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viernes, 14 de noviembre de 2014

La desaparición gradual del patrimonio urbano de Maracay o el desvanecimiento imperceptible de su identidad (II)


La eliminación del enrejado del antiguo parque 23 de Septiembre en la calle Páez de Maracay  (hecho comentado en la entrada del 12 de noviembre de 2014) no es, sin embargo y por desgracia, el único caso del género: en el transcurso de los últimos cinco meses han sido removidas de sus sitios, esta vez por encargo de la propia Alcaldía de Girardot, y con paradero hasta ahora desconocido por la ciudadanía, las rejas que delimitaban los linderos norte y sur del Parque Felipe Guevara Rojas.

Las del lindero norte, realizadas en hierro colado, constituían los restos de mayor longitud (aprox. 100 m.) y mejor conservados del enrejado artístico traído desde Nueva York en 1885 por orden del general Joaquín Crespo, entonces presidente de la República, para la plaza Girardot, de donde fueron retiradas a principios de la década de 1950, y una de sus secciones  recolocada en el Zoológico de Maracay. Un “remozamiento” del zoológico en la década de 1980 (que por cierto arrasó con el pabellón o dancing y con los baños públicos, ambos de fines de la década de 1920), implicó un nuevo desmontaje de las rejas, una pequeña parte de las cuales adornan (hasta nueva decisión de las autoridades, supongo) el conjunto escultórico La Girondina y el busto de Francisco Curro Girón en las afueras del circo de toros, así como la chimenea remanente del antiguo trapiche de la cercana población El Limón, capital del municipio Mario Briceño Iragorry. El paradero y el destino de la sección de las rejas que ahora nos (pre)ocupan, las que hasta junio de este año adornaron el acceso al Parque Felipe Guevara Rojas por la calle Santos Michelena, son hasta el momento desconocidos.




    

Vista general y de detalle de las rejas en hierro colado que se ubicaban, hasta su desmontaje en junio de 2014, en el lindero norte del Parque Felipe Guevara Rojas. Fotos: P.H., 2006.






Vistas del pabellón o dancing (arriba, foto extraída de Botello 2007) y de los baños públicos (abajo, foto de Vicente Amengual, 1975). Ambos edificios formaban parte de las instalaciones del Zoológico de Las Delicias y fueron derribados durante una intervención de este en la década de 1980.





Conjunto escultórico "La Girondina" (del español Emilio Laiz Campos, 1985) resguardado por una sección del antiguo enrejado de la plaza Girardot de Maracay. Foto: P.H., nov. 2014.




Enrejado actual (detalle) de la plaza Girardot, en herrería de soldadura y de burdo acabado, el cual se "inspira" en el que le fuera retirado en la década de 1950.  Foto: P.H., nov. 2014.


Las rejas del lindero sur del parque, colindante con la avenida Bolívar, estaban realizadas en hierro forjado, con volutas y aplicaciones florales, y barras de sección cuadrada rematadas en esferas y flores de lis, ensambladas por entero mediante remaches y abrazaderas. Aparte de su particular atractivo ornamental, este sistema de ensamblaje es hoy día muy raro y costoso, y ha sido prácticamente sustituido por el ensamblaje de soldadura, de factura menos laboriosa. Por si fuese poco, con la remoción de este enrejado fue destruida una parte de la obra mural “Maracay, riqueza ornitológica”, realizada en 2003 por el reconocido artista plástico J.J. Moros (por cierto, patrimonio vivo del municipio Girardot: IPC 2006, p.194).




Rejas en hierro forjado que se ubicaban, hasta su desmontaje en junio de 2014, en el lindero sur del Parque Felipe Guevara Rojas. Foto IPC, 2006.




Vista parcial de la obra "Maracay, riqueza ornitológica" (margen sur), del artista plástico J.J. Moros. Este mural en cerámica recortada se desarrolla sobre dos paredes ubicadas una frente a la otra, a ambas márgenes de la avenida Bolívar de Maracay. La sección de la margen norte fue derribada luego de la remoción de las rejas del lindero sur del parque. Foto: P.H., 2006.








Vista general y detalle de la sección de la margen norte del mural de J.J. Moros, destruido para dar paso a la "rehabilitación" del parque Felipe Guevara Rojas. Fotos: P.H., nov. 2014.


Igual suerte parecen haber sufrido, también por  disposición de la Alcaldía de Girardot,  el mobiliario en granito pulido de la plaza San Cristóbal, constituidos por varios bancos sin respaldo, y en particular por una fuente, en forma de copa y de mediano alzado, que era muestra de un sencillo  y delicado trabajo de labrado y pulido superficial. Esta plaza, dicho sea de paso, fue construida luego de la intervención perpetrada a finales de la década de 1940 contra el cementerio viejo, el cual databa cuando menos de 1839, con la consecuente pérdida de parte de esa historia no oficial de la ciudad contenida en los camposantos, así como de sus exponentes de arquitectura funeraria del siglo XIX, tan solo imaginables por las referencias de Augusto Padrón, el primer cronista oficial de Maracay, quien “nos recordaba que en sus días de juventud, hacia la segunda década del siglo XX, podían verse en el cementerio de la calle Páez lápidas y sepulcros con apellidos notables: Martel, Michelena, Boyer, Udis, Fuenmayor, etc.” (Botello 2007, p.102). De este cementerio no he hallado hasta la fecha siquiera un dibujo que lo ilustre para los que no llegamos a conocerlo; de la fuente tengo por lo menos la foto que aquí muestro.




Fuente en granito pulido, recientemente removida de la Plaza San Cristóbal de Maracay junto con los bancos del mismo material que completaban el mobiliario de este espacio público. Foto: P.H., 2006.


Confieso mi entusiasmo inicial cuando leía en la prensa las declaraciones del alcalde sobre la renovación y rehabilitación de espacios públicos para hacer de Maracay "una ciudad vanguardista" (Torres 2013). Me adherí a su afirmación de que "Maracay es una ciudad de mucho peso para el país, pero lamentablemente no había tenido suerte con sus gobiernos anteriores, que no procuraron darle el sitio que se merece, el que necesariamente debe tener nuestra Ciudad Jardín, como ícono, como centro del país". Al anunciar, en el marco de un proyecto denominado "Maracay Ciudad Jardín", la intervención mediante equipos multidisciplinarios de sitios emblemáticos como la Plaza Bolívar, el bulevar Pérez Almarza, la plaza El Ancla, la Plaza Bicentenaria y el parque Felipe Guevara Rojas, la autoridad municipal señalaba con énfasis contagioso que "son obras conceptualizadas como la transformación y el proceso de reconstrucción de Maracay, las cuales han sido diseñadas y enmarcadas dentro de un gran plan para el reordenamiento de la ciudad", y que "la nueva Maracay dispondrá de más zonas donde la cotidianidad estará de la mano de la calidad de vida, la armonía estará presente entre lo ciudadano y lo urbano, en el cual impere el respeto y las normas de convivencia, de allí la importancia de materializar obras como estas" (Pedro Bastidas... 2014). 

Ante la contundente virtud de tales objetivos, ¿cómo imaginar que pronto vería con angustia la supresión o el deterioro de un significativo mobiliario urbano, sin que mediase explicación (¿debería decir respeto?) alguna a la ciudadanía acerca de la razón de tales acciones y sobre el nuevo destino de dicho mobiliario en su carácter de bien de la nación y de patrimonio de los maracayeros?

Todos estos bienes y sitios afectados están incluidos en el Registro General del Patrimonio Cultural en virtud del Primer Censo del Patrimonio Cultural, llevado a cabo entre 2004 y 2006 en cumplimiento del postulado del artículo 99 de la Constitución Nacional, conforme a lo establecido en la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, y mediante el Acto Nº 003/05, de fecha 20 de febrero de 2005, por el cual el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC) declaró Bien de Interés Cultural cada una de las manifestaciones tangibles e intangibles registradas en el censo mencionado y reflejadas en los catálogos elaborados con ocasión al mismo (IPC, op. cit.,  p. 267). A los fines de facilitar el manejo y salvaguardia de dichas manifestaciones, el IPC dictó la Providencia Administrativa Nº 012/05 (del 30 de junio de 2005), que fija las medidas técnicas a las que deben ceñirse las autoridades nacionales, estadales y municipales, así como las personas naturales y jurídicas (idem, p. 267).

Las rejas del antiguo Parque 23 de Septiembre son expresamente señaladas en las páginas 33 y 97 del catálogo de los municipios Girardot y Francisco Linares Alcántara del estado Aragua (ibidem); las rejas del Parque Felipe Guevara Rojas, en las páginas 26 y 139 del mismo documento; el mural de J.J. Moros en las páginas 139 y 154, y la Plaza San Cristóbal en la página 80.

Ante el evidente carácter patrimonial de estos bienes, pregunto: ¿Se dio cumplimiento, previo a las actuaciones que los afectaron, al artículo 21 de la providencia 012/05, que reza: "Toda intervención de los bienes culturales inscritos en el Registro General del Patrimonio Cultural que pudiera afectar los valores que motivaron su inclusión en el mismo, deberá ser previamente autorizada por el Instituto del Patrimonio Cultural"? Si así ha ocurrido, debe existir una comunicación oficial del ente rector del patrimonio cultural venezolano con los acuerdos y recomendaciones de cada caso, y la municipalidad tiene al menos la responsabilidad moral (y política) de dar a conocer su contenido a la ciudadanía. Si se obvió, en cambio, este requisito legal, el desconocimiento del mismo en modo alguno debería ser esgrimido como excusa, pues el catálogo correspondiente (que contiene además el texto de la Providencia en sus páginas 267 a 271) se encuentra disponible en la Internet (ver FUENTES en esta misma entrada).

