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viernes, 14 de noviembre de 2014

La desaparición gradual del patrimonio urbano de Maracay o el desvanecimiento imperceptible de su identidad (II)


La eliminación del enrejado del antiguo parque 23 de Septiembre en la calle Páez de Maracay  (hecho comentado en la entrada del 12 de noviembre de 2014) no es, sin embargo y por desgracia, el único caso del género: en el transcurso de los últimos cinco meses han sido removidas de sus sitios, esta vez por encargo de la propia Alcaldía de Girardot, y con paradero hasta ahora desconocido por la ciudadanía, las rejas que delimitaban los linderos norte y sur del Parque Felipe Guevara Rojas.

Las del lindero norte, realizadas en hierro colado, constituían los restos de mayor longitud (aprox. 100 m.) y mejor conservados del enrejado artístico traído desde Nueva York en 1885 por orden del general Joaquín Crespo, entonces presidente de la República, para la plaza Girardot, de donde fueron retiradas a principios de la década de 1950, y una de sus secciones  recolocada en el Zoológico de Maracay. Un “remozamiento” del zoológico en la década de 1980 (que por cierto arrasó con el pabellón o dancing y con los baños públicos, ambos de fines de la década de 1920), implicó un nuevo desmontaje de las rejas, una pequeña parte de las cuales adornan (hasta nueva decisión de las autoridades, supongo) el conjunto escultórico La Girondina y el busto de Francisco Curro Girón en las afueras del circo de toros, así como la chimenea remanente del antiguo trapiche de la cercana población El Limón, capital del municipio Mario Briceño Iragorry. El paradero y el destino de la sección de las rejas que ahora nos (pre)ocupan, las que hasta junio de este año adornaron el acceso al Parque Felipe Guevara Rojas por la calle Santos Michelena, son hasta el momento desconocidos.




    

Vista general y de detalle de las rejas en hierro colado que se ubicaban, hasta su desmontaje en junio de 2014, en el lindero norte del Parque Felipe Guevara Rojas. Fotos: P.H., 2006.






Vistas del pabellón o dancing (arriba, foto extraída de Botello 2007) y de los baños públicos (abajo, foto de Vicente Amengual, 1975). Ambos edificios formaban parte de las instalaciones del Zoológico de Las Delicias y fueron derribados durante una intervención de este en la década de 1980.





Conjunto escultórico "La Girondina" (del español Emilio Laiz Campos, 1985) resguardado por una sección del antiguo enrejado de la plaza Girardot de Maracay. Foto: P.H., nov. 2014.




Enrejado actual (detalle) de la plaza Girardot, en herrería de soldadura y de burdo acabado, el cual se "inspira" en el que le fuera retirado en la década de 1950.  Foto: P.H., nov. 2014.


Las rejas del lindero sur del parque, colindante con la avenida Bolívar, estaban realizadas en hierro forjado, con volutas y aplicaciones florales, y barras de sección cuadrada rematadas en esferas y flores de lis, ensambladas por entero mediante remaches y abrazaderas. Aparte de su particular atractivo ornamental, este sistema de ensamblaje es hoy día muy raro y costoso, y ha sido prácticamente sustituido por el ensamblaje de soldadura, de factura menos laboriosa. Por si fuese poco, con la remoción de este enrejado fue destruida una parte de la obra mural “Maracay, riqueza ornitológica”, realizada en 2003 por el reconocido artista plástico J.J. Moros (por cierto, patrimonio vivo del municipio Girardot: IPC 2006, p.194).




Rejas en hierro forjado que se ubicaban, hasta su desmontaje en junio de 2014, en el lindero sur del Parque Felipe Guevara Rojas. Foto IPC, 2006.




Vista parcial de la obra "Maracay, riqueza ornitológica" (margen sur), del artista plástico J.J. Moros. Este mural en cerámica recortada se desarrolla sobre dos paredes ubicadas una frente a la otra, a ambas márgenes de la avenida Bolívar de Maracay. La sección de la margen norte fue derribada luego de la remoción de las rejas del lindero sur del parque. Foto: P.H., 2006.








