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martes, 24 de marzo de 2015

Una luz para nuestro patrimonio artístico urbano: La restauración de la estatua del Cacique Maracay



Emplazamiento original del monumento al Cacique Maracay (década 1960 ca.). Imagen extraída de la página FB "Maracay: Solo su pasado histórico" y subida por G. Valero en 2008.


Monumento al Cacique Maracay. Foto así titulada, tomada por Mariano U. de Aldaca y fechada 11 de junio de 1956 (Col. Universidad Católica Andrés Bello-UCAB). El Centro de Investigación de la Comunicación de dicha universidad (UCAB-CIC) registra otra imagen de este monumento, captada por Luis Noguera y fechada 25 de abril de 1953. Aunque lamentablemente la ficha correspondiente (disponible en Internet) no anexa la foto, la misma aporta el dato interesante de la fecha (siempre que el registro esté correcto), considerando que la avenida "2 de diciembre" (hoy avenida Mérida) -a la que se vincula estrechamente el monumento- fue inaugurada en 1957 (MACMA, 1996).  


En la entrada a este blog fechada 9 de septiembre de 2011 comenté sobre la agresión perpetrada días antes contra la estatua del cacique Maracay, obra emblemática del sur de la ciudad, que por más de 50 años había permanecido al final de la avenida Mérida y a orillas de la Laguna de Tacarigua (hoy conocida como Lago de Valencia), sin que hubiese sufrido daños de consideración, salvo el hurto de su arco, sus flechas y su posible placa de identificación original, y la modificación drástica de su pedestal fuente con la eliminación de la pila. Solo parecía preocupante entonces el aumento continuo de la cota del lago, cuyas aguas comenzaban a rodear ya el artístico "otero" desde donde el aguerrido indio vigilaba sin descanso los confines de sus predios. A pesar de ello, el daño no provino precisamente del lago, sino de manos alevosas: se le hizo caer desde su alta base, se le amputó el antebrazo izquierdo, y, a juzgar por los cortes que mostraba la escultura derribada, el derecho estuvo a punto de correr igual suerte.

Conviene advertir que el historiador Oldman Botello, cronista oficial de la ciudad, pone en duda la realidad histórica del Cacique Maracay y señala al aragüeño Rafael Bolívar Coronado como "el primero en utilizar a un tal indio Maracayo [o Maracaya], cuya existencia, por no decir incierta, hasta ahora no ha podido establecerse" (Botello 1980, p. 33; Botello 2007, p.13); se adhiere además al investigador Lisandro Alvarado (1858-1929) en la sugerencia de que la denominación Maracay derivaría del vocablo Maracaya, "nombre con el cual se conoció al cunaguaro (Felis pardalis) y no al tigre o jaguar (Felis jaguar) como se ha popularizado" (Botello 2007, op. cit., p. 13), afirmación sobre la que el investigador y docente universitario Alberto Fernández B.  aporta un interesante punto de discusión al mencionar "la posible existencia del yaguar o jaguar (Panthera onca) [según el autor, especie considerada anteriormente del género Felis] en los alrededores de ese pequeño caserío que con el tiempo recibiría el nombre de Maracay" (A. Fernández B., texto en correo-e; Enero 30, 2001). En todo caso, personaje histórico o personaje de leyenda, el Cacique Maracay mantiene su presencia en el imaginario colectivo de los maracayeros, y sin duda alguna formando parte del sentido de pertenencia de los habitantes del barrio Brisas del Lago.

Para quienes estén interesados en conocer más sobre el personaje en cuestión, se ofrece aquí el enlace a la entrada del 21 de agosto de 2014 del Blog Historias de Maracay: Tiempos de la ciudad, que ofrece algunas versiones de sus presuntas vicisitudes:

file:///D:/BLOG%20CIUDAD%20RECOBRADA/BLOG2015/CACIQUE%20MARACAY/HISTORIAS%20DE%20MARACAY%20%20LEYENDA%20DEL%20CACIQUE%20MARACAY%20(versiones).html

Los detalles del rescate de la estatua por parte de la entonces Secretaría de Patrimonio Histórico de la Gobernación de Aragua [1] y del Comando de Guardacostas del estado Aragua, así como las observaciones sobre los planes inmediatos para la obra, están contenidos en la mencionada entrada del 9 de septiembre de 2011 de este blog (La ciudad recobrada), bajo el título "Monumento al Cacique Maracay o el calvario silencioso del patrimonio artístico urbano", el cual dio pie a dos entradas más, fechadas el 12 y el 20 de septiembre de 2011, donde se expuso otros casos de pérdida o de deterioro -por comisión u omisión- de obras artísticas en diversos espacios públicos de la ciudad.

Finalmente, y tal como anunciara la Secretaría de Patrimonio desde el principio de los acontecimientos, la estatua fue restaurada y reubicada a fines de 2014 sobre un nuevo pedestal levantado en los espacios de la plaza El Ancla [2], al comienzo de la avenida Mérida y, por ende, distante del lago. La reubicación, de acuerdo con declaraciones de la representante de la mencionada dependencia del gobierno regional, favorecería el resguardo de la obra contra el vandalismo, así como su mantenimiento, aunque implicaba la separación de la misma de su pedestal original y la construcción de otro similar en el nuevo emplazamiento elegido (Otaiza, 2011).


Monumento al Cacique Maracay (décadas 1950-1960 ca.), con su pedestal fuente sin sufrir todavía la intervención que eliminó su pila o estanque. Foto extraída de la página FB "Maracay: Solo su pasado histórico" y subida por W. Prada en 2012.


Desde la perspectiva del "vaso medio lleno", puede en cambio decirse que la repudiable agresión condujo no solo a la restauración y salvaguarda de la estatua, por tanto tiempo dejada a su suerte, sino también a la identificación de su autoría, hasta hace poco atribuida al escultor venezolano Alejandro Colina (1901-1976). En ello jugó un papel clave la ahora Coordinación de Patrimonio Histórico, y en particular uno de sus funcionarios, Wladimir Rodríguez, al cual correspondió llevar a cabo el proceso de recuperación de la obra, y quien gentilmente ha facilitado valiosa información sobre este asunto, tanto oral como escrita:

La estatua en bronce del Cacique Maracay (titulada Cacique) es obra del escultor italiano Gaetano Chiaromonte (Salerno, 1872-Nápoles, 1956), autor de otras esculturas monumentales, entre las que destacan La Civilización y La Ciencia y La República y El Comercio, ambas realizadas para la Universidad de Panamá; Monumento a los caídos, en Salerno-Italia, y Cristóbal Colón, en Atlantic City-USA (Grieco, 2001; L. Setaro, texto en correo-e, Octubre 25, 2011). Fue fundida en Nápoles por la prestigiosa Fonderia Chiurazzi, en una época en que dicha empresa atravesaba por una seria crisis tras los embates de la Segunda Guerra Mundial. Respecto de esto, es ilustrativo el siguiente párrafo: 

..."Quedó, por tanto, frente a la dirección de la actividad de la Fonderia solo Gennaro Chiurazzi junior (el mayor de los hijos varones), llamado don Gennarino, nacido en Nápoles en 1897. Formado a la sombra de los grandes maestros que frecuentaban habitualmente la fábrica, había madurado durante el periodo de auge y esplendor de la empresa, pero se encontró, casi cincuentón, en el durísimo momento de la continuación, después de la tragedia de la guerra, que había perturbado el mundo entero. La reconstrucción de los daños provocados por el conflicto mundial le empujó inevitablemente hacia el desarrollo de la marmolería artística, dada la necesidad de restauración, de restablecimiento y de reconstrucción integral de obras monumentales, tanto en el campo civil como en el campo religioso. La fundición monumental experimentaba un lento y curioso ascenso, pero nada comparable a los encargos del pasado reciente; los costos eran todavía demasiado elevados para los críticos tiempos de la reactivación económica internacional. Los encargos más importantes llegaron de ultramar; en efecto, fue justo bajo la dirección de don Gennarino que fueron realizadas en los años cincuenta tres imponentes fundiciones: el monumento Cacique de Maracay (Venezuela), el de Cristóbal Colón de Atlantic City (USA), y en particular el imponente Armando Díaz de Nápoles, obra del escultor Francesco Nagni, de unos 5 metros de altura y 75 quintales de peso" (Grieco, op. cit., p. 55).  


Imagen de la obra "Cacique", probablemente en las instalaciones de la Fonderia Chiurazzi, en Nápoles (Italia), poco antes de ser enviada a su destino final en Maracay (Venezuela). Se presume que las personas que flanquean la estatua pudieran ser Gennaro Chiurazzi Jr (izquierda) y Gaetano Chiaromonte (derecha). Foto extraída de Grieco, 2001.


Luego de que las averiguaciones iniciales condujeran a la identificación de la empresa fundidora, y a través de ella, la del autor de la obra, se procedió a la búsqueda de quien pudiera emprender localmente el delicado trabajo de restauración. La responsabilidad recayó en la empresa "Arte y Estilos", que reconstruyó el antebrazo amputado, restituyó la pluma desprendida de su penacho con la caída, repuso arco y flechas a semejanza de los otrora hurtados, y corrigió una abolladura en la parte posterior de la cabeza que al parecer tenía antes de la agresión. 



Imagen del Cacique Maracay luego de su reciente restauración. Foto: P.H., 2015 


La réplica del pedestal fue, si se quiere, más complicada, sobre todo con relación a los altorrelieves que adornaban sus paredes norte, este y oeste, pues los originales quedaron sumergidos con la subida de nivel del lago y solo se contó para su reproducción con unas fotografías en close-up que habían sido tomadas incidentalmente por Rodríguez en 2008, cuando este aún no laboraba en la Coordinación de Patrimonio. Al momento del rescate de la estatua, y cuando todavía lo permitía la escasa profundidad de las aguas, se tomaron las medidas aproximadas del pedestal, con base a las cuales la empresa restauradora recreó otro que recuerda el anterior. 


Detalle del altorrelieve (pared este del pedestal). Foto: P.H., 2015


El nuevo sitio de emplazamiento y la orientación del monumento se acordaron con los habitantes del barrio Brisas del Lago: en el sector sur de la plaza El Ancla (fuera del espacio que figura una embarcación) y el cacique oteando hacia la ahora distante laguna de Tacarigua, tal como estuvo haciendo a lo largo de más de medio siglo. Su ubicación actual permite además ser apreciado desde la elevada autopista en dirección a Valencia (estado Carabobo) y desde el trazado del futuro tren, que corre a mayor altura.


Emplazamiento actual del monumento al Cacique Maracay: en el extremo sur de la recién rehabilitada plaza El Ancla, frente a los elevados de la autopista Caracas-Valencia y del futuro tren, y la figura orientada a la Laguna de Tacarigua. Foto: P.H., 2015 


Aun comprendiendo las circunstancias  y las razones de peso que motivaron la decisión de separar la estatua de su pedestal original, guardo la esperanza de que la figura del Cacique Maracay retorne al sitio que le es natural y significativo: las orillas de ese enorme espejo de agua que privilegia nuestra ciudad y que a ratos, y solo apenas, hemos sabido aprovechar. Pero para ello, repito, habrá que esperar un buen tiempo.



NOTAS

[1] En la actualidad Coordinación de Patrimonio Histórico, adscrita a la Secretaría Sectorial del Poder Popular para la Infraestructura y el Desarrollo Urbanístico, del Gobierno Bolivariano de Aragua.

[2] La rehabilitación de esta plaza formó parte del conjunto de obras y espacios a ser recuperados en 2014, en acción conjunta del Gobierno Bolivariano de Aragua y la Alcaldía del Municipio Girardot.



FUENTES

Instituto del Patrimonio Cultural. (2006). Municipios Girardot y Francisco Linares Alcántara, estado Aragua. Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Centro Oriente: AR 03-17. Caracas: Autor.

Grieco, M. (editor). (2001). Fonderia artistica Chiurazzi: La forma dell'arte. Nápoles (Italia): Altrastampa edizioni.

Museo de Arte Contemporáneo de Maracay Mario Abreu- MACMA. (1996). Maracay: Espacio y memoria: Aproximación en el tiempo, paisaje, arquitectura, iconos y vida de la ciudad. [Catálogo de exposición: Diciembre 1996-marzo 1997]. Maracay: Fundación MACMA.

Otaiza, J. (2011, Septiembre 7). Vecinos hallaron plumas perdidas. El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://w.w.w.el-aragueno.com.ve

domingo, 15 de febrero de 2015

Puesta en valor del patrimonio urbano: La Plaza Bolívar de Maracay


Panorámica de la Plaza Bolívar de Maracay en dirección este-oeste. A la izquierda (costado sur de la plaza) se divisan el antiguo Hotel Jardín y el Teatro de la Ópera; a la derecha (costado norte de la plaza), los cuarteles Bolívar y Sucre; al fondo (costado oeste de la plaza), el antiguo Hospital Civil. Foto extraída de la página FB del grupo "Maracay Forever" y subida en 2008 por N. Luces.


