viernes, 14 de noviembre de 2014

La desaparición gradual del patrimonio urbano de Maracay o el desvanecimiento imperceptible de su identidad (II)


La eliminación del enrejado del antiguo parque 23 de Septiembre en la calle Páez de Maracay  (hecho comentado en la entrada del 12 de noviembre de 2014) no es, sin embargo y por desgracia, el único caso del género: en el transcurso de los últimos cinco meses han sido removidas de sus sitios, esta vez por encargo de la propia Alcaldía de Girardot, y con paradero hasta ahora desconocido por la ciudadanía, las rejas que delimitaban los linderos norte y sur del Parque Felipe Guevara Rojas.

Las del lindero norte, realizadas en hierro colado, constituían los restos de mayor longitud (aprox. 100 m.) y mejor conservados del enrejado artístico traído desde Nueva York en 1885 por orden del general Joaquín Crespo, entonces presidente de la República, para la plaza Girardot, de donde fueron retiradas a principios de la década de 1950, y una de sus secciones  recolocada en el Zoológico de Maracay. Un “remozamiento” del zoológico en la década de 1980 (que por cierto arrasó con el pabellón o dancing y con los baños públicos, ambos de fines de la década de 1920), implicó un nuevo desmontaje de las rejas, una pequeña parte de las cuales adornan (hasta nueva decisión de las autoridades, supongo) el conjunto escultórico La Girondina y el busto de Francisco Curro Girón en las afueras del circo de toros, así como la chimenea remanente del antiguo trapiche de la cercana población El Limón, capital del municipio Mario Briceño Iragorry. El paradero y el destino de la sección de las rejas que ahora nos (pre)ocupan, las que hasta junio de este año adornaron el acceso al Parque Felipe Guevara Rojas por la calle Santos Michelena, son hasta el momento desconocidos.




    

Vista general y de detalle de las rejas en hierro colado que se ubicaban, hasta su desmontaje en junio de 2014, en el lindero norte del Parque Felipe Guevara Rojas. Fotos: P.H., 2006.






Vistas del pabellón o dancing (arriba, foto extraída de Botello 2007) y de los baños públicos (abajo, foto de Vicente Amengual, 1975). Ambos edificios formaban parte de las instalaciones del Zoológico de Las Delicias y fueron derribados durante una intervención de este en la década de 1980.





Conjunto escultórico "La Girondina" (del español Emilio Laiz Campos, 1985) resguardado por una sección del antiguo enrejado de la plaza Girardot de Maracay. Foto: P.H., nov. 2014.




Enrejado actual (detalle) de la plaza Girardot, en herrería de soldadura y de burdo acabado, el cual se "inspira" en el que le fuera retirado en la década de 1950.  Foto: P.H., nov. 2014.


Las rejas del lindero sur del parque, colindante con la avenida Bolívar, estaban realizadas en hierro forjado, con volutas y aplicaciones florales, y barras de sección cuadrada rematadas en esferas y flores de lis, ensambladas por entero mediante remaches y abrazaderas. Aparte de su particular atractivo ornamental, este sistema de ensamblaje es hoy día muy raro y costoso, y ha sido prácticamente sustituido por el ensamblaje de soldadura, de factura menos laboriosa. Por si fuese poco, con la remoción de este enrejado fue destruida una parte de la obra mural “Maracay, riqueza ornitológica”, realizada en 2003 por el reconocido artista plástico J.J. Moros (por cierto, patrimonio vivo del municipio Girardot: IPC 2006, p.194).




Rejas en hierro forjado que se ubicaban, hasta su desmontaje en junio de 2014, en el lindero sur del Parque Felipe Guevara Rojas. Foto IPC, 2006.




Vista parcial de la obra "Maracay, riqueza ornitológica" (margen sur), del artista plástico J.J. Moros. Este mural en cerámica recortada se desarrolla sobre dos paredes ubicadas una frente a la otra, a ambas márgenes de la avenida Bolívar de Maracay. La sección de la margen norte fue derribada luego de la remoción de las rejas del lindero sur del parque. Foto: P.H., 2006.








Vista general y detalle de la sección de la margen norte del mural de J.J. Moros, destruido para dar paso a la "rehabilitación" del parque Felipe Guevara Rojas. Fotos: P.H., nov. 2014.


Igual suerte parecen haber sufrido, también por  disposición de la Alcaldía de Girardot,  el mobiliario en granito pulido de la plaza San Cristóbal, constituidos por varios bancos sin respaldo, y en particular por una fuente, en forma de copa y de mediano alzado, que era muestra de un sencillo  y delicado trabajo de labrado y pulido superficial. Esta plaza, dicho sea de paso, fue construida luego de la intervención perpetrada a finales de la década de 1940 contra el cementerio viejo, el cual databa cuando menos de 1839, con la consecuente pérdida de parte de esa historia no oficial de la ciudad contenida en los camposantos, así como de sus exponentes de arquitectura funeraria del siglo XIX, tan solo imaginables por las referencias de Augusto Padrón, el primer cronista oficial de Maracay, quien “nos recordaba que en sus días de juventud, hacia la segunda década del siglo XX, podían verse en el cementerio de la calle Páez lápidas y sepulcros con apellidos notables: Martel, Michelena, Boyer, Udis, Fuenmayor, etc.” (Botello 2007, p.102). De este cementerio no he hallado hasta la fecha siquiera un dibujo que lo ilustre para los que no llegamos a conocerlo; de la fuente tengo por lo menos la foto que aquí muestro.




Fuente en granito pulido, recientemente removida de la Plaza San Cristóbal de Maracay junto con los bancos del mismo material que completaban el mobiliario de este espacio público. Foto: P.H., 2006.


Confieso mi entusiasmo inicial cuando leía en la prensa las declaraciones del alcalde sobre la renovación y rehabilitación de espacios públicos para hacer de Maracay "una ciudad vanguardista" (Torres 2013). Me adherí a su afirmación de que "Maracay es una ciudad de mucho peso para el país, pero lamentablemente no había tenido suerte con sus gobiernos anteriores, que no procuraron darle el sitio que se merece, el que necesariamente debe tener nuestra Ciudad Jardín, como ícono, como centro del país". Al anunciar, en el marco de un proyecto denominado "Maracay Ciudad Jardín", la intervención mediante equipos multidisciplinarios de sitios emblemáticos como la Plaza Bolívar, el bulevar Pérez Almarza, la plaza El Ancla, la Plaza Bicentenaria y el parque Felipe Guevara Rojas, la autoridad municipal señalaba con énfasis contagioso que "son obras conceptualizadas como la transformación y el proceso de reconstrucción de Maracay, las cuales han sido diseñadas y enmarcadas dentro de un gran plan para el reordenamiento de la ciudad", y que "la nueva Maracay dispondrá de más zonas donde la cotidianidad estará de la mano de la calidad de vida, la armonía estará presente entre lo ciudadano y lo urbano, en el cual impere el respeto y las normas de convivencia, de allí la importancia de materializar obras como estas" (Pedro Bastidas... 2014). 

