segundo cuerpo hay un cipo pedestal de tres cuerpos escalonados, desprendido de su base y volcado sobre la tumba, y que sostiene todavía una estela. Tanto el cipo como la estela son en granito. A la estela se adosaba una lápida en mármol, hoy desprendida y totalmente fragmentada, con importante pérdida de información. Se conserva al menos fragmentos de inscripciones en hebreo y español: […]ocho [?] Aizen/ Nació 24-3-1910/ Murió […]9 […]”. Orientación OE.



Foto 8. Tumba N° 14 (... Aizen?, 1969?) (foto P.H. 2010).


N° 15. Godel Ben Shlomo Laufer (*1907/+1972). Tumba de un cuerpo revestido en granito artificial pigmentado gris claro, y losa en el mismo material. A la cabecera y sobre el cuerpo del monumento hay un cipo pedestal revestido en granito artificial gris claro, que sostiene una estela en el mismo material, blanqueada. En la lápida hay inscrito la estrella de David e inscripciones en hebreo y español: “Godel Ben Shlomo Laufer/ Nació en Tororoutz 1907/ Murió en Maracay 1972”. Orientación OE.


N° 16. (s.i., s.f.). Tumba de un cuerpo en concreto, con paredes revestidas en hormigón liso. Es posible que su cara superior haya estado originalmente revestida en algún tipo de piedra natural (tal vez caliza). Orientación OE?.


N° 17. (s.i., s.f.). Tumba de un cuerpo en mampostería, con revoque basto de hormigón. Se observan escasos fragmentos sueltos de mármol sobre el cuerpo, pero no puede afirmarse que sean vestigios de un eventual revestimiento original. Orientación OE?.


N° 18. Rachel Rodith Beraha (*1898/+1976). Tumba sarcófago de tres cuerpos escalonados y losa. El primer cuerpo es en concreto; el segundo y tercer cuerpos están revestidos en granito artificial pigmentado gris claro, el mismo material de la losa. Sobre la losa, cipo pedestal bajo en granito artificial y con superficie inclinada hacia el este, que sirve de soporte a una lápida en igual material, con superficie blanqueada y que tiene inscrito la estrella de David y epitafio: “Rachel Rodith Beraha/ Nació Turquía 1898/ Murió Valencia 1976/ Rdo. de sus hijas”. Orientación OE.


N° 19. Carmen Rita Vieira de Misrahi (*1916/+1976). Tumba sarcófago de dos cuerpos revestidos en granito artificial pigmentado blanco, y losa en el mismo material. Sobre la losa hay un cipo pedestal bajo en granito artificial y con superficie inclinada hacia el este, que sirve de soporte a una lápida en mármol, la cual tiene inscrito la estrella de David y epitafio: “Carmen Rita Vieira de Misrahi/ Nació 16-julio-1916/ Murió 14-diciembre-1976”. Orientación OE.


N° 20. (s.i., s.f.). Tumba sarcófago de tres cuerpos escalonados. El primer cuerpo es en concreto. Las paredes del segundo presentan friso fino de hormigón y cara superior revestida con placas de mármol. El tercer cuerpo está revestido totalmente con placas de mármol. Se observa indicios de posible losa, hoy ausente. A la cabecera del tercer cuerpo hay vestigios de posible cipo pedestal. Orientación OE.


N° 21. (s.i., s.f.). Tumba sarcófago de tres cuerpos escalonados. El primer y segundo cuerpos son en concreto, y el tercero está revestido en granito artificial pigmentado gris claro. El área central de la cara superior del tercer cuerpo (área de la fosa) está recubierta con un friso fino de hormigón, y no se observa indicios de una posible losa que hubiese sido sustraída. A la cabecera (oeste) y sobre el cuerpo de la tumba hay una placa en granito sin indicio visible de haber servido de apoyo a algún objeto, y cuya posición más elevada del resto del cuerpo hace difícil pensar que haya formado parte de la losa que se echa en falta. Orientación OE.


N° 22. David Webel (+1980); Yechil (+1914); Cirla (+1931); Sala (+1920); Bernard (+1929); Genia (+1942); Cyla (+1943); Jaime (+1942). Tumba sarcófago de dos cuerpos escalonados. El primer cuerpo es en concreto y el segundo está revestido en granito natural pulido. Sobre el segundo cuerpo está grabado y resaltado en dorado la estrella de David y epitafio: “David Webel/ 19 Teveth 5740/ Yechil Cirla/ 1914 1931/ Sala 1920/ Bernard 1929/ Jaime 1942/ Genia 1942 Cila 1943 Víctimas del holocausto”. También sobre el cuerpo, una placa horizontal de granito natural pulido, hoy fracturada e incompleta, muestra fragmentos de inscripciones en hebreo y del nombre de uno de los difuntos: “[…]vid Webel”, sin resaltar en dorado. Hay además indicios de la anterior existencia de un objeto de base pequeña (¿otra placa?). A la cabecera de la tumba (oeste) hay un cipo pedestal revestido en granito natural pulido, que muestra vestigios de una estela en granito artificial blanqueado, y cuyo posible epitafio pareciera haber sido restituido mediante la colocación de una placa posterior en granito natural pulido, a manera de estela, actualmente también incompleta, con el siguiente epitafio: “Nació Monasterzyska Polonia 4-2[?][…]/ Murió Maracay 8-1-1980/ Recuerdo de sus hijos y sobrino”. Orientación OE.