Luego de haber sido diferida en varias oportunidades, finalmente tuvo lugar la reapertura al público de la Plaza Bolívar de Maracay, el 29 de diciembre de 2014, tras un proceso de recuperación que, por cierto, aún no ha concluido [1]: a la fecha de publicación de esta entrada, el piso del extremo oeste de la plaza ("de ingreso restringido por mantenimiento"), se encuentra todavía en proceso de enlosado. Los jardines, en cambio, ya están establecidos, y las fuentes en  prueba de funcionamiento. El paño oeste de la plaza original, que hoy forma parte de la isla de la calle Brión frente al antiguo Hospital Civil, no muestra indicio alguno de intervención, lo cual lleva a suponer que no haya sido incluido en el proyecto de rehabilitación integral. La Guardia Patrimonial [2], vale decirlo, mantiene presencia constante en el sitio, lo que transmite la sensación de seguridad personal y familiar, así como de resguardo de los espacios recuperados, requisitos básicos para el disfrute pleno de la plaza y la visita frecuente a misma.


Extremo oeste de la Plaza Bolívar, aún sin culminar. Foto: P.H., 2015


Desde su inauguración, el 19 de diciembre de 1930 (fecha que conjuga el año centenario de la muerte de Simón Bolívar y el día del ascenso al poder del general Juan Vicente Gómez), este sitio emblemático de Maracay ha ostentado el récord de ser la Plaza Bolívar más grande de Latinoamérica (320 m. de largo y 106 m. de ancho) [3], pero sobre todo se le reconocen rasgos significativos desde el punto de vista urbanístico y arquitectónico:

     > Arqº William Niño Araque: "La Plaza Bolívar nace como un proyecto heroico para la reconstrucción de un urbanismo monumental (...) Aquí el espacio permanece como ejemplo notable de la más elevada nacionalidad. A partir de 1928 se desarrolla una arquitectura cuyas tendencias fundamentales responden al intento de incorporar las claves de la arquitectura desarrollada y, sin embargo, sostienen los elementos tradicionales que fortalecen la presencia de una tradición nacional. [Carlos Raúl] Villanueva, recién llegado al país, juega un papel fundamental en la estructura ética del pensamiento y la construcción de la ciudad. Su formación, proveniente de la formación monumental de la arquitectura académica aprendida en la École de Beaux-Arts, le permite imprimir la impronta creativa que organiza en Maracay el espacio urbano a partir de las leyes que dominan el conjunto sin esfuerzo aparente. Maracay es el verdadero y único campo de prueba; la plaza Bolívar el territorio esencial donde se ejerce una inspiración natural que le da a la ciudad el espíritu de las grandes composiciones clásicas. Aplicando fórmulas académicas y eclécticas, la plaza Bolívar adquiere prestigio y renombre continental, al rematar su extendida fachada sur con el inconmensurable plano del Hotel Jardín. Esta intervención señala el momento decisivo del nuevo capítulo de la ciudad"… (MACMA,1996. La arquitectura como referencia, pp. 65-66).


Aspecto original del antiguo Hotel Jardín, cuya fachada fue intervenida de manera radical en 1957 cuando se habilitó el edificio como sede de la gobernación del estado Aragua. Foto Torito (década 1930), extraída de Macma, 1996 (La foto fue tomada desde el paño oeste de la plaza, cuya recuperación parece no haber sido incluida en el actual proyecto de rehabilitación integral).


     > Arqº Luis Polito: "Durante las primeras décadas del siglo XX, el ámbito de la arquitectura prosigue sus lentos cambios. Aparecen nuevos profesionales, diversos estilos y diversas técnicas... Juan Vicente Gómez realiza importantes obras en Maracay. Una de estas es la plaza Bolívar que, al contrario de Caracas y otras ciudades, no se realiza como una transformación de la antigua plaza colonial, sino como una pieza nueva y separada del centro original de la ciudad. El proyecto es llamativo por sus dimensiones, por la importancia de las edificaciones que la rodean y por los notables profesionales involucrados en la empresa: el ingeniero Ricardo Razetti, responsable de los cuarteles Sucre y Bolívar; Luis Malaussena, autor del Teatro de la Ópera; Carlos Guinand Sandoz, autor del Hospital, y Carlos Raúl Villanueva, autor del Hotel Jardín y del Club de Deportes, contiguo al hotel [4]... El resultado es más que coherente y con seguridad representa una excepción de aquellos lugares diseñados a varias manos que a veces han producido [en el mundo] tan pobres resultados" (Polito, 2004; p. 42).


Club de Deportes hacia la década de 1950, entonces conocido como Club Bolívar. Su posterior derribo es otra prueba de la indolencia e irresponsabilidad de quienes en su momento tomaron la decisión de intervenir en forma negativa e irreversible el complejo urbano de la Plaza Bolívar y sus alrededores. El sitio es hoy día un espacio abierto que funciona como estacionamiento. Foto extraída de la página FB del grupo "Maracay, solo su pasado histórico" y subida por G. Valero en 2009.


     > Cristina Gómez de Martínez (hija del general Juan Vicente Gómez, fallecida en 2009): ..."Papá se empeñó en hacer de Maracay la gran ciudad que es hoy en día, y se buscó a los mejores ingenieros y arquitectos de la época para que la planificaran y la construyeran (...) La idea era respetar las edificaciones tradicionales en el centro del pueblo, como la iglesia y las viejas casas, y construir al lado una ciudad moderna, bien planificada, que no chocara sino que se complementara con la ciudad colonial, y que desde este nuevo centro partieran varios ejes, uno de ellos hacia Las Delicias [Noreste de Maracay] (...) Por desacuerdos con las autoridades eclesiásticas, la iglesia que cerraría el extremo este de la plaza solo quedó en los planos" (Fleitas, 2003; pp. 279-281).

La prensa ha hecho referencia a una "rehabilitación integral de la plaza Bolívar", con un proyecto "que garantice y respete la concepción original de la obra", a cargo de la Gobernación del estado Aragua y con asesoría de PDVSA- La Estancia y del Instituto del Patrimonio Cultural de Venezuela (Gobernación, 2013). Al decir de Francisco Escobar, ingeniero residente en la rehabilitación, la cooperación de estas instituciones "permitió formar un equipo multidisciplinario para diagnosticar la situación de la plaza y definir un plan de acción. En este sentido, han participado más de 36 profesionales entre antropólogos, restauradores, ingenieros, arquitectos, sociólogos y arqueólogos, que han tratado de llevar a su condición original la infraestructura de la plaza, pese a que se han conseguido con muchas sorpresas, debido a que fue sujeta a otras intervenciones que no cumplieron las normas establecidas" (Glorietas, 2014). Según la referida fuente, fue aprobado para el efecto un monto de 75,6 millones de bolívares (alrededor de US$ 1.450.000, al cambio oficial actual de Bs. 52,10 por dólar, según SICAD) [5].

La intervención incluyó la sustitución de las acometidas de aguas blancas y servidas y de electricidad, la recuperación de faroles, fuentes de agua y bancos, la renovación de caminerías y pisos [colocación de mallas y cambio de 16.000 m2 de baldosas], la restauración de la estatua ecuestre de El Libertador y de las glorietas, la instalación de un sistema de iluminación monumental computarizado (trabajo a cargo de la empresa Altrom C.A.y bajo la responsabilidad de Giancarlo Merlotti, proyectista e inspector de la iluminación), el tratamiento a los árboles y la fauna existentes, paisajismo y jardinería, alcorques [6] y bolardos [7] (Glorietas, op. cit.; Plaza Bolívar, 2014; Corvo, 2014; Guillén, 2014). Paralelamente se llevó a cabo la recuperación de la fachada del antiguo Hotel Jardín [friso y pintura] y la creación del Paseo Carlos Escarrá (en el trayecto de la calle Miranda entre el sitio que ocupó el Club de Deportes hasta la esquina oeste del mencionado hotel, lo que representa unos 300 m. de recorrido).


Vista nocturna, en sentido este-oeste, del Paseo Carlos Escarrá, que corre a lo largo de la fachada principal del antiguo Hotel Jardín. Foto: P.H., 2014.


Respecto de esta rehabilitación integral, Mildred Egui, arquitecta restauradora de PDVSA-La Estancia opina lo siguiente: "Esto es un caso nunca antes visto, inédito en Maracay, porque no se habían hecho trabajos de esta magnitud, de esta forma muy técnica, con muchos profesionales participando, especialistas en cada una de las áreas que tienen que intervenir aquí. Desde el punto de vista de la restauración, que es el área que me corresponde.... se está haciendo un trabajo muy interesante, muy completo, muy serio, muy científico, sobre todo en la parte de la restauración de las glorietas y en la parte de la recuperación y restauración de la estatua, de la imagen de Bolívar" (Telearagua, 2014; Parte 1/3).

Según Jorge Hage, ingeniero asesor de ConstruAragua, la restauración tuvo por objeto "rescatar la majestuosidad original de cada elemento que conforma la plaza. Mirar en detalle cómo fue entregada por el escultor en su momento la estatua ecuestre.... cómo estaban en su momento las luminarias, las glorietas y las fuentes. ¿Cómo llegamos a determinar eso?: básicamente cada especialista hace un estudio previo y tiene una referencia histórica y bibliográfica de todo el acontecer de la plaza" (op. cit.).

El historiador Oldman Botello, cronista oficial de Maracay, informa de dos o tres remodelaciones hechas a la plaza desde que fuera inaugurada en 1930, y en las que se han agregado elementos ajenos al proyecto original de Villanueva. Juan Martínez Gómez, nieto del general Juan Vicente Gómez, añade por su parte que cuando se hizo la avenida Bolívar [mediados de la década de 1960] hubo "cierta remodelación en la plaza.... y se cambió las baldosas" (ídem; Parte 2/3).

Milagros Ochea, arquitecta restauradora de PDVSA-La Estancia, confirma que los pisos no son los originales de 1930: "En una oportunidad hicieron unos trabajos de restauración, cambiaron todos los pisos pero dejaron igual todos los dibujos geométricos en los mismos. Tiene tres colores, de los cuales tú no ves casi los colores; hay muchos que están agrietados, que están rotos" (ibidem, Parte 3/3). Sobre el proceso de rehabilitación correspondiente a los pisos, el ingeniero residente Francisco Escobar indica que se ensayó y se planteó varias formas de restauración de las baldosas existentes: desde el tratamiento superficial de las mismas con productos químicos especiales hasta la sustitución de las agrietadas y rotas por otras nuevas, con lo que surgieron contradicciones en cuanto a la diversidad resultante de colores y datación de materiales.


Detalle del piso renovado, con algunas de las figuras geométricas que lo ornamentan. Foto: P.H., 2015.


Aun cuando la arquitecta Ochea mencionó que se cambiarían de hecho todos los pisos, da sin embargo la impresión de que luego se reconsideró dicha idea, pues se observan, tras la reinauguración de la plaza, baldosas rotas y decoloradas, como si se hubiesen conservado amplias secciones del piso anterior. Sí está claro que se mantuvieron los pisos de ambas glorietas (los únicos que se habrían salvado de la eliminación en intervenciones anteriores) y se sustituyeron en tanto por baldosas los ladrillos de arcilla cocida que cubrían la plazoleta alrededor de la estatua ecuestre de Simón Bolívar.


Sección de piso de la plaza que parece haber sido conservado a pesar de su aspecto de deterioro. Foto: P.H., 2015.

Piso al interior de las glorietas, que fueron expresamente conservados por considerarse los únicos que sobrevivieron a la sustitución masiva de baldosas realizadas en la plaza durante intervenciones anteriores. Foto: P.H., 2015.


Las glorietas, ambas de granito travertino rosado liso y poroso, son de planta octogonal y constan de 24 columnas perimetrales de fuste circular y de ocho internas, de fuste poligonal. Los pisos son por su parte de baldosas de 20 x 20 cm y de cemento pintado en rojo, uva o amarillo, dispuestas de manera que conforman la figura de un octágono. Se atribuye a las glorietas capacidad acústica: "Las glorietas... poseen acústica, que es una parte que muchas personas de Maracay no conocen. Aquí anteriormente su fin era hacer presentaciones"... (Mauricio León, restaurador de las glorietas. Telearagua, op. cit.; Parte 1/3). Se ha sugerido asimismo que las formas que estas poseen (así como la presencia en la plaza de otros elementos, entre los cuales ciertas figuras que decoran las luminarias) podrían constituir una sutil referencia a la corriente de pensamiento masónica (Glorietas, op. cit.), hipótesis que sin duda otorga un atractivo adicional a la plaza en cuanto a su significación, y deja abierto un interesante tema de investigación para corroborar (o descartar) dicho supuesto.