Ante la contundente virtud de tales objetivos, ¿cómo imaginar que pronto vería con angustia la supresión o el deterioro de un significativo mobiliario urbano, sin que mediase explicación (¿debería decir respeto?) alguna a la ciudadanía acerca de la razón de tales acciones y sobre el nuevo destino de dicho mobiliario en su carácter de bien de la nación y de patrimonio de los maracayeros?

Todos estos bienes y sitios afectados están incluidos en el Registro General del Patrimonio Cultural en virtud del Primer Censo del Patrimonio Cultural, llevado a cabo entre 2004 y 2006 en cumplimiento del postulado del artículo 99 de la Constitución Nacional, conforme a lo establecido en la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, y mediante el Acto Nº 003/05, de fecha 20 de febrero de 2005, por el cual el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC) declaró Bien de Interés Cultural cada una de las manifestaciones tangibles e intangibles registradas en el censo mencionado y reflejadas en los catálogos elaborados con ocasión al mismo (IPC, op. cit.,  p. 267). A los fines de facilitar el manejo y salvaguardia de dichas manifestaciones, el IPC dictó la Providencia Administrativa Nº 012/05 (del 30 de junio de 2005), que fija las medidas técnicas a las que deben ceñirse las autoridades nacionales, estadales y municipales, así como las personas naturales y jurídicas (idem, p. 267).

Las rejas del antiguo Parque 23 de Septiembre son expresamente señaladas en las páginas 33 y 97 del catálogo de los municipios Girardot y Francisco Linares Alcántara del estado Aragua (ibidem); las rejas del Parque Felipe Guevara Rojas, en las páginas 26 y 139 del mismo documento; el mural de J.J. Moros en las páginas 139 y 154, y la Plaza San Cristóbal en la página 80.

Ante el evidente carácter patrimonial de estos bienes, pregunto: ¿Se dio cumplimiento, previo a las actuaciones que los afectaron, al artículo 21 de la providencia 012/05, que reza: "Toda intervención de los bienes culturales inscritos en el Registro General del Patrimonio Cultural que pudiera afectar los valores que motivaron su inclusión en el mismo, deberá ser previamente autorizada por el Instituto del Patrimonio Cultural"? Si así ha ocurrido, debe existir una comunicación oficial del ente rector del patrimonio cultural venezolano con los acuerdos y recomendaciones de cada caso, y la municipalidad tiene al menos la responsabilidad moral (y política) de dar a conocer su contenido a la ciudadanía. Si se obvió, en cambio, este requisito legal, el desconocimiento del mismo en modo alguno debería ser esgrimido como excusa, pues el catálogo correspondiente (que contiene además el texto de la Providencia en sus páginas 267 a 271) se encuentra disponible en la Internet (ver FUENTES en esta misma entrada).

Conste que la idea de lo que aquí expongo no es oponerme a ultranza a cualquier intento de intervención urbana por parte de la gobernación o de la alcaldía, ya que no tengo razones objetivas para pensar que no se hagan de buena fe y en beneficio de la ciudad y de sus habitantes. Pero mi obligación como ciudadano y como maracayero es manifestar mi satisfacción o mi inconformidad, según sea el caso,acerca de las maneras de esas actuaciones, y sobre todo señalar (ojalá que todavía a tiempo) los alertas pertinentes sobre el alto riesgo de que las consecuencias negativas de las mismas terminen siendo de carácter irreversible.


FUENTES

Botello, O. (2007). Toponimia antigua de Maracay: Calles, plazas, esquinas, casas, sitios. Maracay: Concejo Municipal de Girardot.

Instituto del Patrimonio Cultural-IPC. (2006). Municipios Girardot y Francisco Linares Alcántara, estado Aragua. Caracas: IPC. Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Centro Oriente: AR 03-17. Disponible: http://www.ipc.gob.ve/images/stories/mapa/RegionCentroOriente/Aragua/Girardot.pdf
[Consulta: 2014, Noviembre 14]

Pedro Bastidas: “Proyecto Maracay Ciudad Jardín nos llevará a la transformación urbana”. (2014, Junio 12). El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno.com.ve [Consulta: 2014, Noviembre 13]

Torres, E. (2013, Marzo 05). "Nuestro reto es hacer de Maracay una ciudad vanguardista". El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://prensadigitalvenezolana.wordpress.com/2013/03/05/nuestro-reto-es-hacer-de-maracay-una-ciudad-vanguardista/ [Consulta: 2014, Noviembre 13]


ACTUALIZACIÓN INFORMATIVA

Parque Felipe Guevara Rojas contará con atractivos para los pequeños del hogar. (2017, Marzo 03). El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://elaragueno.com.ve/region/parque-felipe-guevara-rojas-contara-con-atractivos-para-los-pequenos-del-hogar/

..."Jesús Pereira, presidente de ConstruAragua.... detalló que el atractivo de esta plaza está dirigido a las niñas y las niños de la Patria, pues está prevista la construcción de diversas atracciones infantiles y obras en concreto con revestido de materiales reciclables. 'Va a contar con una pérgola que adornará la caminería revestida de concreto, algo muy emblemático de la obra. Mientras que en el ornato se va a contar con plantas entre naturales y artificiales [sic], así como con sistemas de riego', acotó el presidente de la empresa". (Texto extraído de El Aragüeño, 03-03-2017).

miércoles, 12 de noviembre de 2014

La desaparición gradual del patrimonio urbano de Maracay o el desvanecimiento imperceptible de su identidad (I)


Cual si se tratara de un pasaje de La historia interminable, el exitoso relato de Michael Ende llevado al cine hace algún tiempo, Maracay pareciera ser objeto de un crónico “esfumado” que, a fuerza de repetirse, cada vez con mayor frecuencia, culminará fatalmente en la desaparición de todo aquello que le otorga singularidad, ante una tendencia en boga de “reconstrucción urbana” que, tal como ocurre con la estética del botox, parece destinada a igualar los rasgos de las ciudades desprevenidas bajo el aspecto grotesco de una máscara.

Maracay, es bueno recordarlo, no es heredera de notables edificaciones coloniales que, pongamos por caso a Coro (estado Falcón), le aporten en su conjunto un carácter peculiar, y que por tal razón le diferencien del resto de las urbes venezolanas. Aparte del destacable desarrollo de la plaza Bolívar y sus alrededores, la capital aragüeña solo tiene para mostrar a sus visitantes como algo novedoso edificaciones de principios del siglo XX, en buena parte aisladas, inconexas y descuidadas, que le aportan sin embargo identidad propia. A ello contribuye de igual modo su mobiliario urbano, que por incógnito y desperdigado ha sido presa fácil para un desmantelamiento sistemático, imperceptible y tal vez definitivo.
  