Conste que la idea de lo que aquí expongo no es oponerme a ultranza a cualquier intento de intervención urbana por parte de la gobernación o de la alcaldía, ya que no tengo razones objetivas para pensar que no se hagan de buena fe y en beneficio de la ciudad y de sus habitantes. Pero mi obligación como ciudadano y como maracayero es manifestar mi satisfacción o mi inconformidad, según sea el caso,acerca de las maneras de esas actuaciones, y sobre todo señalar (ojalá que todavía a tiempo) los alertas pertinentes sobre el alto riesgo de que las consecuencias negativas de las mismas terminen siendo de carácter irreversible.


FUENTES

Botello, O. (2007). Toponimia antigua de Maracay: Calles, plazas, esquinas, casas, sitios. Maracay: Concejo Municipal de Girardot.

Instituto del Patrimonio Cultural-IPC. (2006). Municipios Girardot y Francisco Linares Alcántara, estado Aragua. Caracas: IPC. Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Centro Oriente: AR 03-17. Disponible: http://www.ipc.gob.ve/images/stories/mapa/RegionCentroOriente/Aragua/Girardot.pdf
[Consulta: 2014, Noviembre 14]


Pedro Bastidas: “Proyecto Maracay Ciudad Jardín nos llevará a la transformación urbana”. (2014, Junio 12). El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno.com.ve [Consulta: 2014, Noviembre 13]

Torres, E. (2013, Marzo 05). "Nuestro reto es hacer de Maracay una ciudad vanguardista". El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://prensadigitalvenezolana.wordpress.com/2013/03/05/nuestro-reto-es-hacer-de-maracay-una-ciudad-vanguardista/ [Consulta: 2014, Noviembre 13]

miércoles, 12 de noviembre de 2014

La desaparición gradual del patrimonio urbano de Maracay o el desvanecimiento imperceptible de su identidad (I)


Cual si se tratara de un pasaje de La historia interminable, el exitoso relato de Michael Ende llevado al cine hace algún tiempo, Maracay pareciera ser objeto de un crónico “esfumado” que, a fuerza de repetirse, cada vez con mayor frecuencia, culminará fatalmente en la desaparición de todo aquello que le otorga singularidad, ante una tendencia en boga de “reconstrucción urbana” que, tal como ocurre con la estética del botox, parece destinada a igualar los rasgos de las ciudades desprevenidas bajo el aspecto grotesco de una máscara.

Maracay, es bueno recordarlo, no es heredera de notables edificaciones coloniales que, pongamos por caso a Coro (estado Falcón), le aporten en su conjunto un carácter peculiar, y que por tal razón le diferencien del resto de las urbes venezolanas. Aparte del destacable desarrollo de la plaza Bolívar y sus alrededores, la capital aragüeña solo tiene para mostrar a sus visitantes como algo novedoso edificaciones de principios del siglo XX, en buena parte aisladas, inconexas y descuidadas, que le aportan sin embargo identidad propia. A ello contribuye de igual modo su mobiliario urbano, que por incógnito y desperdigado ha sido presa fácil para un desmantelamiento sistemático, imperceptible y tal vez definitivo.
  
Todo esto viene a cuento a raíz de una visita efectuada en días recientes al centro comercial Paseo Estación Central, creado a partir de la rehabilitación del edificio industrial donde funcionó la empresa Telares Maracay, y abierto al público, con la presencia de la autoridad municipal, el 13 de julio del año en curso (Torres 2014). Por el hecho de ubicarse distante de mi ruta ordinaria por la ciudad, pospuse dicha visita hasta una buena mañana, cuando el azar dispuso la fecha y la hora de mi conveniencia.



Imagen referencial del futuro centro comercial utilizada en un anuncio de pre venta publicado en Inmobilia.com (2011, s.n.p.), con este interesante eslogan: "Rescatando nuestros valores históricos".


Según lo que pude apreciar entonces, el resultado parcial de la mencionada rehabilitación (aún en proceso) es sin duda prometedor: el hermoso trabajo en granito pulido de los pisos interiores, la transparencia predominante en las áreas comerciales y de servicio, y el agradable diseño de los espacios verdes, los cuales pueden ser contemplados desde la terraza del edificio, invitan al disfrute de una estancia prolongada en este magnífico inmueble, afortunadamente reintegrado a la ciudad.  Pero sobre todo, las renovadas fachadas estilo decó que, aunque con modificaciones formales, particularmente de sus ventanales, permiten imaginarse el esplendor del edificio en 1926, año de su construcción, considerado en tal momento una de las siete maravillas de la arquitectura en Venezuela (Hernández de Lasala 1990, p. 346) 



Telares Maracay (vista general), ca. 1930. Foto de Luis Felipe Toro Torito, Col. Biblioteca Nacional de Venezuela.


Pero es la celebración de este acertado aporte urbano lo que por lo pronto deberá ser postergado, pues bien merece una entrada extensa, bien ilustrada y, sobre todo, agradecida. Me temo que hoy solo servirá de pretexto para abordar, una vez más, la preocupante situación de nuestro patrimonio construido, y particularmente de nuestro poco valorado mobiliario urbano.
 
A decir verdad, los espacios internos originales de Telares Maracay fueron sujeto de derribos sucesivos a lo largo de los años, al igual que algunos elementos exentos que otorgaban equilibrio compositivo al complejo industrial. Cuando los propietarios hicieron público el cambio de uso, lo único que sobrevivía del vasto inmueble de otrora eran las fachadas y la armazón metálica que sostiene su estructura. Me tocó corroborarlo cuando participé en una visita técnica dispuesta por la Alcaldía del Municipio Girardot, como representante de una asociación civil dedicada a la defensa del patrimonio aragüeño. 



Fachada oeste de Telares Maracay, antes del inicio de los trabajos de rehabilitación (2006). Foto: P.H. 




Vista interior de Telares Maracay (2007). Foto: P.H.


Nos agradó sobremanera el presunto empeño de sus dueños (comentado por la arquitecta residente de la obra) en mantener al máximo el estilo y los elementos constructivos originales que habían logrado escapar de las fuertes e irreversibles intervenciones anteriores, empeño que generaba no pocos dolores de cabeza a los encargados de la rehabilitación del edificio. Me preocupaba en cambio el destino incierto de las rejas de forjado artístico que adornaron y sobrevivieron al viejo parque 23 de septiembre en la calle Páez, espacio aledaño que recordaba la fecha de la primera visita a Maracay del general Juan Vicente Gómez y que luego pasó a ser propiedad de la antigua empresa textil. Días antes, dichas rejas habían sido retiradas y sustituidas por una espantosa pared de bloque sin revocar. Justo allí, nos informó la arquitecta, estaba prevista la entrada norte al futuro estacionamiento, razón por la cual el enrejado debió ser desmontado. La desagradable pared que quedó en su lugar –agregó- sería temporal y protegería los materiales de construcción de los amigos de lo ajeno. 



Pintura al óleo del parque 23 se Septiembre, obra del español Victoriano Vicente Gil. Col. Gobernación de Aragua (Tomado de Botello 2007).



Columna y puerta en hierro forjado de entrada al sitio donde existió el viejo parque 23 de Septiembre, en la calle Páez (Detalle). Foto PH, 2006.



Vista general del enrejado que delimitaba el antiguo parque y de la pared levantada previo a su desmontaje. El inmueble al extremo izquierdo de esta imagen, la cual reemplazaba otra construcción que perteneció al general patriota Santiago Mariño, fue derribado para el uso del sitio como estacionamiento del centro comercial. Foto: P.H. (2007).


Informé a nuestra anfitriona de que, así como el edificio de Telares Maracay, las rejas formaban también parte del Registro General del Patrimonio Cultural, y que por tanto estaban amparadas por la Providencia Administrativa Nº 012/05, del 30 de junio de 2005 (IPC 2006, pp. 267-271). Respondiendo a una solicitud nuestra, nos condujo al sitio donde se encontraban “a buen resguardo” las rejas en cuestión, descritas por el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC) de la siguiente manera: “estructura realizada con barras de sección cuadrada y pletinas en hierro, forjadas en forma de volutas y con aplicaciones florales, unidas mediante remaches y abrazaderas. Las barras terminan en flor de lis y pequeñas esferas. Las puertas de dos hojas son sostenidas por columnas también realizadas en hierro forjado. Con el tiempo la estructura perdió el coronamiento de acceso principal al parque” (op. cit., p. 33). Cabe señalar que dicha descripción culmina con la siguiente advertencia: “La edificación Telares Maracay está siendo intervenida para el funcionamiento de  un centro comercial, lo que hace temer por la integridad de las rejas del parque 23 de Septiembre… La institución responsable de estos bienes está en la obligación legal de tomar las medidas necesarias para conservarlos y salvaguardarlos, notificando al Instituto del Patrimonio Cultural sobre estas actuaciones”. Más claro, ni el mejor de los gallos.  

Nuestra recomendación en esa ocasión fue que las rejas se reinstalaran a su debido tiempo en algún espacio apropiado del futuro centro comercial. 



Vista de las rejas del antiguo parque 23 de Septiembre, ya desmontadas y depositadas luego en las instalaciones de Telares Maracay. Foto: P.H. (2007).


En mi visita al reciente centro comercial, esta vez como un ciudadano más, no divisé las rejas por ningún lado, al menos en los sectores hasta donde los trabajos de rehabilitación permiten el acceso. La inquietud de una duda quedó entonces suspendida en el aire todavía fresco de la mañana: ¿permanecen aún las rejas en su sitio de resguardo, esperando su colocación definitiva una vez que culmine la rehabilitación del edificio, o deberé suponer que nuestra recomendación haya sido obviada, en contravención de las disposiciones del instituto patrimonial?