Aspecto exterior de la glorieta norte en la década de 1990, intervenida con pintura amarilla y grafitos. Foto col. S. Mendoza, extraída de Macma 1996.


El ingeniero residente Francisco Escobar señaló que las glorietas fueron intervenidas bajo la óptica de llevarlas a su condición original, pero respetando los efectos del paso del tiempo: "se quitaron todas las capas de friso y de graffitis, el trabajo se hizo a mano por expertos en el área, supervisados por funcionarios del Instituto del Patrimonio Cultural de Venezuela, donde solo se pudo usar productos químicos; no podían utilizarse elementos abrasivos, impedían usar lija y piedra de pulir granito... por su condición de tantos años se mantuvo en lo posible lo que los arquitectos llaman máquina del tiempo, que es conservar ciertos aspectos de lo que ha sido su proceso de envejecimiento" (ídem).



Vista exterior de la glorieta sur, ya restaurada y mostrando el color original del granito travertino de que está construida. Foto: P.H., 2015.


Vista de la glorieta sur, iluminada y con presencia de la Guardia Patrimonial. Foto: P.H., 2015.



La estatua ecuestre de El Libertador se alza entre la sección intermedia y la sección este de la plaza y es réplica de la que se encuentra en la Plaza Bolívar de Caracas, ciudad donde fue fundida la estatua maracayera, en los talleres del escultor italiano Emilio Gariboldi (Reinauguran Plaza, 2014; Telearagua, op.cit., Parte 3/3). La restauración de dicha estatua, así como la de su pedestal de mármol, estuvieron a cargo de Luis Felipe Tovar, quien señaló lo siguiente: " La idea de la restauración es que quede todo en su estado original.... para que se preserve en el tiempo lo que nos ha dejado la historia" y "La idea con la restauración es eliminar la pintura que tiene encima.... y volverla [la superficie] a su estado original que es de bronce.... Todo eso son trabajos manuales; no usamos ningún tipo de máquina.... todo se hace como tiene que ser para una restauración completa" (Telearagua, ídem, Partes 2/3 y 3/3, respectivamente).


Vista en sentido sur-norte de la estatua ecuestre de Simón Bolívar. El ladrillo de arcilla cocida del piso de la plazoleta donde se ubica la estatua, colocado en intervenciones anteriores, fue sustituido por baldosas de cemento coloreado en rojo. Foto: P.H., 2015.


En cuanto se refiere a la rehabilitación de las fuentes de agua, hubo sorpresas sobre la marcha. Al respecto Germana Grunert, ingeniera inspectora, señala: "Cuando empezamos la demolición de la primera losa.... nos dimos cuenta de que había otro sobre piso. Empezamos a perforar el segundo sobre piso y nos dimos cuenta de la existencia de un fondo de granito que pareciera ser la pieza original de la fuente de 1930. Esta.... es una pieza completa, que engrana con el tope que es el borde de la fuente. Por lo tanto se detuvo lo que es el trabajo de demolición tal como estaba planteado y se replantea el proceso con una demolición a mano para la recuperación de todo este borde. Este borde estaba cubierto de concreto completamente; había desaparecido.... Se está recuperando lo que es la pieza para entonces ahora tomar las decisiones, en lo que es la parte de restauración, de cuál va a ser el próximo procedimiento a seguir (...) eso era lo que le daba la belleza a la pieza porque es parte de la arquitectura de esa época.... Es obvio que debajo de esta pintura [azul] hay granito; lo que se debió hacer [en las pasadas intervenciones] es restaurar, recuperar, pulir, y no poner pintura de aceite sobre eso. Entonces lo que nosotros queremos hacer es remover todos esos trabajos.... y dejar la pieza original. Va a tener grietas obviamente por el paso histórico y por el tiempo, pero.... nunca fue azul" (ibidem, Parte 3/3).


Aspecto de una de las fuentes pequeñas y del piso antes de la rehabilitación. Foto: P.H., 2011.


Con sus surtidores de agua repotenciados y el  juego de colores en su iluminación (complementada esta última con la denominada "rosa de los vientos" a los pies de la principal), las fuentes de agua ofrecen un hermoso espectáculo, el cual aumentará posiblemente su atractivo con la prometida incorporación de música sincronizada con las iluminación general de la plaza (Guillén, op. cit.; Corvo, op. cit.). Echo sin embargo de menos el antiguo efecto de nebulización de los surtidores en la fuente principal, lo cual le otorgaba elegancia y brindaba una sensación apacible.




Imágenes diurna y nocturna de dos de las fuentes de la Plaza Bolívar. En el piso que rodea la fuente principal se divisa parte de la "rosa de los vientos" iluminada. Fotos: P.H. 2015.


Para la iluminación original de la plaza (en 1930) se instalaron 206 postes de luz tipo candelabro (CONAC, 1992), elaborados en Florencia por la Fondería del Pignone, los cuales fueron luego objeto de una paulatina acción vandálica, con la consecuente desaparición parcial o total de algunos de ellos. Sobre la rehabilitación de estos bienes, Antonio Bautista, encargado de dicha labor, señaló que tenía el compromiso de restaurar las lámparas de los postes de una, dos y cinco luces, así como la de fabricar las piezas faltantes tal como fueron diseñadas cuando los postes llegaron a Venezuela (ibidem, Parte 1/3). Conviene advertir que, a primera vista, nada pareciera permitir el claro discernimiento entre los elementos originales y los repuestos recientemente, en contraposición a lo que establecen los principios de la restauración.


Vista de postes tipo candelabros de dos y cinco luces. Foto: P.H., 2015.


La Plaza Bolívar de Maracay cuenta con doce paños de áreas verdes que, en conjunto, suman16.700 metros cuadrados de jardines, ocupados por más de veinte mil plantas de 236 especies (Gobierno Nacional, 2014). La intervención de estas áreas incluyó la evaluación y el tratamiento fitosanitario de cada árbol entonces existente por parte de especialistas de la Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela (Más de 12.000, 2014). Precisa el historiador Oldman Botello, cronista oficial de Maracay, que subsisten apenas dos árboles de la época en que la plaza fue inaugurada: un samán [especie emblemática del estado Aragua] en la esquina noreste de la plaza (esquina de El Pradito) y un cocotero frente a la estatua ecuestre de El Libertador; pero solo el samán existía desde mucho antes de la construcción de la misma (Telearagua, op. cit., Parte 1/3).

El ingeniero residente Francisco Escobar hizo referencia a circunstancias inesperadas durante los trabajos de intervención de los jardines. La prensa así lo reporta: ..."es fundamental cuidar los animales como las iguanas y ardillas; por tal motivo se realizaron evaluaciones para saber cuál es el tipo de planta que se debe sembrar y están probando para buscar las más apropiadas. Explicó que en uno de los paños donde están ubicados los jardines se realizó una siembra de 500 plantas, que fueron devoradas por las iguanas, lo que hizo necesario replantear el tipo de matas y buscar mecanismos para evitar que la vegetación sea comida por la fauna. Destacó que esa situación generó el diseño de un proyecto de colocación de comederos [y bebederos] para que las iguanas tengan un espacio donde alimentarse y que alguna institución se encargue del plan de mantenimiento y cuidado de la flora y fauna" (Más de 12 mil, op.cit.).


Es común observar la tranquila presencia de iguanas en la plaza, algunas de ellas de gran tamaño. Foto: P.H., 2015.


Guillermo Heirbock, arquitecto paisajista, señala por su parte que la plaza cuenta con una vegetación de mucho tiempo atrás y que el postulado primario desde donde parte es respetar dicha vegetación; y añade: "[queremos] que [la plaza] sea un espacio disfrutable por el público y.... con esos dos equilibrios: con un espacio pavimentado y también un gran espacio paralelo que sea.... verde" (Telearagua, op. cit., Partes 1/3 y 3/3).


Vista de uno de los doce paños de áreas verdes recuperadas que conforman la Plaza Bolívar de Maracay. Foto: P.H., 2015.


Es de advertir que durante una visita reciente a la plaza me he enterado acerca de la muerte violenta de algunos ejemplares de iguana. Hasta ahora no se halla razón concreta de estos hechos, pero una de las hipótesis es que pudiera ser debido a la alteración brusca de su ambiente habitual, principalmente a causa del alto volumen de sonido en las actividades recreativas y culturales que allí se llevan a cabo. En todo caso, conviene precisar el origen del fenómeno y aplicar los correctivos pertinentes.

El remozamiento de la fachada principal del antiguo Hotel Jardín, consistente más que todo en trabajos de frisado y pintura junto con iluminación monumental, fue posiblemente una actividad marginal dentro del proyecto de rehabilitación de la plaza, a objeto de que sirviera solo de escenario adecuado tanto al costado sur de la plaza como al recién estrenado Paseo Carlos Escarrá aledaño. El gobernador de Aragua, Tarek El Aissami, anunció la intención de recuperar la edificación para su uso original como hotel, razón por la cual las dependencias gubernamentales que allí funcionan serían mudadas a otra sede (Gobierno Nacional, op. cit.; Rodríguez, 2014).


Vista parcial de la fachada principal del antiguo Hotel Jardín, recientemente remozada. Foto: P.H., 2015.


En su momento, la prensa reportó el entusiasmo de los ciudadanos consultados con relación a los trabajos de rehabilitación de la plaza y de otros espacios públicos de Maracay, destacando la opinión de algunos respecto de la necesidad de aligerar dichos trabajos y de garantizar la seguridad y el desarrollo de actividades culturales que propicien la recreación familiar (Ontiveros, 2013). Estas aspiraciones parecen haber sido satisfechas con la presencia constante de guardias patrimoniales, desplegados en grupos a todo lo largo de la plaza, y mostrando hasta la fecha una atención esmerada tanto a los visitantes como al resguardo de los espacios y bienes recuperados. Así mismo, con la frecuente programación de actividades culturales y recreativas variadas, la cual ha incluido desde el pasado mes de diciembre la audición de música clásica, popular y tradicional, cine al aire libre, marionetas, espectáculos infantiles y manifestaciones folclóricas y religiosas (Invierten 200 millones, 2014; Jóvenes artistas, 2015; Cerca de 800 personas, 2015; Proyectan películas, 2015; Lara, 2015; Celebrada noche, 2015).


Noche de boleros en la celebración del 14 de febrero, día del amor y la amistad. Foto extraída de El Aragüeño (15-02-2015).


Para bien o para mal, y debido a su ubicación todavía distanciada del centro de la ciudad, la plaza Bolívar no es paso obligado del tráfago cotidiano, lo que le otorga valor como sitio ideal para el solaz, aunque también la torna vulnerable frente a la inseguridad y el vandalismo. Se hace por tanto imprescindible incentivar su apropiación por parte de la ciudadanía garantizando un servicio continuo de seguridad, y manteniendo su atractivo mediante la preservación de los bienes culturales existentes y la programación frecuente de actividades adecuadas de esparcimiento.



El tranquilo disfrute de los espacios de la plaza es ahora posible gracias a la presencia de la Guardia Patrimonial. Foto: P.H., 2015.


De algún modo la intención al respecto ha estado en la mente de quienes han participado en la rehabilitación de la plaza , e incluso de los propios visitantes: ..."el músico maracayero Sergio Blanco.... agregó que solo haría falta hacer un llamado a la población para que se encargue de su cuidado [de la plaza]" (VTV/GBA, 2014). "La expectativa es de alguna manera dejar esto [la plaza] abierto, y vamos a un proceso de información extendida hacia los colegios, hacia los medios, hacia los colectivos, para que de alguna manera comience a sentirse de qué se trata lo de la plaza" (Ingeniero Jorge Hage/ Telearagua, op. cit., Parte 3/3); ..." Eso es lo que debe quedar con los aragüeños, con los maracayeros: que la Plaza Bolívar, una vez rehabilitada, es un espacio de pertenencia a cada ciudadano y debe ser resguardado, debe haber preservación, y a la vez disfrutarla (Ingeniero Guillermo Rodríguez/ op. cit.); ..."Yo le digo a la gente que hay una frase de la sabiduría popular muy sabia.... que dice: 'nadie cuida lo que no quiere y nadie quiere lo que no conoce'. Entonces hay que conocer lo que tenemos para apreciarlo, valorarlo, y después la conservación sale natural, es espontánea, porque se reconocen los valores. Entonces, yo lo que haría es invitar a la gente a que conozca verdaderamente a profundidad lo que es esta plaza, lo que significa cada uno de esos elementos, y los conozca para que los valore, y después la conservación va a ser natural, la gente la va a respetar espontáneamente (Arquitecta Mildred Egui/ ídem.).