Vista general y detalle de la sección de la margen norte del mural de J.J. Moros, destruido para dar paso a la "rehabilitación" del parque Felipe Guevara Rojas. Fotos: P.H., nov. 2014.


Igual suerte parecen haber sufrido, también por  disposición de la Alcaldía de Girardot,  el mobiliario en granito pulido de la plaza San Cristóbal, constituidos por varios bancos sin respaldo, y en particular por una fuente, en forma de copa y de mediano alzado, que era muestra de un sencillo  y delicado trabajo de labrado y pulido superficial. Esta plaza, dicho sea de paso, fue construida luego de la intervención perpetrada a finales de la década de 1940 contra el cementerio viejo, el cual databa cuando menos de 1839, con la consecuente pérdida de parte de esa historia no oficial de la ciudad contenida en los camposantos, así como de sus exponentes de arquitectura funeraria del siglo XIX, tan solo imaginables por las referencias de Augusto Padrón, el primer cronista oficial de Maracay, quien “nos recordaba que en sus días de juventud, hacia la segunda década del siglo XX, podían verse en el cementerio de la calle Páez lápidas y sepulcros con apellidos notables: Martel, Michelena, Boyer, Udis, Fuenmayor, etc.” (Botello 2007, p.102). De este cementerio no he hallado hasta la fecha siquiera un dibujo que lo ilustre para los que no llegamos a conocerlo; de la fuente tengo por lo menos la foto que aquí muestro.




Fuente en granito pulido, recientemente removida de la Plaza San Cristóbal de Maracay junto con los bancos del mismo material que completaban el mobiliario de este espacio público. Foto: P.H., 2006.


Confieso mi entusiasmo inicial cuando leía en la prensa las declaraciones del alcalde sobre la renovación y rehabilitación de espacios públicos para hacer de Maracay "una ciudad vanguardista" (Torres 2013). Me adherí a su afirmación de que "Maracay es una ciudad de mucho peso para el país, pero lamentablemente no había tenido suerte con sus gobiernos anteriores, que no procuraron darle el sitio que se merece, el que necesariamente debe tener nuestra Ciudad Jardín, como ícono, como centro del país". Al anunciar, en el marco de un proyecto denominado "Maracay Ciudad Jardín", la intervención mediante equipos multidisciplinarios de sitios emblemáticos como la Plaza Bolívar, el bulevar Pérez Almarza, la plaza El Ancla, la Plaza Bicentenaria y el parque Felipe Guevara Rojas, la autoridad municipal señalaba con énfasis contagioso que "son obras conceptualizadas como la transformación y el proceso de reconstrucción de Maracay, las cuales han sido diseñadas y enmarcadas dentro de un gran plan para el reordenamiento de la ciudad", y que "la nueva Maracay dispondrá de más zonas donde la cotidianidad estará de la mano de la calidad de vida, la armonía estará presente entre lo ciudadano y lo urbano, en el cual impere el respeto y las normas de convivencia, de allí la importancia de materializar obras como estas" (Pedro Bastidas... 2014). 

Ante la contundente virtud de tales objetivos, ¿cómo imaginar que pronto vería con angustia la supresión o el deterioro de un significativo mobiliario urbano, sin que mediase explicación (¿debería decir respeto?) alguna a la ciudadanía acerca de la razón de tales acciones y sobre el nuevo destino de dicho mobiliario en su carácter de bien de la nación y de patrimonio de los maracayeros?

Todos estos bienes y sitios afectados están incluidos en el Registro General del Patrimonio Cultural en virtud del Primer Censo del Patrimonio Cultural, llevado a cabo entre 2004 y 2006 en cumplimiento del postulado del artículo 99 de la Constitución Nacional, conforme a lo establecido en la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, y mediante el Acto Nº 003/05, de fecha 20 de febrero de 2005, por el cual el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC) declaró Bien de Interés Cultural cada una de las manifestaciones tangibles e intangibles registradas en el censo mencionado y reflejadas en los catálogos elaborados con ocasión al mismo (IPC, op. cit.,  p. 267). A los fines de facilitar el manejo y salvaguardia de dichas manifestaciones, el IPC dictó la Providencia Administrativa Nº 012/05 (del 30 de junio de 2005), que fija las medidas técnicas a las que deben ceñirse las autoridades nacionales, estadales y municipales, así como las personas naturales y jurídicas (idem, p. 267).

