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domingo, 4 de septiembre de 2016

Cementerio "La Primavera" de Maracay. Tipología de los monumentos funerarios


A cien años de su creación

La definición de los tipos de monumentos funerarios presentes en el cementerio La Primavera de Maracay se fundamenta en Herrera Moreno (2005, pp.111-116), quien realiza su análisis para los monumentos del Panteón Francés de La Piedad (Ciudad de México) y los ordena según estén compuestos por elementos horizontales y verticales, o por la combinación de estos. [1]

En este sentido, Herrera Moreno divide los monumentos funerarios en: (a) los que se componen de uno o más elementos horizontales; (b) los que solo tienen un elemento vertical, y (c) los combinados, que conjugan uno o varios elementos horizontales y uno o varios elementos verticales.

Los monumentos que se componen de uno o más elementos horizontales son los siguientes:

1. Sardinel: consiste en un murete, aparente (es decir, claramente visible) o aplanado, que delimita el lote y que en su centro contiene tierra desnuda, o cubierta de grama o de algún otro tipo de planta. En su versión más económica carece de encortinado (encofrado de tabique o concreto para estabilizar las paredes de tierra de la fosa), y por tanto consta de una sola fosa.

2. Tumba: monumento conformado por una construcción horizontal o una armazón en forma de ataúd sobre un lote de sepultura. Siempre está encortinado cuando aloja más de una fosa superpuesta. Se subdivide en (a) tumba sencilla, cuando se compone de un solo tipo de elemento horizontal, el cual puede presentarse en un solo cuerpo o bien en varios escalonados, y (b) tumba compuesta, cuando presenta dos o más tipos de elementos horizontales. Este caso está representado por el catafalco-sarcófago, en el cual el elemento horizontal inferior (sarcófago) aloja el ataúd y el superior es solamente decorativo (catafalco). Ambos elementos están sobre la superficie del suelo.

3. Plataforma: monumento conformado por una construcción horizontal, de planta cuadrada o rectangular, que abarca dos o más lotes de sepultura. Se subdivide en: (a) plataforma sin cripta -la forma más antigua-, que posee un sistema constructivo de fosas contiguas y superpuestas, y (b) plataforma con cripta, que consta de un espacio subterráneo de circulación, donde en lugar de fosas hay nichos en una o más de sus paredes para colocar ataúdes.

Los monumentos que solo tienen un elemento vertical son los siguientes:

1. Cipo: este tipo de monumento puede manifestarse de varias formas, bien como pilastra o trozo de columna sin basa ni capitel, como un pedestal moldurado (a veces semejante a un altar) con coronamiento de frontón o volutas en una de sus caras, con una inscripción votiva o epitafio, o como una piedra cuadrangular, todos erigidos en memoria de un difunto o difunta, bien como una columna de pequeña dimensión o una pilastra destinada a recibir inscripciones conmemorativas, bien como marca de sepultura, o
bien como para guardar cenizas (urna cineraria). Se subdivide en: (a) cipo pedestal, de planta comúnmente cuadrada, con paredes apropiadas para la colocación de epitafios, las cuales culminan por lo general en frontones triangulares o cubiertas cruciformes, y suelen coronarse con urnas u otro tipo de remate. Se incluye en este tipo los monumentos con un pedestal que por lo general soporta una escultura; y (b) cipo pilastra, de planta comúnmente rectangular y compuesto de basa, fuste y capitel o moldura que hace las veces de este último.

2. Estela: nombre con el que se ha designado desde la antigüedad los monumentos y piedras monolitos colocadas verticalmente, con inscripciones destinadas al recuerdo de hechos históricos.

3. Edículo: edificio pequeño con frontón, entablamiento y dos columnas o pilastras, y que por lo común aloja figuras religiosas. Esta estructura puede manifestarse en forma variada. Se subdivide en: (a) edículo nicho, cuando presenta encerramiento en uno de sus lados semejando un hueco de pared o nicho, y (b) edículo templete, cuando la estructura es libre por sus cuatro costados y sostenida por una columna en cada una de sus esquinas.

4. Capilla: monumento conformado por una edificación cerrada de mediano a gran tamaño sobre uno o varios lotes de sepultura. En su interior, usualmente dispone de un altar y llega incluso a tener banco o reclinatorio. Tal como ocurre con la plataforma, y con las mismas características, este tipo de monumento puede contar o no con cripta.

5. Construcción vertical para gavetas y nichos: puede tratarse de una edificación aislada, o bien formar parte de los muros que circundan los cementerios. La función es la misma en ambos casos.

Los monumentos combinados son, por su parte, aquellos que poseen simultáneamente elementos horizontales y verticales, estos últimos ubicados por lo general hacia la cabecera de la sepultura.