He aquí el reconocimiento de la identidad y el sentido de pertenencia como factores fundamentales para la salvaguarda del patrimonio cultural.    


NOTAS:
[1] Cuando se anunció el inicio de los trabajos, en noviembre de 2013, se estimó un lapso de seis meses para la ejecución de la obra "debido a lo delicado de los trabajos, sobre todo en las baldosas artesanales en los pisos que por su diseño tienen un rendimiento de 300 metros lineales por semana" (Gobernación, 2013); sin embargo, debieron transcurrir trece meses para la entrega parcial (95% de avance) de la plaza renovada, aduciendo retrasos en la llegada de material para la cobertura de los pisos, cambios meteorológicos y adición de nuevos proyectos (Guillén, 2014), con la promesa de culminar los trabajos en enero de 2015 (Corvo, 2014).

[2] Para el día de la reinauguración de la plaza (29 de diciembre de 2014), se contó "con un contingente de la Policía de Aragua, que junto a más de 40 milicianos serán parte de la Guardia Patrimonial", según declarara el comisario Alexis Lamas, director de la Guardia Patrimonial de Aragua. Señaló asimismo el comisario Lamas que quienes forman parte de esta guardia "se formaron durante un mes en áreas de patrimonio histórico, relaciones públicas, derechos humanos y medio ambiente, entre otras" (Corvo, 2014).

[3] En La Guaira (estado Vargas) se construye en la actualidad una plaza dedicada a El Libertador, la cual habría de desplazar del primer lugar en tamaño a la plaza maracayera: "Esta obra... cuenta con una inversión de 145 millones de bolívares, posee 60% de avance y engalanará parte de la costa este de Vargas, estado que será referencia internacional por tener la Plaza Bolívar más grande de América Latina. (...) Dentro del lugar habrá un restaurante de 1.220 metros cuadrados y una pantalla con caída de agua de 11 metros de altura por 32 metros de largo (...) Se construye en un área de 30 mil metros cuadrados de terrenos ganados al mar, y actualmente están terminando la colocación del concreto armado en el mirador, mientras que en la plaza central continúan las labores de ornato, el vaciado de los pisos y el levantamiento de vigas y columnas para la instalación del techo del restaurante" (AVN, 2014).

[4] El Club de Deportes fue derribado en una de las intervenciones que ha padecido el conjunto arquitectónico de la Plaza Bolívar a lo largo de su historia; con ello el proyecto original de esta plaza quedó lesionado de manera irreversible.

[5] Solo uno de los medios consultados señala un monto de inversión bastante más elevado, aun cuando dicho medio pareciera tener como fuente de información a la propia Gobernación de Aragua (ver Invierten 200 millones, 2014).

[6]
Hoyo que se hace al pie de las plantas para detener el agua en los riegos.

[7] Especie de gancho metálico utilizado para el amarre de embarcaciones o de elementos de infraestructura.



FUENTES:

Asociación Venezolana de Noticias-AVN. (2014, Noviembre 20). En La Guaira se construye la  Plaza Bolívar más grande de Latinoamérica. Aporrea.org [Sitio Web de noticias]. Disponible: http://aporrea.org/actualidad/n261027.html

Celebrada noche de boleros en la Plaza Bolívar de Maracay. (2015, Febrero 15). El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno.com.ve

Cerca de 800 personas disfrutaron del cine venezolano en la Plaza Bolívar de Maracay. (2015, Febrero 01). hoyvenezuela.info [Sitio Web de noticias]. Disponible: http://hoyvenezuela.info/cerca-de-800-personas-disfrutaron-del-cine-venezolano-en-la-plaza-bolivar/

Consejo Nacional de la Cultura- CONAC. (1992). Inventario del Patrimonio Cultural: Bienes inmuebles: Aragua. Caracas: Autor.

Corvo, J. (2014, Diciembre 28). Plaza Bolívar de Maracay lucirá todo su esplendor. El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://elaragueno.com.ve/plaza-bolivar-de-maracay-lucira-todo-su-esplendor/ 

Fleitas, G. (2003). Cristina Gómez, maracayera. Villa de Cura: Gobernación de Aragua.

Glorietas de la Plaza Bolívar retomaron su condición original. (2014, Octubre 28). El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno.com.ve

Gobernación de Aragua y PDVSA trabajan en la rehabilitación de la Plaza Bolívar de Maracay. (2013, Noviembre 14). El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno.com.ve

Gobierno Nacional reinauguró Plaza Bolívar de Maracay. (2014, Diciembre 29). Primicias24.com [Sitio Web de noticias]. Disponible: http://www.primicias24.com/nacionales/gobierno-nacional-reinauguro-plaza-bolivar-de-maracay/.

Guillén, E. (2014, Diciembre 17). Plaza Bolívar de Maracay será reinaugurada el 29 de diciembre. El Universal [Versión digital]. Disponible: http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/141217/plaza-bolivar-de-maracay-sera-reinaugurada-el-29-de-diciembre

Invierten 200 millones de bolívares para reinaugurar la Plaza Bolívar de Maracay. (2014, Diciembre 29). Noticias24.com [Sitio Web de noticias). Disponible: http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/269048/reinauguran-la-plaza-bolivar-de-maracay-con-una-inversion-de-200-millones-de-bolivares/

Jóvenes artistas tomarán la Plaza Bolívar de Maracay. (2015, Enero 21). El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno.com.ve

Lara, M. (2015, Febrero 12). Aragua ofrece diversas opciones para disfrutar de estos carnavales. El Aragüeño [Versión Digital]. Disponible: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno.com.ve

Más de 12 mil metros cuadrados de jardines han recuperado en la Plaza Bolívar. (2014, Octubre 21). El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno.com.ve                                                          

Museo de Arte Contemporáneo de Maracay Mario Abreu-MACMA. (1996). Maracay: Espacio y Memoria. Maracay: CONAC y Gobierno de Aragua.

Ontiveros, J. (2013, Diciembre 14). Rehabilitación en espacios públicos llenan de entusiasmo a los maracayeros. El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno.com.ve

Plaza Bolívar quedará "pepita". (2014, Septiembre 19). El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno. com.ve

Polito, L. (2004). La arquitectura en Venezuela. Caracas: Fundación Bigott.

Proyectan películas nacionales en la Plaza Bolívar de Maracay. (2015, Enero 30). El Aragüeño [Versión digital] Disponible: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno.com.ve

Reinauguran Plaza Bolívar de Maracay. (2014, Diciembre 29). Globovisión [Versión digital]. Disponible: http://globovision.com/reinauguran-plaza-bolivar-de-maracay/

Rodríguez, Y. (2014, Noviembre 12). Plaza Bolívar lista para el 17 de diciembre. El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno.com.ve

Televén. (2014). La monumental Plaza Bolívar de Maracay. Documental: Parte 1 (9:25 min.), Parte 2 (6:49 min.) y Parte 3 (9:59 min.). Disponible: http://canaldenoticias.com.ve/index.php/noticias-venezuela/item/9489-la-monumental-plaza-bolivar-de-maracay-video-documental-hd

VTV/Gobernación Bolivariana de Aragua-GBA. (2014, Diciembre 29). Aragüeños alegres con inauguración de Plaza Bolívar y bulevar Carlos Escarrá. Disponible: http://www.vtv.gob.ve/articulos/2014/12/29/araguenos-alegres-con-inauguracion-de-plaza-bolivar-y-bulevar-carlos-escarra-fotos-9574.html

lunes, 9 de febrero de 2015

El humor monumental de Zapata en Maracay


Pedro León Zapata (1929-2015). Foto extraída de Panorama y Aporrea.com 2015.


El pasado viernes 6 de febrero de 2015 falleció en Caracas, apenas contando 85 años de edad, el artista plástico venezolano Pedro León Zapata (nacido en La Grita, estado Táchira, el 27 de febrero de 1929).

Y digo apenas, porque ZAPATA, como acostumbrábamos llamarle quienes desde hace un montón de años le seguíamos con amor o con desagrado -pero siempre con respeto y admiración por su trabajo creativo- tenía, como ocurre siempre con las personas de genio, todavía mucho y de calidad para mostrarnos.

Su obra como caricaturista le marcó para siempre como a los actores que encarnan un personaje inolvidable: se necesita talento del bueno para no terminar marchito por la posesión "vampírica" de aquello que les ha otorgado fama. Cincuenta años de vigencia de ZAPATAZOS -el espacio que inició el 21 de enero de 1965 en la página de opinión del diario El Nacional de Venezuela y que recién culmina con su desaparición física- demuestran que sobre su cuello campeó una poderosa ristra de aptitud e inteligencia que lo preservó para mantenerse vitalmente activo y siempre en el centro de interés de sus diversos seguidores, y para merecer un puesto indiscutible entre lo más granado del periodismo gráfico en el país. Además de otros reconocimientos significativos, Zapata recibió el Premio Nacional de Periodismo en 1967 y el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1980.

El veleidoso camino que eligió para llevar a cabo su trabajo, retratar el país a través de sus ilustraciones (El Periodiquito, 2015), le ganó, según las circunstancias, complacencias y animadversiones. Y es que en el campo de la política la exclusividad de postura es cláusula fundamental en el contrato afectivo. Tan solo como muestra, estos dos botones que difícilmente combinan en el mismo traje:

http://www.codigovenezuela.com/2015/02/destacados/perfil-de-zapata-ilustre-y-desconocido

http://www.aporrea.org/actualidad/a9264.html    

En México se interesó en las técnicas de los muralistas, forma de expresión de la que se hace especial mención una obra de su autoría en Caracas, realizada en 1999 y titulada "Conductores de Venezuela", la cual abarca una superficie de 150 metros de largo por 11,5 metros de alto, está compuesta por 40.000 losas de 20x20 cm. y cubre el muro de contención del límite norte de la ciudad universitaria (Pedro León Zapata, 2015; El Periodiquito, op.cit.). Se hace asimismo referencia a otra obra del género en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Los Andes en Mérida (Ramos, 2015).

Maracay ostentó por poco tiempo otro mural suyo, en el marco del 26 Salón Nacional de Arte Aragua (2001), cuando en ocasión del tricentenario de la ciudad varios artistas fueron invitados a intervenir edificaciones emblemáticas de la misma, correspondiendo a Zapata el circo de toros de Maracay "Maestranza César Girón", Monumento Histórico Nacional declarado en Gaceta Oficial de Venezuela Nº 35.441, del 15 de abril de 1994.


Fachada norte del circo de toros de Maracay "Maestranza César Girón". En el extremo derecho de la imagen se divisa el inicio del largo muro que fuera intervenido en 2000 con la obra de Zapata. Foto: P.H., 2001.


Con medidas aproximadas de 24 metros de largo por 4 metros de alto, la obra se desarrolló sobre la pared sur del patio de caballos y, aparte de abordar el personaje "General Juan Vicente Gómez", tan recurrente en su trabajo, presentaba la singularidad de emplear una combinación de materiales pictóricos y metálicos, y de lograr un efecto tridimensional a través de la disposición de elementos sobrepuestos y separados de la superficie del muro. Lamentablemente, y por razones de índole legal respecto de las intervenciones sobre monumentos históricos, el mural fue concebido con carácter efímero. En estas circunstancias, y acaso como consuelo de tontos, usualmente y por fortuna queda la imagen como único testimonio del hecho.




Vistas generales de la desaparecida obra mural de Zapata sobre la pared sur del patio de caballo del circo de toros de Maracay "Maestranza César Girón". Foto: P.H., 2001. 



FUENTES

Panorama y Aporrea.com. (2015, Febrero 06). Murió el caricaturista Pedro León Zapata. Disponible: http://www.aporrea.org/actualidad/n264805.html

Pedro León Zapata. Disponible: http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Le%C3%B3n_Zapata

Ramos F., G. (2015, Febrero 6). ¡Vaya y venga, Maestro! Disponible:  

Rinden homenaje a Pedro León Zapata con trazos y colores. (2015, Febrero 07). El Periodiquito (Versión digital). Disponible: http://www.elperiodiquito.com/article/187146/Rinden-homenaje-a-Pedro-Leon-Zapata-con-trazos-y-colores

viernes, 6 de febrero de 2015

Construir destruyendo: la lógica extraña de un desarrollo urbanístico





"El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros".