Las rejas del antiguo Parque 23 de Septiembre son expresamente señaladas en las páginas 33 y 97 del catálogo de los municipios Girardot y Francisco Linares Alcántara del estado Aragua (ibidem); las rejas del Parque Felipe Guevara Rojas, en las páginas 26 y 139 del mismo documento; el mural de J.J. Moros en las páginas 139 y 154, y la Plaza San Cristóbal en la página 80.

Ante el evidente carácter patrimonial de estos bienes, pregunto: ¿Se dio cumplimiento, previo a las actuaciones que los afectaron, al artículo 21 de la providencia 012/05, que reza: "Toda intervención de los bienes culturales inscritos en el Registro General del Patrimonio Cultural que pudiera afectar los valores que motivaron su inclusión en el mismo, deberá ser previamente autorizada por el Instituto del Patrimonio Cultural"? Si así ha ocurrido, debe existir una comunicación oficial del ente rector del patrimonio cultural venezolano con los acuerdos y recomendaciones de cada caso, y la municipalidad tiene al menos la responsabilidad moral (y política) de dar a conocer su contenido a la ciudadanía. Si se obvió, en cambio, este requisito legal, el desconocimiento del mismo en modo alguno debería ser esgrimido como excusa, pues el catálogo correspondiente (que contiene además el texto de la Providencia en sus páginas 267 a 271) se encuentra disponible en la Internet (ver FUENTES en esta misma entrada).

Conste que la idea de lo que aquí expongo no es oponerme a ultranza a cualquier intento de intervención urbana por parte de la gobernación o de la alcaldía, ya que no tengo razones objetivas para pensar que no se hagan de buena fe y en beneficio de la ciudad y de sus habitantes. Pero mi obligación como ciudadano y como maracayero es manifestar mi satisfacción o mi inconformidad, según sea el caso,acerca de las maneras de esas actuaciones, y sobre todo señalar (ojalá que todavía a tiempo) los alertas pertinentes sobre el alto riesgo de que las consecuencias negativas de las mismas terminen siendo de carácter irreversible.


FUENTES

Botello, O. (2007). Toponimia antigua de Maracay: Calles, plazas, esquinas, casas, sitios. Maracay: Concejo Municipal de Girardot.

Instituto del Patrimonio Cultural-IPC. (2006). Municipios Girardot y Francisco Linares Alcántara, estado Aragua. Caracas: IPC. Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Región Centro Oriente: AR 03-17. Disponible: http://www.ipc.gob.ve/images/stories/mapa/RegionCentroOriente/Aragua/Girardot.pdf
[Consulta: 2014, Noviembre 14]

Pedro Bastidas: “Proyecto Maracay Ciudad Jardín nos llevará a la transformación urbana”. (2014, Junio 12). El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.elaragueno.com.ve [Consulta: 2014, Noviembre 13]

Torres, E. (2013, Marzo 05). "Nuestro reto es hacer de Maracay una ciudad vanguardista". El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://prensadigitalvenezolana.wordpress.com/2013/03/05/nuestro-reto-es-hacer-de-maracay-una-ciudad-vanguardista/ [Consulta: 2014, Noviembre 13]


ACTUALIZACIÓN INFORMATIVA

Parque Felipe Guevara Rojas contará con atractivos para los pequeños del hogar. (2017, Marzo 03). El Aragüeño [Versión digital]. Disponible: http://elaragueno.com.ve/region/parque-felipe-guevara-rojas-contara-con-atractivos-para-los-pequenos-del-hogar/

..."Jesús Pereira, presidente de ConstruAragua.... detalló que el atractivo de esta plaza está dirigido a las niñas y las niños de la Patria, pues está prevista la construcción de diversas atracciones infantiles y obras en concreto con revestido de materiales reciclables. 'Va a contar con una pérgola que adornará la caminería revestida de concreto, algo muy emblemático de la obra. Mientras que en el ornato se va a contar con plantas entre naturales y artificiales [sic], así como con sistemas de riego', acotó el presidente de la empresa". (Texto extraído de El Aragüeño, 03-03-2017).