Foto 9. Tumba de D. Webel (segunda): cara superior del segundo cuerpo (foto P.H. 2010).

 


Foto 10. Tumba de D. Webel (segunda): detalle de epitafio (Foto P.H. 2011).


N° 23. (s.i., s.f.). Tumba de dos cuerpos escalonados en concreto con revoque liso en hormigón, y losa. La losa, constituida de dos placas de granito artificial pigmentado gris claro, cubre totalmente la cara superior del segundo cuerpo. No se observa indicios de cipo ni de lápida. Orientación OE?.


N° 24. Hersz Rubinztein B. (*1922/+1983). Tumba sarcófago de dos cuerpos escalonados y losa. El primer cuerpo es en concreto, y el segundo está revestido con placas de granito artificial gris claro, el mismo material de la losa. Sobre la cabecera del segundo cuerpo hay un cipo conformado por dos bloques en granito artificial blanqueado, el cual sostiene una estela de las mismas características materiales, hoy fragmentada, y que muestra inscrito partes de la estrella de David, y el epitafio siguiente: “Hersz Rubinztein B./ Enrique/ Nació en Varsovia Polonia/ el 18 de marzo de 1922/ Murió en Maracay/ el 7 de febrero de 1983/ Rdo. de su esposa hijos y nieto”. Orientación OE.


N° 25. (s.i., s.f.). Tumba de dos cuerpos escalonados. El primer cuerpo es en concreto, y el segundo tiene revestimiento de placas de caliza, en proceso de desmantelamiento. Se observa indicios de posible losa, hoy ausente. Sobre la esquina suroeste del segundo cuerpo hay indicios de posible cipo. Orientación OE.


N° 26. Zimbul Motola de Albo (*1903/+1993). Tumba de tres cuerpos escalonados. El primer cuerpo es en concreto, y sólo su cara superior presenta revoque liso en hormigón. En la esquina noroeste de la pared oeste de este cuerpo hay una placa en mármol con la siguiente inscripción: “Selda Zimbul Motola/ de Albo/ [?] 30-12-93”. El segundo y tercer cuerpos presentan vestigios de revestimiento en granito natural pulido (el segundo posiblemente revestido sólo en su cara superior). La superficie del tercer cuerpo se inclina hacia el este, y su placa de revestimiento muestra grabadas la estrella de David e inscripciones en hebreo y en español. Epitafio: “Zimbul Motola de Albo/ Nació en Estambul Falleció en Maracay/ 28 Elul 5663 16 Tevet 5754/ 20 Sep. 1903 30 Dic. 1993/ Te recordaremos siempre/ Tus hijos, nietos y bisnietos”. Sobre la esquina noroeste de cabecera del segundo cuerpo hay un bloque en concreto suelto (¿un cipo pedestal?), que, a juzgar por el material de su base, parece haber pertenecido a otro monumento (tal vez el N° 25). Orientación OE.


N° 27. (s.i., s.f.). Tumba de un solo cuerpo con revoque liso en hormigón. El cuerpo se muestra fracturado y con pérdida importante del revestimiento en su área central (correspondiente a la fosa). Orientación OE?.


La Tumba N° 14 (ver foto 8) es significativa por ser la que parece guardar los restos de la primera persona enterrada en este apartamiento, según se deduce de los fragmentos de lápida encontrados sobre el monumento, en los que se conserva el dígito final del año de fallecimiento (posiblemente 1969) . Lamentablemente, por alguna razón los datos de este año no aparecen en el libro de inhumaciones 1959-1976 del cementerio La Primavera.



Foto 11. Detalle de fragmentos de lápida encontrada sobre la tumba N° 14 (foto P.H. 2011).



La tumba N° 08 (ver foto 7) es en tanto de particular interés por su singularidad, dado que su epitafio está dedicado a ocho personas difuntas, sugiriendo la posible presencia de sus restos en el mismo monumento, lo cual se contrapone a las costumbres funerarias judías, al menos en condiciones socio políticas ordinarias [5]. La referencia sobre estas ocho personas se encuentra nuevamente en la tumba N° 22 (ver foto 9), ubicada casi frente a la N° 08, al otro lado de la vereda. Por falta de información adicional, es preferible no adelantar por el momento conjeturas al respecto.