El famoso párrafo que inaugura la crónica de García Márquez vino a mi memoria en la mañana en que divisé a lo lejos un zarpazo insólito sobre la vertiente oeste de la colina de La Trinidad. De repente entendí entonces la salpicada premonitoria contra Santiago Nasar. Al igual que él en el momento que le fuera designado, este sitio emblemático para el municipio Mario Briceño Iragorry (tal como es, pongamos por caso, el Calvario para los caraqueños) está siendo destazado. Dicha agresión tiene como justificativo la provisión inmediata de 200.000 m3 de material de relleno para un desarrollo habitacional de la Misión Vivienda a las faldas de la colina, y sobre tierras que, de paso, son de calidad y tradición agrícolas.

Pero digamos que no es este el lugar para recordar sobre la necesidad patente de reducir al máximo la dependencia de las importaciones a fin de satisfacer nuestra demanda de consumo de alimentos. Solo constato que, al respecto, nada ha cambiado en cuanto a la fuerza decisiva (y al parecer inevitable) de la presión urbana. La cuerda suele romperse por lo más delgado: la necesidad de techo para una población que crece sin solución de continuidad (siete mil millones somos ya, grosso modo y desde hace rato, sobre este maltrecho planeta), obliga a correr la arruga del requerimiento perentorio de alimentos, cuya producción a nivel mundial -se viene advirtiendo, y también desde hace rato- no alcanza ya para tantos. ¡A producir en otro lado, y sobre tierras más lejanas, que la ciudad abulta de cintura!: nos hemos acostumbrado (y resignado) a esta realidad tan comprometedora para la seguridad alimentaria, y que en estos tiempos campea todavía con fuerza en Venezuela, ahora por razones imperativas de índole social.

Pero si en esta cuerda del crecimiento urbano desproporcionado las tierras de vocación agrícola se descartan en perjuicio del alimento corporal, ¿qué queda en su delgadez para el patrimonio cultural, sutilísimo alimento del espíritu?      

Sobre el asunto específico de la colina de La Trinidad, puede leerse la entrada a este blog del 20 de agosto de 2011. Esta entrada es la tercera de siete sucesivas agrupadas bajo el título "La Casona de La Trinidad: epicentro patrimonial marobricense", las cuales fueron subidas entre el 26 de marzo y el 13 de abril de 2011 luego del desplome del techo y del muro norte de la casona de La Trinidad (Monumento Histórico Nacional declarado en G.O.V. Nº 34.630, del 8 de enero de 1991), a consecuencia de las explosiones de CAVIM, sobre lo cual informa otra entrada, con fecha 12 de febrero de 2011. Creo en consecuencia que no se hace necesario agregar más argumentos sobre la validez de la colina como parte fundamental de todo el complejo patrimonial que se asienta en ella y que le rodea.

Por su significación cultural intangible este sitio fue expresamente incluido en el Primer Censo del Patrimonio Cultural Venezolano (IPC 2006, pp. 59-60), razón por la cual forma parte del Registro General del Patrimonio Cultural y se encuentra por tanto amparado por la Providencia Administrativa Nº 012/05 (30 de junio de 2005), cuyo artículo 21 reza lo siguiente:

"Toda intervención de los bienes culturales inscritos en el Registro General del Patrimonio Cultural que pudiera afectar los valores que motivaron su inclusión en el mismo, deberá ser previamente autorizado por el Instituto del Patrimonio Cultural [IPC]. Las solicitudes de autorización a ser expedida por el IPC, deberán estar acompañadas del respèctivo proyecto de intervención, elaborado por un profesional debidamente capacitado para ello"...

El artículo 24, dictamina por su parte que:

"A los fines de la protección de los bienes inscritos en el Registro General del Patrimonio Cultural, el IPC podrá tramitar procedimientos administrativos a los fines de determinar la responsabilidad administrativa de los infractores de la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, en el curso de los cuales podrá dictar las medidas anticipativas que considere necesarias para evitar posibles daños irreparables a los bienes registrados".

La intervención de este bien cultural va además a contrapelo del artículo 99 de la Constitución Nacional, que dice que "los valores de la cultura constituyen un bien irrenunciable del pueblo venezolano y un derecho fundamental que el Estado fomentará y garantizará, procurando las condiciones, instrumentos legales, medios y presupuestos necesarios"...

La agresión que ha venido sufriendo la colina (por comisión o por omisión) representa un fuerte impacto negativo desde el punto de vista simbólico, así como un mensaje poderoso sobre el inconsciente colectivo: el de que en la Constitución parece haber derechos que prevalecen sobre otros dependiendo de las circunstancias.

El artículo 82 de nuestra Carta Magna dice en tanto que "Toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada, segura, cómoda, higiénicas, con servicios básicos esenciales que incluyan un hábitat que humanice las relaciones familiares, vecinales y comunitarias"...

Siento que la urgencia con que se realizan las actuaciones de los organismos competentes y sus autoridades para reducir los ingentes problemas de la población tradicionalmente excluida va en detrimento de la planificación y la convivencia de las cosas. Nada más puede explicar esta evidente contradicción constitucional: destruir un bien cultural para construir un bien social. La cosa cultural y la cosa social no tienen por qué someterse a un continuo enfrentamiento excluyente: las dos son fundamentales e imprescindibles, y con voluntad y buen juicio políticos siempre es posible lograr su convivencia. Abogo por tanto por el respeto, la salvaguarda y la conciliación entre ambas.

Espero que se encuentre un equilibrio satisfactorio en la solución de esta preocupante desavenencia antes de que se concrete "el posible daño irreparable sobre el bien registrado" que da sentido al artículo 24 de la ya mencionada Providencia Administrativa Nº 12/05.
 


FUENTES

Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. (1999).

Instituto del Patrimonio Cultural-IPC. (2006). Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano: Región Centro Oriente: Estado Aragua: Municipios Mario Briceño Iragorry y Ocumare de La Costa de Oro: AR 08-18. Caracas: Autor. Disponible:
http://issuu.com/fondoeditorialbolivariano/docs/mario_brice_o_iragorry_-_ocumare_de_la_costa_de_or/4


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Patrimonio inmaterial venezolano en días de Navidad


En su Manual de folklore venezolano, publicado por primera vez en 1955, la investigadora Isabel Aretz es enfática al afirmar que “la fiesta más importante para el venezolano, tanto en las ciudades como en los campos, es la Navidad” (Aretz 1976, p.132).  Sus recorridos de observación por todo el país le permitieron constatar entonces manifestaciones relacionadas con su celebración iniciadas en septiembre u octubre con el paseo del Niño por los campos, hasta el día de la Virgen de Candelaria (2 de febrero, día de la Purificación de la Virgen y de la Presentación de Jesús en el Templo), cuando se procede a desmontar el pesebre o nacimiento. Un alegre aguinaldo de la región de Barlovento (estado Miranda), “Candelaria hermosa”, testimonia este día como fecha de cierre de la Navidad en dos de sus estrofas:

Nuestras navidades/ suelen terminar/ el dos de febrero/ y entra el carnaval; Se va la parranda/ que hoy nos entretiene/ volveré con ella/ el año que viene.

Entre principio y fin de este prolongado lapso de celebración, abundan a lo largo y ancho del país las  expresiones dedicadas o a propósito de fechas y períodos emblemáticos relacionados con la venida de Jesús: Adviento, Navidad, Inocentes, Fin de Año, Reyes… Algunas de estas expresiones se mantienen con gran vitalidad, otras sobreviven a duras penas gracias al esfuerzo casi quijotesco de cultores y de instituciones locales, públicas o privadas: Pastores,  Novena del Niño, Posadas, Paradura del Niño, y una numerosa gama de diversiones o parrandas, consistentes en danzas y representaciones teatrales diversas: El Pájaro GuarandolEl CariteLa SirenaLos ChimichimitosEl Mare-MareEl RóbaloEl Sebucán y El Avión, Los Locos o Locainas, el Mono de Caicara, El Espuntón, Cintas, danza de la Botella, baile de los Chimbangueles, la Bajada de Los Reyes, los Danceros de La Candelaria. La mayor parte de ellas son de raigambre española, pero han adquirido particularidad, en mayor o menor grado, gracias al aporte cultural específico de las comunidades que hasta el día de hoy las practican y mantienen.



Conjunto de aguinalderos con sus instrumentos: de izq. a der., charrasca, cuatro, furruco, tambora, guitarra y maracas (estado Carabobo). Foto: Luis Felipe Ramón y Rivera, década 1950?, extraída de Aretz 1976.


Apenas quince años después de la primera publicación del referido manual, Aretz expresaba su preocupación por la posible desaparición de muchas de estas manifestaciones de la cultura tradicional debido al fallecimiento y el pronto olvido (incluso en sus propios lugares de origen) de artesanos y artistas populares, y a la sustitución de dichas manifestaciones por otras que proceden de influyentes comunidades con distinta idiosincrasia (en lugar de la convivencia de las mismas): “Nuestros campesinos que todavía usan el arado de madera, acompañan a veces sus faenas con un radiecito de transistores que los pone en contacto con el resto del mundo, pero que también les hace olvidar lo más preciado de su propia cultura, como es la música tradicional” (op. cit., p. 10: Prólogo a la segunda edición). “Es la cultura tradicional, agrega la autora, .... la que interesa describir y salvar por cuanto ella representa la raíz, o sea la base formativa del venezolano”.

Aparte de las escuelas, cuyos objetivos docentes contemplan la información y la motivación sobre manifestaciones culturales nacionales y locales, algunas instituciones y no pocos núcleos familiares intentan preservar las tradiciones más vinculadas a sus propósitos y a sus afectos.       

En este sentido, es oportuno destacar el caso de los Pastores del Niño Jesús de El Limón, expresión característica de dicho centro poblado (estrechamente vinculado con Maracay), que se representa el segundo sábado de cada diciembre o el noveno día antes de la Navidad en adoración y agradecimiento a Jesús niño por los favores concedidos, y que fusiona elementos del culto católico con personajes y manifestaciones extraídas de la cultura popular (IPC 2006b, pp. 120-121). Este año han celebrado sus cien años de arraigo local desde que esta manifestación llegara de la vecina población de Aguas Calientes (estado Carabobo), con una particular vitalidad gracias a los numerosos talleres de difusión llevados a cabo en las escuelas, así como a la entusiasta participación de la población infantil quizás en razón de la época festiva en la que se ejecuta, de la vistosidad de la indumentaria y de la variedad de personajes y movimientos. La clara vigencia de esta manifestación cultural, contenida en el Registro General del patrimonio cultural venezolano, ha propiciado seguramente el apoyo financiero de la gobernación del estado Aragua para festejar este especial aniversario (Barrios 2014). 



Personajes de los Pastores del Niño Jesús de El Limón (2003). Foto extraída de Contreras 2007?


En tiempo de Adviento (tiempo de preparación para la venida de Jesús, que se cumple durante las cuatro semanas que preceden la Navidad) tienen lugar dos manifestaciones significativas en el culto católico: las Misas de Aguinaldo y la Novena del Niño Jesús, ambas realizadas a lo largo de los nueve días previos al Nacimiento.

Las Misas de Aguinaldo gozan todavía de amplia aceptación entre la población católica venezolana, tal vez debido a las particulares circunstancias de su realización. Su celebración en las frescas madrugadas decembrinas y el ambiente festivo de la Navidad que las imbuye motivan la asistencia de todo el núcleo familiar. Aun cuando las patinadas infantiles se van haciendo menos frecuentes por la escasez de espacio adecuado propia de nuestras ciudades y a pesar de que la celebración de las misas procura cada vez más el amparo de la luz del día por cuestiones de seguridad, se conserva la costumbre de consumir chocolate caliente, café, bollos y pasteles después de la misa, y sobre todo, la de animar el acto litúrgico con los tradicionales aguinaldos, que enriquecen con su diversidad y vigencia el acervo musical venezolano.

Como muestra de esta hermosa expresión musical coloco los siguiente enlaces:

https://www.youtube.com/watch?v=wX3IomIYcW0 (El Quinteto Contrapunto interpreta una serie de aguinaldos y parrandas tradicionales y de creación popular y académica.
https://www.youtube.com/watch?v=lLj-T-bbhgc (Un aguinaldo de aires costumbristas en la voz de su propio autor, el reconocido cantante y compositor Simón Díaz).
https://www.youtube.com/watch?v=CH4PzvygQvE (La cantora Cecilia Todd ofrece aguinaldos de tres compositores contemporáneos -Otilio Galíndez, Henry Martínez y Leonel Ruiz-, que permiten apreciar la presencia vital de este género en el repertorio general de música venezolana).