Dado que su análisis es abordado desde el punto de vista arquitectónico, Herrera Moreno adopta el concepto de monumento como "todo aquello que puede representar valor para el conocimiento de la cultura del pasado histórico" (p.109). Se estima que tal abordaje conceptual posee carácter limitativo para el estudio tipológico de los monumentos funerarios en La Primavera. Por tal razón se ha preferido adoptar más bien el término monumento en su sentido etimológico, esto es, memoria, usado por Castrillón Vizcarra (1991), quien afirma que los monumentos patentizan el afán de perdurar del ser humano y que "nuestra memoria frágil necesita de estas advertencias... Funerario o no, el monumento suele ser evocación de los muertos" (p.1). Este punto de vista respecto del referido término en absoluto deslegitima la tipología desarrollada por Herrera Moreno. Permite en cambio la inclusión de sepulturas sin delimitación evidente, las cuales abundan en La Primavera, y cuya existencia se percibe por la sola presencia de una cruz sin base, una lápida, un florero, o a lo sumo de un montón de tierra, para constituir, desde la óptica del presente estudio, el tipo más simple de monumento funerario: aquel donde no hay elemento arquitectónico o constructivo alguno y, no obstante ello, igualmente "advierte" acerca de alguien cuyos restos yacen en determinado sitio. Este tipo de monumento ha sido denominado sepultura libre

Existe, por otra parte, el cenotafio como tipo válido de monumento funerario. En La Primavera al menos, su presencia es más bien incidental, y por lo general ocurre cuando exhuman y se da otro destino a los restos de un difunto o difunta, permaneciendo solo su nombre o su evocación en una lápida o en un monumento desocupado. Es el caso del traslado de restos de pioneros de la aviación militar nacional al Panteón del Aviador Caído de la Fuerza Aérea Venezolana, ubicado en el mismo cementerio. Por la dificultad de determinar estos casos específicos in situ, y principalmente por su carácter no intencional, serán obviados para los efectos de este estudio.

Hay que añadir que del trabajo de Herrera Moreno solo se tomarán en cuenta los tipos de monumentos que también se manifiestan en el cementerio maracayero. En este cementerio, salvo escasas excepciones (entre las cuales están la capilla y la baranda), la presencia de elementos verticales es contingente, y cuando ello ocurre, generalmente dichos elementos se supeditan a los horizontales. Por tal razón se ha optado por considerar los primeros más bien como factores de variación que como tipos de monumento propiamente dichos. Se propone asimismo la adición del término edículo capilla para hacer referencia a aquellos edículos con apariencia de casa o templo y con cerramiento en al menos tres de sus lados, utilizados mayormente para proteger del viento velas encendidas y, en menor medida, para alojar imágenes religiosas.



Se ha extendido en tanto el término edículo nicho usado por Herrera Moreno para incluir en el mismo aquellos edículos que solo presentan cerramiento lateral y alojan en su mayoría imágenes religiosas, tal como a continuación se ilustra.



Sobre la base de estas consideraciones se ha elaborado el Gráfico siguiente:



Este gráfico permite designar los monumentos funerarios en La Primavera según la presencia de elementos horizontales y verticales, solos o combinados. Se desarrolla a varios niveles de categorización: el nivel I, el más abarcador, permite agrupar los monumentos en dos grandes grupos: (a) los que no poseen elemento constructivo o arquitectónico alguno que los delimite (sepultura libre), y (b) los que se encuentran delimitados por un elemento horizontal y/o vertical, bien sea este o no de carácter arquitectónico (sepultura delimitada). El nivel II agrupa los monumentos según las características del elemento horizontal que los delimita (tumba, plataforma). El nivel III agrupa las sepulturas o monumentos de acuerdo con la forma en que se disponen sus fosas (ordinaria, sarcófago, con cripta). El nivel IV agrupa los monumentos según se encuentren confinados o no, y según el tipo de elemento confinante (sepultura despejada, con baranda, con sardinel, capilla)  El nivel V agrupa los monumentos según muestren o no elementos verticales en combinación con los horizontales (sepultura simple, sepultura combinada). El nivel VI agrupa las variedades de la sepultura combinada en razón de los elementos verticales presentes (con cipo, con estela, con edículo). El nivel VII, el último y el de mayor especificidad, agrupa las diversas variantes de monumentos que muestran en su composición un cipo o un edículo.

Las combinaciones de los elementos horizontales y verticales en los monumentos funerarios son diversas, y con frecuencia se manifiestan simultáneamente diferentes tipos de elementos verticales, hecho que complica la denominación de las variedades. En tales casos, se ha dado preferencia al elemento que predomina desde el punto de vista compositivo, el cual es en consecuencia mencionado en primer lugar. En este sentido, es ilustrativo este monumento, catalogado como plataforma ordinaria con estela y cipo pedestal, donde el primer elemento vertical mencionado, la estela, destaca claramente sobre el segundo, el cipo pedestal.
  

Sin embargo, no han faltado los casos confusos y de combinaciones complejas, en los que el criterio y el sentido común del registrador fueron determinantes.

Conviene aclarar que son numerosos los monumentos que morfológicamente responden a las características de la tipología de sepultura con sardinel, pero cuyo espacio central se encuentra pavimentado o revestido, hasta el punto de poder ser catalogados como tumba. En tales casos, se ha decidido considerar en la categoría de sepultura con sardinel aquellos con tales características, pero que constan de un solo cuerpo y sin piso de asiento (salvo en la circunstancia en que se encuentren en alguno de los escasos sectores pavimentados del cementerio). La imagen siguiente es ilustrativa al respecto.