Foto 12. Vista de las tumbas N° 08 (centro a la izquierda) y N° 22 (centro a la derecha), ambas identificadas con los nombres de D. Webel (fallecido en 1980), y cuyos epitafios están dedicados también a otras siete personas (foto P.H. 2011).



NOTAS:

[1] El elemento inferior ha sido también considerado cuerpo del monumento en razón de su grosor, aun cuando, visto en contexto, su función principal pudiera ser la de servir de piso al o a los cuerpos superiores. Esta especie de “piso grueso” está presente en casi todas las tumbas, y su conjunto tiende a formar una superficie continua dada la proximidad entre un monumento y otro.

[2] sobre el monumento N° 12 se observan hoy restos de estela en granito artificial, en la que se conserva parte del epitafio: “[…] Siher Bronfermajer/ […] Murió en: / Maracay/ [...] 1922 […]”. Es posible que se trate de un hijo o hija de esta difunta, nacido o nacida en 1922. No puede asegurarse que esta estela pertenezca al monumento sobre el cual ha sido hallada, pues está suelta y no aparece en fotografías anteriores (2010) de dicho monumento.



Foto 13. Tumba N° 12 (s.i., s.f.): detalle de fragmento de estela encontrada sobre este monumento (foto P.H. 2011).


[3] El sarcófago es en principio una obra de cuerpo alto y con figura de arca usada como sepultura superficial en antiguas civilizaciones, entre ellas los romanos, quienes acostumbraban decorarlo ricamente entre los siglos II a.C. y IV d.C. (ver imágenes de este tipo de monumento en las entradas de este blog correspondientes al 3-12-2010 y al 27-12-2010). Para efectos de este trabajo, se denomina tumba sarcófago un monumento de un solo lote que ha adquirido carácter o figura de sarcófago al ser incrementado el alzado de alguno o todos sus cuerpos sobre la altura promedio de los demás existentes en el cementerio “La Primavera”. Aunque el principal propósito de dichos monumentos en este cementerio pareciera ser el aumento de su capacidad (por lo general en una fosa por lote), es probable que, en el caso de los apartamientos judíos considerados, la motivación sea más bien de índole estética (ya que en situaciones socio-políticas ordinarias sólo es permitida la presencia de un cuerpo por lote), sin descartar por ello la posibilidad de una sutil manifestación de estatus.

[4] Año del calendario hebreo que corresponde a 1980 en el calendario gregoriano. Al respecto, en Wikipedia puede leerse lo siguiente: “El calendario hebreo comienza con la Génesis del mundo, que aconteció, según la tradición judía, el día domingo 7 de octubre del año 3761 a. C.; fecha equivalente al 1 del mes de Tishrei del año 1. De esta manera, el año gregoriano de [2011] equivale al año hebreo de [5771]…. Para convertir un año del calendario gregoriano a su correspondiente hebreo [o viceversa], basta con sumar o restar la cifra de 3760 (2011 + 3760 = 5771) (…) La duración de los meses hebreos oscila entre los 29 y los 30 días, de la siguiente forma: 1) Tishrei (30 días) (תשרי) - cae aproximadamente en septiembre u octubre; 2) Jeshván (29 ó 30 días) (חשוון, llamado también Marjeshván - מרחשוון) - octubre o noviembre; 3) Kislev (30 ó 29 días) (כסלו) - noviembre o diciembre; 4) Tevet (29 días) (טבת) - diciembre o enero; 5) Shevat (30 días) (שבט) - enero o febrero; 6) Adar (29 días) (אדר) - febrero o marzo; 7) Nisán  (30 días) (ניסן) - marzo o abril; 8) Iyar (29 días) (אייר) - abril o mayo; 9) Siván (30 días) (סיוון) - mayo o junio; 10) Tamuz (29 días) (תמוז) - junio o julio; 11) Av (30 días) (אב) - julio o agosto; 12) Elul (29 días)    (אלול) - agosto o septiembre” (Calendario hebreo, s.f., s.n/p).

[5] El antiguo cementerio judío de Praga (1439-1787) es un ejemplo de condiciones extraordinarias: sin posibilidad alguna de ser ampliado, el cementerio recibió, durante los 350 años que se mantuvo activo, más de cien mil cuerpos, para lo cual hubo de realizarse enterramientos sobre los ya existentes, añadiendo capas de tierra una y otra vez (en algunos sitios hasta en once oportunidades). El resultado es un espacio donde se amontonan sin orden ni concierto unas doce mil estelas, y que se eleva sobre las calles laterales del viejo barrio judío donde se ubica (Sinuhé, 2010).