Cabe mencionar que Simón Díaz, Otilio Galíndez y Henry Martínez han sido incluidos en los censos de Patrimonio Cultural correspondientes a los municipios Urdaneta (IPC 2006a, p.88), Mario Briceño Iragorry (IPC 2006b, p.80) y Girardot (IPC 2006c, p.213) del estado Aragua, respectivamente.

En Venezuela las Misas de Aguinaldo tienen visos particulares. Al respecto, en Correo del Caroní puede leerse lo siguiente:  ..."en todo el mundo el color usado en las celebraciones es el morado; sin embargo, en Venezuela se permite utilizar el blanco, además de los instrumentos típicos del aguinaldo. El padre Carlos Ruiz, sacerdote de la iglesia San martín de Porres, en Brisas del Sur en San Félix, explicó que Venezuela es privilegiada, pues es uno de los pocos países en que se permite cantar el Gloria y el Aleluya en las eucaristías de la novena de Navidad. 'Además en este país se permite hacer el novenario completo, porque en otros países inicia es el 17 de diciembre, todo esto para que la tradición prevalezca y no se pierda', añadió. El permiso fue otorgado por el Vaticano, específicamente por el Papa León XIII, en vista de la cantidad de personas que asisten a las misas. En ese entonces, los religiosos explicaron lo importante del uso de los instrumentos en las misas de aguinaldo, lo que suma más alegría a la celebración" (Pocaterra 2014). En El Impulso se destaca en tanto que "gracias a la iniciativa de la Conferencia Episcopal Venezolana, cada misa de aguinaldo tiene una intención u oración especial a Jesús Eucaristía, a través de la cual se pide la bendición divina para las familias, matrimonios, juventud, gobernantes, clero, indígenas, infancia, entre otros temas que son de interés colectivo" (Rodríguez 2012).

La Novena del Niño Jesús es por su parte una expresión más propia de los estados andinos (Táchira, Mérida y Trujillo), y consiste en un conjunto de oraciones efectuadas entre el 16 y el 24 de diciembre, preferiblemente ante el pesebre o nacimiento, las cuales están dedicadas al misterio de Navidad, a la Sagrada Familia, y particularmente a Jesús niño, con el fin de preparar a los orantes para recibir apropiadamente al Mesías: Oración para todos los días, Oración a la Santísima Virgen, Oración a San José, Consideraciones diarias, Gozos y Oración al Niño Jesús.

En el resto del país la costumbre de la Novena es más puntual, y se ejerce por lo general en el seno de familias de procedencia andina. En Maracay tengo el gusto de participar en la celebración que unos amigos realizan cada año en su hogar y que nos convoca a compartir un tiempo de espiritualidad y alegría. Los Gozos son (al menos en la versión particular de esta familia) reemplazados por aguinaldos y parrandas, que todos los asistentes interpretamos sin grandes pretensiones. Cada año, el "dueño de casa", por lo demás excelente músico, compone una nueva pieza para la ocasión, la cual se incorpora de inmediato al ya dilatado repertorio disponible para los fortuitos intérpretes. He aquí la letra del aguinaldo (de parranda) de 2014, dedicado en esta oportunidad a San José.





¡Sirva esta entrada para manifestar a quienes visitan este Blog mis mejores deseos por una Navidad dichosa y un venturoso 2015!



FUENTES:

Aretz, I. (1976). Manual de folklore venezolano. Caracas: Monte Ávila.

Barrios, R. (2014, Noviembre 13). Bs. 516 mil aprobó Gobierno regional para los Pastores del Niño Jesús. El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno.com.ve

Contreras, F. (2007?). Pastores del Niño Jesús de El Limón [Disco Compacto temático].

Instituto del Patrimonio Cultural-IPC. (2006a). Municipios Camatagua y Urdaneta, estado Aragua. Caracas: IPC. Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Centro Oriente: AR 02-15.

Instituto del Patrimonio Cultural-IPC. (2006b). Municipios Mario Briceño Iragorry y Ocumare de La Costa, estado Aragua. Caracas: IPC. Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Centro Oriente: AR 08-18.

Instituto del Patrimonio Cultural-IPC. (2006c). Municipios Girardot y Francisco Linares Alcántara, estado Aragua. Caracas: IPC. Catálogo del Patrimonios Cultural Venezolano. Región Centro Oriente: AR 03-17

Rodríguez, K. (2012, Diciembre 16). Parroquias católicas inician novena de aguinaldos.El Impulso. Disponible: http://elimpulso.com/articulo/parroquias-catolicas-inician-novena-de-aguinaldos

Pocaterra, D. (2014, Diciembre 16). Aguinaldos y plegarias en la espera del Niño Dios. Correo del Caroní. Disponible: http://www.correodelcaroni.com/index.php/cdad/item/25112-feligresia-catolica-espera-el-nacimiento-del-nino-jesus-entre-aguinaldos-y-oraciones

sábado, 13 de diciembre de 2014

Colegio Padre Antonio Leyh: "La historia de lo que sé y de lo que me acuerdo"


Héctor Rodríguez Bravo.


En fecha reciente recibí por el correo de este Blog (laciudadrecobrada@hotmail.com), un saludo de Héctor Rodríguez Bravo acompañado de sus memorias sobre el Colegio Padre Antonio Leyh (hoy Instituto de Educación Especial Padre Leyh: ver entrada del 26/06/2011), donde cursó estudios primarios. Ha sido esta una grata sorpresa, pues se cumple con ella mi deseo de que este medio sirva también para compartir los recuerdos de numerosas personas que fueron alumnos de dicha institución. Aparte de su alta carga emotiva, estos recuerdos constituyen una fuente primaria de valiosa información sobre aspectos que, por sencillos y cotidianos, son injustamente obviados por la historia oficial. 

Mantengo la esperanza de que la iniciativa de Héctor encienda el entusiasmo para que otros condiscípulos suyos se animen a difundir por estas páginas sus propias vivencias e impresiones, las cuales enriquecerán seguramente las que a continuación se presenta.


(Pedro Hernández S.)      



Estimado Pedro.-

Quien suscribe, Héctor Enrique Rodríguez Bravo, te dirijo el presente con la intención de contarte la historia de lo que sé y lo que recuerdo del Internado Padre Antonio Leyh (La Trinidad, 1960-1966).

Hoy (28/11/2014) estuve hurgando en Internet y vino a mi memoria mis años en el Internado; y por la búsqueda que introduje accedí a tu Blog "La Ciudad Recobrada", pudiendo ver algunas fotos y leer algunos comentarios de ex-alumnos que me indujeron a teclear estas líneas. Mi sobrenombre en el Internado era "Barriga".

Atentamente,

Héctor Rodríguez.



SALIDA DE CARACAS: [1]


Mi papá, Henrique Rodríguez Loreto, era empleado del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, que su vez era el órgano institucional al que estaba adscrito el Internado Padre Antonio Leyh, mejor conocido como La Trinidad.


Busto del Padre Antonio Leyh, primer director y epónimo del colegio (Foto extraída de Maracay, solo su pasado histórico, publicada por Gustavo Valero). [2]


A mí me precedieron dos hermanos, Freddy (Pata de mula) y Víctor (Barriga de melón), que ingresaron en el 55 y 56, respectivamente. El 15 de septiembre de 1960, que es la fecha en que inicio en el Internado para cursar el 1er. grado, mi hermano Freddy cursaba el 6to. grado, y mi hermano Víctor había sido expulsado por mala conducta en el período anterior.

Recuerdo la rutina que se hacía cada vez que nos llevaban al Internado y me imagino que así fue como hicimos la primera vez que lo hice, es decir, el 15 de septiembre de 1960. El sitio de partida era en algún lugar de El Paraíso, en Caracas, presumo que era alguna sede del Ministerio. Muy temprano nos llevaba mi papá y nos montábamos en un autobús escolar de 60 puestos que luego nos trasladaba hasta el colegio. La ruta era por la Panamericana, pasando por Los Teques, Las Tejerías, El Consejo, La Victoria, San Mateo, La Encrucijada, Turmero, Maracay, y por último los límites de la Universidad Central de Venezuela-UCV (Facultades de Agronomía y Veterinaria), que era en donde estaba ubicado el Internado Padre Antonio Leyh.

He leído en los comentarios en tu Blog que la gente habla de El Limón; pero desde el Internado hasta el pueblo de El Limón había una buena distancia. Además de la Universidad, lo único que quedaba a la vista del Internado era una vaquera que se ubicaba a la izquierda, en la vía Maracay – El Limón.

En ese viaje nos mezclábamos alumnos de todos los grados y todas las edades, y podrás imaginarte lo traumático del mismo: un niño de 7 años que a lo mejor era primera vez que se montaba en un autobús, y además por una sinuosa carretera llena de curvas como la Panamericana; era todo un desastre. Viajábamos solos, sin nuestros padres.

Llegamos al Colegio en horas del mediodía y nos recibió el Director, que para esa fecha era el padre Halwirgo Banmeier (algo así se llamaba). Llegábamos con nuestra maletica, que era la que iba a servir para guardar la ropa que cargábamos y después nos iba a servir para regresarnos, y en donde la mamá nos colocaba algunas chucherías y algunas monedas. Estas monedas se las entregamos al Hermano Oswaldo, quien las administraba.

Pasamos a almorzar en un comedor que era enorme y, si la memoria no me falla, tenía 24 mesas, cada una como para 16 comensales.

Luego de almorzar nos llevaron al patio principal, siempre con la maletica en la mano, en donde nos colocaron por orden de tamaño, y en base a este criterio nos dividieron en cuatro grupos que se llamaban “Secciones”, 4 en total. De seguida iba pasando cada sección por el depósito en donde nos asignaban un número, que iba a ser nuestra identificación para el puesto asignado en el depósito y en cada una de las prendas de nuestra ropa.


Bosquejo general de la distribución interna del colegio Padre Antonio Leyh en la primera mitad de la década de 1960, realizado de memoria por H. Rodríguez en 2014 (sin escala).

Este es un plano a mano alzada de cómo recuerdo el colegio (no he mantenido las perspectivas de los tamaños). El Patio Principal o Patio Grande es el que está en la parte interior, en donde estaba el tanque y también los dormitorios. Por cierto, el plano muestra solo la parte de abajo; encima de donde observas los dormitorios que están al frente del tanque había otros dos dormitorios. Los otros dos estaban ubicados en la parte superior del área marcada como barbería, baño, salón, sastre y médico. El colegio tenía dos entradas, las dos eran por la vía que daba a la UCV. La entrada general era por la misma que servía de acceso a los campos de fútbol: había un portón que daba a una explanada, y como a 30 metros a la derecha (ubícate entre la habitación de del hermano Oswaldo y el comedor), estaba una puerta que daba acceso al Patio Pequeño, el de la plazoleta. La entrada a la Dirección era muy poco usada; generalmente durante los días de visita. El patio de la Dirección no tenía conexión con los otros dos, porque más que un patio era como un jardín con bancos. Era utilizado por los familiares los días de las visitas.



ROPA DE VESTIR:


Era un uniforme de kaki con un pantalón corto, camisa manga corta y un interior de tela color blanco; todo esto acompañado con unas alpargatas negras con suela de caucho. Nos entregaban un cepillo de dientes y una toalla. Semanalmente, los sábados en la tarde, nos daban una nueva muda, y las alpargatas nos las cambiaban mensualmente. Al que se le rompían o se le perdían, debía esperar obligatoriamente hasta su próxima entrega: más de una vez teníamos que llegar al mes descalzos.


Mi número fue el 173. Fue el mismo número para todo el tiempo que estuve en el colegio.


DORMITORIOS:


Después de asignarnos la sección, el número y la ropa, nos asignaban el dormitorio. Para esa fecha creo había 6 dormitorios, cada uno como con 50 camas, siempre con el criterio de la estatura. Estos dormitorios eran muy amplios, cada uno con sus baños múltiples, y estaban ubicados alrededor del patio principal, unos en la planta baja y otros en el piso superior. Recuerdo que a la entrada del dormitorio había una regleta con ganchos adosada a la pared y en donde guindábamos los cepillos de dientes, que ya venían con un agujero en su parte inferior. Esta regleta estaba numerada de acuerdo a la ubicación de la cama.


Había un dormitorio que lo llamaban “el de los meones”, y era para los que mojaban la cama de noche.


Las camas eran de metal, individuales, con jergón de malla y una colchoneta delgada. Sábana, cobija y funda para la almohada. La toalla la guindábamos en el borde de la cama.


Nadie tenía pasta de diente; esta era suministrada mientras los muchachos hacían la oración de noche en la Iglesia; a mí me tocó ser Repartidor de pasta de diente. Era toda una odisea porque había que recorrer los 6 dormitorios, y cepillo por cepillo echarle pasta a cada uno. El tubo de pasta era enorme y debía alcanzar para los 300 muchachos.