10 comentarios:

  1. Tremendo esfuerzo que estás haciendo por rescatar el patrimonio maracayero.

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  2. Gracias, Alí, por tu participación. Alguna vez comenté que mi intención inicial al crear y mantener este blog fue dar a conocer el patrimonio de la ciudad, especialmente a sus propios habitantes, con un tono optimista y esperanzador. ¿Pero cómo hacerle ante las repetidas agresiones a los bienes culturales, por acción o por omisión, de parte de quienes tienen la obligación (y el poder) para procurar su salvaguarda? Cada vez me da más la impresión de que al cobijo del término "rehabilitación" se han hecho y se hacen intervenciones sobre los bienes patrimoniales eludiendo las exigencias intelectuales, técnicas y éticas que implica una restauración propiamente dicha.

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  3. Se agradece lo que haces por Maracay. por cierto, lo más parecido a tu trabajo que he hecho puede que se consiga en la sección "Venezuela" de tigrero. Te voy a poner aquí un enlace para una entrada que hice acerca de Churuguara. Espero que te guste
    http://tigrero-literario.blogspot.com/2014/03/churuguara-cuna-de-la-descentralizacion.html

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  4. Pedro, leyendo de un tirón muchas entradas de tu blog, siento pena leer tantas veces "Confieso mi entusiasmo inicial…" La verdad es que siento pena por la desaparición de esas hermosas rejas y del mural magnífico que hizo J.J. Moros… qué tristeza.

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  5. Así es, Claudia. En este caso preciso no termino de entender qué pasó con las autoridades. Para mí que es una mortal mezcla de varios ingredientes: ignorancia, desprecio, soberbia, desidia, improvisación. La opinión del ciudadano no es considerada; se proyecta la ciudad desde la oficina. Resultado: eliminación y/o destrucción innecesaria de elementos significativos, creación de espacios vacíos de contenido afectivo, y ausencia de identidad y sentido de pertenencia. La Plaza Bolívar parece ser la excepción de la regla, tal vez por el respeto con que fue llevada a cabo su rehabilitación: en lugar de suprimir se añadió; se reforzó el significado, y con ello la posibilidad de apropiación del espacio por parte de la comunidad, el desapego. Pero evidentemente no hay evaluación y análisis de resultados: ¡terminamos aquí y a otra cosa!... Eudomar dixit: "como vaya viniendo vamos viendo".

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  6. Saludos, estoy altamente pre-ocupada porque el Parque Felipe Guevara Rojas le han cortado mas de 18 árboles entre ayer y hoy.

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  7. Gracias, Daysi, por tu participación y valioso comentario. No conozco el proyecto de rehabilitación del Parque, pero imagino (casi me temo) que sea un producto más de esa construcción en serie de espacios públicos que hemos visto materializada el Bulevar Pérez Almarza, la Plaza El Ancla y el recién inaugurado Parque Bicentenario. Esta concepción actual de los espacios públicos parece desplazar poco a poco desplaza a la concepción de las alamedas, tan habitual en nuestras plazas tradicionales y por fortuna respetada en la Plaza Bolívar. Ya no se trata de producir espacios arbolados y ajardinados atravesados por veredas, sino más bien amplias áreas despejadas de todo obstáculo que faciliten el desplazamiento o la concentración de multitudes. La eliminación (y presunta desaparición) de los "obstaculos" que suponían las rejas ornamentales y las muestras más recientes de espacios rehabilitados me hacen suponer que la cosa va por ahí. En este sentido, los árboles talados habrían sido considerado también obstáculos... Ahora bien, hay que reconocer que estos nuevos espacios han sido re-arbolados, por lo que en principio habría de esperarse igual actuación en el Felipe Guevara Rojas. Personalmente, considero que el concepto de las alamedas es más adecuado para una ciudad de clima ingrato como Maracay. Solo basta observar un ratico (bajo la amable sombra que proyecta en ciertas horas diurnas la hermosa casa de Doña Dolores Amelia) el apresuradísimo fluir de los transeúntes que deben atravesar el Parque Bicentenario bajo un sol que pela y sin el consuelo de las juguetonas aguas de la novedosa fuente interactiva,la cual parece que solo funciona en horas nocturnas. Sería bueno que los proyectistas de este espacio se pasaran por ahí a mediodía y evaluaran (experimentando en carne propia los rigores del clima) la pertinencia de su concepción urbana. Tal vez, sueño yo, nos librarían entonces de nuevos futuros espacios de esta índole.