Otro problema de interés se planteó con la diferenciación entre cipo pedestal y cipo pilastra. En tal sentido, además de las características planteadas por Herrera Moreno, se contempló en el presente estudio para el cipo pedestal una función básica de soporte de objetos, usualmente notables, como por ejemplo una escultura.



El cipo pilastra, en tanto, se sirve por lo general a sí mismo, es decir, no precisa de objetos que lo coronen, y si los muestra, estos fungen preferentemente de ornamento.


Se ha preferido seguir a Abad Casal (s.f.a) en los raros casos registrados en La Primavera de elementos verticales que figuran altares o retablos, los cuales han sido considerado estelas.



Finalmente se advierte que las estructuras livianas con rejas y cubiertas metálicas que protegen muchos monumentos en La Primavera no deben ser confundidos con el tipo de monumento denominado capilla.



Se establece entonces la siguiente tipología para los monumentos funerarios registrados en el cementerio La Primavera de Maracay:

1. Sepultura libre: con este término se identifica aquellas sepulturas que no presentan evidencia de delimitación de su lote mediante algún elemento constructivo o arquitectónico durable, y cuya existencia se detecta a lo sumo en virtud de un montón de tierra -de carácter efímero-, o bien de un objeto (lápida, cruz, florero u otro) sin pedestal aparente, que probablemente indica su cabecera. Este tipo de monumento -que no ha sido considerado por Herrera Moreno- es siempre de carácter ordinario, término con el que se procura agrupar las sepulturas de cualquier tipo que constan de una o más fosas subterráneas sin espacio de circulación o cripta. La sepultura libre por lo común posee una sola fosa, cuyas paredes son de tierra, es decir, carece de encortinado, sistema constructivo de encofrado de concreto que estabiliza la fosa y permite la superposición de una o más de ellas. Se considera esta sepultura como el tipo más elemental de monumento funerario en La Primavera.

Entre los monumentos registrados son escasas las sepulturas de este tipo que poseen carácter combinado, ya que, cuando existe sobre ellas un objeto, este por lo general no muestra un pedestal que pudiera hacer las veces de elemento constructivo vertical, y por tanto han sido consideradas sepultura libre simple.



El Gráfico que sigue ilustra por su parte uno de los pocos ejemplares que han sido registrados como sepultura libre combinada, ya que la cruz ubicada a su cabecera se asienta sobre un pedestal aparente que hace las veces de cipo pedestal.



2. Sepultura delimitada: bajo este término se agrupa aquellas sepulturas que muestran evidencia de delimitación de su lote mediante algún objeto de mobiliario (cerca de hierro u otro material) o algún elemento constructivo o arquitectónico durable, horizontal o vertical. Este tipo de monumento puede constar de una sola fosa, encortinada o no, o bien de varias fosas contiguas y/o superpuestas, siempre encortinadas salvo raras excepciones. En el cementerio La Primavera se ha encontrado los siguientes tipos:  

a. Tumba: Se denomina de este modo la sepultura con obra de fábrica horizontal sobre la superficie de un lote de terreno, por lo general con piso de hormigón (mezcla de arena, cemento y agua). La obra de fábrica es usualmente rectangular y de un solo cuerpo, pero puede también constar de dos o más cuerpos escalonados. Sus bordes pueden ser en mampostería (ladrillo cocido y mortero), bloque o concreto (mezcla de cemento, arena, grava y agua). Su parte central es de hormigón, o bien de losas de hormigón armado (con reforzamiento de cabilla) y con capa de hormigón o tierra, particularmente cuando posee más de una fosa y  debe destaparse cada vez que la ocasión lo requiera. Puede estar revestida, con fines ornamentales, en piedra natural (mármol, caliza o granito) o imitaciones de esta, o bien en baldosas de hormigón o cerámica esmaltada, o en otro material. Cuando consta de una sola fosa puede o no estar encortinada. Si tiene dos o más fosas, estas se disponen en forma superpuesta y están por lo común encortinadas. Las tumbas predominantes en el cementerio La Primavera son de carácter ordinario. Sin embargo, un fenómeno reciente y expandido en este cementerio es el carácter de sarcófago adquirido por numerosos monumentos cuyas paredes han sido levantadas para aumentar su capacidad, generalmente en una fosa adicional, la cual, en consecuencia, sobresale parcialmente de la superficie del suelo, e incluso de forma total en algunos casos.

La tumba, en su carácter ordinario o de sarcófago, puede manifestarse a su vez en forma simple o combinada, bajo los criterios ya considerados para la sepultura libre. Las manifestaciones de tumbas en todas sus variantes son numerosas, y su complejidad compositiva depende de la diversidad de elementos verticales presentes. Se muestra aquí algunos ejemplos ilustrativos:

- tumba ordinaria simple: El elemento horizontal que muestra este ejemplo tiene forma de ataúd. Ha sido construido posiblemente en mampostería y revestido luego con placas de granito.