COMEDOR:


Espacioso: había como 24 mesas rectangulares y cada una con 16 comensales. Nos asignaban un plato, una taza, un vaso y una cucharilla; todo era de aluminio. Teníamos un puesto fijo.


Las horas de comida eran: 7 a.m.  -  12:30 p.m.  -  6:30 p.m.
Los desayunos eran  generalmente de avena u otro cereal, con pan, mantequilla y mermelada.
Los almuerzos eran sopas con carne, pescado o pollo; arroz y pan. Jugos o frutas.
Las cenas eran fijas por cada día de la semana, recuerdo algunas:
Lunes = Tequiche, era a base de maíz
Martes y Jueves = Torta de pan con mermelada
Miércoles = Funche con leche.


Existía un equipo que se denominaba “Repartidores”, que como su nombre lo indica, eran los encargados de colocar la comida en cada uno de los puestos de las mesas. Este proceso de “Repartir” lo hacían en un lapso de media hora. En cada mesa, y por turno de semana, dos de sus integrantes se ocupaban de lavar los corotos y secarlos, para luego guardarlos en un caldero que estaba guindado debajo de la mesa correspondienteEl trabajo más deseado en el Internado era el de Repartidor. Yo no lo logré.


MERIENDAS:


En la mañana, de las 09:45 a.m. hasta las 10:00 a.m. = Tortas, mangos, naranjas.
En la tarde, de 03:45 p.m. hasta las 04:00 p.m. = Tortas, mangos, naranjas.



IGLESIA:


Una Iglesia grande, con tres filas de bancos; muy bien iluminada con una serie de vitrales. Muy llamativa. Tenía un sitio para el Coro, desde donde se cantaba la misa.


Íbamos a la Iglesia dos veces al día; en la mañana a las 5:30 oíamos misa, y en la noche a las 8 se rezaba algo que no recuerdo.



MAESTROS:


1er. Grado : Hermano Agustín
2do.     “    : Hermano Klino Kinker – Maestro Hidalgo
3er.      “    : Maestro Ochoa
4to.     “     : Maestro Rivas – Maestro Masó. – Maestro Briceño.
5to.     “     : Bachiller Paolín – Bachiller Céspedes
6to.     “     : Padre Pascual

Otros maestros:


Padre Halwirgo Banmeier: Director
Hermano Oswaldo: Coordinador General
Hermano Angélico: Sastre – Ayudante del Odontólogo
Hermano Gotardo: Agricultura
Hermano Romualdo: Agricultura
Padre Savio: (gran deportista )
Hermano Alberto: Barbero – Vigilante –
Hermano Gerbacio: Apicultor – Agricultura (el de la pipa)
Maestro Pineda – Agricultura
Maestro Sucre
Padre Guido
Cerveleón – Jefe de Cocina
Sr. Lucio - Cocinero (el de la bicicleta de reparto)
Maestro Ruíz - cochinera- gallinero
Sr. Trino - Vigilante nocturno



SALONES DE CLASE:


Amplios, con buenos pupitres de madera. Bien ventilados, todos tenían grandes ventanales.


Recuerdo que eran alrededor de 30 alumnos por salón.



DEPORTES:


Fútbol – Béisbol – Voleibol – Natación


Existían 3 campos de fútbol, que denominábamos así: Grande – Mediano – Gringo (el pequeño).


El fútbol se practicaba descalzo, al igual que el béisbol. Cualquier recreo era utilizado para jugar fútbol, generalmente eran caimaneras.


El hermano Oswaldo era el encargado del deporte y se organizaban torneos en donde los partidos se disputaban los miércoles por la tarde. Recuerdo que al equipo ganador lo premiaban con un paquete lleno de “cocorricos”, que eran unos caramelos cuadrados con sabor a coco.


El béisbol se practicaba con menos frecuencia que el fútbol, y el campo estaba incrustado en el mismo campo de fútbol de “Grandes”, en donde el Bakestop, que era donde estaba el Home, estaba ubicado en una esquina del córner de este campo que daba a la carretera.


El Voleibol se practicaba aún con menos frecuencia, y la cancha estaba ubicada a un lado del campo de fútbol “Grande”.


Era la época en que los términos utilizados en el fútbol eran los siguientes:
Arquero – Defensa – Medios – Guin – Centro delantero – OutsiderCórnerPenalti 



SEMANA SANTA:


Los actos litúrgicos del Internado eran muy famosos en la región y asistía mucha gente de afuera. Se hacían diferentes altares (estaciones) en los campos de fútbol y se decoraban muy llamativamente para el paso de las procesiones. En los días Jueves y Viernes Santos nos cambiaban de ropa y nos entregaban la siguiente indumentaria: Pantalón azul corto – camisa blanca manga corta – medias negras hasta la rodilla – zapatos negros.



TANQUE EN EL MEDIO DEL PATIO:


Era un tanque a cielo abierto, muy grande, que utilizábamos para bañarnos luego que pasábamos por las regaderas. Este tanque lo eliminan y construyen una piscina.



PISCINA:


El tanque del patio es eliminado y construyen una piscina como de 30 metros de largo, con una profundidad que iba desde 1 metro hasta los 3 metros. Estaba al lado del campo de fútbol de “Gringos” y para meterse en ella había que pasar primero por las regaderas. 



CASTIGOS:


Los curas eran muy exigentes con la disciplina y los castigos eran de acuerdo a la falta cometida, a saber:
Falta leve = Planchita (Con un palo de escoba, el hermano Oswaldo nos pegaba en la planta de la mano).
Falta media= Plantón (Una hora de pie con los brazos cruzados detrás de la espalda, sin moverse).
Falta grave= Calabozo (Eran dos, que los llamábamos el claro y el oscuro). Eran en efecto unos calabozos individuales totalmente cerrados, solo con una claraboya en la parte superior. Hasta 3 días alcanzaban los castigos. Estos calabozos estaban al fondo de uno de los dormitorios, el ubicado a mano izquierda de la entrada al Patio Principal.



VISITAS:


Nuestros familiares nos podían visitar 2 veces al mes: el 2do. y el 4to. Domingos. La visita empezaba a las 8 de la mañana y terminaba a las 5 de la tarde. Podíamos salir del Internado a cualquier lugar, y el sitio preferido por los familiares que nos visitaban con carro eran los baños de Guamitaque quedaban subiendo de El Limón en la vía a la playa. Era un sitio con aguas muy cristalinas y frías.

La mayoría de las visitas se cumplían en el frente del Internado, al lado de la vía a la UCV, en donde había grandes árboles frondosos que proyectaban agradable sombra. Generalmente los familiares traían comida preparada y pasaban la jornada con los alumnos sentados y disfrutando de un día de campo. El otro sitio que usaban las visitas era el Patio o Jardín de la Dirección, en donde había bancos y otros espacios. 

Te podrás imaginar el drama que se formaba al momento del retiro de los familiares; muchas lágrimas de parte y parte.



SISTEMA EDUCATIVO:


A la distancia y después de 48 años de haber salido de sexto grado es muy difícil evaluar el sistema educativo utilizado por estos curas alemanes; pero, analicemos lo siguiente:


Horas en el salón de clase:


6 a.m. –  7 a.m. = Horario de estudio
                                                                            Total:  1 hora
8 a.m. –  11:45 a.m. = Horario de clase de 45 minutos con recreos intermedios
                                                                            Total:  4 horas
2 p.m. –  4:45 p.m. = Horario de clase de 45 minutos con recreos intermedios
                                                                            Total:  3 horas
5:30 p.m. – 6:30 p.m.=  Horario de estudio                                                                                                                                                 Total:  1 hora

Total horas diarias en el salón de clase=                       9 horas.
Total horas a la semana                      =                         47 horas.

Este programa era desde el lunes hasta el sábado en la mañana, a excepción de los miércoles por la tarde, que eran dedicados al deporte. Con este horario no había tiempo para el ocio, y aprendías o aprendías.


Si acompañas esta dedicación con muy buenos profesores que no faltaban nunca; con un buen material didáctico, todo gratis; con salones espaciosos y bien iluminados, y además con una muy buena alimentación, indudablemente que el resultado debió de ser muy bueno.


De lo que sí me acuerdo muy bien es del sexto grado: nos dictó clase el Padre Pascual, excelente educador. Recuerdo que veíamos química, hasta con incipientes experimentos.



CINE:


Todos los domingos en la noche el hermano Oswaldo nos pasaba una película, que veíamos en el patio grande. Estas películas nos la prestaban algunos cines de Maracay.


Antes de empezar la película todos intentábamos ver los envoltorios de los rollos, porque dependiendo de su tamaño establecíamos lo siguiente: si el envoltorio era grande, la película era mala; por el contrario, si este era pequeño, la película era buena.

Las películas las veíamos sentados en unos bancos largos, y en cada uno cabían como 10 muchachos. No recuerdo dónde guardaban esos bancos. 



RECUERDOS IMBORRABLES:


Existieron algunos acontecimientos que para mí son imborrables y se refieren todos al aspecto deportivo, más exactamente sobre el fútbol (Aunque hay uno que tiene que ver con lo religioso, porque yo pertenecí al Coro de la Iglesia del Internado y era solista. Para esa época las misas se cantaban en Latín, y en una oportunidad fuimos invitados a cantar una misa de Semana Santa en la Catedral de Maracay. Y sí, fui solista en una misa de Semana Santa en la Catedral de Maracay: extraordinario recuerdo).


En una oportunidad el hermano Oswaldo durante la semana conformó una selección de los mejores jugadores del Internado (yo formaba parte de esa selección) y nos informó que el día domingo venía un equipo desde Caracas, más exactamente del Colegio la Salle de La Colina, que era el campeón del Distrito Federal. Llegó el día del partido y el hermano Oswaldo nos llamó al depósito, que era el lugar en donde guardaban los uniformes, y nos entregó a cada uno un short y una franela; eso era todo…


Así salimos al campo y ya el equipo de La Salle nos estaba esperando. Recuerdo como si fuera ayer la cara de sorpresa de los muchachos de La Salle cuando nos vieron: 11 carajitos corriendo al medio del campo y todos descalzos (nuestras edades eran entre 10 y 12 años). Por supuesto que ellos estaban con un uniforme muy vistoso, rallado de amarillo y rojo, unas medias rojas hasta la rodilla, y muy bien calzados con unos buenos zapatos de tacos marca AdidasPues, ¡les pegamos un baile y los goleamos 5 X 0!

En otra oportunidad nos invitaron a jugar a un Internado o Semi-internado llamado La Esperanza, que quedaba en Maracay, y fuimos a jugar al campo de ellos. En esta ocasión el hermano Oswaldo nos entregó además del short y la franela, las medias y unas botas US Keds hasta los tobillos. El primer tiempo nos bailaron, y es que nunca nos habíamos puesto zapatos y cada patada que le dábamos a la pelota no sabíamos a dónde iba a parar; total que nos metieron 3 goles. Al terminar el primer tiempo, el hermano Oswaldo nos dijo: ”¡Todo el mundo a quitarse las medias y las botas, y salgan a jugar!. Los del equipo de La Esperanza nos vieron y no querían jugar porque nos podían lastimar. A la final se decidieron y les dimos un paseo que todavía deben estar buscando la pelota, porque no la tocaron más. Les ganamos 6 X 3.

Por último, debo contarte algo extraordinario que me ocurrió cuando estaba ya en sexto grado y eran los días del mes de mayo o junio de 1966; tenía yo 12 años

Los campos de fútbol “Grande” y “Mediano” unidos formaban un campo reglamentario de 120 X 80 m., y en él entrenaba todas las tardes el equipo de fútbol profesional Tiquire Flores de Aragua. 


Esbozo de los campos de fútbol del Colegio Padre Antonio Leyh en la primera mitad de la década de 1960, realizado de memoria por H. Rodríguez en 2014 (sin escala).



Una tarde que estaba en mi salón de sexto grado y en mi horario de estudio, que era de 5:30 a 6:30 p.m., el hermano Oswaldo me fue a buscar y me dijo que lo siguiera. Fuimos al depósito donde él guardaba los uniformes y me entregó uno completo con medias y botas: “¡Póntelo y me acompañas!Nos dirigimos al campo de fútbol donde estaba entrenando el Tiquire Flores y nos atendió el entrenador, a lo que el hermano Oswaldo le dijo: “Este es el muchacho del que te hablé”. El entrenador era un brasileño y de inmediato me invitó a unirme al entrenamiento. Esa rutina la estuve haciendo todos los días que entrenara el Tiquire hasta que me fui del colegio el 15 de julio de 1966.