La ignorancia sobre las leyes y reglamentos que norman nuestro accionar cotidiano es mal que afecta a todos los que no nos servimos habitualmente de ellas para el desempeño de las diarias funciones que nos corresponde ejercer, de manera que avanzamos siempre, las más de las veces sin saberlo, en la frontera entre lo lícito y lo indebido. Para advertirnos, y reprendernos si fuese el caso, están las autoridades pertinentes, en quienes no es en modo alguno excusable el desconocimiento y la desidia en la aplicación de los instrumentos jurídicos de su competencia. Existen una ley específica, un registro general de patrimonio (accesible a nivel municipal mediante  catálogos disponibles por Internet) y una providencia administrativa de obligado cumplimiento; y existen también un instituto nacional y una secretaría estatal como mínimo, encargados de velar por la cabal aplicación de dichos instrumentos.

Como maracayero, guardo la esperanza terca de ver restituidas oportunamente y en el lugar adecuado estas rejas, que forman parte de nuestro patrimonio urbano. 



FUENTES

Botello, O. (2007). Toponimia antigua de Maracay: Calles, plazas, esquinas, casas, sitios. Maracay: Concejo Municipal de Girardot.

Hernández de Lasala, S. (1990). Malaussena: Arquitectura académica en la Venezuela moderna. Caracas: Fundación Pampero [Transcripción del artículo de Rafael Seijas Cook intitulado “Una de las siete maravillas de la arquitectura venezolana” y publicado en Élite, Nº 41, en Junio de 1926].

Inmobilia.com: Aragua: Guía de inmuebles, productos y servicios. Año 15, Nº 1042, junio 2011. 

Instituto del Patrimonio Cultural-IPC. (2006). Municipios Girardot y Francisco Linares Alcántara, estado Aragua. Caracas: IPC. Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Centro Oriente: AR 03-17.

Torres, E. (2014, Julio 14). Centro Comercial Paseo Estación Central abrió sus puertas. El Aragüeño [Periódico en línea]. Disponible:  http://www.prensaescrita.com/ adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno.com.ve [Consulta: 2014, Noviembre 11].


viernes, 7 de noviembre de 2014

Cementerio "La Primavera" de Maracay. Arte funerario. La colección de obras iconográficas: Cruz y crucifijo (I)

Señala Ruiz Montejo (1991) que hasta la primera mitad del siglo III d.C. no se conoce manifestación alguna de arte cristiano. Adelanta como posibles razones la posición iconoclasta de los Padres de la Iglesia por prescripción bíblica, así como la dificultad inicial de expresar mediante la materia contenidos de carácter trascendente. El cristiano primitivo provenía sin embargo de un pasado pagano, en el que la vinculación con los dioses se realizaba a través de la manifestación artística, lo cual suponía una actitud popular generalizada que quería ver en imágenes a los personajes y los acontecimientos propios de la novel religión que se abrazaba. Dicha actitud popular y las propias necesidades de catequesis llevan a la Iglesia a adoptar el simbolismo como vía de expresión plástica. Recurre entonces a imágenes paganas cuyas connotaciones morales fuesen congruentes con las cristianas, a fin de poder considerarlas propicias para adecuarlas a los nuevos contenidos. Símbolos, mitos y representaciones diversas de deidades de las antiguas religiones sustituidas, así como pasajes y episodios bíblicos constituyeron entonces la materia prima para la iconografía cristiana.

A lo largo de la historia, el cristianismo experimentará disensiones y cismas que determinarán actitudes diversas frente a la imagen religiosa, así como la adopción de formas expresivas propias. El catolicismo ha sido sin duda un medio fructífero para la evolución y enriquecimiento iconográfico mediante el usufructo, recreación y diversificación de signos, símbolos y alegorías. La representación de la Virgen María en sus numerosas advocaciones y la de los personajes del amplio santoral católico constituyen una muestra fehaciente de esta afirmación.

Cruz y crucifijo.

La cruz es uno de los símbolos más antiguos de la humanidad y ha sido adoptada por muchas religiones. Se conoce como símbolo del cristianismo desde el siglo III d.C., cuando comenzó a usarse para evocar la ejecución de Jesús y representar su triunfo sobre el madero de tormento. Este sentido primordial de la cruz cristiana se conserva en las iglesias evangélicas, extendido al de la fe en la resurrección. Es solo en la Edad Media cuando comienza a representarse a Jesús sufriente o fallecido sobre la cruz. Dicha modalidad, llamada crucifijo (derivado del latín crucificărefijar a la cruz), fue adoptada por la iglesia católica para enfatizar el sacrificio de Jesús, sin dejar por ello de lado el sentido primordial de triunfo sobre la muerte.

La cruz y el crucifijo son los motivos más frecuentes y variados en La Primavera. Salvo muy escasas excepciones, los elementos más notables de cruz son en herrería artística de forjado, en su mayoría de pequeño formato. Por su parte, las representaciones notables de crucifijo que subsisten apenas sobrepasan la veintena, y al menos la mitad de ellas se encuentran incompletas. Debe advertirse que la notabilidad o relevancia asignada a algunos de estos objetos no depende necesariamente de su calidad artística o riqueza de materiales; la singularidad es de hecho otro factor que determina la selección de obras notables, de las cuales serán reseñadas las más representativas.

Crucifijo. En el grupo de crucifijos, tres de ellos, obras de encargo y tal vez de procedencia europea, merecen destacarse por su calidad de factura. El primero forma parte del denominado Panteón de la familia Ruiz González (s.f.), monumento que lleva la firma de la empresa Fco. Pigna Sucs. Este crucifijo en mármol evidencia un trabajo cuya destreza y sensibilidad se manifiestan en una figura de Jesucristo grácil y proporcionada. El elaborado detalle del paño de pureza brinda dinamismo a la composición y aporta por contraste dramatismo a la escena. La belleza de esta obra se sobrepone a la mutilación de sus pies y de su brazo derecho.


La plataforma de Félix M. Pérez U., fallecido en 1932, tiene de cabecera un crucifijo cuya base figura un túmulo de piedra que evoca el Gólgota. En esta obra, realizada por entero en mármoles del mismo tono, y con dimensiones de 2.40 m. x 1.00 m. x 0.37 m., el énfasis parece estar dado precisamente en la postura de la figura de Jesucristo, cuyo realismo en el lógico desplome por causa de la muerte corporal, intentaría revelar más bien la faceta humana del personaje. La ubicación del crucifijo sobre un cipo de 1.10 m. de altura suplementa sus medidas, poco usuales en los monumentos funerarios de La Primavera, otorgándole impresión de monumentalidad.


La faceta humana de Jesucristo a la que se ha hecho alusión en el párrafo anterior se manifiesta con mayor evidencia en el crucifijo de la tumba de María Hermoso (fallecida en 1952), realizada por la firma F. Roversi. De dimensiones discretas (1.20 m. x 0.60 m.), y elaborada en caliza gris y mármol, esta obra parece mostrar al personaje en el trance del suplicio, padecimiento que intentaría ser expresado más en el adelantamiento del cuerpo - especie de vana actitud de resistencia - que en el ligero crispamiento de su rostro. La ausencia de ambos brazos afecta en este caso el equilibrio formal de la figura de Jesucristo, que luce desproporcionada.


El crucifijo que se emplaza acostado sobre el monumento donde yace Felipe Chacón, fallecido en 1944, destaca fundamentalmente por su singularidad. Está compuesto por una cruz moldeada en granito artificial y por un Cristo en mármol, el cual pareciera haber sido elaborado según el modelo de la eboraria hispano filipina (siglos XVI-XVII), mediante el cual se representaba al Cristo con rasgos orientales: ojos achinados, párpados gruesos, naríz achatada y pies rechonchos (Ruiz Gutiérrez, 2005). Sin obviar la calidad de su factura, esta obra, de solo 0.80 m. x 0.40 m., tiene carácter único en La Primavera, y en tal sentido posee valor excepcional. Dicha imagen se encuentra actualmente fracturada a la altura de sus pies y en su brazo izquierdo, cuyos fragmentos sueltos aún se conservan.


Otras tres obras con este motivo han sido seleccionadas como objeto de comentario, las tres de creación popular. La primera de ellas (0.74 m. x 0.50 m. x 0.08 m.) pudiera ser de autor y forma parte de la tumba de Wilfredo Abreu (fallecido en 1977) y Teresa Ortega (fallecida en 2009). De carácter minimalista, consiste en una simplificación del motivo crucifijo realizada en herrería artística de soldadura, y en la que la figura del Cristo está esbozada por una simple línea de cabilla y pletina.


La segunda obra, también de autoría anónima, pertenece a la tumba de la familia Hernández Montero (probablemente de 1954, según la fecha del primer enterramiento), y consiste en un mosaico de la figura de Jesucristo, aplicado sobre una cruz moldeada en granito artificial. El trazado elemental de la figura no disipa cierta sensación de simplicidad deliberada, que parece haber sido lograda con inusitada seguridad en la factura, lo cual podría ser producto de manos conocedoras del oficio.


El tercero de este grupo de crucifijos pareciera ser en cambio una obra de taller, de producción en serie y de descuidado montaje. Compuesta por una cruz en granito y una imagen aplicada del Cristo moldeada en cemento, esta obra evoca el arte románico y sus figuras alargadas, cargadas de realismo y gran fuerza expresiva. La atención en el detalle se concentra principalmente en el torso, de marcado costillar, y en la cabeza, de rostro enjuto y abundante cabellera. Difícil intuir, como en los casos anteriores, alguna intencionalidad en el logro de una producción determinada; sin embargo el resultado obtenido no deja de ser interesante entre los numerosos crucifijos convencionales elaborados en talleres de origen popular que pueden encontrarse en este cementerio.