Todo esto viene a cuento a raíz de una visita efectuada en días recientes al centro comercial Paseo Estación Central, creado a partir de la rehabilitación del edificio industrial donde funcionó la empresa Telares Maracay, y abierto al público, con la presencia de la autoridad municipal, el 13 de julio del año en curso (Torres 2014). Por el hecho de ubicarse distante de mi ruta ordinaria por la ciudad, pospuse dicha visita hasta una buena mañana, cuando el azar dispuso la fecha y la hora de mi conveniencia.



Imagen referencial del futuro centro comercial utilizada en un anuncio de pre venta publicado en Inmobilia.com (2011, s.n.p.), con este interesante eslogan: "Rescatando nuestros valores históricos".


Según lo que pude apreciar entonces, el resultado parcial de la mencionada rehabilitación (aún en proceso) es sin duda prometedor: el hermoso trabajo en granito pulido de los pisos interiores, la transparencia predominante en las áreas comerciales y de servicio, y el agradable diseño de los espacios verdes, los cuales pueden ser contemplados desde la terraza del edificio, invitan al disfrute de una estancia prolongada en este magnífico inmueble, afortunadamente reintegrado a la ciudad.  Pero sobre todo, las renovadas fachadas estilo decó que, aunque con modificaciones formales, particularmente de sus ventanales, permiten imaginarse el esplendor del edificio en 1926, año de su construcción, considerado en tal momento una de las siete maravillas de la arquitectura en Venezuela (Hernández de Lasala 1990, p. 346) 



Telares Maracay (vista general), ca. 1930. Foto de Luis Felipe Toro Torito, Col. Biblioteca Nacional de Venezuela.


Pero es la celebración de este acertado aporte urbano lo que por lo pronto deberá ser postergado, pues bien merece una entrada extensa, bien ilustrada y, sobre todo, agradecida. Me temo que hoy solo servirá de pretexto para abordar, una vez más, la preocupante situación de nuestro patrimonio construido, y particularmente de nuestro poco valorado mobiliario urbano.
 
A decir verdad, los espacios internos originales de Telares Maracay fueron sujeto de derribos sucesivos a lo largo de los años, al igual que algunos elementos exentos que otorgaban equilibrio compositivo al complejo industrial. Cuando los propietarios hicieron público el cambio de uso, lo único que sobrevivía del vasto inmueble de otrora eran las fachadas y la armazón metálica que sostiene su estructura. Me tocó corroborarlo cuando participé en una visita técnica dispuesta por la Alcaldía del Municipio Girardot, como representante de una asociación civil dedicada a la defensa del patrimonio aragüeño. 



Fachada oeste de Telares Maracay, antes del inicio de los trabajos de rehabilitación (2006). Foto: P.H. 




Vista interior de Telares Maracay (2007). Foto: P.H.


Nos agradó sobremanera el presunto empeño de sus dueños (comentado por la arquitecta residente de la obra) en mantener al máximo el estilo y los elementos constructivos originales que habían logrado escapar de las fuertes e irreversibles intervenciones anteriores, empeño que generaba no pocos dolores de cabeza a los encargados de la rehabilitación del edificio. Me preocupaba en cambio el destino incierto de las rejas de forjado artístico que adornaron y sobrevivieron al viejo parque 23 de septiembre en la calle Páez, espacio aledaño que recordaba la fecha de la primera visita a Maracay del general Juan Vicente Gómez y que luego pasó a ser propiedad de la antigua empresa textil. Días antes, dichas rejas habían sido retiradas y sustituidas por una espantosa pared de bloque sin revocar. Justo allí, nos informó la arquitecta, estaba prevista la entrada norte al futuro estacionamiento, razón por la cual el enrejado debió ser desmontado. La desagradable pared que quedó en su lugar –agregó- sería temporal y protegería los materiales de construcción de los amigos de lo ajeno. 



Pintura al óleo del parque 23 se Septiembre, obra del español Victoriano Vicente Gil. Col. Gobernación de Aragua (Tomado de Botello 2007).



Columna y puerta en hierro forjado de entrada al sitio donde existió el viejo parque 23 de Septiembre, en la calle Páez (Detalle). Foto PH, 2006.



Vista general del enrejado que delimitaba el antiguo parque y de la pared levantada previo a su desmontaje. El inmueble al extremo izquierdo de esta imagen, que reemplazaba otra construcción que perteneciera al general patriota Santiago Mariño, fue derribado para el uso del sitio como estacionamiento del centro comercial. Foto: P.H. (2007).


Informé a nuestra anfitriona de que, así como el edificio de Telares Maracay, las rejas formaban también parte del Registro General del Patrimonio Cultural, y que por tanto estaban amparadas por la Providencia Administrativa Nº 012/05, del 30 de junio de 2005 (IPC 2006, pp. 267-271). Respondiendo a una solicitud nuestra, nos condujo al sitio donde se encontraban “a buen resguardo” las rejas en cuestión, descritas por el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC) de la siguiente manera: “estructura realizada con barras de sección cuadrada y pletinas en hierro, forjadas en forma de volutas y con aplicaciones florales, unidas mediante remaches y abrazaderas. Las barras terminan en flor de lis y pequeñas esferas. Las puertas de dos hojas son sostenidas por columnas también realizadas en hierro forjado. Con el tiempo la estructura perdió el coronamiento de acceso principal al parque” (op. cit., p. 33). Cabe señalar que dicha descripción culmina con la siguiente advertencia: “La edificación Telares Maracay está siendo intervenida para el funcionamiento de  un centro comercial, lo que hace temer por la integridad de las rejas del parque 23 de Septiembre… La institución responsable de estos bienes está en la obligación legal de tomar las medidas necesarias para conservarlos y salvaguardarlos, notificando al Instituto del Patrimonio Cultural sobre estas actuaciones”. Más claro, ni el mejor de los gallos.  

Nuestra recomendación en esa ocasión fue que las rejas se reinstalaran a su debido tiempo en algún espacio apropiado del futuro centro comercial. 



Vista de las rejas del antiguo parque 23 de Septiembre, ya desmontadas y depositadas luego en las instalaciones de Telares Maracay. Foto: P.H. (2007).


En mi visita al reciente centro comercial, esta vez como un ciudadano más, no divisé las rejas por ningún lado, al menos en los sectores hasta donde los trabajos de rehabilitación permiten el acceso. La inquietud de una duda quedó entonces suspendida en el aire todavía fresco de la mañana: ¿permanecen aún las rejas en su sitio de resguardo, esperando su colocación definitiva una vez que culmine la rehabilitación del edificio, o deberé suponer que nuestra recomendación haya sido obviada, en contravención de las disposiciones del instituto patrimonial?