[6] (Nota añadida en 2015). El 24 de enero de 2015 recibí (vía correo electrónico) de Freddy José Mejia Rivas -quien vive en el estado Trujillo- la siguiente información: "Mis abuelos están enterrados en el apartamiento judío que va de 1969 hasta la fecha. Estuve leyendo y mi padre me notificó que están en el lugar Nº 3, donde no hay ningún tipo de trabajo o identificación alguna.... Mis abuelos tuvieron que emigrar a este país por las persecuciones que tenían contra los judíos. Sus nombres fueron Juan Francisco Mejia y Amanda Montoya. Ambos murieron en 1970, en un accidente de tránsito en Maracay".                                                                                                                                               En correo del 06 de febrero de 2015, Freddy Mejia añadió: "Ambos están enterrados en la misma tumba [lote Nº 3]: mi abuela está en el puesto [fosa] número 1 y mi abuelo en el puesto [fosa] número 2; uno sobre otro.... Toda esta información me la dio mi padre y hace poco estuvimos visitando la tumba.... para hacerle algunos arreglos y limpieza. Estando en el lugar vi lo mal cuidado y falta de seguridad en el cementerio. De verdad es triste ver con tus propios ojos tumbas profanadas, y por sobre todo el vandalismo en los trabajos que se realizan a nuestros familiares enterrados allí".



FUENTES:

Calendario hebreo. (s.f.). Disponible: http://es.wikipedia.org/wiki/Calendario_hebreo

Hernández, Pedro. (2010). Hacia la puesta en valor del cementerio La Primavera de Maracay (estado Aragua): Aportes desde una perspectiva museológica. Trabajo presentado como requisito parcial para optar al Grado de Magíster en Museología. Universidad Nacional Experimental “Francisco de Miranda” (Santa Ana de Coro, estado Falcón).

Sinuhé. (2010, Abril 20). El antiguo cementerio judío de Praga: una visita sobrecogedora. Disponible: http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2010/04/20/el-antiguo-cementerio-judio-de-praga-una-visita-sobrecogedora/ [Consulta: 2011, Octubre 4].

domingo, 2 de octubre de 2011

Apartamientos judíos en el cementerio “La Primavera” de Maracay (II)

APARTAMIENTO JUDÍO N° 1 (¿década 1930- década 1960?)





El más antiguo de los dos apartamientos judíos en el cementerio “La Primavera” (Maracay-Venezuela), que para los efectos de este trabajo ha sido denominado Apartamiento N° 1, tiene una orientación este-oeste y se encuentra rodeado por una serie de pilares en mampostería, entre los que se dispone un enrejado en hierro forjado, de sencillo diseño.





Es de unos 140 m2 de superficie, tiene acceso por su lado este, y ostenta a su entrada (en una especie de vestíbulo delimitado por pilares y rejas) dos bloques, también en mampostería. Dichos bloques habrían posiblemente servido de apoyo a una superficie horizontal para conformar un mesón destinado a soportar los ataúdes durante la ceremonia previa al enterramiento.





Este apartamiento, en condiciones de abandono y alto deterioro, está totalmente ocupado y contiene veintiocho monumentos, levantados -de acuerdo con los epitafios en las lápidas que se conservan- entre las décadas de 1930 y 1960. Dieciocho de estos monumentos tienen su cabecera al oeste, de manera que cumplen con la disposición de orientar los cuerpos hacia Jerusalén (hacia el este). El resto se orienta en dirección sur-norte (también admitida por los preceptos de esta fe), salvo uno, que lo hace en dirección norte-sur. Existe además un lote cubierto sólo por una delgada placa de hormigón sin indicio alguno de identificación, razón por la cual no puede afirmarse acerca de la presencia de restos humanos en el sitio.


Por lo general, los monumentos que conservan epitafios muestran inscripciones en hebreo e incluyen el nombre secular y el año gregoriano de fallecimiento. La estrella de David es la única imagen que ha podido observarse en ellos.

La relación de los monumentos funerarios es la siguiente: (1)


Croquis elaborado en 2009. No obedece a escala alguna y su función es sólo ilustrativa: la diposición in situ de los monumentos es menos ordenada de lo que aquí se indica, pero sí lo suficiente como para poder establecer una numeración sucesiva. El trazado de rayas y puntos representa el enrejado que delimita el apartamiento y el vestíbulo del mismo.


1. Mauricio (?) Bilaun (?)(*1927/+1952). Tumba de un cuerpo en granito artificial blanco, con pilares e indicios de cerramiento en cadenas. Sobre el cuerpo, cipo bajo en granito artificial, con indicios de haber sostenido un objeto, posiblemente una lápida en mármol, parte de cuyos posibles fragmentos permanecen sueltos en la oquedad del cipo y presentan inscripciones en hebreo. A la cabecera, estela en granito artificial blanco con estrella de David y epitafio: “Mauricio [?] Bilaun [?]/ Nació en Nancy-Francia/el 30-5 [?]- 1927/Murió/el 9-7-1952/Q.E.P.D./Rdo. de sus/padres”. Orientación OE.


