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sábado, 30 de mayo de 2015

Cementerio La Primavera de Maracay. Arte Funeraria: Otras Representaciones Alegóricas, Sígnicas y Simbólicas.

   
                                                               En el año centenario de su inauguración.



Además de las imágenes dogmáticas y devocionales propias de la fe católica, manifiestas en la amplia gama de representaciones de Jesús, la Virgen María, San José y figuras angélicas, es común observar en los cementerios  secularizados o generales figuras diversas de carácter alegórico, sígnico y simbólico relacionadas con la muerte, así como con otras religiones y formas de pensamiento. Muchas de esas figuras han sido admitidas por parte de la Iglesia católica en la medida en que se prestan a lecturas que no contradicen los dogmas de esta fe e incluso refuerzan sus valores y creencias. 

En la entrada a este blog de fecha 27 de diciembre de 2010 fueron comentadas las representaciones de plañideras más notables encontradas en La Primavera. En la presente entrada serán abordadas las representaciones no antropomorfas que también revisten interés dentro de la colección de arte funeraria del citado cementerio.[1]

    
     
Columna truncada 

En La Primavera el motivo de columna truncada se observa con frecuencia, tal vez en razón del mensaje directo y comprensible que transmite la visión de una pieza constructiva fundamental partida e incompleta. En las tradiciones judía y cristiana, la columna simboliza la conexión de la tierra con el cielo. En relación con el ser humano, simboliza la conexión del alma  sensible (el pedestal) con el espíritu universal de la vida (el arquitrabe). Toda la estructura está sostenida por el fuste, que representa la inteligencia y el ego, y que culmina en el capitel, que es la intuición (Simbología Masónica, s.f.). En este sentido, la figuración truncada de la columna denota una construcción que en algún momento se derrumba y connota la culminación de la existencia o la mortalidad humana.

Cuatro columnas resumen el conjunto de las que subsisten en el cementerio en diversos estados de conservación. La primera se encuentra en la plataforma donde reposan los restos del coronel Alfredo Gámez, fallecido en 1943. Presenta una figura de tronco liso, talle corto y aspecto robusto, y ostenta una guirnalda de rosas con lazo. Se trata de una obra en mármol de cuidada factura, y es sin duda la columna de mayor mérito artístico de cuantas han sido registradas en este recinto funerario.



La segunda columna formaba parte de la tumba de Rafael Rosendo Monroy y su esposa (fallecidos en1939 y 1947, respectivamente). Hoy día se encuentra desprendida de su base y permanece sobre el suelo, en los aledaños de la sepultura, lamentablemente fracturada en dos partes. Esta obra, esculpida en caliza gris y de fuste acanalado, era singular por su altura: dos metros de alzado. 



La tercera se encuentra en la plataforma donde yace José C. Terán (fallecido en 1957), construida por la firma F. Roversi M. Realizada en mármol, esta columna de fuste acanalado es presentada intencionalmente en dos partes, enfatizando de ese modo su significado simbólico. 




La cuarta columna preside la tumba de Cleotilde de Romero, Clodomiro Romero Silva y Encarnación Romero (fallecidos en 1957, 1976 y 2006, respectivamente), es de sección rectangular y presenta un corte achaflanado en su extremo superior, en una posible propuesta contemporánea del motivo. Su escasa altura se encuentra compensada con éxito por el tamaño y la composición en dos bloques del pedestal que la soporta.





Calvario o Gólgota. 

La recreación del lugar donde Jesús fue crucificado a las afueras de Jerusalén se observa con frecuencia en el cementerio La Primavera, sirviendo de base a crucifijos a la cabecera de monumentos funerarios. Por lo general el Calvario se encuentra representado como un montículo pedregoso o como un simple amontonamiento de piedras, y a menudo tiene flores esculpidas que parecen crecer espléndidas en un ambiente poco propicio a la vida. Muchas de estas representaciones han perdido los crucifijos a los que habrían servido de soporte. No obstante ello, algunas constituyen por sí solas obras de arte. Al respecto, los calvarios de dos tumbas en el sector sur del cementerio son representativos. El primero forma parte de una tumba revestida en caliza perteneciente a una persona que se apellidó López y que falleció en 1927. Consiste en un bloque basto de caliza, apenas intervenido, sobre cuya cara frontal (norte) se ha esculpido un par de flores, así como la figura de un pergamino de superficie pulida, el cual ostenta el crismón o monograma de Cristo.