La ignorancia sobre las leyes y reglamentos que norman nuestro accionar cotidiano es mal que afecta a todos los que no nos servimos habitualmente de ellas para el desempeño de las diarias funciones que nos corresponde ejercer, de manera que avanzamos siempre, las más de las veces sin saberlo, en la frontera entre lo lícito y lo indebido. Para advertirnos, y reprendernos si fuese el caso, están las autoridades pertinentes, en quienes no es en modo alguno excusable el desconocimiento y la desidia en la aplicación de los instrumentos jurídicos de su competencia. Existen una ley específica, un registro general de patrimonio (accesible a nivel municipal mediante  catálogos disponibles por Internet) y una providencia administrativa de obligado cumplimiento; y existen también un instituto nacional y una secretaría estatal como mínimo, encargados de velar por la cabal aplicación de dichos instrumentos.

Como maracayero, guardo la esperanza terca de ver restituidas oportunamente y en el lugar adecuado estas rejas, que forman parte de nuestro patrimonio urbano. 



FUENTES

Botello, O. (2007). Toponimia antigua de Maracay: Calles, plazas, esquinas, casas, sitios. Maracay: Concejo Municipal de Girardot.

Hernández de Lasala, S. (1990). Malaussena: Arquitectura académica en la Venezuela moderna. Caracas: Fundación Pampero [Transcripción del artículo de Rafael Seijas Cook intitulado “Una de las siete maravillas de la arquitectura venezolana” y publicado en Élite, Nº 41, en Junio de 1926].

Inmobilia.com: Aragua: Guía de inmuebles, productos y servicios. Año 15, Nº 1042, junio 2011. 

Instituto del Patrimonio Cultural-IPC. (2006). Municipios Girardot y Francisco Linares Alcántara, estado Aragua. Caracas: IPC. Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Centro Oriente: AR 03-17.

Torres, E. (2014, Julio 14). Centro Comercial Paseo Estación Central abrió sus puertas. El Aragüeño [Periódico en línea]. Disponible:  http://www.prensaescrita.com/ adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno.com.ve [Consulta: 2014, Noviembre 11].


viernes, 7 de noviembre de 2014

Cementerio "La Primavera" de Maracay. Arte funeraria. La colección de obras iconográficas: Cruz y crucifijo (I)

Señala Ruiz Montejo (1991) que hasta la primera mitad del siglo III d.C. no se conoce manifestación alguna de arte cristiano. Adelanta como posibles razones la posición iconoclasta de los Padres de la Iglesia por prescripción bíblica, así como la dificultad inicial de expresar mediante la materia contenidos de carácter trascendente. El cristiano primitivo provenía sin embargo de un pasado pagano, en el que la vinculación con los dioses se realizaba a través de la manifestación artística, lo cual suponía una actitud popular generalizada que quería ver en imágenes a los personajes y los acontecimientos propios de la novel religión que se abrazaba. Dicha actitud popular y las propias necesidades de catequesis llevan a la Iglesia a adoptar el simbolismo como vía de expresión plástica. Recurre entonces a imágenes paganas cuyas connotaciones morales fuesen congruentes con las cristianas, a fin de poder considerarlas propicias para adecuarlas a los nuevos contenidos. Símbolos, mitos y representaciones diversas de deidades de las antiguas religiones sustituidas, así como pasajes y episodios bíblicos constituyeron entonces la materia prima para la iconografía cristiana.

A lo largo de la historia, el cristianismo experimentará disensiones y cismas que determinarán actitudes diversas frente a la imagen religiosa, así como la adopción de formas expresivas propias. El catolicismo ha sido sin duda un medio fructífero para la evolución y enriquecimiento iconográfico mediante el usufructo, recreación y diversificación de signos, símbolos y alegorías. La representación de la Virgen María en sus numerosas advocaciones y la de los personajes del amplio santoral católico constituyen una muestra fehaciente de esta afirmación.

Cruz y crucifijo.

La cruz es uno de los símbolos más antiguos de la humanidad y ha sido adoptada por muchas religiones. Se conoce como símbolo del cristianismo desde el siglo III d.C., cuando comenzó a usarse para evocar la ejecución de Jesús y representar su triunfo sobre el madero de tormento. Este sentido primordial de la cruz cristiana se conserva en las iglesias evangélicas, extendido al de la fe en la resurrección. Es solo en la Edad Media cuando comienza a representarse a Jesús sufriente o fallecido sobre la cruz. Dicha modalidad, llamada crucifijo (derivado del latín crucificărefijar a la cruz), fue adoptada por la iglesia católica para enfatizar el sacrificio de Jesús, sin dejar por ello de lado el sentido primordial de triunfo sobre la muerte.

La cruz y el crucifijo son los motivos más frecuentes y variados en La Primavera. Salvo muy escasas excepciones, los elementos más notables de cruz son en herrería artística de forjado, en su mayoría de pequeño formato. Por su parte, las representaciones notables de crucifijo que subsisten apenas sobrepasan la veintena, y al menos la mitad de ellas se encuentran incompletas. Debe advertirse que la notabilidad o relevancia asignada a algunos de estos objetos no depende necesariamente de su calidad artística o riqueza de materiales; la singularidad es de hecho otro factor que determina la selección de obras notables, de las cuales serán reseñadas las más representativas.

Crucifijo. En el grupo de crucifijos, tres de ellos, obras de encargo y tal vez de procedencia europea, merecen destacarse por su calidad de factura. El primero forma parte del denominado Panteón de la familia Ruiz González (s.f.), monumento que lleva la firma de la empresa Fco. Pigna Sucs. Este crucifijo en mármol evidencia un trabajo cuya destreza y sensibilidad se manifiestan en una figura de Jesucristo grácil y proporcionada. El elaborado detalle del paño de pureza brinda dinamismo a la composición y aporta por contraste dramatismo a la escena. La belleza de esta obra se sobrepone a la mutilación de sus pies y de su brazo derecho.


La plataforma de Félix M. Pérez U., fallecido en 1932, tiene de cabecera un crucifijo cuya base figura un túmulo de piedra que evoca el Gólgota. En esta obra, realizada por entero en mármoles del mismo tono, y con dimensiones de 2.40 m. x 1.00 m. x 0.37 m., el énfasis parece estar dado precisamente en la postura de la figura de Jesucristo, cuyo realismo en el lógico desplome por causa de la muerte corporal, intentaría revelar más bien la faceta humana del personaje. La ubicación del crucifijo sobre un cipo de 1.10 m. de altura suplementa sus medidas, poco usuales en los monumentos funerarios de La Primavera, otorgándole impresión de monumentalidad.