2. ¿Isaac Albo? (*1900-+1952). Tumba de un cuerpo en granito, con pilares e indicios de cerramiento en cadenas. Losa en granito con cipo bajo del mismo material, el cual muestra indicios de haber sustentado un cuerpo, tal vez la lápida que permanece suelta en la oquedad del cipo, realizada en mármol, con inscripciones en hebreo y español, y con estrella de David y epitafio: “Isaac Albo/Nació 1900/Murió el/11 de diciembre de 1952/Rdo. de su esposa/e hijos”. A la cabecera, obelisco revestido en granito, cuya cara este ha perdido la placa de revestimiento. Orientación OE.


3. (Sin identificación de la persona fallecida-s.i., sin fecha de fallecimiento-s.f.). Tumba sarcófago (2) de un cuerpo, en granito artificial. A la cabecera, estela de granito pintada en blanco, con estrella de David. En el extremo inferior del cuerpo de la tumba, florero en granito artificial. Orientación OE.

4. Julio Klein (*1899/+1953). Tumba de dos cuerpos escalonados y losa. Primer cuerpo (cuerpo inferior) en hormigón; segundo cuerpo con revestimiento en granito y delimitado por pilares en el mismo material, con vestigios de cerramiento en cadenas. Sobre la losa en granito hay un cipo de igual material, con superficie inclinada hacia el este y que soporta una lápida en mármol, con estrella de David y epitafio: “Julio Klein/*1-5-1899/Murió 8-4-1953/Rdo. de su esposa/e hijo”. Orientación OE.


5. Shprintza de Shadah (+1939). Tumba de un cuerpo (?) en hormigón, con pilares en granito e indicios de cerramiento en cadenas. A la cabecera, cipo pedestal revestido en granito que sostiene un obelisco en el mismo material, con lápida en caliza, hoy día pintada en blanco, con inscripciones en hebreo y español, estrella de David y epitafio: “Sprintza/de Shadah/3 2 1939/Rdo. de su esposo”. Orientación SN.


6. Abram Berahas Morron (*1891/+1967). Tumba sarcófago de tres cuerpos escalonados y losa. Primer cuerpo en hormigón; segundo y tercer cuerpo revestidos en granito artificial, el mismo material de la losa. Sobre la losa, cipo bajo en granito artificial con superficie inclinada hacia el este y lápida en granito, con estrella de David y epitafio: “Abram Berahas Morron/Nació Turquía 1891/Murió Valencia 1967/Rdo. de su esposa e hijas”. Orientación OE.


7. (s.i., s.f.). Tumba de un cuerpo de mínimo espesor (?) revestido con placas de granito, y con pilares e indicios de cerramiento en cadenas. Cipo con revestimiento en granito, de superficie inclinada hacia el norte, con vestigios de lápida en mármol. En la oquedad del cipo permanecen sueltos algunos fragmentos de lápida en mármol, donde se distinguen la estrella de David, inscripciones en hebreo y la terminación del posible apellido de la persona difunta (….nik); no parece sin embargo que dichos fragmentos pertenezcan a esta tumba. Orientación SN.


8. (s.i., s.f.). Pequeña tumba (85 x 77 cm.) de dos cuerpos escalonados en hormigón. El segundo cuerpo es de superficie inclinada hacia el norte y tiene grabada la estrella de David. A la cabecera, ostenta una especie de edículo (¿que figura un tabernáculo?). Presenta un marco en granito (posiblemente un añadido posterior) que tal vez haya servido de soporte a una lápida. Orientación SN.

9. (s.i., s.f.). Monumento igual al N° 8, ya descrito, sin el marco añadido. Orientación SN.

10. (s.i., s.f.). Tumba de dos cuerpos escalonados, con vestigios de revestimiento en granito. Orientación OE.

11. (s.i., s.f.). Tumba de un cuerpo revestido en granito y losa del mismo material. Sobre la losa, cipo de escasa altura en granito y de superficie inclinada hacia el este, que muestra vestigios de haber sustentado una lápida en mármol. Orientación OE.

12. (s.i., s.f.). Tumba de dos cuerpos escalonados. Primer cuerpo en hormigón; segundo cuerpo revestido en granito. Orientación OE.

13. (s.i., s.f.). Tumba de un cuerpo en hormigón, con cipo bajo revestido en granito y con indicios de haber sustentado una lápida, posiblemente en mármol. Orientación OE.

14. (?) Suster (?) (s.f.). Tumba de dos cuerpos escalonados y losa. Primer cuerpo en hormigón; segundo cuerpo en granito con indicios de haber estado delimitado por pilares. Losa en granito sobre la cual hay un cipo bajo en el mismo material, con superficie inclinada hacia el este y con indicios de haber sustentado un objeto, posiblemente una lápida en mármol. A la cabecera, cipo de tres cuerpos con estela, ambos en granito, con vestigios de lápida en mármol. En el extremo inferior de la pared posterior de la estela, una lápida con inscripción: “Recuerdo de sus hijos/Natan y Miriam Suster”. Orientación OE.