FUENTES CONSULTADAS

Ruiz Gutiérrez, A. (2005). Las aportaciones artísticas de Filipinas [Documento en línea].            Disponible: http://docs.google.com/viewer?a=v&q=cache:
     yIZExo4uTusJ:www.ugr.es/~histarte/investigacion/grupo/proyecto/TEXTO/      
     ana1.pdf+cristos+filipinos&hl=es&gl=ve&sig=AHIEtbSZPJxtlv9ZX9OoLYS 
     KPxX_MuGksQ [Consulta: 2009, Diciembre 16]

Ruiz Montejo, I. (1991). El nacimiento de la iconografía cristiana. Cuadernos de Arte e Iconografía [Revista en línea], 4(7). Disponible: http://www.fuesp.com/revistas/pag/cai0701.html [Consulta: 2010, Enero 12] 

lunes, 28 de abril de 2014

Hotel Maracay, cumpleañero


Hoy inicia la semana aniversario del Hotel Maracay, de acuerdo con información suministrada a la prensa por la presidenta de Aratur, S.A., Berenice Bernal (Hotel de Golf…, 28-04-2014). Son cincuenta y ocho años contados desde su inauguración en 1956 por el general Marcos Pérez Jiménez, quien ejercía entonces la presidencia de Venezuela. Casi sexagenario, este hotel ha experimentado a lo largo de su historia circunstancias sociopolíticas y económicas que se manifiestan en el estado actual de sus instalaciones. Es objeto de un  proceso de rehabilitación por etapas, de las cuales se ha adelantado el rescate del área de piscinas, el cine-teatro y los jardines. Sin embargo, su aprovechamiento como un todo, una vez culminada la rehabilitación, no parece del todo claro. Sin duda alguna, la calidad de su diseño, de su oferta hotelera y de su entorno natural, así como la disposición de espacios para ampliación previstos en el proyecto original y su estratégica ubicación, esto es, en el área centro norte costera del país y al norte de Maracay (integrado a ella pero aislado del tráfago citadino) y con presencia de áreas militares en sus dos únicas vías de acceso (lo que facilitaría el despliegue de un plan de seguridad y contingencia para personalidades de alta investidura), son factores que confieren al sitio ventajas comparativas para considerar el funcionamiento de un centro de convenciones a escala nacional e internacional.

Valga esta entrada como un sencillo homenaje al cumpleañero (a quien debo gratos recuerdos juveniles), deseándole, como se acostumbra en estos casos, muchos años venideros, pero sobre todo, mucha calidad de vida.

 

“Hotel Maracay y su campo de golf”, foto de Julio Gómez Durán (dec. 1990?)


El Hotel Maracay es un complejo arquitectónico proyectado en 1955 por Luís Malaussena y desarrollado en la zona de Las Delicias sobre una extensa área de  terreno  en su mayor parte habilitado para la práctica de golf, actividad que habría de incidir en el diseño: …”el hecho de que el Hotel Maracay sea el más importante de la ciudad, y haya sido calificado a través de su publicidad como hotel del golf, parece reflejarse en el tratamiento de la fachada del bloque de habitaciones, la cual ha sido resuelta con el tratamiento de muro cortina, cuyos antepechos de color azul marino contribuyen a dotarla de un aspecto de seriedad y distinción”  (Hernández de Lasala 1990, p. 284).

Vale la pena transcribir en esta ocasión otras consideraciones de Hernández de Lasala respecto de los posibles aspectos que influenciaron el diseño de este hotel, proyectado simultáneamente con el Hotel Guaicamacuto de Caraballeda (o Macuto Sheraton, como se le denominó posteriormente), y con el cual guarda rasgos comunes:

“Al analizar la arquitectura de los dos hoteles, nos encontramos con la oportunidad en que Luís Malaussena manifiesta posiblemente la actitud más alejada de la arquitectura académica de toda su obra, y su lenguaje está más bien ligado a lo que se conoce como estilo internacional […] Sin embargo, es preciso, en este caso, tomar en cuenta de nuevo , tal como se hizo al hablar del Círculo de las Fuerzas Armadas [Caracas], la presencia de los tres jóvenes arquitectos alemanes contratados por él para la época en que fueron desarrollados esos proyectos. Se trata de F. Beckoff, K. Heufer y K.P. Jebens, cuya formación, aparentemente mucho más cercana a la modernidad [1] que la de Malaussena, muy bien pudo dejarse sentir a través de su participación en esos trabajos. Por otra parte, es importante considerar también la influencia que pudo haber tenido, tanto en Malaussena como en sus jóvenes colaboradores, la espectacular expansión desarrollada en la época por las grandes cadenas hoteleras internacionales, tales como la Intercontinental, y particularmente la Hilton, cuyo hotel en Estambul, proyectado por Skidmore, Owings & Merril y Sedad H. Eldem, muestra un asombroso parecido en su aspecto con el Hotel Guaicamacuto.  [Las construcciones del Estambul Hilton y del Hotel Guaicamacuto fueron casi simultáneas] por lo que, más que el caso de influencias producidas por los proyectos o por las construcciones en sí, parece tratarse del conocimiento y asimilación de las tipologías que para esa clase de edificación eran manejadas a escala internacional para la época. En este sentido, es conveniente referirnos a la estrecha vinculación que siempre tuvo Luís Malaussena con la ciudad norteamericana de Miami [donde falleció en 1963], especialmente si se toma en cuenta el enorme desarrollo hotelero que la zona de Miami Beach, adyacente a esa ciudad, experimentó durante la primera mitad de este siglo [s. XX] y hasta bien entrada la segunda. Se sabe que Malaussena viajó a Miami para documentarse en relación al tema hotelero cuando le fueron encargados  esos dos trabajos [hoteles Guaicamacuto y Maracay]. Posiblemente la explicación acerca de la manera como Malaussena acomete los proyectos de esos dos hoteles se pueda encontrar un poco en cada una de las consideraciones expuestas; es decir, en su actitud ecléctica en relación al carácter, en la presencia de sus jóvenes colaboradores alemanes y en la aceptación y manejo de los tipos que en ese momento eran admitidos a escala mundial como los más avanzados" (Op. cit., p. 280).  

El Hotel Maracay se encuentra en el listado de Sitios de Interés Artístico, Histórico, Arquitectónico y/o Arqueológico que constituyen el patrimonio cultural del estado Aragua, según el Decreto 975 contenido en la Gaceta Oficial del estado Aragua Nº 610 extraordinario del 21 de noviembre de 1997 (IPC 2006, pp. 109-110).




Campo de golf del Hotel Maracay (Foto: IPC, 2006)


En estrecha vinculación con el Hotel Maracay está el terreno donde se asienta, y que los maracayeros conocen como el campo de golf. Su conservación como área natural es un privilegio para la ciudad, en un sitio sometido a una alta presión urbana. Tal vez por ese motivo, y a objeto de reducir la probabilidad de un cambio de uso, en 1987 fue declarado Zona Verde por la municipalidad de Girardot (Gaceta Municipal Nº 79 extraordinario del 3 de noviembre de 1987), bajo el nombre de “Parque Ciudad de Maracay", de carácter público, indivisible e inalienable, y en el que solo podría permitirse edificaciones directamente complementarias a la actividad recreacional pasiva (Op. cit, pp. 61-62).




Ficus nekbudu (Foto: IPC, 2006)


En el sector ajardinado frente a la fachada norte del hotel se muestra espléndido un ejemplar de Ficus nekbudu, originario de África y traído de Brasil por el diplomático Enrique Tejera París, quien lo sembró en la década de 1960 como recuerdo de su estancia en el hotel y en honor a Maracay como “Ciudad Jardín de Venezuela” (el Ficus Nekbudu seguirá…, 04-04-1999). Además de este ejemplar, Tejera París habría sembrado otro en un área aledaña a la piscina, el cual ya no existe. Según el artículo de prensa, el diplomático los denominó “Los Mayas” y fueron los primeros árboles de esta curiosa especie que se sembraron en Venezuela. El uso de este árbol como fondo para fotografías de matrimonios y otros eventos, comentado por la presidenta de Aratur S.A., representa un buen ejemplo de apropiación afectiva, elemento fundamental en la formación de la identidad y sentido de pertenencia necesarios para favorecer la protección de todo patrimonio cultural.    


En 2006, el Hotel Maracay, el campo de golf y el ficus nekbudu  fueron inscritos en el marco del I Censo del Patrimonio Cultural Venezolano del Instituto del Patrimonio Cultural, y reflejados en su catálogo 2004-2007. En virtud de ello se encuentran amparados por la Providencia Administrativa Nº 012/05, publicada en la G.O.R.B.V. Nº 37.685, del 08-05-2003 (Idem, pp. 267-271).



NOTAS:

[1] La autora acota que utiliza el término moderno “en sentido lato para expresar lo que en esos años se entendía como novedoso o de actualidad” (p. 293).



FUENTES:

Hotel de Golf Maracay arriba a su 58º aniversario. En: El Aragüeño (2014, Abril 28) [Versión digital]. Disponible: http://www.elaragueno.com.ve/region/articulo/36708/hotel-de-golf-maracay-arriba-a-su-57-aniversario [Consulta: 2014, Abril 28].

El Ficus Nekbudu seguirá adornando por muchos años más al Hotel Maracay. En: El Siglo, 1999, Abril 04.

Gómez Durán, Julio. (1999). Aragua: Sus pueblos hacia el tercer milenio. Caracas: Autor.

Hernández de Lasala, Silvia. (1990). Malaussena: Arquitectura académica en la Venezuela moderna. Caracas: Fundación Pampero.