La faceta humana de Jesucristo a la que se ha hecho alusión en el párrafo anterior se manifiesta con mayor evidencia en el crucifijo de la tumba de María Hermoso (fallecida en 1952), realizada por la firma F. Roversi. De dimensiones discretas (1.20 m. x 0.60 m.), y elaborada en caliza gris y mármol, esta obra parece mostrar al personaje en el trance del suplicio, padecimiento que intentaría ser expresado más en el adelantamiento del cuerpo - especie de vana actitud de resistencia - que en el ligero crispamiento de su rostro. La ausencia de ambos brazos afecta en este caso el equilibrio formal de la figura de Jesucristo, que luce desproporcionada.


El crucifijo que se emplaza acostado sobre el monumento donde yace Felipe Chacón, fallecido en 1944, destaca fundamentalmente por su singularidad. Está compuesto por una cruz moldeada en granito artificial y por un Cristo en mármol, el cual pareciera haber sido elaborado según el modelo de la eboraria hispano filipina (siglos XVI-XVII), mediante el cual se representaba al Cristo con rasgos orientales: ojos achinados, párpados gruesos, naríz achatada y pies rechonchos (Ruiz Gutiérrez, 2005). Sin obviar la calidad de su factura, esta obra, de solo 0.80 m. x 0.40 m., tiene carácter único en La Primavera, y en tal sentido posee valor excepcional. Dicha imagen se encuentra actualmente fracturada a la altura de sus pies y en su brazo izquierdo, cuyos fragmentos sueltos aún se conservan.


Otras tres obras con este motivo han sido seleccionadas como objeto de comentario, las tres de creación popular. La primera de ellas (0.74 m. x 0.50 m. x 0.08 m.) pudiera ser de autor y forma parte de la tumba de Wilfredo Abreu (fallecido en 1977) y Teresa Ortega (fallecida en 2009). De carácter minimalista, consiste en una simplificación del motivo crucifijo realizada en herrería artística de soldadura, y en la que la figura del Cristo está esbozada por una simple línea de cabilla y pletina.



La segunda obra, también de autoría anónima, pertenece a la tumba de la familia Hernández Montero (probablemente de 1954, según la fecha del primer enterramiento), y consiste en un mosaico de la figura de Jesucristo, aplicado sobre una cruz moldeada en granito artificial. El trazado elemental de la figura no disipa cierta sensación de simplicidad deliberada, que parece haber sido lograda con inusitada seguridad en la factura, lo cual podría ser producto de manos conocedoras del oficio.


El tercero de este grupo de crucifijos pareciera ser en cambio una obra de taller, de producción en serie y de descuidado montaje. Compuesta por una cruz en granito y una imagen aplicada del Cristo moldeada en cemento, esta obra evoca el arte románico y sus figuras alargadas, cargadas de realismo y gran fuerza expresiva. La atención en el detalle se concentra principalmente en el torso, de marcado costillar, y en la cabeza, de rostro enjuto y abundante cabellera. Difícil intuir, como en los casos anteriores, alguna intencionalidad en el logro de una producción determinada; sin embargo el resultado obtenido no deja de ser interesante entre los numerosos crucifijos convencionales elaborados en talleres de origen popular que pueden encontrarse en este cementerio.





FUENTES CONSULTADAS

Ruiz Gutiérrez, A. (2005). Las aportaciones artísticas de Filipinas [Documento en línea].            Disponible: http://docs.google.com/viewer?a=v&q=cache:
     yIZExo4uTusJ:www.ugr.es/~histarte/investigacion/grupo/proyecto/TEXTO/      
     ana1.pdf+cristos+filipinos&hl=es&gl=ve&sig=AHIEtbSZPJxtlv9ZX9OoLYS 
     KPxX_MuGksQ [Consulta: 2009, Diciembre 16]

Ruiz Montejo, I. (1991). El nacimiento de la iconografía cristiana. Cuadernos de Arte e Iconografía [Revista en línea], 4(7). Disponible: http://www.fuesp.com/revistas/pag/cai0701.html [Consulta: 2010, Enero 12] 

lunes, 28 de abril de 2014

Hotel Maracay, cumpleañero


Hoy inicia la semana aniversario del Hotel Maracay, de acuerdo con información suministrada a la prensa por la presidenta de Aratur, S.A., Berenice Bernal (Hotel de Golf…, 28-04-2014). Son cincuenta y ocho años contados desde su inauguración en 1956 por el general Marcos Pérez Jiménez, quien ejercía entonces la presidencia de Venezuela. Casi sexagenario, este hotel ha experimentado a lo largo de su historia circunstancias sociopolíticas y económicas que se manifiestan en el estado actual de sus instalaciones. Es objeto de un  proceso de rehabilitación por etapas, de las cuales se ha adelantado el rescate del área de piscinas, el cine-teatro y los jardines. Sin embargo, su aprovechamiento como un todo, una vez culminada la rehabilitación, no parece del todo claro. Sin duda alguna, la calidad de su diseño, de su oferta hotelera y de su entorno natural, así como la disposición de espacios para ampliación previstos en el proyecto original y su estratégica ubicación, esto es, en el área centro norte costera del país y al norte de Maracay (integrado a ella pero aislado del tráfago citadino) y con presencia de áreas militares en sus dos únicas vías de acceso (lo que facilitaría el despliegue de un plan de seguridad y contingencia para personalidades de alta investidura), son factores que confieren al sitio ventajas comparativas para considerar el funcionamiento de un centro de convenciones a escala nacional e internacional.

Valga esta entrada como un sencillo homenaje al cumpleañero (a quien debo gratos recuerdos juveniles), deseándole, como se acostumbra en estos casos, muchos años venideros, pero sobre todo, mucha calidad de vida.

 

“Hotel Maracay y su campo de golf”, foto de Julio Gómez Durán (dec. 1990?)


El Hotel Maracay es un complejo arquitectónico proyectado en 1955 por Luís Malaussena y desarrollado en la zona de Las Delicias sobre una extensa área de  terreno  en su mayor parte habilitado para la práctica de golf, actividad que habría de incidir en el diseño: …”el hecho de que el Hotel Maracay sea el más importante de la ciudad, y haya sido calificado a través de su publicidad como hotel del golf, parece reflejarse en el tratamiento de la fachada del bloque de habitaciones, la cual ha sido resuelta con el tratamiento de muro cortina, cuyos antepechos de color azul marino contribuyen a dotarla de un aspecto de seriedad y distinción”  (Hernández de Lasala 1990, p. 284).