El segundo (s.i., s.f.) es de carácter popular y moldeado en hormigón. Su composición es triangular y su carácter rocoso apenas se encuentra sugerido mediante talladuras angulosas, matizadas por la presencia de flores de largos pétalos. Este último modelo se repite en otros monumentos presentes en el cementerio, y entre ellos, es sin duda el mejor logrado.





Esfera y llama

En el sector norte de La Primavera puede apreciarse una escultura de autoría modelada en hormigón y pintada en amarillo, de 1.04 m. x 0.90 m. x 0.80 m., la cual habría estado sobre la tumba del sargento piloto Edgar Medina Briceño, fallecido en 1944 (C. Herrera, comunicación personal, Febrero 15, 2010). Para exhumar los restos de Medina Briceño y trasladarlos al Panteón del Aviador Caído de la Fuerza Aérea Venezolana, la escultura fue retirada y depositada a tres metros de distancia, donde todavía permanece, desligada del monumento del cual formaba parte. La obra representa una esfera entre llamas, imagen de complejo significado, que hace difícil considerarla una creación popular: la esfera alude a lo no manifestado y a la sabiduría; el fuego, a la transformación y la regeneración (Serval, s.f.; Fuego, 1991-1992).




Símbolos fitomorfos y zoomorfos 

La presencia de elementos y formas de los reinos vegetal y animal es común en el arte funerario, tal vez como reminiscencia de antiguas sociedades agrícolas, cuya actividad productiva principal puede resumirse en tres fases: la siembra o la reproducción, el cultivo o la cría y la cosecha o el beneficio. Estas sociedades son particularmente ricas en símbolos, formas de vida y manifestaciones culturales que se vinculan estrechamente con la naturaleza, y no es de extrañar que las tres fases señaladas hayan devenido en metáforas de la creación, de la vida y de la muerte. Para Martín (1983, p.17), “un grupo muy importante de las mediaciones entre la naturaleza y la cultura pertenece al mundo de las creencias y las prácticas mágico-religiosas”. En tal sentido, puede observarse con frecuencia en los cementerios variedad de hojas, plantas, flores y frutos, así como de animales, cuyos contenidos simbólicos fueron adquiridos a través del tiempo con el aporte de las religiones, de la literatura y del arte.

En La Primavera las representaciones fitomorfas raramente son mostradas como elemento simbólico intencionado, en cuyo caso por lo general éstas aparecen como atributo de un personaje religioso determinado. Al respecto ya se ha hecho mención del lirio o azucena para San José como símbolo de pureza. Aún más rara en el citado cementerio es la presencia intencionada de representaciones fitomorfas que desempeñan un papel diferente al de atributo, lo cual complica un tanto la interpretación del mensaje, sobre todo cuando se trata de obras de producción seriada, es decir, no creada para un difunto o difunta en particular, y cuya historia de vida acaso podría servir de referencia. Un buen ejemplo es el de la plañidera a la cabecera de la plataforma de la familia Fernández Hernández (ver también entrada del 27-12-2010: Arte Funeraria. Plañideras), la cual se muestra recostada en una columna truncada, en actitud compungida y portando en su mano izquierda una hoja de palma, mientras a su lado se yergue un ramo de azucenas.



La palma, en la cultura cristiana, es emblema de triunfo del martirio sobre la muerte (La Palmera, s.f.); también se considera símbolo de victoria de Cristo en la muerte y de paz eterna (Funerary Symbolism, s.f.). Estos matices interpretativos dejan campo abierto a la adopción, por parte del común de la gente, de la palma –y por supuesto del poder de su significado- como representación simbólica en sus propios monumentos funerarios. El lirio o azucena, por su parte, más allá de su generalizada acepción de pureza, se encuentra también asociada a la Virgen María y a la resurrección (Funerary Symbolism, op. cit.). La noción de resurrección permite en este caso democratizar igualmente una representación simbólica tan vinculada a personas extraordinarias. Volviendo entonces al monumento de la familia Fernández Hernández, y sobre la base de los contenidos comentados, la obra escultórica en su cabecera revela un rico juego de oposición vida-muerte (vida después de la muerte) en la representación de la plañidera y la columna truncada por una parte, y de la palma y la azucena por la otra.