Instituto del Patrimonio Cultural [IPC]. (2006). Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2007: Región Centro Oriente: Estado Aragua: Municipios Girardot y Francisco Linares Alcántara. [AR 03-17]. Caracas: Autor.

miércoles, 9 de abril de 2014

El patrimonio aragüeño en tiempos de cólera.




                                Foto: Aporrea.org (2014, Marzo 27)


Con tristeza leo en la prensa el “parte de daños” ofrecido por la representante de cultura de la Alcaldía de Girardot, días después del ataque que sufriera la sede de dicha institución por parte de grupos violentos (Detenidas… 2014, s/p.), a saber:

…”estamos en la fase de remoción y selección de todo el material afectado, entre ellos 500 obras pertenecientes al Patrimonio Cultural, tanto de la Colección del Salón Municipal de Pintura como de la Bienal de Fotografía que organiza la Alcaldía Bolivariana de Girardot […] hay obras de grandes maestros como Armando Reverón, Mario Abreu, entre otros. Además quemaron y/o dañaron 12 mil libros de la Biblioteca, la red de computadoras que tan útil servicio prestan a la comunidad, sobre todo a los estudiantes, y sus instalaciones eléctricas, vidrios de la fachada y otros daños colaterales” (500 obras… 2014b, s/p.).

Como quien dice, tres pájaros de un tiro:

(1) el llamado Palacio Municipal de Girardot, edificio construido en la década de 1970 según proyecto del arquitecto Fruto Vivas y concebido para representar la ciudad de Maracay entre las montañas del Parque Nacional Henri Pittier y el Lago de Tacarigua (también denominado Lago de Valencia);




    Foto: Alcaldía de Girardot, 2002


(2) la colección de la Galería Municipal de Arte, conformada principalmente a partir de las ediciones anuales del Salón Municipal de Pintura (creado en 1981) y de la Bienal Nacional de Fotografía (creada en 1993), y




Foto: P.G.H.S. (Salón Municipal de Pintura 2001?)


(3) la colección bibliográfica de la Biblioteca Municipal “Augusto Padrón”, inaugurada el 28 de agosto de 1980 y bautizada en honor al poeta, escritor, periodista y primer cronista oficial de Maracay.




Foto: IPC, 2006


Los tres “pájaros” en cuestión están contenidos en el catálogo del patrimonio cultural venezolano 2004-2007 (IPC 2006, pp. 124, 187 y 194), y por tanto amparados por la Providencia Administrativa 012/05 del IPC (op. cit., pp. 267-271).


Aparte de algunos espacios de la planta baja que resultaron directamente afectados por las llamas, y con ellos el sistema de cableado general, el Palacio Municipal -que también forma parte de los Sitios de Interés Turístico, Histórico, Arquitectónico, Artístico y Arqueológico según el Decreto nº 975 de la Gaceta Oficial del estado Aragua nº 610 extraordinario del 21 de noviembre de 1997- no parece haber sufrido daños estructurales irreversibles. Se espera por tanto que sea reabierto al público tan pronto como se realicen las reparaciones y la limpieza de rigor.


Preocupa en cambio, y mucho, la significación del daño a las obras de arte, bibliográficas y hemerográficas, si se toma en cuenta que el catálogo del patrimonio a que se ha hecho referencia en el párrafo anterior señala que (al menos hasta 2006) la colección de la Galería Municipal “se compone de unas cuatrocientas obras artísticas de pintura, fotografías, artes gráficas, esculturas y murales” (p. 187), mientras que la correspondiente a la Biblioteca Municipal “posee cerca de once mil ejemplares bibliográficos sobre todas las áreas del conocimiento” (p. 194). Si releemos el “parte” de la representante de cultura de la Alcaldía, debemos por fuerza inferir que el daño patrimonial ha sido prácticamente devastador. Y que esto ocurra en una ciudad de provincia (donde, seamos francos, la lucha por la defensa del patrimonio suele ser solo comparable al suplicio de Sísifo), no hace sino reducir a lo más mínimo cualquier probabilidad de recuperar este valioso legado, conformado de manera coherente, y por intermedio de especialistas en el área, a lo largo de tres décadas. A la luz de mi humilde experiencia en la defensa del patrimonio regional, me temo que estos bienes culturales han pasado a ser historia, con lo cual el acervo cultural de Aragua sufre otro durísimo golpe, con escasa posibilidad de ser recobrado: en el mejor de los casos, intuyo, serán enviados a un archivo muerto; a un limbo de cosas pendientes, de prioridades postergadas, de arrugas corridas; como ha ocurrido con tantos otros bienes que en nuestra entidad esperan sus quince minutos de gloria.


Cuando los conflictos trasgreden las fronteras de la convivencia, las acciones se extreman y se tornan irracionales. No otra cosa puede explicar que el objetivo del acto de hostilidad (la protesta es una acción hostil que procura presionar al contrario) desemboque al final en la violencia y la auto agresión: se destruye así medios de transporte y servicios públicos; escuelas, universidades, bibliotecas y museos; centros de salud y de provisión de alimentos; plazas, avenidas y árboles; en otras palabras, el patrimonio cultural y urbano que nos pertenece y beneficia a todos. Se destruye, al cabo, en una nación donde desde siempre la necesidad imperiosa ha sido construir.


Aunque he señalado con frecuencia por este medio una insuficiencia de identidad y sentido de pertenencia en nosotros los venezolanos –tanto en los ciudadanos como en los gobernantes-, las agresiones directas y deliberadas contra los bienes culturales no son exclusivas de nuestro país. De hecho, los estragos sobre el patrimonio cultural de muchas naciones como consecuencia de conflictos armados han conducido a la firma del Pacto de Washington (1935), así como de las Convenciones de La Haya (1899, 1907 y 1954) con sus respectivos protocolos, de 1954 y 1999 (Convención... 1954).


Todavía pudiera considerarse los recientes actos de violencia acaecidos en distintos puntos de la geografía nacional como situaciones de disturbio o tensiones internas (en lugar de un conflicto armado propiamente dicho), en cuyo caso no aplicaría la Convención de La Haya (o sus protocolos). Interesa en cambio, para efectos del tema aquí abordado, transcribir algunos fragmentos del texto de la misma, los cuales deberían servir de principios para establecer -frente a la posibilidad de agravamiento de la actual coyuntura política- una estrategia de salvaguardia de los bienes culturales de Venezuela, país que por cierto se adhirió como Estado Parte de la convención el 09 de mayo de 2005:

     · Los bienes culturales han sufrido grandes daños en el curso de los últimos conflictos armados, y […] como consecuencia del desarrollo de la técnica de la guerra, están cada vez más amenazados de destrucción;

     · Los daños ocasionados a los bienes culturales pertenecientes a cualquier pueblo constituyen un menoscabo al patrimonio cultural de toda la humanidad, puesto que cada pueblo aporta su contribución a la cultura mundial;

     · La conservación del patrimonio cultural presenta una gran importancia para todos los pueblos del mundo y que conviene que ese patrimonio tenga una protección internacional;

     · Esta protección no puede ser eficaz a menos que se organice en tiempo de paz, adoptando medidas tanto en la esfera nacional como en la internacional.

     · Art. 1. Para los fines de la presente Convención, se considerarán bienes culturales, cualquiera que sea su origen y propietario:

          a. Los bienes, muebles o inmuebles, que tengan una gran importancia para el patrimonio cultural de los pueblos, tales como los monumentos de arquitectura, de arte o de historia, religiosos o seculares, los campos arqueológicos, los grupos de construcciones que por su conjunto ofrezcan un gran interés histórico o artístico, las obras de arte, manuscritos, libros y otros objetos de interés histórico, artístico o arqueológico, así como las colecciones científicas y las colecciones importantes de libros, de archivos o de reproducciones de los bienes antes definidos;

          b. Los edificios cuyo destino principal y efectivo sea conservar o exponer los bienes culturales muebles definidos en el apartado a. tales como los museos, las grandes bibliotecas, los depósitos de archivos, así como los refugios destinados a proteger en caso de conflicto armado los bienes culturales muebles definidos en el apartado a.;

          c. Los centros que comprendan un número considerable de bienes culturales definidos en los apartados a. y b., que se denominarán «centros monumentales».

     · Art.2 . La protección de los bienes culturales, a los efectos de la presente Convención, entraña la salvaguardia y el respeto de dichos bienes.

     · Art.25. Las Altas Partes Contratantes se comprometen a difundir lo más ampliamente posible en sus respectivos países, tanto en tiempo de paz como en tiempo de conflicto armado, el texto de la presente Convención y del Reglamento para su aplicación. En especial, se comprometen a introducir su estudio en los programas de instrucción militar y, de ser posible, en los de instrucción cívica, de tal modo que los principios puedan ser conocidos por el conjunto de la población, y en particular por las fuerzas armadas y el personal adscrito a la protección de los bienes culturales.

     · Art. 28. Las Altas Partes Contratantes se comprometen a tomar, dentro del marco de su sistema de derecho penal, todas las medidas necesarias para descubrir y castigar con sanciones penales o disciplinarias a las personas, cualquiera que sea su nacionalidad, que hubieren cometido u ordenado que se cometiera una infracción de la presente Convención. (op. cit., s/pp.)

Es de advertir que Venezuela no aparece en cambio en las listas de adherentes de los protocolos de la Convención de La Haya (1954 y 1999, idem.), lo cual quiere decir que tiene su tarea a medio hacer en lo que respecta a la salvaguardia del invaluable acervo cultural que atesoran sus principales repositorios a nivel nacional. ¡Y eso que tiene desde hace rato (o debería tenerlas) sus barbas en remojo!



FUENTES:

Alcaldía de Girardot. (2002). 22 Salón Municipal de Pintura: Guía del Salón. Maracay: Alcaldía de Girardot. [Desplegable].