Vale la pena transcribir en esta ocasión otras consideraciones de Hernández de Lasala respecto de los posibles aspectos que influenciaron el diseño de este hotel, proyectado simultáneamente con el Hotel Guaicamacuto de Caraballeda (o Macuto Sheraton, como se le denominó posteriormente), y con el cual guarda rasgos comunes:

“Al analizar la arquitectura de los dos hoteles, nos encontramos con la oportunidad en que Luís Malaussena manifiesta posiblemente la actitud más alejada de la arquitectura académica de toda su obra, y su lenguaje está más bien ligado a lo que se conoce como estilo internacional […] Sin embargo, es preciso, en este caso, tomar en cuenta de nuevo , tal como se hizo al hablar del Círculo de las Fuerzas Armadas [Caracas], la presencia de los tres jóvenes arquitectos alemanes contratados por él para la época en que fueron desarrollados esos proyectos. Se trata de F. Beckoff, K. Heufer y K.P. Jebens, cuya formación, aparentemente mucho más cercana a la modernidad [1] que la de Malaussena, muy bien pudo dejarse sentir a través de su participación en esos trabajos. Por otra parte, es importante considerar también la influencia que pudo haber tenido, tanto en Malaussena como en sus jóvenes colaboradores, la espectacular expansión desarrollada en la época por las grandes cadenas hoteleras internacionales, tales como la Intercontinental, y particularmente la Hilton, cuyo hotel en Estambul, proyectado por Skidmore, Owings & Merril y Sedad H. Eldem, muestra un asombroso parecido en su aspecto con el Hotel Guaicamacuto.  [Las construcciones del Estambul Hilton y del Hotel Guaicamacuto fueron casi simultáneas] por lo que, más que el caso de influencias producidas por los proyectos o por las construcciones en sí, parece tratarse del conocimiento y asimilación de las tipologías que para esa clase de edificación eran manejadas a escala internacional para la época. En este sentido, es conveniente referirnos a la estrecha vinculación que siempre tuvo Luís Malaussena con la ciudad norteamericana de Miami [donde falleció en 1963], especialmente si se toma en cuenta el enorme desarrollo hotelero que la zona de Miami Beach, adyacente a esa ciudad, experimentó durante la primera mitad de este siglo [s. XX] y hasta bien entrada la segunda. Se sabe que Malaussena viajó a Miami para documentarse en relación al tema hotelero cuando le fueron encargados  esos dos trabajos [hoteles Guaicamacuto y Maracay]. Posiblemente la explicación acerca de la manera como Malaussena acomete los proyectos de esos dos hoteles se pueda encontrar un poco en cada una de las consideraciones expuestas; es decir, en su actitud ecléctica en relación al carácter, en la presencia de sus jóvenes colaboradores alemanes y en la aceptación y manejo de los tipos que en ese momento eran admitidos a escala mundial como los más avanzados" (Op. cit., p. 280).  

El Hotel Maracay se encuentra en el listado de Sitios de Interés Artístico, Histórico, Arquitectónico y/o Arqueológico que constituyen el patrimonio cultural del estado Aragua, según el Decreto 975 contenido en la Gaceta Oficial del estado Aragua Nº 610 extraordinario del 21 de noviembre de 1997 (IPC 2006, pp. 109-110).




Campo de golf del Hotel Maracay (Foto: IPC, 2006)


En estrecha vinculación con el Hotel Maracay está el terreno donde se asienta, y que los maracayeros conocen como el campo de golf. Su conservación como área natural es un privilegio para la ciudad, en un sitio sometido a una alta presión urbana. Tal vez por ese motivo, y a objeto de reducir la probabilidad de un cambio de uso, en 1987 fue declarado Zona Verde por la municipalidad de Girardot (Gaceta Municipal Nº 79 extraordinario del 3 de noviembre de 1987), bajo el nombre de “Parque Ciudad de Maracay", de carácter público, indivisible e inalienable, y en el que solo podría permitirse edificaciones directamente complementarias a la actividad recreacional pasiva (Op. cit, pp. 61-62).




Ficus nekbudu (Foto: IPC, 2006)


En el sector ajardinado frente a la fachada norte del hotel se muestra espléndido un ejemplar de Ficus nekbudu, originario de África y traído de Brasil por el diplomático Enrique Tejera París, quien lo sembró en la década de 1960 como recuerdo de su estancia en el hotel y en honor a Maracay como “Ciudad Jardín de Venezuela” (el Ficus Nekbudu seguirá…, 04-04-1999). Además de este ejemplar, Tejera París habría sembrado otro en un área aledaña a la piscina, el cual ya no existe. Según el artículo de prensa, el diplomático los denominó “Los Mayas” y fueron los primeros árboles de esta curiosa especie que se sembraron en Venezuela. El uso de este árbol como fondo para fotografías de matrimonios y otros eventos, comentado por la presidenta de Aratur S.A., representa un buen ejemplo de apropiación afectiva, elemento fundamental en la formación de la identidad y sentido de pertenencia necesarios para favorecer la protección de todo patrimonio cultural.    


En 2006, el Hotel Maracay, el campo de golf y el ficus nekbudu  fueron inscritos en el marco del I Censo del Patrimonio Cultural Venezolano del Instituto del Patrimonio Cultural, y reflejados en su catálogo 2004-2007. En virtud de ello se encuentran amparados por la Providencia Administrativa Nº 012/05, publicada en la G.O.R.B.V. Nº 37.685, del 08-05-2003 (Idem, pp. 267-271).



NOTAS:

[1] La autora acota que utiliza el término moderno “en sentido lato para expresar lo que en esos años se entendía como novedoso o de actualidad” (p. 293).



FUENTES:

Hotel de Golf Maracay arriba a su 58º aniversario. En: El Aragüeño (2014, Abril 28) [Versión digital]. Disponible: http://www.elaragueno.com.ve/region/articulo/36708/hotel-de-golf-maracay-arriba-a-su-57-aniversario [Consulta: 2014, Abril 28].

El Ficus Nekbudu seguirá adornando por muchos años más al Hotel Maracay. En: El Siglo, 1999, Abril 04.

Gómez Durán, Julio. (1999). Aragua: Sus pueblos hacia el tercer milenio. Caracas: Autor.

Hernández de Lasala, Silvia. (1990). Malaussena: Arquitectura académica en la Venezuela moderna. Caracas: Fundación Pampero.


Instituto del Patrimonio Cultural [IPC]. (2006). Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2007: Región Centro Oriente: Estado Aragua: Municipios Girardot y Francisco Linares Alcántara. [AR 03-17]. Caracas: Autor.