- tumba ordinaria con baranda y con edículo templete. Este monumento presenta dos cuerpos, el superior de los cuales se encuentra revestido con placas de granito y posee una losa en el mismo material. Está delimitado además por pilares con cerramiento en herrería. De cabecera tiene un edículo templete que aloja una imagen religiosa de bulto, esto es, de tres dimensiones.



- tumba sarcófago simple. Consiste en dos cuerpos escalonados construidos en bloques de hormigón con revoque en el mismo material. Sobre el segundo cuerpo, un florero de hormigón moldeado y sin pedestal aparente señala la cabecera.



- tumba sarcófago con estela. Consta de dos cuerpos, el superior de los cuales se encuentra revestido con placas de granito artificial, el mismo material que constituye la losa ligeramente inclinada.. En la cabecera se alza una estela, y delante de ella un edículo capilla, cuya simplicidad y cuyo tamaño significativamente inferior con respecto a la estela no justifican su consideración para determinar la variante categórica representada por este monumento.



b. Plataforma: Se denomina de este modo la sepultura con obra de fábrica horizontal sobre la superficie de dos o más lotes de terreno, de planta cuadrada o rectangular y de uno o varios cuerpos escalonados. Sus bordes están por lo general hechos en mampostería, bloque o concreto, y su área central es de hormigón o de losas de hormigón armado con capa de hormigón, sobre la cual, a veces, hay además tierra, piedra picada o arrocillo (grava fina, de tamaño homogéneo y superficie lisa). Puede estar revestida, con fines ornamentales, en piedra natural (mármol, caliza o granito), o bien en imitaciones de esta, en cerámica u otro tipo de material. Cuando consta de dos o más fosas contiguas, las mismas pueden estar o no encortinadas. Si tiene dos o más fosas dispuestas en forma superpuesta, dichas fosas están por lo común encortinadas.

Este tipo de monumento se corresponde en buena medida con el que en Venezuela se conoce comúnmente como panteón, entendido este como "monumento funerario designado al enterramiento de varias personas" (Morales Manzur, 2005, p.41).

Las plataformas predominantes en La Primavera son de carácter ordinario. Sin embargo, tal como ocurre en el tipo tumba, pueden adquirir carácter de sarcófago en aquellos casos en que sus paredes son levantadas para aumentar su capacidad, sobresaliendo las fosas superiores adicionales parcialmente de la superficie del suelo. Solo una de las plataformas registradas en este cementerio posee cripta.

No ha sido registrado monumento independiente alguno que responda al tipo plataforma simple. Todos presentan al menos un elemento vertical, bajo los mismos criterios considerados para la sepultura libre, o bien una combinación de ellos. A continuación se muestran algunos ejemplos ilustrativos:

- Plataforma ordinaria con edículo nicho. Este ejemplar es de planta cuadrada y dos lotes contiguos en una línea, con dos cuerpos escalonados y losas. El primer cuerpo (inferior) es en concreto; el segundo cuerpo está revestido con placas de caliza gris veteada en blanco, y las losas están hechas en granito artificial. El lote izquierdo (oriental) tiene de cabecera un edículo nicho de traza estilizada y revestido en caliza, el cual aloja una cruz en mármol.


- Plataforma con cripta, con baranda y con estela. La plataforma que sirve de ilustración tiene carácter singular en La Primavera, y consiste en una amplia superficie rectangular desarrollada en tres niveles y delimitada en sus lados norte sur y este por un muro mediano en bloque revocado en hormigón y con baranda metálica. 



En su lado oeste -donde se ubica la entrada al monumento- presenta cerramiento en herrería. Hacia el sureste se ubican las escaleras que conducen a la cripta, un amplio espacio con altar y reclinatorio, y dos pasillos con nichos en sus paredes. 



Frente al acceso a las escaleras se alza una estela monumental revestida con placas de mármol y que ostenta en lo alto una cruz metálica aplicada. 



Este monumento fue inaugurado en 1967 y pertenece a la Fuerza Aérea Venezolana (Botello, 2007). Goza de relevancia por sus monumentales dimensiones y por contener los restos de los pioneros de la aviación nacional, muchos de ellos fallecidos muy jóvenes.

c. Sepultura con baranda: Se denomina de este modo la sepultura sin estructura u obra de fábrica alguna sobre el lote de terreno, diferenciándose de la sepultura libre por el hecho de encontrarse delimitada por una verja, por una balaustrada en hormigón armado, o bien por pilares esquineros con cerramiento de tubos y/o cadenas. Por lo general consta de una sola fosa sin encortinar y es de carácter ordinario. De seguida, se presentan algunos ejemplos:

- Sepultura con baranda simple. El monumento que ilustra esta variante está constituido solo por una sencilla cerca de listones de hormigón armado, la cual define el lugar de enterramiento. No presenta ningún otro elemento, pero es probable que haya contado en algún momento con una lápida.