Convención para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado y Reglamento para la aplicación de la Convención 1954 (1954, Mayo 14). UNESCO. Disponible: http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=13637&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html [Consulta: 2014, Abril 08].

Detenidas nueve personas por ataques contra la alcaldía de Girardot en Maracay. [Nota de prensa en línea; 2014, marzo 28]. En El Aragüeño. Disponible: http://www.elaragueno.com.ve/region/articulo/35990/detenidas-nueve-personas-por-ataques-contra-la-alcaldia-de-girardot-en-maracay [Consulta: 2014, Abril 08].

Instituto del Patrimonio Cultural-IPC. (2006). Municipios Girardot y Francisco Linares Alcántara, estado Aragua: Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Centro Oriente: AR 03-17.Caracas: Instituto del Patrimonio Cultural.

500 obras y 12 mil libros dañaron vándalos en Alcaldía de Girardot. [Nota de prensa en línea; 2014, Abril 06]. En El Aragüeño. Disponible: http://www.elaragueno.com.ve/region/articulo/36220/500-obras-y-12-mil-libros-danaron-vandalos-en-alcaldia-de-girardot [Consulta: 2014, Abril 08].

jueves, 3 de octubre de 2013

Cementerio "La Primavera" de Maracay (estado Aragua): Sitios de inhumación de las víctimas de la "Revolución de octubre" (1945)

El historiador y cronista oficial de Maracay, Oldman Botello, aborda los sucesos en Maracay relacionados con la insurrección cívico-militar que tuvo lugar los días 18 y 19 de octubre de 1945, conocida como “Revolución de octubre”, y que provocó la caída del gobierno constitucional que venía ejerciendo desde 1941 el general Isaías Medina Angarita (Botello, 1980). Amplios extractos de su obra Maracay: Noticias del viejo valle (Capítulo X, pp. 335-341) han sido publicados en las entradas de este blog correspondientes al 18 y al 24 de octubre de 2011. 


General Isaías Medina Angarita. Presidente constitucional de Venezuela entre 1941 y 1945 (foto extraída de Venciclopedia…, s.f.).

En la entrada del 18 de octubre se describe el desarrollo de dicho acontecimiento en la ciudad de Maracay. En la entrada del 24 de octubre se hace una relación general de las víctimas fatales de la asonada y de su inhumación en el cementerio “La Primavera” de Maracay. En la presente entrada se muestra en tanto el resultado de un levantamiento de los monumentos funerarios sobre los sitios donde se efectuaron las inhumaciones. Salvo una o dos excepciones, estos monumentos se encuentran en estado de abandono y la mayoría no ha escapado al vandalismo que a diario azota el cementerio. El libro de inhumaciones 1940-1947 da cuenta de la exhumación posterior de muy contadas víctimas; lápidas que subsisten sobre algunos monumentos testifican, por otra parte, la ocupación de los mismos con restos de otros difuntos.

Los enterramientos se concentraron en el sector noroeste del cementerio (denominado “cuartel N” para efectos administrativos). Solo cuatro de las víctimas fueron inhumadas aparte: tres en el sector norte (denominado “cuartel RT” para efectos administrativos) y una en un panteón familiar, cuya localización no ha sido posible dado que los datos disponibles son imprecisos al respecto.


Página del libro de inhumaciones (1940-1947) correspondiente a los días 19 y 20 de octubre de 1945 (Foto P.H., 2011).



Página del libro de inhumaciones (1940-1947) correspondiente a los días 20 al 31 de octubre de 1945 (Foto P.H., 2011).

Para el levantamiento en campo de los posibles sitios de enterramiento se utilizó la asignación consecutiva de las  fosas asentada en el libro de inhumaciones 1940-1947, del cual se posee copia fotográfica. Unas pocas lápidas que por fortuna aún subsisten sirvieron de referencia para determinar (y señalar en un croquis) los monumentos que deberían corresponder a cada uno de esos sitios. De cada probable monumento se ha hecho una descripción tipológica y se ha obtenido al menos una imagen fotográfica.




Croquis de ubicación, en el cementerio "La Primavera" de Maracay, de las fosas y monumentos funerarios de las víctimas de la "Revolución de octubre" de 1945 (elaborados por P.H., 2011).


RELACIÓN DE LOS SITIOS Y MONUMENTOS FUNERARIOS (ver croquis):

SECTOR NOROESTE (CUARTEL N)

LÍNEA 29:

01: (s.i/ s.f). Fosa 18 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Probable sitio de sepultura de José Anselmi,  cuya tipología no ha podido ser determinada a causa de una acumulación excesiva de materiales diversos sobre la misma. Orientación S-N.  Ha sido objeto de profanación.

02: (s.i/ s.f). Fosa 19 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Probable sitio de sepultura de Evelio Cubillán, cuya tipología no ha podido ser determinada a causa de una acumulación excesiva de materiales diversos sobre la misma. Presencia de dos pilares de concreto desprendidos, uno de los cuales conserva adosado una baldosa de hormigón estampada con grecas negras sobre fondo blanco, que podría haber formado parte del revestimiento de la sepultura. A la cabecera se alza una cruz vaciada en hormigón sobre una base en el mismo material. Orientación S-N.

03: (Mariano Ruperto Doguinz /18 de octubre de 1945). Fosa 20 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Tumba con baranda y con cipo pedestal. Consta de dos cuerpos: el primero en hormigón y el segundo con revestimiento en granito artificial pigmentado en blanco. Sobre el segundo cuerpo se alzan en las esquinas del extremo sur dos pilares-floreros y en las esquinas del extremo norte dos pilares-jardineras, todos revestidos en granito artificial. Indicios de cerramiento en tubo metálico en los lados este, oeste y norte. Sobre la fosa, losa conformada por dos placas de granito artificial, de las cuales está ausente la placa norte. A la cabecera se alza un crucifijo vaciado en hormigón armado, sobre una base en el mismo material. En la cara norte de la base, epitafio grabado: “CAPITAN RUPERTO/ DOGUIN[?]/ 18 OCTUBRE 1945/  EN EL CUARTEL PAEZ [?] MARACAY/ RDO DE SU VIUDA HIJOS [?] HNO [?]”. Sobre la placa sur de la losa, lápida en granito con forma de libro abierto que descansa sobre una base en granito artificial pigmentado en blanco. La lápida muestra el siguiente epitafio: “CAPITAN/ MARIANO/ RUPERTO/ DOGUINZ/ CAIDO EL/ 18-10-45/ FIEL AL/ GOBIERNO DEL/ PRESIDENTE/ MEDINA”. Orientación S-N. 



Lápida dedicada al capitán M. R. Doguinz. Esta lápida sirvió de referencia para la localización del resto de las fosas y monumentos en la línea 29 del Cuartel N (Foto P.H., 2011).

04: (s.i./s.f.). Fosa 21 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Probable sitio de sepultura de Antonio González, cuya tipología ha sido difícil de determinar a causa de una acumulación de materiales diversos sobre la misma. Sin embargo, se observan indicios de que pueda tratarse de una sepultura con sardinel en hormigón. Orientación S-N.

05: (s.i./s.f.). Fosa 22 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Probable sitio de sepultura de Fernando Álvarez, cuya tipología no ha podido ser determinada a causa de una acumulación excesiva de materiales diversos sobre la misma. Orientación S-N.

06: [José (Carlos F.) de Rosa /18 de octubre de 1945].  Fosa 23 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Tumba con baranda de un cuerpo en hormigón cuya superficie horizontal está revestida con losas 10 x10 blancas y negras  en mármol (?) y granito, respectivamente, dispuestas en damero. Sus flancos se encuentran en tanto revestidos con baldosas de hormigón estampadas con figuras triangulares negras sobre fondo blanco. Sobre el cuerpo de la tumba se disponen cuatro pilares esquineros de hormigón armado con ornamentos lineales simples y con cerramiento de tubos metálicos. Al centro del cuerpo, una lápida en mármol (?) de superficie inclinada hacia el norte y con cruz latina y epitafio grabados: “CARLOS F. DE ROSA/  + EL 18 DEL 10 DE 1945/ RECUERDO DE SU/ MADRE Y HERMANOS”. También están presentes sobre el cuerpo de la tumba dos floreros en hormigón modelado uno y moldeado el otro. No puede aseverarse que hayan pertenecido originalmente a este monumento funerario; sin embargo el moldeado muestra un ornamento similar al de los pilares. Orientación S-N.

07A: César Betancourt (Túmulo): Fosa 24 según asignación asentada en el libro de inhumaciones.  NOTA: En la entrada del 24 de octubre de 2011 de este blog se describe el estado original de este monumento funerario (foto incluida), que corresponde a la tipología de plataforma simple, del siguiente modo: túmulo piramidal de base rectangular, de 1.5 x 3.0 x 10.0 m. [con axialidad E-O], revestido en granito y delimitado por ocho pilares con cerramiento en cadenas. En la pared norte del monumento, dos lápidas en mármol, hoy ausentes o parcialmente destruidas, contendrían, una, la inscripción de la que hace mención Botello 1980 [ “Madre Patria: nos pediste, nos ofrecimos; aquí estamos Madre Patria. Presentes”], tal vez sin la palabra “Presentes”, y otra, (de la que quedan vestigios) los nombres de algunos de los que allí reposan, indicados también por Botello, con ciertas discrepancias. La pared sur ostentaba por su parte una corona de hojas de acanto en mármol, con la palabra “Presentes” en su centro, y que hoy permanece, desprendida pero intacta, a un lado del túmulo.



Aspecto actual del túmulo. Las cadenas de cerramiento y la lápida superior de la cara norte han desaparecido. De la lápida inferior solo permanece un fragmento (Foto P.H., 2011).