15. (s.i., s.f.). Tumba sarcófago de dos cuerpos escalonados y losa. Primer cuerpo en hormigón; segundo cuerpo y losa en granito artificial. A la cabecera, vestigios de estela, y sobre la losa, fragmentos sueltos de lápida en mármol, con inscripciones en hebreo y español, y con vestigios de epitafio. Orientación SN.


16. Israel Vaisinberg (+9-3-1936). Tumba de un cuerpo en ladrillo cocido y hormigón (mampostería), de superficie inclinada hacia el este y con revestimiento en caliza. Lápida en caliza con inscripciones en hebreo y español. Orientación OE.

17. Salomón Trembowla (+9-3-1942). Tumba de dos cuerpos escalonados de mínimo espesor. Primer cuerpo en hormigón; segundo cuerpo con losas 20x20 cm. blancas y negras, en mármol y caliza, respectivamente, dispuestas en damero. Pilares en granito y vestigios de cerramiento en cadenas. A la cabecera, cipo pedestal revestido en granito, que soporta un obelisco revestido en caliza, el cual muestra un epitafio en su cara sur: “Salomón/ Trembowla/Murió 9342 [sic]/Rdo. de su/familia”.

18. Hudie Edelstein (*1884/+1968). Tumba sarcófago de tres cuerpos escalonados y losa. El primer cuerpo es en hormigón y el segundo en granito artificial gris. El tercer cuerpo está revestido en caliza y delimitado por pilares en el mismo material, con indicios de cerramiento en tubos. Losa en granito, y a la cabecera, estela también en granito, con inscripciones en hebreo y español y epitafio: “Hudie Edelstein/-Czernowitz-/1884-1968/Recuerdo de sus hijas”. A ambos lados de la estela, vestigios de objetos en caliza, tal vez floreros. Sobre uno de los pilares, fragmento suelto de florero en hormigón. Orientación OE.

19. (s.i., s.f.). Tumba de dos cuerpos escalonados y losa. Primer cuerpo en hormigón; segundo cuerpo con revestimiento en granito, el mismo material de la losa. Sobre la losa, un cipo bajo, también en granito, con superficie inclinada hacia el este y con indicios de haber sustentado un objeto, posiblemente una lápida en mármol. (En 2009 permanecían sobre el cipo fragmentos sueltos que permitían deducir la presencia de epitafio para una persona difunda cuyo posible apellido culminaría en ”an”. v. foto 22A-30dic-6049). Orientación OE.

20. (s.i., s.f.). Tumba de un cuerpo (?) con vestigios de granitos en el borde. Pilares en granito e indicios de cerramiento en cadenas. A la cabecera, cipo pedestal revestido en granito que soporta un obelisco en el mismo material. La cara norte del obelisco fue posiblemente una lápida, tal vez en caliza y hoy ausente. Orientación SN.

21. Sara Kamionski de Krasner (*1902/+1966). Tumba de dos cuerpos escalonados y losa, todo revestido en caliza. Sobre la losa, cipo bajo en mármol y con superficie inclinada hacia el norte, que sostiene una lápida en el mismo material, con estrella de David y epitafio: “Sara Karmionski de Krasner/Nació el 28-12-1902/Murió el 9-7-66/ Rdo. de su esposo e hijos”. Orientación SN.

22. (s.i., s.f.). Tumba sarcófago de dos cuerpos escalonados y losa, esta última hoy ausente. Primer cuerpo en hormigón; segundo cuerpo revestido en granito y delimitado con pilares, cuyo único subsistente muestra vestigios de cerramiento en cadenas. A la cabecera, estela en granito sobre base de dos cuerpos del mismo material. Vestigios de lápida en mármol sobre la estela. Orientación OE.

23. (s.i., s.f.). Tumba de dos cuerpos escalonados y losa. Primer cuerpo en hormigón. Segundo cuerpo revestido en granito, el mismo material de la losa. Pilares en granito con indicios de cerramiento en cadenas delimitan el segundo cuerpo. A la cabecera, cipo pedestal revestido en granito que sostiene un obelisco en el mismo material, el cual ha perdido su cara este. Sobre la losa, cipo bajo con superficie inclinada hacia el este y con indicios de haber sustentado una lápida, posiblemente en mármol. Orientación OE.

24. Joel Feldblum (*1896/+1956). Monumento igual al N° 23, ya descrito. El obelisco ha perdido su cúspide y la mayor parte de su cara este, cuyo fragmento subsistente, en caliza, presenta epitafio: “Joel Feldblum …/nacido en Varsovia (Polonia)/en el año 1896/falleció el 25 agosto 1956/Rdo. de su esposa e hija”. Orientación OE.