- Sepultura con baranda, con cipo pedestal. En el monumento en primer plano de la imagen, el lugar de enterramiento está definido por pilares esquineros en granito que no muestran indicios de cerramiento. Sobre la superficie de tierra, a la cabecera de la sepultura, se halla un cipo pedestal bajo en concreto y en forma de cubo que sirve de apoyo a una cruz metálica.


d. Sepultura con sardinel: En La Primavera, este tipo de sepultura suele presentar una cubierta en hormigón, o en el mejor de los casos, de baldosas de cerámica esmaltada o de hormigón estampadas, diferenciándose de la tumba por no asentarse sobre el piso, lo que hace sus bordes inestables. Puede encontrarse bordeada además por una verja o por una cerca en hormigón armado, o bien por pilares esquineros con cerramiento de tubos y/o cadenas. Por lo general consta de una sola fosa sin encortinar y es de carácter ordinario. Puede manifestarse además en forma simple o combinada bajo los criterios ya considerados para la sepultura libre.

A continuación se muestran algunas de sus variantes, a manera de ejemplo:

- Sepultura con sardinel, con estela. El monumento que ilustra esta variante presenta un murete conformado por placas de granito que confina un espacio de tierra, posiblemente ajardinado en tiempos pasados. En la cabecera se alza una estela estilo deco realizada en granito, con aplicaciones en mármol consistentes en lacerías, un altorrelieve de la Virgen del Carmen y dos lápidas. Las esquinas del murete están rematadas por pilares esquineros que, a juzgar por su altura, ejercen una función decorativa más que de cerramiento propiamente dicho, razón por la cual no han sido considerados para la definición categórica del monumento.


- Sepultura con sardinel, con baranda y con cipo pedestal. El monumento que sirve de ejemplo presenta un borde doble en los lados este y oeste de la sepultura (posiblemente para servir de jardineras), mientras que se muestra macizo en los lados norte y sur. De cabecera hay un cipo pedestal en granito que sostiene una cruz en el mismo material, la cual muestra indicios de haber tenido un Cristo, probablemente en mármol, el material en que fue hecha la proclama (INRI) que subsiste. Todo el conjunto está delimitado por pilares esquineros con indicios de cerramiento en cadenas.


- Sepultura con sardinel, con baranda y con edículo capilla. El elemento horizontal de este monumento ilustrativo es en concreto, aplanado y revestido con losetas de cerámica esmaltada, con espacio central recubierto en cemento. Se encuentra además bordeado por pilares esquineros en concreto sin indicios de cerramiento y rematados con floreros modelados en forma de tulipán. De cabecera hay un edículo capilla en bloques de concreto revestidos en cerámica esmaltada, coronado con cruz metálica con base de concreto en forma cúbica.


e. Sepultura con capilla: Se denomina de este modo la sepultura representada por un edificio emparedado y techado, con vanos de puerta y ventanas, y cuyo interior contiene uno o más lotes de enterramiento, cada uno de los cuales puede contener uno o más nichos o fosas superpuestos. Por lo general posee un pequeño altar e incluso banco o reclinatorio.Puede manifestarse además en forma simple o combinada bajo los criterios ya considerados para la sepultura libre. Este tipo de monumento se corresponde con el que en Venezuela se conoce comúnmente como mausoleo, cuando posee carácter monumental y/o suntuoso (Morales Manzur, 2005, p.40). En el cementerio La Primavera existen contados casos de sepulturas de este tipo, todas ellas de carácter ordinario. De seguida, se muestran dos ejemplos.

- Sepultura con capilla simple. El monumento que sirve de ejemplo a esta variante está construido en bloques, con revoque en hormigón, y se encuentra en crítico estado de conservación. Tiene cobertura de platabanda y muestra un frontón triangular rematado con una cruz en hormigón armado. Abarca tres lotes de terreno en una línea y posee un vano de puerta con cerramiento metálico y dos de ventana con cerramiento de celosía y vidrio.


En su interior hay una mesa en hormigón armado que funge de altar, así como un banco del mismo material.


-Sepultura con capilla, con estela. El monumento ilustrativo de esta variante ha sido edificado en ladrillo, material que se presenta a la vista en su fachada principal. La capilla está conformada por tres cuerpos: uno central con cúpula y sobrecúpula, y dos laterales con cubierta de platabanda. 



Los cuerpos laterales alojan cada uno tres lotes de dos fosas, así como tres nichos en sus respectivas paredes de fondo. El cuerpo central es de forma circular y aloja cuatro lotes, posiblemente de una fosa cada uno según se desprende de posibles modificaciones señaladas sobre los planos originales mostrados por Hernández de Lasala (1990). Hacia el fondo y el centro se alza, sobre un estrado en caliza, un altar en mármol que, por encontrarse a la cabecera de las fosas principales, ha sido considerado una estela de acuerdo con el criterio adoptado para fines del presente estudio, señalado en párrafos anteriores.



 El acceso al interior del monumento, denominado por Hernández de Lasala como Mausoleo de la familia Gómez, está restringido por cerramientos metálicos. 