07B: Pablo Monsalve (Túmulo). Fosa 24 según asignación asentada en el libro de inhumaciones.  [Ver nota 07A].

08A: José (Jesús) Pérez Urbina (Túmulo). Fosa 25 según asignación asentada en el libro de inhumaciones  [Ver nota 07A].

08B: José Alexander (?) (Túmulo). Fosa 25 según asignación asentada en el libro de inhumaciones  [Ver nota 07A].

09A: Pedro Alcántara (Túmulo). Fosa 26 según asignación asentada en el libro de inhumaciones  [Ver nota 07A].

09B: Jesús Castillo (Túmulo). Fosa 26 según asignación asentada en el libro de inhumaciones [Ver nota 07A].

10A: Pedro Rodríguez (Túmulo). Fosa 27 según asignación asentada en el libro de inhumaciones  [Ver nota 07A].

10B: Tomás Escobar (Túmulo). Fosa 27 según asignación asentada en el libro de inhumaciones  [Ver nota 07A].

11A: Francisco Castillo (Túmulo). Fosa 28 según asignación asentada en el libro de inhumaciones  [Ver nota 07A].

11B: Martín Villegas (Túmulo). Fosa 28 según asignación asentada en el libro de inhumaciones [Ver nota 07A].

12A: Jesús Peña (?) (Túmulo?). Fosa 29 según asignación asentada en el libro de inhumaciones  [Ver nota 07A].

12B: No existe? (Túmulo?) [Ver nota 07A].
                                                                                
13: [Luis (Víctor) Martínez, 18 de octubre de 1945]. Fosa 30 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Tumba con baranda y edículo capilla, en hormigón y aparentemente de un solo cuerpo. Pilares esquineros panzudos y con remate ornamental, con vestigios de cerramiento con tubos.  A la cabecera, edículo capilla con paredes de hormigón, techo de losas de arcilla cocida y portal con vestigios de ornamento con teselas de vidrio amarillas. Al lado izquierdo del edículo (lado este), florero modelado en hormigón, y al lado oeste, florero moldeado en el mismo material (probablemente de colocación posterior, dado que no concuerda con el estilo del monumento, de evidente factura popular). Sobre el cuerpo de la tumba una lápida en mármol con epitafio: VÍCTOR MARTÍNEZ V./ CABO 2º/ +18-10-1945/ RDO. DE SUS PADRES/ Y HERMANOS. Orientación S-N.

14A y 14B: (s.i., s.f.). Fosa 31 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Probable sitio de sepultura de Carlos Navarro y Amado Sequera (?) [20 años]. De acuerdo con el libro de inhumaciones, en un mismo lote de 2.5 m2 (y por tanto en dos fosas superpuestas) se habrían sepultado los restos de estos dos difuntos. Sobre el sitio se alza una tumba sarcófago con edículo capilla revestida con losas de cerámica blancas y amarillas. A la cabecera, un edículo capilla en hormigón flanqueado por sendos floreros moldeados con el mismo material. Delante del edículo, una lápida en mármol con epitafio: JESÚS A. TOVAR CASTELLANO/ +14-02-91/ INÉS TARCILA CASTELLANO/ +4-03-86/ JOSÉ DE JESÚS CASTELLANO/+17-05-2000. Orientación S-N. [Esta tumba sarcófago pareciera ser un cuerpo añadido posteriormente al monumento funerario original, que, según los vestigios observados, correspondería al tipo tumba con baranda, de un solo cuerpo en hormigón, con pilares esquineros en el mismo material y con vestigios de cerramiento con cadenas. Se observa sobre el cuerpo de la presunta tumba original una cruz en hormigón sin base aparente y sin inscripciones. Es posible que el cuerpo añadido haya permitido agregar una fosa adicional a las dos previamente existentes, y que hoy todas estas fosas estén ocupadas por los restos de los difuntos mencionados en la lápida].



Vista de los monumentos funerarios 13 y 14 (A-B). En primer plano se aprecia el cuerpo añadido a la supuesta tumba original. Al fondo, se divisa la cara oeste del túmulo (Foto P.H., 2011). 

LÍNEA 30:

15: (Pedro García /+19-10-1945). Fosa 1 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Tumba con baranda y con cipo pedestal, de un cuerpo y losa, ambos de hormigón. Sobre el primer cuerpo, cuatro pilares esquineros con indicios de cerramiento de tubo. A la cabecera, cipo pedestal compuesto de dos elementos de hormigón superpuestos; el primero con vestigios de revestimiento con baldosas de hormigón estampadas con trampantojo de figuras geométricas blancas, negras y rojas. El segundo elemento está revestido en granito artificial pigmentado en gris, y sostiene una cruz en hierro forjado y soldado, en cuyo centro se emplaza una placa de metal cuadrada con vestigios de epitafio, ininteligible. Sobre la losa, lápida en caliza con cruz latina y epitafio grabados: PEDRO R. GARCÍA/ *10-10-28/+19-10-1945/ RDO. DE SU MADRE. Orientación S-N.

    

Lápida dedicada a Pedro R. García. Esta lápida sirvió de referencia para la localización del resto de las fosas y monumentos en la línea 30 del Cuartel N (Foto P.H., 2011).

16: (s.i., s.f.). Fosa 2 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Probable sitio de inhumación de  Andrés Anzoátegui (25 años). Sepultura con sardinel con murete aparente en hormigón, revestido con losas de cerámica (?). El área central, más baja (tal vez a causa del asentamiento de la tierra), está también revestida con losas de cerámica (?). A la cabecera, jarrón moldeado en hormigón, embutido en el murete del sardinel. Orientación S-N.

17: (s.i., s.f.). Fosa 3 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Probable sitio de inhumación de Elpidio Herrera (¿18 años?). A primera vista, podría tratarse de una sepultura libre (lote de 2.5 m2), con cruz de hormigón a la cabecera, sin pedestal aparente. De acuerdo con el epitafio escrito en azul sobre  la superficie norte de la cruz, esta sepultura se encuentra hoy ocupada con los restos de otro difunto: HECTOR J. HERNÁNDEZ A./ 05?-01-23 – 13?-01?-73/ RDO. DE SU HIJO Y NIETOS. Orientación: S-N.

18: (s.i., s.f.). Fosa 4 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Probable sitio de inhumación de Juan Camacaro (30 años). Tumba de un cuerpo y losa, ambos en hormigón. A la cabecera, cipo pedestal compuesto de dos elementos en hormigón intervenido con esmalte gris salpicado en blanco. El elemento inferior es un edículo capilla con cerramiento en metal (puerta ausente) y el superior sostiene un crucifijo en hormigón armado. Sobre la losa, lápida en granito con forma de libro, y cuyos epitafios constatan la ocupación de la tumba con restos de otros difuntos: GAETANO/ PIZZORULLI/ +13-1-1973/ RDO. DE SU ESPOSA/ E HIJOS y FELIPA/ BUENO/ +5-6-1984/ RDO. DE SUS HIJAS. Orientación S-N.

19: (s.i., s.f.). Fosa 5 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Probable sitio de inhumación de Federico Daza (23 años). Tumba de un cuerpo y losa, ambos en hormigón pintado en gris, sobre piso grueso de hormigón no intervenido. Al pie de la tumba y también sobre el piso, banco en hormigón con asiento pintado en gris. A la cabecera, cipo pedestal de poca altura con crucifijo en hormigón. Delante del cipo, edículo capilla en el mismo material. A ambos lados del conjunto cipo-edículo, florero moldeado en hormigón. La totalidad de este monumento funerario se encuentra protegido por enrejado con techo. El buen estado del mismo y la presencia de flores recientes indican cuidado por parte de los deudos. El libro de inhumaciones asienta exhumación de los restos de Federico Daza, mientras que el epitafio de una lápida en mármol sobre la losa constata la ocupación de la tumba con otros restos: LUIS EDUARDO OSPINO/ BLANCO/ 25-06-88  13-02-08/ RDO. DE SUS PADRES HNOS. Y/ DEMÁS FAMILIARES. Orientación S-N. 

20: (s.i., s.f.). Fosa 6 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Probable sitio de inhumación de Francisco Yépez (35 años): Tumba sarcófago con cipo pedestal, de un cuerpo y losa, ambos en hormigón pintado en azul. A la cabecera, cipo pedestal de poca altura en hormigón con crucifijo en el mismo material. Delante del cipo, edículo capilla en hormigón, y a ambos lados del conjunto cipo-edículo, florero moldeado en hormigón. El buen estado del monumento y la presencia de flores recientes indican cuidado de los deudos. Orientación S-N.
                 
21: (s.i., s.f.). Fosa 7 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Probable sitio de inhumación de Ernesto Del Vecchio (19 años). Vestigios de posible sepultura con sardinel de murete aplanado en hormigón. El libro de inhumaciones asienta exhumación de los restos. Orientación S-N.

22: (s.i., s.f.). Fosa 8 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Probable sitio de inhumación de Simón Hernández (23 años). Vestigios de posible sepultura en sardinel con murete aplanado en hormigón. A la cabecera, cruz en hormigón embutida en el murete y sin indicio alguno de inscripciones. Orientación S-N.