25. Juna Rosentul (*1879/+1951). Monumento similar a los números 23 y 24, pero sin losa. La cara este del obelisco es en caliza y presenta inscripciones en hebreo y español, así como la estrella de David. Presenta epitafio: “Juna/Rosentul/nació 1879/Murió /23-6-1951/Rdo. de su/esposa/ e hijos”. En la esquina inferior derecha, firma: JR González-Maracay. Orientación OE.

26. Brana Udelman (*1905/+5-6-1935). Tumba aplanada en hormigón, identificada por una lápida en mármol de 2x111x55 cm., con firma (Roversi-Caracas) y sobre un marco en granito artificial, el cual es de superficie inclinada de norte a sur y con altura máxima de 7 cm. La lápida presenta inscripciones en hebreo y en español, así como la estrella de David. Epitafio: “Brana Udelman/* Hotin 1905/+ Maracay junio 5-193[?]”. Al centro de la estrella de David, indicios de algún objeto de contorno ovalado, tal vez un retrato. Orientación NS.

27. Samuel Weiss (+12-10-1948). Tumba de estilo similar al de la N° 26, ya descrita, pero con lápida en granito de 4x90x58 cm., con inscripciones en hebreo y en español y estrella de David, sobre marco bajo en concreto y sin inclinación. Orientación 0E.

28. Max Sukerman (*18-10-1888/+18-1-1946). Tumba de un cuerpo de mínimo espesor (?) con revestimiento de losas 20x20 cm. blancas y negras, en mármol y caliza, respectivamente, dispuestas en damero. A la cabecera, cipo pedestal revestido en granito, que soportaba un obelisco revestido en el mismo material -hoy desprendido y colocado sobre la tumba- cuya cara sur muestra una lápida en caliza firmada por Lerner, con inscripciones en hebreo y español, y estrella de David. Orientación SN.

29. ¿(s.i., s.f.)?. Espacio en hormigón y aplanado. No puede afirmarse ni descartarse que aloje restos humanos. 


En comparación con el apartamiento N° 2 (década 1970 ca.), es en este primero donde se observa mayor diversidad formal en los monumentos. Pueden aquí conseguirse, en efecto, obras muy simples como las tumbas de Brana Udelman (N° 26), de Israel Vaisinberg (N° 16) y de Samuel Weiss (N° 27), las tres consistentes, respectivamente, en una lápida en mármol, en caliza y en granito, apoyada sobre un marco de superficie inclinada u horizontal en granito artificial, en mampostería revestida en caliza y en hormigón, que apenas se levanta unos centímetros del suelo. La de Udelman pudiera ser por su parte la más temprana de las producciones de la firma “F. Roversi M.” encontradas en “La Primavera” (1935).







Tumbas de Brana Udelman (foto superior), Israel Vaisinberg (foto intermedia) y Samuel Weiss (foto inferior). La de Brana Udelman es la única orientada en sentido norte-sur. En la parte superior de la lápida, al centro de la estrella de David, se distingue una marca ovalada que pudiera ser indicio de un retrato de la difunta, hoy ausente. Se observa asimismo la presencia de piedras encima de las tumbas (3), tal vez colocadas por algún visitante perteneciente al judaísmo.



La tumba de Sara Kamionski de Krasner (N° 21) es representativa de los monumentos de un solo cuerpo o de dos cuerpos escalonados revestidos con piedra natural o artificial, con o sin elemento vertical y libre de pilares delimitadores. Se trata de una obra discreta y elegante, hoy en proceso de desmantelamiento para el reciclaje de las placas de caliza de su revestimiento. Es también frecuente en este apartamiento la versión con pilares delimitadores y cerramiento generalmente en cadena, como puede apreciarse en la tumba de Julio Klein (N° 4).




Tumbas de Sara Kamionski de Krasner (foto superior) y Julio Klein (foto inferior).


El monumento de Hudie Edelstein (N° 18) es ejemplo del tipo tumba sarcófago, que, debido a la altura conferida por los tres cuerpos escalonados que lo conforman, tiende a predominar visualmente en el reducido espacio del recinto.



                 

Son particularmente recurrentes las tumbas con cipos en forma de obelisco, de las cuales es representativo el monumento de Juna Rosentul (N° 25), posiblemente construido por la firma marmolista local “J.R. González”.





Por su singularidad, vale destacar un par de pequeñas tumbas (N° 8 y 9), sin identificación y situadas una al lado de la otra, ambas de dos cuerpos en mampostería con revoque liso de hormigón y con la estrella de David grabada en su cara superior. Por su reducido tamaño y compacidad podría pensarse en monumentos dedicados a púberes.




Es asimismo singular la tumba de Brana Udelman (N° 26, v. foto más arriba) por ser la única en presentar, por una parte, indicios de un posible retrato de la difunta, y por otra, una orientación norte-sur. Esta orientación podría hallar su explicación en el fallecimiento por suicidio, causa que consta en el libro de inhumaciones 1932-1940 (4).