Este monumento goza de relevancia debido a su singular esplendor en el contexto del cementerio La Primavera, y porque contiene los restos del general Juan Vicente Gómez, gobernante de la nación entre 1908 y 1935 (http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gomez_juan.htm). Fue diseñado por Antonio Malaussena (1853-1919) y ostenta diversas obras de arte de calidad. Fue incluido entre los Sitios de Interés Arquitectónico, Artístico, Histórico y Arqueológico del Estado Aragua (Decreto Nº 975, 1997) con el nombre de Mausoleo de Juan Vicente Gómez. Con la misma denominación figura en el Registro Nacional del Patrimonio Cultural de Venezuela (Instituto del Patrimonio Cultural, 2006).


NOTAS

[1] Morales Manzur (2005, p.48) establece para el cementerio El Cuadrado (Maracaibo, estado Zulia) cuatro tipos de tumba: tumba horizontal, tumba aérea o columbario, panteón y mausoleo. Añade como elemento único un osario general, conocido en dicho cementerio como "El carnero". Aun cuando el trabajo de Herrera Moreno se ha elaborado sobre un cementerio mexicano, se estima que permite una mayor profundidad de análisis. 


FUENTES

Abad Casal, L. (s.f.a). Monumentos en forma de estela o altar. Artehistoria [Revista en línea]. Disponible: http://www.artehistoria.jcyl.es/artesp/contextos/6512.htm 

Botello, O. (2007). Toponimia antigua de Maracay: Calles, plazas, esquinas, casas, sitios. Maracay: Concejo Municipal de Girardot.

Castrillón Vizcarra, A. (1991). Escultura monumental y funeraria en Lima [Ensayo en línea].  Disponible:   http://www.urp.edu.pe/urp/modules/institutos/invest_mus/escul_monufune.pdf 

Hernández de Lasala, S. (1990). Malaussena: Arquitectura académica en la Venezuela moderna. Caracas: Fundación Pampero.

Hernández S., P. (2010). Hacia la puesta en valor del cementerio La Primavera de Maracay (estado Aragua): Aportes desde una perspectiva museológica. [Trabajo presentado como requisito parcial para optar al Grado de Magíster en Museología].Coro: Universidad Nacional Experimental "Francisco de Miranda" (UNEFM).

Herrera Moreno, E. (2005). Tipología arquitectónica de los monumentos funerarios del Panteón Francés de La Piedad de la ciudad de México. Apuntes [Revista en línea], 18(1-2), 106-117. Disponible:: http://revistas.javeriana.edu.co/sitio/apuntes/sccs/tabla_contenido.php?id_revista=30  

Instituto del Patrimonio Cultural-IPC. (2006). Municipios Girardot y Linares Alcántara, estado Aragua [Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Centro Oriente: AR 03-17]. Caracas: IPC.

Morales Manzur, J. (coord.). (2005). Proyecto: Expediente cementerio El Cuadrado. [Resumen de investigación en línea]. Disponible: http://www.acervohistoricozulia.com/descargas/01-expedientecementerio.pdf.

domingo, 24 de enero de 2016

Soñar la ciudad...





Todos los que hacemos vida en un centro poblado y a diario compartimos sus espacios públicos aspiramos condiciones de organización y funcionamiento urbanos que determinen un mínimo aceptable de calidad de vida. 

Maracay se encuentra todavía lejos de satisfacer ese mínimo.

La culpa, desde luego, no es suya. Ella de por si cumple con las bondades de su ubicación, en pleno centro del país –encrucijada de caminos-, entre el fresco verdor del Parque Nacional Henri Pittier (el primero creado en el territorio nacional y reconocido internacionalmente por su biodiversidad) y las dilatadas aguas del Lago de Tacarigua o de Valencia (el mayor cuerpo natural de agua dulce y sin desagüe al mar en Venezuela y uno de los pocos de este tipo en el mundo), y distante una hora apenas del mar Caribe. También posee sitios, edificios e instituciones notables, vestigios de las múltiples intervenciones de que ha sido objeto a través del tiempo. Cuenta además con las particularidades de su historia y con manifestaciones culturales propias que afirman su identidad. Y tiene sobre todo a sus habitantes, diversos en sus gustos y expectativas, y acervo de anhelos y percepciones sobre el lugar donde conviven. Dicho acervo es desestimado con harta frecuencia por las administraciones de turno cuando más bien representan una valiosa fuente de información que debería orientar sus políticas y acciones públicas.

Solo así puede explicarse el hecho de que hasta la fecha la municipalidad de Girardot no haya repetido la experiencia de la Primera (y única) Gran Expo Maracay se planifica (ver Entrada del 03 de diciembre de 2011), y que el gobierno regional acostumbre divulgar por prensa los proyectos de intervención urbana junto con el anuncio del arranque inmediato de las obras. Nuestras apreciaciones y posibles aportes acerca de las bondades del proyecto que se presenta son de ese modo soslayados, a pesar de que somos nosotros, los habitantes de la ciudad, los sujetos fundamentales de su concepción y desarrollo.