23: [José María Sánchez (65 años)/+20 de octubre de 1946, (¿y Víctor Núñez?)]. Fosa 9 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. A pesar de que este libro asienta la adjudicación de un lote de 2.5 m2, el monumento cuya lápida constata la localización de los restos de José María Sánchez consiste en una plataforma de dos lotes sucesivos en la misma línea. Dicha plataforma está conformada por dos cuerpos de hormigón, el segundo de los cuales es de estilo sardinel, cuyo murete está revestido con losas de granito artificial pigmentado en gris. El área central del sardinel conserva restos de vegetación ornamental. A la cabecera, y sobre el primer cuerpo, se alza un cipo compuesto por dos elementos superpuestos en forma escalonada, y que sostiene una cruz monumental (aprox. 3 x 2 m.). Sobre el segundo cuerpo, y ocupando toda la cabecera, se ubica una lápida en granito, sobre una base alta y de superficie inclinada hacia el norte, con el siguiente epitafio: JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ BENÍTEZ/ *CARACHE EDO. TRUJILLO – 8.12.1892/ +MARACAY LA BARRACA EDO. ARAGUA  20.10.1946/ SE FUE DON JOSÉ MARÍA HACIA NO SÉ QUÉ LEJANO HORIZONTE EMPUJADO/ POR LA MANO DE LOS MANDONES TAN COBARDES COMO INJUSTOS LOS HOMBRES/ DESDE EL SUPLICIO DE LA CRUZ NO SABEN LO QUE HACEN!! (?) BUEN AMIGO: TU/ RECUERDO ESTARÁ ETERNAMENTE EN LA CONCIENCIA DE LOS HOMBRES ÍNTEGROS!! (?)/ NICOLÁS D´PAOLA/ 1946. Orientación S-N. 



Monumento funerario de José María Sánchez. Este monumento, plenamente identificado gracias a su lápida, sirvió de referencia y control para la localización del resto de las fosas y monumentos en la línea 30 del Cuartel N (Foto P.H., 2011).

24: (s.i., s.f.). Fosa 10 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Probable sitio de inhumación de Víctor Núñez (22 años). En rigor, a sus restos debe corresponder el lote de 2.5m2 siguiente al que fuera asignado a José María Sánchez, por lo que es probable que dichos restos compartan la plataforma de este último. Debe advertirse que la causa de muerte de Víctor Núñez está reportada como ilegible en el libro de inhumaciones, por lo que no puede afirmarse que haya sido víctima de los sucesos de octubre.

25: [Domingo Campos (55 años)]. Fosa 11 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Sepultura totalmente cubierta de tierra, lo cual ha dificultado en primera instancia su apreciación tipológica (sobre la superficie se observan vestigios de un elemento, realizado en granito artificial, que pudo haber servido de cipo pedestal. Su presencia suelta no permite asegurar que haya pertenecido a esta sepultura). A la cabecera de la misma apenas aflora la parte superior de una cruz de hormigón, modelada figurando un madero, en cuyo crucero subsisten vestigios de una lápida donde se distingue el fragmento MINGO. Orientación S-N. Debe advertirse que la causa de muerte de Domingo Campos está reportada como ilegible en el libro de inhumaciones, por lo que no puede afirmarse que haya sido víctima de los sucesos de octubre.

26: (s.i., s.f.). Fosa 12 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. El sitio de enterramiento de Luis Carrillo (25 años) debería localizarse donde actualmente se alza un árbol, pero no se ha observado a simple vista en el lugar vestigio alguno de monumento funerario. Le sigue en la misma línea una sepultura cuya tipología no ha podido apreciarse a simple vista y que debería corresponder en rigor a Alberto Tovar. Sin embrago, nada testifica de ello la cruz en hormigón con aplicaciones en piedra picada que se alza a la cabecera de dicha sepultura (sobre la superficie de esta sepultura que debería corresponder a Tovar permanecen también vestigios de un elemento en granito artificial suelto, por lo que no puede afirmarse que haya formado parte de la misma). Orientación S-N. Debe advertirse que la causa de muerte de Luis Carrillo está reportada como ilegible en el libro de inhumaciones, por lo que tampoco puede afirmarse que haya sido víctima de los sucesos de octubre. Por otra parte, si se asume que este monumento corresponde (como en rigor debería ser) a la fosa 13, el mismo contendría, según el libro de inhumaciones, los restos de una persona cuya causa de muerte se registra como “mal definido” [sic], es decir, probablemente ajena a tales sucesos.
    
27: (s.i., s.f.). Fosa 14 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. ¿Sitio de inhumación de Alberto Tovar (20 años)?: En caso de que, por alguna razón ahora desconocida, la sepultura antecedente correspondiera más bien a los restos de Luis Carrillo (o a la de otra persona difunta ajena a los sucesos políticos de 1945), esta que le sigue presenta a simple vista características similares y debería corresponder a los restos de Alberto Tovar, pero la falta de indicios no permite afirmar la hipótesis. La cruz que se alza sin base aparente a la cabecera está también moldeada en hormigón, tiene aplicaciones de piedra picada y no presenta vestigios de posibles inscripciones. Orientación S-N. Debe advertirse que, aun cuando la causa de muerte de Alberto Tovar está reportada como “herida por arma de fuego” en el libro de inhumaciones, también se señala fecha de deceso el 31 de octubre, por lo que no puede afirmarse que haya sido víctima de los sucesos del 18 y 19 del mismo mes.


SECTOR NORTE (CUARTEL RT)

LÍNEA  7:

28: [Aníbal Paradisi (36 años)/+18 de octubre de 1945]. Fosa 11 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Plataforma con baranda y con cipo pedestal, de dos lotes consecutivos en la misma línea. Está conformada por un cuerpo revestido con placas de caliza, y losas del mismo material. La plataforma se asienta sobre un piso de hormigón de mediano grosor. A la cabecera, un cipo pedestal revestido en caliza que sostiene una imagen en mármol del Sagrado Corazón. A cada lado del cipo, un florero moldeado en cemento. Sobre el cuerpo del monumento, pilares esquineros revestidos en calizas con indicios de cerramiento de tubo. Sobre cada losa, una lápida de caliza con inscripciones: DR. ANÍBAL PARADISI/ +18-10-45/ ANÍBAL FRANCISCO PARADISI/ +08?-02?-1946?/ DR. JUAN BAUTISTA FIGALLO/ +01-08-1956/ MERCEDES FIGALLO/ +01-02-1965/ OFELIA DE FIGALLO/ +25-12-1965/ [ilegible]. Frente al  monumento (en el lado norte del mismo), un banco con asiento en caliza. [En foto publicada por Botello 1980 (ver entrada del 24 de octubre de 2011 de este blog) puede observarse que este monumento era de estilo sardinel y su área central estaba cubierta de piedra picada fina y de tono oscuro. Al centro de cada lote se ubicaba una lápida, probablemente en caliza y con apliques metálicos, sobre una base baja de superficie inclinada hacia el norte.  El cerramiento era con dos líneas de tubo en los lados sur, este y oeste, y portezuela de doble hoja en tubo y hierro forjado al norte. El asiento, probablemente el que aún subsiste, también se emplazaba sobre el área central.

29: [Juan Bautista Rodríguez (50 años)/+18 de octubre de 1945, (¿y Ramón García?)]. Fosa 12 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Aun cuando el libro de inhumaciones 1940-1947 indica la adjudicación de un solo lote de 2.5 m2, el monumento funerario que guarda los restos de Juan Bautista Rodríguez consiste en una plataforma con baranda y con estela, de dos lotes consecutivos en la misma línea. Posee un solo cuerpo en hormigón pintado en gris, con losas en el mismo material, y se asienta sobre piso en hormigón de poco espesor.  Pilares esquineros sobre el cuerpo del monumento, revestidos en caliza y con indicios de posible cerramiento en cadenas. A la cabecera, estela en caliza sobre base aparente, con indicios de haber ostentado un posible medallón aplicado, y con inscripciones: JUAN BTA. RODRÍGUEZ/ +18 DE OCTUBRE DE 1945/ RECUERDO DE SU ESPOSA/ E HIJOS/ ANA RITA LORETO DE RODRÍGUEZ/ +10-5-1989. También sobre el cuerpo del monumento, en el flanco norte del mismo, un cajón matero revestido en caliza. El lote oeste ha sido objeto de profanación. [En foto publicada por Botello 1980 (ver entrada del 24 de octubre de 2011 de este blog) se distingue con alguna dificultad el cerramiento en cadenas, y la estela posiblemente desplazada hacia el flanco este (con un medallón en mármol que parece mostrar el busto en altorrelieve ¿de San Juan Bautista? o ¿de San José y el Niño?), mientras parece que a la cabecera del flanco oeste se alza una cruz flanqueada por dos floreros. Pudiera inferirse de las impresiones de esta imagen que dicho flanco correspondiese al sitio Nº 30 de esta relación, que estuviera inicialmente ocupado por los restos de Ramón García, según consta en el libro de inhumaciones. En dicho libro, por lo demás, también consta que los restos de Ramón García han sido exhumados, ocasión que tal vez aprovecharían los deudos de Juan Bautista Rodríguez para adquirir el lote que quedara entonces desocupado].

30: (¿?). Fosa 13 según asignación asentada en el libro de inhumaciones. Es posible que los restos de Ramón García? (23 años) hubiesen reposado en el lote correspondiente al flanco oeste del actual monumento de Juan Bautista Rodríguez. Dichos restos fueron más tarde exhumados, según consta en el libro de inhumaciones.



Aspecto actual de los monumentos funerarios de Aníbal Paradisi (izq) y Juan Bautista Rodríguez (der.). (Foto P.H., 2011).


PARADERO NO IDENTIFICADO

Panteón [familiar?]: Melecio Sánchez Bello. Este monumento no pudo ser localizado por falta de datos más precisos en el libro de inhumaciones (1940-1947).



FUENTES

Botello, Oldman. (1980). Maracay: Noticias del viejo valle. Maracay: Concejo Municipal del Distrito Girardot.

Diciembre 1º 1940 hasta 26 septiembre 1947. [Manuscrito]. (Libro de inhumaciones en el cementerio “La Primavera” de Maracay, estado Aragua, Venezuela).

Categoría: Imágenes de Isaísa Medina Angarita. (s.f.). En Venciclopedia: Venezuela de la A a la Z.