Las flores, por cierto, constituyen un elemento fitomorfo de numerosa presencia en los cementerios tradicionales, donde se encuentran representadas en forma variada, aunque con indudable mayor frecuencia bajo las formas de rosa y azucena. Morales Saro (1989, s.n/p.) señala las flores como “metáfora de lo transitorio, como indicio de la brevedad y la fugacidad de lo bello y de la vida”, y fundamenta su afirmación con una cita del Libro de Job 14, 1, 2: “El hombre nacido de mujer vive corto tiempo y está lleno de inquietud: crece como una flor y como una flor cae, huye como sombra y no queda nada de él”.

Al menos en lo que respecta a La Primavera, entre todas las especies florales la rosa pareciera ser la preferida para ornamentar monumentos funerarios. Tal vez ello tenga que ver con la riqueza de significados que su representación ha tenido por centurias: victoria sobre el dolor y la muerte, sangre de Jesús, Virgen María (La Rosa, s.f.). La guirnalda que corona la columna en la plataforma del coronel Alfredo Gámez, ya comentada, es un magnífico ejemplo; también el manojo de rosas en mármol que sirve de apoyo a la lápida en forma de libro sobre la plataforma de la familia Solórzano Pérez (hacia 1956).





La representación de crisantemos es poco frecuente en el cementerio, y hasta el momento se han identificado claramente en floreros de mármol, como aquellos que se encuentran sobre la plataforma de la familia Solórzano Pérez, y de manera más bien sugerida en la guirnalda que porta la figura angélica en el monumento del general José D. Moreno, fallecido en 1925 (ver también la entrada del 19-12-2010: Arte Funeraria. Ángeles). El hecho de tratarse de una flor que en Europa se use en el día de difuntos (Riera, s.f.), podría tal vez ser un indicio de la procedencia de estas obras.




Aún más raras son la representaciones de la amapola, de las ramas de bambú o del sauce llorón, halladas sólo en las sepulturas de Miguel Ángel Rodríguez (s.f.), de Rosa Buenaño (fallecida en 1944) y de Ramón Ygnacio Poveda (fallecido en 1919), respectivamente.





La figura de la flor de amapola tiene connotación de “sueño eterno” (Gravestones Symbolism), mientras que la condición siempreverde de las ramas de bambú relacionan su imagen con la noción de “vida eterna” e, incluso, de “resurrección del alma” en la cultura oriental.

Del sauce llorón, señala Riera (op. cit.), lo siguiente:

La costumbre de plantarlo [el sauce llorón] en los cementerios procede de la mitología céltica. Con sus ramas inclinadas hacia tierra, indica la melancolía por la ausencia de los desaparecidos y, al mismo tiempo, no inspira desesperación, sino una tristeza tranquila. Es un árbol dedicado a la Luna, en sus dos aspectos: el del renacimiento y el de la oscuridad de la muerte (s.n./p.).


Un ejemplo de botón quebrado o de flor en rama cortada como representación simbólica de una muerte temprana (Gravestone Symbolism, op. cit.) puede ser apreciado, por su parte, en la tumba de Bárbara de La Cruz, fallecida el 08 de enero de 1932, mensaje que por cierto refuerzan flores de “nomeolvides”, las cuales suelen ser utilizadas por los deudos cuando la persona difunta es joven (Riera, op. cit.).



Acerca de la hoja de acanto, informa también Riera de que es un elemento decorativo usado desde la antigüedad y motivo característico en los órdenes corintio y compuesto. Simboliza las artes desde la Edad Media, y suele encontrársela adornando monumentos funerarios probablemente por el hecho de simbolizar para el cristianismo el dolor y la penitencia. Sus espinas evocan además una noción de dificultad a superar, por lo que también conlleva el significado de triunfo sobre toda adversidad (Diccionario del mundo antiguo, s.f.).

En La Primavera este motivo fitomorfo se aprecia como ornamento de pedestales en diversos monumentos, como es el caso de la plataforma de la familia Capriles Peñaloza. (hacia 1952). 