Las consecuencias de ello están a la orden del día: edificaciones significativas que se derriban o se desvirtúan con anuencia de las autoridades (ver Entradas del 19 de abril y del 04 de mayo de 2015); monumentos nacionales y sitios de interés cultural condenados a desaparecer ante la desidia de sus entes tutelares (ver Entradas del 04 de junio de 2009 y del 12 de febrero de 2011); bienes que son "desincorporados" sin que se rinda cuenta pública sobre su paradero actual y su nuevo destino (ver Entrada del 14 de noviembre de 2014); espacios públicos renovados que no resultan del todo gratos por omisión de condiciones básicas para su pleno disfrute (ver Entrada del 26 de diciembre de 2015). 

Por otra parte, sería injusto dejar de reconocer aciertos como las rehabilitaciones de la Plaza Bolívar y del Teatro de la Ópera de Maracay, o como la restauración de la escultura del Cacique Maracay (ver Entradas del 15 de febrero, 24 de marzo y del 11 de octubre de 2015); pero acaso habrá que esperar aún el día en que tales aciertos pasen a constituir la regla y no la excepción de la misma.


La verdad verdadera es que, en medio de las vicisitudes cotidianas, los ciudadanos soñamos la ciudad a cada instante; la imaginamos y deseamos funcionando de otro modo u ofreciendo nuevos escenarios. Las imágenes y los deseos son tan múltiples y numerosos como numerosos y múltiples somos los que en ella moramos; pero estos difícilmente llegan a las instancias ejecutivas, digamos que por deficiencias en los sistemas y en los medios de comunicación e interacción. Los responsables de diseñar la ciudad deben pulsar las expectativas de sus habitantes y facilitar la existencia de un foro adecuado para recibir, considerar, sopesar, adoptar o rechazar lo que ellos tengan para proponer en beneficio de la misma, o bien para decir sobre cualquier intervención urbana que pretenda proyectarse. Se trata al fin y al cabo de ser consecuentes con el principio constitucional de la participación protagónica.


En espera de ese foro adecuado que se nos adeuda a los ciudadanos, me permito abrir la sección Soñar la Ciudad, que surge de la sentida necesidad de echar a volar ideas personales y ajenas sobre lo que nos gustaría ver y disfrutar en el lugar que compartimos... Quién sabe... ¡A ver dónde aterrizan! (... y en qué condiciones).

domingo, 10 de enero de 2016

Cementerio La Primavera de Maracay. Arte popular efímero: Exorno y colorido

                                                                                                
                                                                                      
                                                                                              A cien años de su creación


En la religión judía el color negro se encuentra asociado con la tristeza, mientras que el blanco es símbolo de alegría (Bodrodowski de Adaszko, 2006). El cristianismo, estrechamente vinculado en sus orígenes al judaísmo, conservó el contenido simbólico de esos colores, los cuales fueron por lógica determinantes en el claroscuro característico del ambiente funerario: si no el negro o el blanco puros, entonces el gris o, en extremo, los colores cálidos apagados.
                
Señala Cartay (2002) que en las costumbres luctuosas decimonónicas de la sociedad citadina venezolana, el negro era la expresión cromática por excelencia del dolor por la pérdida de un ser querido. Añade este autor que “no solo se expresaba el dolor en la indumentaria o en el comportamiento, sino además en la escenografía hogareña…. Los radios eran enmudecidos, la música y el baile eran proscritos…. Y los amos del muerto se encerraban en sus casas” (p.s/n.). El tono un tanto irónico del texto de Cartay es sin duda reflejo de los cambios de actitud y comportamiento que frente al hecho de la muerte (al menos de la muerte natural) han tenido lugar en los últimos ciento cincuenta años, y, particularmente, a partir de la segunda mitad del siglo XX.


Sobre la significación de estos cambios en relación con los cementerios, Acosta (2006) se refiere a las construcciones funerarias como manifestación dinámica de representaciones sociales en permanente transformación, y sus elementos constitutivos pueden ser sujeto de lectura y contextualización histórica para comprender los cambios culturales, reflejados en la simbología y en los ritos asociados a la misma.


Partiendo de la consideración de los cementerios como documento sobre la sociedad que los crea y utiliza, La Primavera muestra manifestaciones diversas que podrían ser producto de cambios en los valores sociales. Entre estos cambios se encuentran una posible percepción nueva acerca de lo luctuoso y un particular comportamiento derivado de dicha circunstancia. En efecto, en el cementerio maracayero toma cada vez mayor presencia un colorismo que, tal vez iniciado en la intervención del mobiliario (cruces, imágenes de bulto o floreros), ha venido conquistando el cuerpo entero del monumento funerario. [1]











Prácticamente todos los monumentos observados con este tipo de intervenciones son característicos de los sectores menos pudientes, los cuales de ordinario muestran mayor flexibilidad en lo que respecta a las convenciones sociales. No obstante, la evidencia del fenómeno en una tumba de factura más elaborada (revestimiento de granito; posible obra de empresa marmolista local) parece indicar que se trata de una manifestación en proceso de avance. 