Te envío una foto de ese Tiquire Flores de 1966: el técnico era el brasileño Arthur Nequesort, pero en el equipo solo había tres venezolanos: José Olmos, Jorge Gaitán y Antonio Puma. ¿El resto?, extranjeros: un italiano (Walter) y 13 brasileños: Artero, Matías, Navarro, Mesías, Pacheco, Coelho, Waldemar, Helio, Barbosa, Gilberto, Lovizuto, Fernández y Monteiro.


Equipo Tiquire Flores de Aragua 1966 (Foto extraída de liderendeportes.com).



El último día que entrené con el Tiquire Flores, el entrenador me dio una tarjetica de presentación en donde me recomendaba a una persona en Caracas. Una vez llegado a la Capital, me dirigí con mi hermano Freddy a la dirección que estaba en la tarjeta y recuerdo que era la sede de una de las cervezas de la época (Zulia o Caracas). No recuerdo el resultado de esa visita.


Inicié mi bachillerato en el Liceo Fermín Toro de Caracas, y continué mi desarrollo en el fútbol. Un compañero de clases me llevó al Colegio Santo Tomás de Aquino, en Campo Alegre (Chacao), en donde tuve grandes jornadas en el Campeonato Distrital, y uno de los fuertes rivales de nuestro equipo siempre lo fue La Salle de La Colina, aquel vistoso once que enfrenté en mis años en el Internado.



Con el Santo Tomás de Aquino alcancé varios campeonatos (todos en los que participé); pero mi mayor logro lo obtuve cuando fui convocado a la Selección Vinotinto de Mayores, militando todavía como juvenil. Integré la selección que viajó a Brasil para competir en el Sesquicentenario de la Independencia de ese país. Uno de mis compañeros en esa selección, y que también era juvenil, fue alguien hoy conocido por toda la afición: me refiero a Richard Páez.



Yo seguí jugando fútbol y llegué a ser Profesional con el Valencia Fútbol Club, participando entre los años de 1972 al 1981 (ver foto inferior)Por cierto, en mi vida de futbolista profesional tuve relación con dos de los jugadores que estaban en ese Tiquire Flores de 1966; me refiero a los brasileños Silvio Leite y Lovizuto. Lovizuto fue compañero de equipo desde el año 1972 al 1975, y Silvio Leite fue mi entrenador en la temporada de 1978.




Equipo Valencia FC 1975 (Foto: El Carabobeño, 26/10/1975)


En la foto, con 22 años, soy el cuarto de los parados. Te detallo a continuación: de izquierda a derecha, parados: Colmenares, Stanich, A. Carlos, Rodríguez, Jairo, Gala, Ferreira, Díaz, Lovizuto; agachados: Di Biasi, Norman, Fedor, Chabonga, Boys, Ochoa, Rubianes. El Colmenares que ves ahí es el famoso "Pulpo" Omar Colmenares, arquero de la selección nacional y natural de Maracay. Jairo Castellanos también es oriundo de Maracay. Roberto Díaz, el octavo de los parados, fue mi entrenador cuando pertenecí al equipo de fútbol del Santo Tomás de Aquino en Caracas. Lovizuto, el noveno, fue uno de los brasileros que militaba en el Tiquire Flores de 1966.


Otros recuerdos e impresiones:

Estando creo en 3er. Grado, 1962, murió el hermano Klino Kinker que había sido mi maestro en 2do. Grado.


En Junio de 1963 hice la primera comunión (ver foto inferior).



La Primera Comunión en el Internado. En el borde inferior de la fotografía se señala lo siguiente: Internado Padre Antonio Leyh - Héctor E. Rodríguez B - Junio 1963 (Foto Betancourt).



Cuando empecé a cursar el 4to. grado, comenzaron a funcionar los talleres para aprendizaje en el manejo de las maderas y el metal.

En 4to. grado, 1963, cometí una falta grave: me caí a trompadas con un compañero en la Iglesia y en plena misa. Me salió calabozo por 3 días; me metieron en el Oscuro.

Cuando cursaba el 6to. grado, 1966, murió el Bachiller Paolín (fumaba mucho), y a todos los que cursábamos el sexto grado nos vistieron con el traje de semana santa y nos llevaron a Valencia para asistir a sus funerales.

Entre las 11.45 a.m. y las 12:30 del mediodía íbamos a recreo al campo de fútbol, y el hermano Oswaldo tocaba un pito que era la señal para que todos los integrantes de la 1ª Sección se dirigieran a la regaderas para tomar el baño del día; luego la 2da., la 3era., y por último la 4ta. (Los trajes de baño eran unos pantaloncitos de Kaki). Luego pasábamos al comedor para almorzar. El orden lo establecía la formación inmediata de las diferentes secciones. 

La señal de inicio y término de toda actividad era por supuesto el famoso pito del hermano Oswaldo. No era un pito normal; lo recuerdo como una flauta de metal de unos 8 centímetros, con un sonido muy particular y, como dije, en cualquier lugar del Internado se oía ese pito, y a esa orden había que pegar la carrera al sitio de reunión.

Desde la 1 hasta las 2 de la tarde y desde las 4:45 hasta la 5:30 p.m. teníamos recreo en los campos de fútbol. Para esos momentos acudíamos al depósito del hermano Oswaldo, quien nos tenía guardado el dinero que nos daban nuestros padres y lo llevaba anotado en un cuaderno. Solicitábamos una locha, un medio o un real [3], y era para comprar helados, pero sobre todo, unos dulces (besito de coco, torta, majarete) que vendía un señor moreno que los llevaba en una cesta sobre la cabeza. Su nombre era Simón, y se paraba al lado de la cerca que colindaba con la vía a la UCV.

Después de esos recreos en los campos de fútbol, pasábamos al Patio Grande a lavarnos las manos y la cara, y de seguidas para el salón, o a clase o a estudio.

Cada 17 de Mayo se celebra el día de San Pascual Bailón. Por lo tanto, en honor al Padre Pascual (el maestro de 6to. grado) el hermano Oswaldo organizaba un viaje hasta Ocumare de la Costa, en donde los curas tienen una casa: Prepararon un camión 350, le colocaron cuatro filas de bancos y allí nos montaron, ¡y de paseo para la playa!. Regresamos en la tarde vueltos leña, por esa bendita carretera llena de curvas y farallones. Este viaje a Ocumare el día de San Pascual Bailón era una tradición, pero solo para los alumnos del sexto grado, que era el curso del Padre Pascual.

El colegio tenía unos extensos campos cultivados con varios frutales; nos abastecíamos de ellos y creo que también los curas comercializaban el excedente. Había también cría de abejas (apicultura), que manejaba el hermano Gerbacio. Recuerdo que le decíamos "Porrrr", y eso se debía a su manera muy particular cuando rezaba, que por su acento alemán, al decir "por la señal de la Santa Cruz"..., el "por" lo prolongaba de manera que era gracioso para nosotros.

El hermano Oswaldo medía como 2 metros y pesaba como 120 kilos. Era cuadrado, con un carácter severo, y le temíamos porque él era el que nos castigaba con las planchitas (pegarnos con un palo de escoba en los dedos y las palmas de las manos). 

Entre las tremenduras de algunos alumnos estaba la de jubilarse (escaparse) para un sitio de las montañas que llamaban Las Peñitas, que eran unos pozos de agua muy fría. Yo no los llegué a conocer. Si mal no recuerdo, creo que también hubo alumnos que se escaparon del colegio para sus casas.

El castigo del Bachiller Céspedes era agarrarnos con los dedos pulgar e índice de su mano derecha en los pelitos de la sien y darles vueltas; era muy doloroso. 

El maestro Ochoa tenía una manera muy peculiar de contar las historias; generalmente las terminaba muy triste, casi llorando. Es increíble lo que es la memoria, pero en este momento me acuerdo como si hubiera sido ayer que fue el hermano Ochoa el que nos informó de la muerte de Kennedy, el 22 de noviembre de 1963. Por eso es que recuerdo al maestro Ochoa que terminaba los cuentos muy tristes, porque ese día que nos habló de la muerte de Kennedy él terminó llorando, y por supuesto nosotros también.

En diciembre nos daban vacaciones, y a los de Caracas nos venía a buscar el autobús. Regresábamos el 15 de enero.

Como podrás observar por los nombres, no todos los maestros eran alemanes; la mayoría eran venezolanos.

Ahora recuerdo todo esto con nostalgia; pero debo reconocer que fueron momentos muy duros. Solo pensar en un niño de 7 u 8 años, asustado en un dormitorio de esos y llamando a su mamá, más de uno terminaba en lágrimas; fue terrible.

Todo este drama era al inicio del año escolar; pero con el transcurrir del tiempo y con la intensa actividad diaria entre los juegos y los salones de clase, nos íbamos adaptando rápidamente a todas las exigencias, e inclusive a la más dolorosa: la de estar separados de nuestros padres y hermanos.

Existe un concepto equivocado de los Internados, en donde solo se piensa que eran o son sitios para muchachos de mala conducta. Craso error; lo digo en mi caso: mi presencia en el Internado, y la de mis hermanos Freddy, Víctor y Ernesto, se debieron a que mi papá era empleado del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social y por ello teníamos más facilidad de acceso. Además, porque éramos una catajarra de hermanos (fuimos 11). Recuerdo nombres: Albarrán- Pineiro- El Sute Omar Rodríguez- y varios muchachos de El Sombrero- Sergio Ruíz- Adolfo Rodríguez- Chino Montilla- Carlos Ismayer- Seijas- Freddy Valor- Popeye.

Cursaba el 4to. Grado cuando entró un hermano mío, de nombre Ernesto Alí Rodríguez (Barriguita).

En una oportunidad, estando yo en el Internado, se hizo un reencuentro de ex-alumnos. Recuerdo que vino Juan Vené, el famoso periodista, y le donó al colegio un equipo completo de béisbol. Vinieron además algunos militares, y Leopoldo Sucre Figarella, el que fue presidente de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), que también estudió en el Internado (o un hermano).

¡Cómo no voy a recordar al amigo José, cuando en los recreos jugábamos béisbol y él participaba con nosotros! José no estudiaba en el Internado, pero vivía por ahí, se acercaba y lo incluíamos en las caimaneras. La peculiaridad consistía en que al amigo José le faltaba la mitad del brazo izquierdo y él se ponía el guante en la diestra. Al agarrar la pelota, con una destreza sorprendente se sacaba el guante de la mano, y de una se lo metía debajo de la axila izquierda a la vez que sacaba la pelota del guante y la lanzaba. Era un extraordinario jugador.


Años después, fui en varias ocasiones a lo que fue el  Internado Padre Antonio Leyh, y tuve la suerte de conseguirme a uno de los maestros. Ya era otra institución, algo así como una escuela de arte. La infraestructura muy deteriorada; la Iglesia era un depósito. En fin, recuerdos tristes de un pasado alegre.


Hace como 5 años me enteré de que los curas benedictinos se habían establecido en una especie de Abadía que queda en la vía de Valencia a Güigüe, y los fui a visitar. Me presenté ante uno de ellos y le hablé del Internado Padre Antonio Leyh, y me invitó a recorrer las instalaciones mientras me contaba del destino de cada uno de los curas de mi época. Todos habían muerto a excepción del hermano Angélico, pero no se encontraba porque estaba de viaje para Alemania. Le pregunté la edad del hermano Angélico y me dijo que 94 años. Hace poco me enteré de que el hermano Angélico murió en la Abadía.

Esta es la historia de lo que sé y de lo que me acuerdo.


Posiblemente, algo de lo que estoy escribiendo no sea tan cierto como lo plasmo. De ahí lo interesante de tu Blog, amigo Pedro: que pueda servir para las aclaratorias e inclusive para poder reencontrarnos con amigos, ya tan lejanos en el tiempo, pero con la inmensa dicha de estar vivos y poder escribir esta pequeña historia.


NOTAS: 


[1] Sergio Ruíz y Alexis Blanco, ambos procedentes de El Sombrero (estado Guárico) y condiscípulos de Héctor Rodríguez en el Internado Padre Antonio Leyh, colaboraron con sus observaciones y recuerdos para ajustar y ampliar la información contenida en estas memorias.

[2] Salvo esta del busto del Padre Antonio Leyh, todas las fotos e ilustraciones han sido facilitadas por Héctor Rodríguez B.

[3] Monedas con valores proporcionales e inferiores a los 100 céntimos del bolívar, la unidad monetaria nacional; a saber: el real, de 50 céntimos; el medio, de 25 céntimos, y la locha, de 12.5 céntimos. La moneda de menor valor era comúnmente denominada puya y equivalía a 5 céntimos.