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  8. Estimada Daysi... Dicen que la lengua es el castigo del cuerpo; también que uno es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla... De manera que me toca reconocer y reparar, en lo posible, errores producto de la impulsividad... Te he dicho ayer que la fuente interactiva parecía funcionar en horas nocturnas. En honor a la verdad, ayer mismo recibí casualmente llamada de una amiga contándome entusiasmada que justo pasaba por la plaza a eso de las tres de la tarde y que la misma estaba llena de niños corriendo entre los chorros de la fuente y bajo la alegre vigilancia de los adultos (a quienes no se permite participar del mojado juego). En dos ocasiones, haciendo gestiones por el centro, pasé por la plaza hacia mediodía y la fuente estaba inactiva. Tocará corroborar si ambas ocasiones fueron más bien casuales... ¡Ojalá! Reconozco en todo caso que me he apresurado en el juicio. Insisto sin embargo en que este tipo de espacios tan descampados y totalmente pavimentados no resultan adecuados para climas tan rigurosos como el de Maracay. Los árboles dispuestos en la periferia (veras, apamates y un Urape marchito en la esquina noroeste de la plaza que debe ser reemplazado) tardarán años en aportar una sombra decente que apoye la vana protección solar de los "paraguas invertidos". Tal vez el funcionamiento continuo de la fuente en las horas más rudas del día haría más amable, mientras tanto, a esta especie de desierto urbano.

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  9. Gracias por sus comentarios. Me es un inmenso placer leer sus publicaciones. He pasado en el día por la Plaza Bicentenaria y no lo he visto encendido. Esta plaza de noche es realmente hermosa con su juego de agua y luces, pero a las 12 del día es un espacio que me entristece y me frustra. Cómo no tener al menos unas jardinerías? Qué pasa con lo verde? Difícil mantenimiento? Creo que nada debe ser más costoso, que el mantenimiento de cada bomba de agua que debe tener cada chorro. Y los arquitectos de estas obras, intervenciones, remodelaciones, rehabilitaciones, ni se cómo llamarles, creo que obra simplemente, están peleados con su entorno ambiental?
    Pienso que la comunidad debería participar en aprobar los proyectos de cada espacio. No me gustan las sorpresas que me encuentro al paso de estas obras. Debo mencionar que el único espacio renovado que realmente disfruto, pues le hace honor al nombre de "Ciudad Jardín", por supuesto que es la Plaza Bolívar de Maracay, afortunadamente aún puedo ver bajo sus frondosos árboles, algunas ardillas.
    Siento mucha impotencia al ver la tala despiada de la Plaza Felipe Guevara Rojas, para mi es un ECOCIDIO, no tiene otro nombre, ni siquiera al replantar nuevos árboles podrán saldar esta deuda.
    Espero que algún día los responsables rindan cuentas, no he visto pronunciamientos luego de este daño. Desde el departamento de Planificación Urbana de la Alcaldía Girardot, habían prometido que preservarían la vegetación. Así como también espero que se pronuncien en cuanto a las rejas de esta plaza.
    Soy una venezolana con gran respeto por el ambiente, la vegetación y los animales. No soy Maracayera, pero amo esta Ciudad.

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