Se le descubre asimismo en la composición de la guirnalda de la figura angélica en el monumento del general José D. Moreno, a la que ya se ha hecho referencia respecto de la flor de crisantemo, así como en los bordes de dos estelas en bronce realizadas por Lorenzo González y ubicadas en las naves laterales del Mausoleo de Juan Vicente Gómez,  (ver también la entrada del 22-11-2010: Arte Funeraria. Retratos), donde el motivo se representa a manera de sellos intercalados con hojas de laurel. 




No obstante, por su singularidad, guarda particular interés la contundente presencia de la hoja de acanto en la decoración de un florero -de creación popular y moldeado en hormigón- sobre la tumba de Clemencia del Carmen Mora Cárdenas, fallecida en 1974.




Las representaciones zoomorfas son en cambio excepcionales en el cementerio maracayero. De hecho, solo se ha encontrado figuras de ave que ofrecen algún interés en tres ocasiones, y de serpiente apenas en una. Los primeros cristianos consideraban ya el ave como símbolo de la inmortalidad del alma y la resurrección de los cuerpos. Con el tiempo, su figura ha adquirido también el significado de paz y de mensajero de Dios. En este cementerio han sido registradas dos lápidas con ave portando lo que tal vez sea una rama de olivo como símbolo de esperanza, provistas ambas por la firma local J. R. González: en la dedicada a Manuela Durán y Catalina Durán, fallecidas en 1951 y 1954, respectivamente, y en la dedicada a Genoveva Díaz, fallecida en 1959. Esta última lápida se encuentra, lamentablemente, mutilada (ver también entrada del 08-11-2010: Arte Lapidaria. Parte I).



Hernández de Lasala (1990, p. 78) muestra en tanto una fotografía de los capiteles de las columnas en la fachada del Mausoleo de Juan Vicente Gómez (construido en 1919). En dicha fotografía puede observarse un conjunto de pelícanos, “símbolo del amor de Cristo, que se entrega en la eucaristía como comida del cristiano” (Arte Paleocristiano, s.f., p. s/n). También se menciona estas aves como uno de los principales símbolos de los rosacruces (el que representa el grado 18): “ave acuática que flota o se mueve sobre las aguas, como el Espíritu, y luego sale de ellas para dar nacimiento a otros seres” (Teosofía, s.f.). Se requiere sin duda otros indicios para adelantar cualquier hipótesis sobre la presencia de estas representaciones en el referido mausoleo y su eventual vinculación con la masonería, lo cual desborda los alcances del presente trabajo.



La figura de la serpiente aparece por su parte en el magnífico mármol de la Inmaculada Concepción que preside una plataforma (s.i., s.f.) ubicada en el sector sur del cementerio (ver también entrada del 13-05-2015: Arte Funeraria. Jesús, María y José. Parte II). La representación de la serpiente responde del todo al modelo iconográfico de esta advocación: mordiendo una manzana y bajo el pie de María.


Álvarez Valdez (1999) señala que la figura de la serpiente fue utilizada por los cananeos, los antiguos moradores de la Tierra Prometida de los hebreos, para representar a su dios Baal -proveedor de las lluvias, las cosechas y la fertilidad de los campos. El dios Baal se transformó en una amenaza para los israelitas –pueblo nómada que terminó compartiendo el territorio con los cananeos-, por la tentación que ofrecían las “prácticas fetichistas” de su culto, orientadas entre otras cosas a conocer el futuro -es decir, el bien y el mal- por mediación de adivinos, pretendiendo usurpar de ese modo una prerrogativa de Dios. El Libro del Génesis recoge esta inquietud y describe tal pretensión como el pecado del Paraíso. Desaparecida la religión cananea, la imagen de la serpiente pasó a ser para los judíos la representación del mal y del pecado, y más tarde de Satanás, durante el exilio babilónico. 



NOTAS

[1] Exceptuando la imagen en B/N de un capitel del Mausoleo de Juan Vicente Gómez, cuyo autor es Nelson Garrido (1990 ca.), el resto de las fotografías fueron tomadas por P. Hernández S. entre 2002 y 2010.



FUENTES 

Álvarez Valdés, A. (1999). ¿Quién era la serpiente del paraíso?. Corporación Cristiana Anabaptista La Puerta del Rebaño [Página Web en línea]. Disponible: http://puertachile.cl/frames.htm?http://puertachile.cl/teologia/serpiente.htm.