Este colorismo pudo haber tenido su punto de partida en las licencias reservadas a las “almas puras” (vírgenes e infantes), en cuyo tratamiento funerario se admitía el blanco, y en el caso particular de niñas y niños, también el rosado, el azul o el amarillo, tal como puede observarse en las siguientes imágenes de tumbas infantiles, construidas hacia las décadas de 1950-1960.









Para los adultos, el ajedrezado blanco y verde, por ejemplo, o las baldosas en hormigón estampadas con motivos discretamente coloreados pudieron haber sido un primer paso hacia el colorismo. Luego, y frente a la necesidad de dar un mantenimiento económico al monumento del ser querido, la cubierta de pintura, al principio blanca, ampliaría su paleta cromática incluso hasta el rojo brillante. [2]





Los cambios perceptivos de lo luctuoso de la comunidad local se evidencian también en la ornamentación de los monumentos (exorno), en los cuales puede además apreciarse una estrecha relación deudo-difunto que en ocasiones llega a desdibujar la frontera entre la vida y la muerte. Ejemplo de ello son las ofrendas al ser querido fallecido, generalmente en ocasiones especiales (cumpleaños, día de difuntos, navidad u otra fecha conmemorativa o de celebración). 








La rica manifestación de la creatividad popular se evidencia también en la decoración de los monumentos mediante flores y coronas artificiales, lazos y otros objetos artesanales o comerciales. En La Primavera se ha observado una amplia variedad de ramilletes, guirnaldas y coronas elaborados con flores de “foami”, de masilla sintética, de plástico o latón recortado y pintado, de tela o de tapas metálicas de borde corrugado, a menudo trabajadas y dispuestas con sentido estético. [3]














El reciclaje y el ingenio se alían de este modo para economizar en gastos y para garantizar una prolijidad más duradera en las ofrendas; pero también con el objeto de elaborar la pérdida de una manera íntima y personal (Borges, 2005). 



NOTAS

[1] Las imágenes usadas en la presente entrada fueron tomadas por P.G.H.S. entre 2009 y 2010.

[2] Este fenómeno no es, desde luego, exclusivo de La Primavera, y ni siquiera del país. En el Cementerio Municipal de Coro (estado Falcón, Venezuela), puede apreciarse por ejemplo una excepcional manifestación de este género en la tumba de Eustacia Medina, fallecida el 04 de marzo de 1969.

Foto: P.G.H.S. (2009).

Olivas (2011) reseña que en el cementerio de San Francisco de Huambocancha (Cajamarca, Perú), fundado el 26 de mayo de 1942, "existen más de 300 entierros con lápidas y cruces talladas en piedra granito y cruces de madera". Y al respecto señala también lo siguiente: ..."Parece que al inicio, las cruces y lápidas sólo llevaban cincelado el nombre del difunto y la fecha de su fallecimiento, pero con el correr de los años los artesanos picapedreros del lugar comenzaron a aplicarles colores llamativos como para que los familiares puedan ubicarlos rápidamente y mantener un recuerdo menos lúgubre del ser querido" (s.n/p.). 

Foto extraída de Olivas (2011).

[3] Estas expresiones tampoco son distintivas de La Primavera y de Venezuela: en el cementerio de Père Lachaise de París puede observarse numerosas versiones en cerámica sobre el motivo de ofrenda floral. Es asimismo común su numerosa presencia sobre una misma sepultura.





Fotos: P.G.H.S. (2014).



A un costado de la tumba de Jim Morrison, el tronco de un árbol luce un tapiz multicolor de trozos de goma de mascar que pegan los jóvenes visitantes en contestatario tributo a la estrella del rock, y tal vez como constancia de su paso por el más popular de los monumentos funerarios de este cementerio.


Fotos: P.G.H.S. (2014).



FUENTES

Acosta, M. (2006). La dinámica de la simbología funeraria: Transformaciones materiales en el cementerio judío de Linniers. Acervo [Revista en línea], 5(1), 42-55. Disponible:   www.acervohistoricozulia.com/descargas/acervo_rev1-vol5.pdf 

Bodrodowski de Adaszko, S. (2006). Historia, rituales religiosos, costumbres, leyendas y  preceptos en los entierros judíos. Acervo [Revista en línea], 5(1), 56-72. Disponible:     www.acervohistoricozulia.com/descargas/acervo_rev1-vol5.pdf 

Borges, M. E. (2005). Expresiones de cuño popular en cementerios brasileños [Artículo en línea]. Disponible: http://artefunerariabrasil.com.br/admin/upload/artigos/expressiones%20de%20cuno%20popular.pdf

Cartay, R. La Muerte. (2002). Fermentum, 12(34), 447-470.

Olivas, M. (2011, Noviembre 01). Para Las Almitas, La Casa Más Bonita. Revista Anubis [Versión digital]. Disponible: https://revistaanubis.wordpress.com/2011/11/01/para-las-almitas-la-casa-mas-bonita/#more-184