ACTUALIZACIÓN INFORMATIVA:

Aprobados Bs. 48 millones para culminar Paseo Recreacional Henri Pittier en Aragua (2016, Septiembre 28). Correo del Orinoco [Versión digital]. Disponible: http://www.correodelorinoco.gob.ve/regiones/aprobados-bs-48-millones-para-culminar-paseo-recreacional-henri-pittier-aragua/

Castellanos, M. y Betancourt, R. (2015, Agosto 25). Hotel de Golf Maracay recuperará su encanto a través de convenio mixto. En: Ciudad Maracay [Versión digital]. Disponible: http://www.ciudadmcy.info.ve/index.php/aragua-2/4608-hotel-de-golf-maracay-recuperara-su-encanto-a-traves-de-convenio-mixto

Gobierno hará una nueva inspección en el Hotel Marriott-Maracay. (2016, Octubre 13). En: Correo del Orinoco [Versión digital]. Disponible: http://www.correodelorinoco.gob.ve/regiones/gobierno-hara-una-nueva-inspeccion-hotel-marriott-maracay/

Lara, M. (2015). Gobierno firmó convenio con cadena Marriot. (2015, Agosto 24). En: El Aragüeño [Versión digital]  Disponible: http://elaragueno.com.ve/gobierno-firmo-convenio-con-cadena-marriott/

Nuevas obras de infraestructura en Aragua permitieron incrementar actividad turística en 2015. (2016, Enero 16). En: Correo del Orinoco [Versión digital]. Disponible: http://www.correodelorinoco.gob.ve/economia/nuevas-obras-infraestructura-aragua-permitieron-incrementar-actividad-turistica-2015/

Ontiveros, J. (2015, Septiembre 01). Rescate del Hotel Maracay es un estímulo al sector turismo de Aragua. En: El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://elaragueno.com.ve/rescate-del-hotel-maracay-es-un-estimulo-al-sector-turismo-de-aragua/

Rodríguez, A.R. (2016, Noviembre 15). Hotel Golf Maracay-Marriot abrirá sus puertas en mayo de 2017. El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://elaragueno.com.ve/region/hotel-golf-maracay-marriot-abrira-sus-puertas-en-mayo-de-2017/

Foto: Alejandro Arias (Extraída de El Aragüeño, 15-11-2016).

miércoles, 9 de abril de 2014

El patrimonio aragüeño en tiempos de cólera.




                                Foto: Aporrea.org (2014, Marzo 27)


Con tristeza leo en la prensa el “parte de daños” ofrecido por la representante de cultura de la Alcaldía de Girardot, días después del ataque que sufriera la sede de dicha institución por parte de grupos violentos (Detenidas… 2014, s/p.), a saber:

…”estamos en la fase de remoción y selección de todo el material afectado, entre ellos 500 obras pertenecientes al Patrimonio Cultural, tanto de la Colección del Salón Municipal de Pintura como de la Bienal de Fotografía que organiza la Alcaldía Bolivariana de Girardot […] hay obras de grandes maestros como Armando Reverón, Mario Abreu, entre otros. Además quemaron y/o dañaron 12 mil libros de la Biblioteca, la red de computadoras que tan útil servicio prestan a la comunidad, sobre todo a los estudiantes, y sus instalaciones eléctricas, vidrios de la fachada y otros daños colaterales” (500 obras… 2014b, s/p.).

Como quien dice, tres pájaros de un tiro:

(1) el llamado Palacio Municipal de Girardot, edificio construido en la década de 1970 según proyecto del arquitecto Fruto Vivas y concebido para representar la ciudad de Maracay entre las montañas del Parque Nacional Henri Pittier y el Lago de Tacarigua (también denominado Lago de Valencia);




    Foto: Alcaldía de Girardot, 2002


(2) la colección de la Galería Municipal de Arte, conformada principalmente a partir de las ediciones anuales del Salón Municipal de Pintura (creado en 1981) y de la Bienal Nacional de Fotografía (creada en 1993), y




Foto: P.G.H.S. (Salón Municipal de Pintura 2001?)


(3) la colección bibliográfica de la Biblioteca Municipal “Augusto Padrón”, inaugurada el 28 de agosto de 1980 y bautizada en honor al poeta, escritor, periodista y primer cronista oficial de Maracay.




Foto: IPC, 2006


Los tres “pájaros” en cuestión están contenidos en el catálogo del patrimonio cultural venezolano 2004-2007 (IPC 2006, pp. 124, 187 y 194), y por tanto amparados por la Providencia Administrativa 012/05 del IPC (op. cit., pp. 267-271).


Aparte de algunos espacios de la planta baja que resultaron directamente afectados por las llamas, y con ellos el sistema de cableado general, el Palacio Municipal -que también forma parte de los Sitios de Interés Turístico, Histórico, Arquitectónico, Artístico y Arqueológico según el Decreto nº 975 de la Gaceta Oficial del estado Aragua nº 610 extraordinario del 21 de noviembre de 1997- no parece haber sufrido daños estructurales irreversibles. Se espera por tanto que sea reabierto al público tan pronto como se realicen las reparaciones y la limpieza de rigor.


Preocupa en cambio, y mucho, la significación del daño a las obras de arte, bibliográficas y hemerográficas, si se toma en cuenta que el catálogo del patrimonio a que se ha hecho referencia en el párrafo anterior señala que (al menos hasta 2006) la colección de la Galería Municipal “se compone de unas cuatrocientas obras artísticas de pintura, fotografías, artes gráficas, esculturas y murales” (p. 187), mientras que la correspondiente a la Biblioteca Municipal “posee cerca de once mil ejemplares bibliográficos sobre todas las áreas del conocimiento” (p. 194). Si releemos el “parte” de la representante de cultura de la Alcaldía, debemos por fuerza inferir que el daño patrimonial ha sido prácticamente devastador. Y que esto ocurra en una ciudad de provincia (donde, seamos francos, la lucha por la defensa del patrimonio suele ser solo comparable al suplicio de Sísifo), no hace sino reducir a lo más mínimo cualquier probabilidad de recuperar este valioso legado, conformado de manera coherente, y por intermedio de especialistas en el área, a lo largo de tres décadas. A la luz de mi humilde experiencia en la defensa del patrimonio regional, me temo que estos bienes culturales han pasado a ser historia, con lo cual el acervo cultural de Aragua sufre otro durísimo golpe, con escasa posibilidad de ser recobrado: en el mejor de los casos, intuyo, serán enviados a un archivo muerto; a un limbo de cosas pendientes, de prioridades postergadas, de arrugas corridas; como ha ocurrido con tantos otros bienes que en nuestra entidad esperan sus quince minutos de gloria.


Cuando los conflictos trasgreden las fronteras de la convivencia, las acciones se extreman y se tornan irracionales. No otra cosa puede explicar que el objetivo del acto de hostilidad (la protesta es una acción hostil que procura presionar al contrario) desemboque al final en la violencia y la auto agresión: se destruye así medios de transporte y servicios públicos; escuelas, universidades, bibliotecas y museos; centros de salud y de provisión de alimentos; plazas, avenidas y árboles; en otras palabras, el patrimonio cultural y urbano que nos pertenece y beneficia a todos. Se destruye, al cabo, en una nación donde desde siempre la necesidad imperiosa ha sido construir.


Aunque he señalado con frecuencia por este medio una insuficiencia de identidad y sentido de pertenencia en nosotros los venezolanos –tanto en los ciudadanos como en los gobernantes-, las agresiones directas y deliberadas contra los bienes culturales no son exclusivas de nuestro país. De hecho, los estragos sobre el patrimonio cultural de muchas naciones como consecuencia de conflictos armados han conducido a la firma del Pacto de Washington (1935), así como de las Convenciones de La Haya (1899, 1907 y 1954) con sus respectivos protocolos, de 1954 y 1999 (Convención... 1954).


Todavía pudiera considerarse los recientes actos de violencia acaecidos en distintos puntos de la geografía nacional como situaciones de disturbio o tensiones internas (en lugar de un conflicto armado propiamente dicho), en cuyo caso no aplicaría la Convención de La Haya (o sus protocolos). Interesa en cambio, para efectos del tema aquí abordado, transcribir algunos fragmentos del texto de la misma, los cuales deberían servir de principios para establecer -frente a la posibilidad de agravamiento de la actual coyuntura política- una estrategia de salvaguardia de los bienes culturales de Venezuela, país que por cierto se adhirió como Estado Parte de la convención el 09 de mayo de 2005:

     · Los bienes culturales han sufrido grandes daños en el curso de los últimos conflictos armados, y […] como consecuencia del desarrollo de la técnica de la guerra, están cada vez más amenazados de destrucción;

     · Los daños ocasionados a los bienes culturales pertenecientes a cualquier pueblo constituyen un menoscabo al patrimonio cultural de toda la humanidad, puesto que cada pueblo aporta su contribución a la cultura mundial;

     · La conservación del patrimonio cultural presenta una gran importancia para todos los pueblos del mundo y que conviene que ese patrimonio tenga una protección internacional;

     · Esta protección no puede ser eficaz a menos que se organice en tiempo de paz, adoptando medidas tanto en la esfera nacional como en la internacional.

     · Art. 1. Para los fines de la presente Convención, se considerarán bienes culturales, cualquiera que sea su origen y propietario:

          a. Los bienes, muebles o inmuebles, que tengan una gran importancia para el patrimonio cultural de los pueblos, tales como los monumentos de arquitectura, de arte o de historia, religiosos o seculares, los campos arqueológicos, los grupos de construcciones que por su conjunto ofrezcan un gran interés histórico o artístico, las obras de arte, manuscritos, libros y otros objetos de interés histórico, artístico o arqueológico, así como las colecciones científicas y las colecciones importantes de libros, de archivos o de reproducciones de los bienes antes definidos;

          b. Los edificios cuyo destino principal y efectivo sea conservar o exponer los bienes culturales muebles definidos en el apartado a. tales como los museos, las grandes bibliotecas, los depósitos de archivos, así como los refugios destinados a proteger en caso de conflicto armado los bienes culturales muebles definidos en el apartado a.;

          c. Los centros que comprendan un número considerable de bienes culturales definidos en los apartados a. y b., que se denominarán «centros monumentales».

     · Art.2 . La protección de los bienes culturales, a los efectos de la presente Convención, entraña la salvaguardia y el respeto de dichos bienes.

     · Art.25. Las Altas Partes Contratantes se comprometen a difundir lo más ampliamente posible en sus respectivos países, tanto en tiempo de paz como en tiempo de conflicto armado, el texto de la presente Convención y del Reglamento para su aplicación. En especial, se comprometen a introducir su estudio en los programas de instrucción militar y, de ser posible, en los de instrucción cívica, de tal modo que los principios puedan ser conocidos por el conjunto de la población, y en particular por las fuerzas armadas y el personal adscrito a la protección de los bienes culturales.

     · Art. 28. Las Altas Partes Contratantes se comprometen a tomar, dentro del marco de su sistema de derecho penal, todas las medidas necesarias para descubrir y castigar con sanciones penales o disciplinarias a las personas, cualquiera que sea su nacionalidad, que hubieren cometido u ordenado que se cometiera una infracción de la presente Convención. (op. cit., s/pp.)

Es de advertir que Venezuela no aparece en cambio en las listas de adherentes de los protocolos de la Convención de La Haya (1954 y 1999, idem.), lo cual quiere decir que tiene su tarea a medio hacer en lo que respecta a la salvaguardia del invaluable acervo cultural que atesoran sus principales repositorios a nivel nacional. ¡Y eso que tiene desde hace rato (o debería tenerlas) sus barbas en remojo!



FUENTES:

Alcaldía de Girardot. (2002). 22 Salón Municipal de Pintura: Guía del Salón. Maracay: Alcaldía de Girardot. [Desplegable].

Convención para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado y Reglamento para la aplicación de la Convención 1954 (1954, Mayo 14). UNESCO. Disponible: http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=13637&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html [Consulta: 2014, Abril 08].

Detenidas nueve personas por ataques contra la alcaldía de Girardot en Maracay. [Nota de prensa en línea; 2014, marzo 28]. En El Aragüeño. Disponible: http://www.elaragueno.com.ve/region/articulo/35990/detenidas-nueve-personas-por-ataques-contra-la-alcaldia-de-girardot-en-maracay [Consulta: 2014, Abril 08].

Instituto del Patrimonio Cultural-IPC. (2006). Municipios Girardot y Francisco Linares Alcántara, estado Aragua: Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Centro Oriente: AR 03-17.Caracas: Instituto del Patrimonio Cultural.

500 obras y 12 mil libros dañaron vándalos en Alcaldía de Girardot. [Nota de prensa en línea; 2014, Abril 06]. En El Aragüeño. Disponible: http://www.elaragueno.com.ve/region/articulo/36220/500-obras-y-12-mil-libros-danaron-vandalos-en-alcaldia-de-girardot [Consulta: 2014, Abril 08].



ACTUALIZACIÓN DE PRENSA (Noticias relacionadas)

Alvarado, L. (2016, Junio 22). Salón Municipal de Pintura de Girardot es un espacio de referencia para la diversidad visual. CiudadMcy [Versión digital]. Disponible: http://ciudadmcy.info.ve/index.php/cultura/13783-salon-municipal-de-pintura-de-girardot-es-un-espacio-de-referencia-para-la-diversidad-visual

Gobierno denuncia atentado contra Casa de Campo de Guzmán Blanco en Antímano. En: Noticialdia (2015, Octubre 09). Disponible: http://noticiaaldia.com/2015/10/gobierno-denuncia-atentado-contra-casa-de-campo-de-guzman-blanco-en-antimano/