Arte Paleocristiano. (s.f.). [Artículo en línea]. Disponible: http://74.125.113.132/search?q=cache:qACWTseRoG0J:www.iesvirgendelcarmen.com/ies/tiki-download_file.php%3FfileI%3D1031+pel%C3%ADcanos%Bs%C3%ADmbolo%2Bsignificado%2Barte+funerario&cd=3&hl=es&ct=clnk&gl=ve.

Diccionario del Mundo Antiguo. (s.f.). En Historiarte [Revista en  línea]. Disponible:        http://historiarte.net/diccionario/a1.html http://74.125.113.132/search?cache:tTx3etZJLDUJ:historiarte.net/diccionario/a1.html+Hoja+de+

Fuego. (1991-1992). Estudios [Revista en línea]. Disponible: http://biblioteca.itam.mx/estudios/estudio/letras27/textos4/sec_6.html        

Funerary Symbolism. (s.f.). En Save Our Cemeteries [Página Web en línea]. Disponible:                  http://www.saveourcemeteries.org/cemeteries/index.htm
   
Gravestone Symbolism. (s.f.). Disponible: http://www.graveaddiction.com/symbol.html

Hernández de Lasala, S. (1990). Malaussena: Arquitectura académica en la Venezuela moderna. Caracas: Fundación Pampero.

Martín, G. (1983). Magia y religión en la Venezuela contemporánea. Caracas: Universidad Central de Venezuela. 

Morales Saro, M. C. (1989). Paraísos de mármol: La imagen del ángel en la escultura funeraria modernista.  Cuadernos de Arte e Iconografía [Revista en línea]. 2(4). Disponible: http://www.fuesp.com/revistas/pag/cai0452.html

La Palmera. (s.f.). Historiarte.net [Página Web en línea]. Disponible: http://www.historiarte.net/iconografia/virgen.html    

Riera, J. (s.f.). Botánica funeraria: Un antiguo arte repleto de simbolismos [Artículo en línea]. Disponible:   http://www.lagatayelbuho.110mb.com/MORIAR/moriar-botanica.htmlgen.html">http://www.historiarte.net/iconografia/virgen.html   

La Rosa. (s.f.). Historiarte.net [Página Web en línea].   Disponible: http://www.historiarte.net/iconografia/virgen.html   

Serval. (s.f.). Monografía “La sabiduría”: Cábala para el Tercer Milenio. En Sitio de Iniciados [Página Web en línea]. Disponible: http://www.iniciados.org/cabala/sendero02/lasabiduria.htm 

Simbología Masónica: Columnas. (s.f.). En Madrid Masónico [Página Web en línea]. Disponible:           http://www.madridmasonico.es/Simbologia%20-Columnas.html 

Teosofía. (s.f.). En Diccionarios Digitales.net [Página Web en línea]. Disponible:
http://74.125.113.132/search?q=cache:8XZktQPDhqwJ:www.diccionariosdigit ales.net/GLOSARIOS%2520y%2520VOCABULARIOS/Ciencias%2520Humanas-15-TEOSOFIA-PPP.htm+diccionariosdigitales%2Bteosof%C3ADa%2Bp
el%C3%ADcano&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=ve 


3 comentarios:

  1. Pedro, es una gozada volver a leerte. qué entrada tan interesante, ya no veré más una columna con la simplicidad que lo haría antes, ni un cementerio. En serio, ¿para cuándo el libro? Me ha encantado, cuánta información interesante y rica.
    Abrazos

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  2. ¡También es grato recibir tu visita a estas páginas después de un buen tiempo! Pues sí, los viejos cementerios son museos especializados, como decir de uno de antropología e historia o de aeronáutica espacial; y como estos, la mar de interesantes. Con la insípida modalidad de los parques cementerios surgida a mediados del siglo XX y con la costumbre hoy en ascenso de la cremación, los cementerios tradicionales tienden a ser considerados anticuados, y por tanto manifestaciones culturales en alto riesgo. Por fortuna, en América Latina existe un interesante movimiento que procura (con bastante éxito en unos países más que en otros) su puesta en valor. Este enlace a la red de cementerios patrimoniales te dará idea de lo que se está haciendo al respecto: http://redcementeriospatrimoniales.blogspot.com/

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