La presencia de floreros en algunos de los monumentos (N°3, N° 18) es también muestra de que algunos deudos se sobrepusieron a la estigmatización por parte del judaísmo de algunas prácticas funerarias como la colocación del retrato de la persona fallecida y las ofrendas florales.



Tumba N° 3 (s.i., s.f.), en cuyo diseño se observa la presencia de un florero. En primer plano y al fondo se aprecian las rejas en herrería de forjado que confinan este apartamiento.


A pesar de mostrar signos de deterioro por la acción humana y el abandono, este espacio conserva los rasgos morfológicos y culturales esenciales que le otorgan particular interés. Sus rejas y monumentos han sido incluidos en el Registro General del Patrimonio Cultural de Venezuela, en razón de lo cual estos bienes se encuentran amparados por la Providencia Administrativa N° 012/05 (IPC,2006, pp.30-31; 267-271).




NOTAS:

(1) En 2006 aún habría existido una lápida, o fragmentos de ella, que permitía corroborar la presencia en este recinto de restos de una persona de apellido Chocrón (IPC, 2006, p.31).

(2) El sarcófago es en principio una obra de cuerpo alto y con figura de arca usada como sepultura superficial en antiguas civilizaciones, entre ellas los romanos, quienes acostumbraban decorarlo ricamente entre los siglos II a.C. y IV d.C. (ver imágenes de este tipo de monumento en las entradas de este blog correspondientes al 3-12-2010 y 27-12-2010). Para efectos de este trabajo, se denomina tumba sarcófago un monumento de un solo lote que ha adquirido carácter o figura de sarcófago al ser incrementado el alzado de alguno o todos sus cuerpos sobre la altura promedio de los mismos en el cementerio “La Primavera”. Aunque el principal propósito de dichos monumentos en este cementerio pareciera ser el aumento de su capacidad, por lo general en una fosa por lote, es probable que, en el caso de los apartamientos judíos considerados, la motivación sea más bien de índole estética (ya que en situaciones socio-políticas ordinarias sólo es permitida la presencia de un cuerpo por lote), sin descartar por ello la posibilidad de una sutil manifestación de estatus.

(3) Sobre la costumbre de colocar piedras sobre las tumbas, Eli Levy, director de Beit Jabad Colegiales-Buenos Aires, señala lo siguiente:  "i) al dejar una piedra estamos honrando a nuestro ser querido porque es una demostración de que los familiares estuvieron presentes; ii) antiguamente las tumbas estaban cubiertas con piedras y cuando se visitaba una tumba se rellenaba con mas piedras para asegurarse que el lugar no sea abandonado y eventualmente profanado; iii) La razón de por qué justamente una piedra y no una flor, como la mayoría de la gente, es que justamente la piedra tiene la particularidad ser una creación muy antigua y de vida muy larga, podríamos llegar a decir que la piedra es 'eterna' en cierto modo, esto refleja un poco la visión del judaísmo frente a la muerte, cuando nosotros nos enfrentamos a la muerte sabemos que el alma sigue existiendo y lo único que se fue es el cuerpo. El alma es eterna, la flor tiene corta vida y rápidamente se marchita, demostrando justamente lo contrario: la fragilidad del cuerpo" (Levy,s.f., s.n/p.).

(4) Aun cuando no es condenable en el culto judío contemporáneo, el suicidio se considera en cambio una falta que puede llegar a trastocar el cumplimiento del ritual funerario de esta fe (Aizik, 2001; La Concepción Judía de la Vida, s.f.).





FUENTES:

Aizik. (2001). Suicidio en el judaísmo [Artículo en línea]. Disponible: http://74.125.113.132/search?q=cache:eBTNCGIJ:jinuj.net/articulos_ver.php%3Fid%3D81+El+suicidio+y+la´religi%C3%ADa&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=ve [Consulta: 2010, Febrero 18].


La Concepción Judía de la Vida. (s.f.). [Artículo en línea]. Disponible: http://www.oraciones.com.es/l-m/concepcion-judia-de-la-vida-l.htm [Consulta: 2010, Febrero 15].

Hernández, Pedro. (2010). Hacia la puesta en valor del cementerio La Primavera de Maracay (estado Aragua): Aportes desde una perspectiva museológica. Trabajo presentado como requisito parcial para optar al Grado de Magíster en Museología. Universidad Nacional Experimental “Francisco de Miranda” (Santa Ana de Coro, estado Falcón).


Instituto del Patrimonio Cultural-IPC. (2006). Municipio Girardot y Francisco Linares Alcántara, estado Aragua. Caracas: Autor. Región Centro Oriente: AR 03-17.

Levy, Eli. (s.f.). ¿Por qué se colocan piedras en la tumba de un ser querido? [Artículo en línea]. Disponible: